Todo el mundo marchó de vacaciones. En Palacio sólo quedamos mi Felipín, mi infantita y yo. Hasta Maripuri se fue para Mallorca.
-Necesito sol, mi Princesa -dijo muy seria-. El clima madrileño me pone pálida.
-Tienes que quedarte. He organizado una fiesta en tu honor.
-¿La de Alberto de Mónaco? Olvídese, Alteza. Yo no me caso con ese príncipe ni que me coronen reina de Francia.
-Serías la Princesa Serenísima Maripuri de Mónaco.
-Prefiero ser la pitonisa más famosa del Reino. ¿Sabe que me llamó ZP preguntándome los resultados de las elecciones municipales?
En el fondo, Maripuri no es tan tontorrona. Sabe a arrimarse a la buena sombra, pero no se atreve a talar el árbol. Ahí está el quid de la cuestión: el árbol no te pertenece hasta que lo talas y te lo llevas para tu casa.
Otro que se arrima a la buena sombra es el jardinero Jordi. Regresó sin abandonar su faceta empresarial.
-Pagar autónomos, IRPF cada tres meses, alquiler, suministros, más IVA era absurdo. De jardinero de Palacio tengo seguridad social gratis y no pago tantos impuestos. Además controlo mejor a mis potenciales clientes.
-En Palacio no te permito trabajar en negro, Jordi. Tienes que pagar impuestos para financiarnos los ingresos a la Familia Real.
-El contable Juan vende desde aquí software, Maripuri le echa las cartas a todos los políticos del Reino, la cocinera Ángela se agencia un sobresueldo vendiendo la comida sobrante en eBay,... ¿voy a ser yo el único tonto?
La tonta estaba siendo yo. Le susurre a la segunda Heredera del Heredero que estuviera quieta ene mi barriga. Abrí la página de eBay y puse en venta la pulsera de oro falso que me regaló la duquesa de Alba.

