Yo no me casé con mi Felipín para esto. Mi meta era, y sigue siendo, ser la Reina de España, no la reencarnación quemada de María Antonieta.
-Haz algo, Felipe -le digo a mi marido cuando salen en el telediario las fotos quemadas de Su Majestad-. Están ofendiendo a tu padre.
Mi Felipín apaga el televisor y se va a jugar con nuestras hijas, las Infantas. Entonces es cuando mi doncella Maripuri saca sus cartas para mirar el futuro de la institución monárquica.
-Las cosas van mal, mi Princesa. Muy mal.
-No me asustes, Maripuri.
-Sabina y Peñafiel apoyan a los pirómanos. Veo a Sabina dando un concierto a favor de la III República con Peñafiel en la fila cero.
-¡Menuda novedad!
Maripuri recoge su tarot y me dice su seria que le pidió a Rajoy apoyo para la Monarquía.
-Fui en persona a Génova 13. Mariano es un señor muy educado, mi Princesa. Me prometió un puesto en la lista del PP para el Príncipe. Don Felipe será número dos por Madrid.
-¿Qué dices, Maripuri? Mi Felipín, antes de ir en la lista del PP, se mete a cura. Es progre de izquierdas igual que yo.
-Pues ZP no lo va a llevar en las listas del PSOE, mi Princesa.
Pierdo los nervios. Mis gritos enfadan a Su Majestad.
-¿Quién te mando casarte con esta mujer, hijo?
-El amor, papá.
-España merecía una princesa de sangre real.
-¡Y yo merecía un dentista! -chillé-. Yo, que soy tan guapa y tan lista, voy a acabar en el exilio. No podré regresar a mi tierra asturiana.
El Rey se va. Mis ataques de pánico a los sublevados le traen sin cuidado. Felipín va hacia las habitaciones de doña Sofía arrastrando los pies como un capitán Alatriste derrotado.
-Ha llegado Rajoy, mi Princesa.
-Yo con ése no hablo.
-Debe recibirlo con una sonrisa.
Como Maripuri suele tener razón, pongo sonrisa de Mona Lisa y voy al encuentro del jefe de la oposición.
-A sus pies, Alteza.
-Levántese, señor Rajoy.
-Quiero expresar de rodillas mi lealtad a la Corona. La mía y la del PP, por supuesto.
-No suponía menos.
El hombre seguía de rodillas. Sin incorporarse, me cantó el programa del P como quien canta los números de la lotería de Navidad sin niños de San Ildefonso.
-Vamos a ganar las elecciones generales, Alteza.
-Dios no lo quiera.
-¿Cómo dice, Alteza?
-Digo que ahora viene Maripuri a escuchar con paciencia el resto de su discurso.
-Sólo me queda regalarle unos hilillos de plastilina a las Infantas.
-Guardelos para sus hijos, señor Rajoy. Mis niñas no quieren restos del Prestige.
Tuve que aceptar dos cajas de plastilina de colores para que se fuera. Los políticos del PP nos apoyan con un sí en los labios y un no en el corazón. Casi prefiero a los que queman nuestras fotos. Por lo menos sabes que su rechazo es sincero.

