Los blogs que lee Letizia

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Wednesday, November 14, 2007

La separación de Elena



Finalmente mi cuñada Elena consiguió que Su Majestad le diera permiso para separarse de Marichalar y dejara de decirle ¿por qué no te callas, hija?. Estaba hasta la trenza de aguantar al marido. Jaime es un hombre muy quisquilloso con la moda femenina; antes de llegar los últimos modelos a la pasarela ya quería que Elena los luciera en una cena de gala en el Palacio Real. Con un hombre así es muy difícil convivir en armonía. Las mujeres necesitamos tiempo para elegir los vestidos, nos gusta ir a la primera moda, no a la última.

Gracias a mí estamos en China. Le dije a mi Felipín que la separación de Elena no me cogía en Madrid.

-Cuanto más lejos mejor.
-Elije, Leta: Australia, Nueva Zelanda, Japón, Rusia, China,...

Me decidí por China. Maripuri comprobó en sus cartas que no aparecía Chávez por Pekín.

-Ese hombre no va a salir de Caracas en un mes por lo menos. Los universitarios quieren darle un golpe de Estado con la ayuda de Aznar.

Por mí como si lo hacen prisionero. Chávez no me preocupa. No puedo decir lo mismo de mi cuñada Elena. Según las cartas de mi doncella, la hermana mayor de mi Felipín va a ser nuestra eterna vecina.

-Ya se instaló en La Zarzuela, mi Princesa. Le deja al duque el piso del barrio de Salamanca.
-Esa mujer es tonta. Cuando una pareja se separa el que se va de casa es el marido.
-También le va a pasar una pensión de un millón de euros al mes.
-¡Por los clavos de Cristo! Marichalar vende el divorcio caro a la Casa Real.
-Todavía están en separación sin papeles. El divorcio le proporcionaría al duque una pensión compensatoria mayor.

Aquello no se podía permitir. Saqué a mi Felipín de una reunión con empresarios chinos.

-¿Qué pasa con tu hermana, Felipe?
-Se está divorciando por etapas, Leta, como hiciste tú con el escritor.
-No me vengas con una celitis, Felipe. Hay que hablar de dinero. ¿Cuánto cuesta el divorcio?
-Mucho, cariño. Déjame seguir pidiéndoles a los chinos una ayuda para pagar las primeras mensualidades de nuestro ex cuñado.

Mi cabeza estallaba. Tuve que acostarme. Estaba intentando dormir cuando me llamó Jaime Peñafiel.

-Quiero una exclusiva, Letizia. Dime cuando te separas del Príncipe.
-Vete a paseo.

Colgué. La siguiente metomentodo fue Carmen Rigalt.

-Tengo que escribir un artículo para "el mundo". Mis fuentes me comentan que no duermes con don Felipe.
-No, duermo con su padre.
-¿De veras?

Aquella era capaz de creerse un incesto político. Le expliqué que mi Felipín y yo dormimos abrazados intentando hacer un hijo varón.

-Acaba de llamar Elena por la otra línea, mi Princesa. Quiere quedarse unos días en su Palacio con Froilán y Victoria Federica. Le dije que estaban todas las habitaciones ocupadas, pero no me hizo caso.
-No me digas eso, Maripuri.
-Le digo más, mi Princesa. Los de "El jueves" van a dibujar a toda la Familia Real en posición amatoria. Han pagado tres mil euros al juez por cada dibujo.

¿Para que digan que en España la Justicia no funciona! Por tres mil euros te pueden dibujar en pelotas y con ese medio millón de pesetas antiguas no le pagas ni el desayuno a un Marichalar divorciado de una Infanta.

Monday, November 12, 2007

Regalos innecesarios



A nosotros nos regalan muchas cosas que no necesitamos: ropa, comida, videojuegos, juguetes, libros,... Mis sirvientes ganan unos eurillos vendiendo en eBay todos los artículos inservibles. Maripuri es la que más vende, pero algunas cosas hasta ella no es capaz de venderlas. Por ejemplo, el cargamento de libros firmados por Aznar.

-Las "Cartas a un joven español" no hay manera de venderlas, mi Princesa. Le dije al jardinero Jordi que pegara unos cuantos carteles por las farolas de Madrid y ni con esas -se lamentó-. Su Majestad se va a enfadar cuando vea los tres mil ejemplares que nos envió Aznar.
-Más enfadada estoy yo, Maripuri. Mi niña Sofía no puede gatear por la biblioteca con tanto libro.

La niñera Rafaela nos dijo que de los libros de Aznar se ocupaba ella. Ojalá no se lo hubiera permitido: fue peor el remedio que la enfermedad. Rafaela les llevó los libros a los obispos.

-La Iglesia necesita autofinanciarse -dijo-. Le dije a Rouco que pusiera un tenderete delante de la puerta de la Cope.
-¿Y qué te contestó?
-Sonrió sin decir nada, ciudadana Leti. También aproveché para decirle que hay que beatificar a los curas rojos. Yo tengo derecho a rezarle a un mártir comunista asesinado por la Falange en la Guerra Civil.
-No me extraña que no te contestara, niñera Rafaela. Te metiste con el Vaticano.
-Alguien le tenía que expresar la opinión de la Iglesia olvidada.

Rouco llamó a mi Felipín. Quería que despidiéramos a la niñera Rafaela.

-No podemos, monseñor -le decía mi marido el Príncipe-, es funcionaria del Patrimonio Nacional. Sólo podemos reñirle.

El arzobispo insistía y mi Felipín sufría agarrado al auricular. Acabé apartándolo del teléfono.

-Aquí no despedimos a nadie, señor Rouco -le dije.
-Comprendo, Alteza, comprendo.
-Quedese con los libros de Aznar y con Dios.
-No, no cuelgue, Alteza. Tenemos que dialogar. Mire, vamos a beatificar a Tarancón.
-Por mí como si beatifican a Pancho.
-Quién es Pancho, Alteza?

Corté la comunicación. Rouco quería conocer a Pancho. Aquella era mi oportunidad para librarme del perro que le regaló mi cuñada Elena a Leonor.

-Maripuri, llevale el perro al arzobispo.
-No sé donde vive, mi Princesa.
-¿Dónde va a vivir? ¡En la Almudena! Lleva el perro a la catedral donde me casé con mi Felipín.
-Llevale también los libros del obispo Setién, Maripuri -le ordenó mi Felipín-. En este Palacio no queremos libros que defiendan a los terroristas.
-¡Felipe! -exclamé-. Has dicho una frase muy fuerte, amor. Si se entera la prensa será un escándalo.
-La única periodista que me importa eres tú, Leta.

Mi doncella hizo lo que pudo. Los libros de Setién los dejó por los bancos y los de Aznar los repartió por los bares de la Castellana.

-Es una moda tirar libros para que los coja quien quiera leer gratis, mi Princesa.
-¿Y el perro?
-Lo traje. Rouco no estaba en la Catedral y no lo iba a abandonar. Pobrecito. Pancho merece un plato de comida como todos nosotros.

Me emocioné. Maripuri, como casi siempre, tenía razón. Hay muchos perros abandonados por las carreteras de mi Reino. Además, el perro me viene bien para que coma por mí la comida que me sobra.

Wednesday, November 07, 2007

En Ceuta y Melilla nos quieren



Yo también quiero ir a Ceuta y a Melilla. Allí nos quieren. Hasta los niños gritan vivas a Su Majestad. A mí seguro que me gritarían "guapa" y yo me emocionaría hasta el rubor natural.

-Para la semana vamos a Ceuta, Felipe -le dije a mi marido el Príncipe-. Melilla nos cabe en la agenda del fin de semana. El sábado, por ejemplo, podemos ir de tapeo por los bares melillenses.
-Estuvimos en Marruecos hace unos días, Leta.
-Te estoy hablando de ir a las dos únicas ciudades españolas monárquicas al cien por cien.
-Claro, claro. Ciudades españolas quise decir.
-Y monárquicas, Felipe.
-El amor por la Corona les viene del país vecino. Nuestro primo marroquí sabe reinar.
-Alteza -intervino Maripuri-, ¿piensa usted ser un rey como Mohamed VI? ¿Con harem y todo eso?
-¿Harem? ¡Te mato! ¿Me oyes? Si estás pensando en montar un concubinato eres hombre muerto. ¡Vas a saber quien es Letizia Ortiz!

Mi Felipín no sabía como excusarse. Decía que Maripuri le hace preguntas muy complicadas y él no sabe responderle a mi doncella.

-Maripuri tiene un coeficiente intelectual de 500, Leta.
-Anda, mira por donde teníamos a una Einstein desaprovechada. ¿Y tu coeficiente, Felipe? ¿Cómo andas de inteligencia? -le pregunté.
-Como todos los alumnos de colegio privado -dijo Maripuri.

Mi doncella me explica que los alumnos de los privados son un poco tontorrones.

-El dinero de los padres compra los aprobados y les garantiza el futuro, mi Princesa. En la élite del poder están los alumnos de los privados-católicos-concertados. Los que fuimos a colegios públicos estamos sin futuro.

Me entristecí. Quise decirle a Maripuri que si quieres puedes; sólo hay que casarse con un hombre rico. Pero callé. Mi doncella rechazó a Alberto de Mónaco y no quiso saber nada de los hijos de la duquesa de Alba.

-Soy alérgica a los aristócratas -me dijo el día que le propuse una boda con el duque de Huéscar.
-Serías duquesa de Alba cuando muera Cayetana.
-Esa mujer va a vivir hasta los 150 años. Morirán antes los hijos.

¿Y Su Majestad? ¿Hasta que edad vivirá? Regresó muy rejuvenecido de las ciudades autónomas. Si al menos abdicara pronto... Yo quiero ser la Reina de España.

Friday, November 02, 2007

Leonor tiene dos añitos



El peor regalo que le hicieron a mi niña Leonor fue un perro. Un animal no es un regalo; es un estorbo. Ladra, ensucia, vuelve a ladrar, corre, le dice que no suba a la zona de habitaciones y no te entiende o no te quiere entender. Es un chucho asilvestrado.

-¡Qué bonito! -dijo doña Sofía cuando lo vio-. Elena estuvo muy acertada a la hora de elegir el regalo.

¡Y tanto! Mis niñas le tiene miedo. Lo señalan y dicen "mamá, el coco"

-Es el demonio, mi Princesa -sentenció Maripuri-. Negro, grande, sucio, malo,... Hasta parece que tiene piojos.
-No me asustes, Maripuri.
-Mire, mi Princesa -mi doncella me enseña un bichito que no conozco-. Voy a desparasitarlo.

Lo dejé en las manos expertas de Maripuri y fui a poner paz en la sala de juegos. Froilán pedía a gritos sus derechos a la primogenitura de la nueva generación.

-Soy el primer nieto del abuelo.
-Calla, Froilán. Después de mi marido el Príncipe va Leonor.
-Me llamo Felipe Juan Froilán.
-Tienes muchos humos, sobrino.

Su Majestad también andaba con los humos subidos. No había forma humana de hacerle venir para las fotos.

-Yo sólo hablo con mi hijo -dijo cuando lo llamé al teléfonos de emergencias de su despacho.
-Pues va a hablar conmigo, Señor -le contesté-. Lo necesitamos para el posado fotográfico.
-A tu casa no voy. Si quieres fotografiarme ven a La Zarzuela Verdadera.

Allí acabamos. Su Majestad nos esperaba vestido de jefe de los ejércitos delante del cuadro del "fusilamiento de Torrijos".

-¡Ahí no sacamos las fotos! -chillé.
-Es el cuadro favorito de papá, Leta. Lo trajo del museo del Prado para la fiesta de nuestra Leonor.
-¡Menuda familia! Elena nos regala un perro sin lavar, Su Majestad quiere fotografiarnos con de la peor pintura de Antonio Gisbert como telón de fondo,...
-La Reina te regaló otra joya familiar, Leta.

Maripuri llegó corriendo en aquel momento. El perro se le había escapado.

-No lo encuentro, mi Princesa.
-Déjalo, Maripuri.
-¿Se perdió Pancho? -preguntó mi cuñada Elena-. ¡Dios mío! Hay que buscarlo. Papá, llama a los GEOS. Pancho es el mejor ejemplar de los perros labrador.

Doña Sofía decía "que pena, que pena!. El perro le estaba quitando el protagonismo a mi niña Leonor. No se podía permitir.

Le quite de las manos la tarta a la niñera Rafaela y la puse sobre la alfombra de la sala de audiencias.

-¡Nuera! -bramó Su Majestad-. ¿No ves que manchas la alfombra que nos regaló el rey de Arabia?
-Pues que nos regale otra.

Encendí las dos velitas con mi mechero de oro y le dije a mi Infantita que soplara fuerte. Sopló con tanta fuerza que la llama de una vela saltó en los cortinones.

-¡Acabáis con la Monarquía! -gritó Su Majestad-. Llama a los bomberos, Sofi.

Doña Sofía se negó. Aquel incendio lo solucionaba ella con su abanico.

-¿Está segura, Majestad? -le pregunté-. Yo creo que el aire aviva las llamas.
-Sin aire no se respira.
-Yo apago el fuego a patadas, abuelo -se ofreció Froilán.
-No, hijo -dijo Su Majestad-. Ya vienen los bomberos.

La Zarzuela, después de pasar los bomberos con la manguera por todas las habitaciones, no necesita más limpieza en los que queda de año. Hasta encontraron al perro. Estaba en la antigua habitación de mi Felipín.

-Tenemos que llevarlo para nuestra casa, Leta. Es el único regalo tangible que le dieron a Leonor. Los demás regalos fueron billetes de quinientos euros.

El regalo tangible se ha instalado en nuestra habitación. Esta noche no pudimos hacer el amor. Yo no me concentró con un perro de testigo.

Monday, October 29, 2007

Premios Príncipe de Asturias 2007




A pesar de estar Al Gore en Oviedo, no ocurrió ningún desastre. Mi doncella estaba convencida de que el ex presidente norteamericano iba a provocar, por lo menos, un diluvio universal.

-Hay que poner el "Fortuna" en el puerto de Gijón, mi Princesa. El mar siempre fue una vía de salvación para la Humanidad. Yo me instalaré en el barco con las niñas.

No se lo permitimos. Sólo accedimos a la petición de Maripuri de alojarse en la última planta del Hotel Reconquista. Si era cierto que Dios enviaba el segundo diluvio universal cuando estuviéramos en la entrega de premios, Maripuri y las Infantas estarían a salvo.

Como decía, no hubo tal diluvio, pero me morí de miedo en el teatro Campoamor. Todo eran tragedias. Ante nosotros desfilaban los supervivientes del Holocausto y Al Gore hablaba del holocausto del tiempo. La tierra iba mal. Crucé los dedos sufriendo por el destino de la Humanidad. Pero quedaba lo peor: la audiencia que le concedimos al americano después del evento.

-A los otros premiados los recibieron antes, Altezas,
-Usted merece más atención -le dijo mi Felipín-. El clima nos preocupa.
-Hacen bien preocupándose por el calentamiento global, altezas. Cada vez estaremos más calientes.
-¿Calientes? -pregunté.
-Sí, Princesa. ¿No nota más temperatura que hace media hora? Vamos camino de los 60ºC y no hay invierno que lo remedie. Los niños crecerán menos.

-¡Qué horror! -exclamé.
-Sus Infantas no superarán el metro y medio.

Empecé a llorar sobre el hombro de mi Felipín. Mis hijas necesitan dar la talla, estar a la altura de nuestro país. ¿Cómo un gran país va a tener pequeñas Infantas? Prefería el segundo diluvio universal. El "Fortuna" estaba amarrado en el puerto de Gijón y allí desistiríamos las intensas lluvias. Se lo dije a Al Gore.

-La Tierra se calienta, Alteza-insistió.
-¿No se puede enfriar abriendo las puertas de las neveras? preguntó mi Felipín-. Su Majestad les dará la orden a los españoles.
-La Monarquía no lo aguantaría.
-¿Cómo que no? -pregunté enfadada-. Tenemos que salvar a las Infantas del raquitismo que, según usted, les provocará el calentamiento global.
-Quería decir que los españoles no obedecerían la orden del Rey. Ya no lo aman. Si les ordena dejar abiertas las neveras, asaltarían La Zarzuela pidiendo las cabezas de todos ustedes.

Abandoné la sala dando un portazo que hizo temblar todo el Hotel Reconquista. Llegué a la suite de las Infantas maldiciendo a los antepasados de aquel profeta de los malos augurios.

-No diga tacos, mi Princesa -me recriminó Maripuri-. Las niñas oyen, y podrían aprender malas palabras.
-¿Qué dirías tú si te dijeran que tus hijas no pasarán del metro y medio por culpa del calentamiento global? Tengo ganas de matar a Dios.
-Dios no se deja matar, mi Princesa. Ya lo intentó el diablo y no pudo.
-¿Letizia! ¿Qué ocurre? ¿Te asustó Al Gore? -preguntó doña Sofía, todavía enfundada en su traje dorado.
-Muchísimo, Majestad.
-No hay que preocuparse. El primo de Rajoy dice que el cambio climático no existe.

Cuando subió mi Felipín le dije que creía más al primo de Rajoy que a Al Gore. Doña Sofía me había convencido. Los primos del líder popular sólo pueden ser listos.

Wednesday, October 24, 2007

La dieta de las habas



Los de Benetton quieren que salga en su próxima campaña publicitaria. Pagan bien por unas cuantas fotos, pero lo estoy pensando. De momento, sólo se lo dije a mi doncella y a mi Felipín.

-Haz lo que quieras, Leta -dijo mi marido el Príncipe cuando se lo comenté-, pero que no sea un escándalo.
-Me ofrecieron cien millones de euros por posar vestida. Supongo que si me desnudo triplicarán la oferta.
-No, Leta, por favor. Si sales desnuda en las vallas publicitarias Su Majestad muere con la vergüenza.
-Pues debería estar orgulloso de tener una nuera delgada. Si te hubieras casado con alguna de tus ex, los ocho millones de euros del Presupuesto no llegarían para pagarle la alimentación.
-Más nos va a costar la cena que le tiene que ofrecer Su Majestad a Jiménez Losantos para que se calle.

Mi doncella me explicó lo de la cena.

-Esperanza Aguirre quiere que le demos de comer al de la Cope.
-¡Lo que faltaba! ¿Le da de comer él a mis hijas las Infantas? ¿Y a mí?
-Usted debería comer más, mi Princesa.
-Tú tampoco comes mucho, Maripuri. Los guisos de la cocinera Ángela no los pruebas.
-Como mucho arroz, macarrones sin salsa de tomate, filetes de varios animales, lechuga algunas veces y...
-Nunca comes fabada asturiana -la interrumpí.
-Ya probé la fabada gallega y no me gustó. Las habas deberían estar prohibidas.
-Las habas son riquísimas, Maripuri. Yo como doce para cenar.

Comería más, pero la cocinera Ángela sólo me pela una docena.

-Es un trabajo de chinos, Alteza. Voy a pedir una baja por depresión -me amenazó cuando le dije ayer que iba a radicalizar la dieta de las habas.
-Los de Benetton me necesitan delgada para su próxima campaña.
-Anoréxica querrá decir.
-No, delgada.

La gente no entiende la diferencia entre delgadez y anorexia. La delgadez es elegancia. En cambio, la anorexia es enfermedad.

Empezó a oler a quemado. La cocinera corrió hacia la cocina. La cena que le íbamos a dar al de la Cope estaba chamuscada.

-Dios sabe lo que dirá mañana, Leta -se lamentó mi Felipín-. No lo quiero oír. Cuanto más pide la abdicación de Su Majestad más se enfada papá conmigo. ¿Qué culpa tengo yo de gustarle para rey a Jiménez Losantos?
-Calla, Felipe. Estoy pensando en los cien millones que me va a pagar Benetton por posar vestida. ¿Sabes si llegan para abrir una cuenta bancaria en Suiza?

Mi Felipín no lo sabía. Tengo que preguntárselo al Rey. Su Majestad guarda su fortuna en la Confederación Helvética.

Friday, October 19, 2007

Necesitamos un vídeo




La Monarquía necesita un vídeo promocional para remontar el vuelo. Estoy convencida. Mi doncella me apoya, pero no puedo decir lo mismo de mi Felipín.

-Es una locura, Leta. No seré yo quien se lo proponga a Su Majestad. ¡Un vídeo! Eso es cosa de los políticos -dijo cuando se lo comenté.
-Necesitamos más popularidad, Felipe. El Pueblo debe valorarnos, vernos trabajadores, dispuestos a sacrificarnos por la Patria o como se diga.

Mi Felipín calla. Siempre calla cuando no comparte mis opiniones.

-Ya se me ocurrieron las primeras frases para su vídeo, mi Princesa -dice Maripuri-. Podría decir usted: "Con L de Letizia la Monarquía española avanza hacia el futuro"
-¡Perfecto Maripuri!
-El Príncipe contestaría: "La L continuará con Leonor".
-Esa frase no vale porque el Príncipe no participa en el vídeo.
-Entonces buscaré un monárquico que lo sustituya.
-Que no sea Ansón, Maripuri. Y Peñafiel menos.

A última hora de la tarde, mi doncella me pasó su móvil con una llamada para mí. Quedé sin habla al oír la voz del que mañanea en la Cope.

-Yo apoyo la abdicación del Rey en el Príncipe -decía-. Son las nueve de la noche y los Albertos aún no han entrado en la cárcel.
-¡Jesús! -exclamé.
-España no es propiedad de ninguna familia.

Le devolví el móvil a Maripuri. Jiménez Losantos tiene de monárquico lo que yo de monja carmelita: nada.

-¿Cómo le ha colgado el teléfono al periodista que apoya su Reinado, mi Princesa? Don Federico quedaría muy bien en su vídeo.
-Si te hago caso, la Monarquía termina en media hora. De política no entiendes nada, Maripuri.
-Yo sé mucho marketing, mi Princesa. Usted y don Federico en un vídeo tendrían mucho más éxito que Zapatero en YouTube.

¿Cómo puedo tener un servicio tan chalado? Maripuri y sus ideas desastrosas, la cocinera Ángela volviéndome anoréxica con sus comidas quemadas, el jardinero Jordi cultivando amapolas, el peluquero Hernán y su gusto por los peinados antiguo, la niñera Rafaela...

La niñera acaba conmigo. Empezó a llamarle a mi niña Leonor ciudadana Leo y ahora sus primos la llaman infanta Leo.

-No te puedes dejar llamar así, hija. Leo significa león -le dije.
-Sí, mami. Y el león es el rey de la selva y, como yo seré la Reina de España después de papi, soy Leo.

Los argumentos infantiles son contundentes, sobre todo cuando se refieren a los nombres. Mi cuñada Cristina también tiene problemas con los nombres de los niños. Los mayores son fans de Carod-Rovira y se han catalanizado los nombres de pila. Para eso fueron bautizados con tanto gasto.

Monday, October 15, 2007

Un exitazo



La Fiesta Nacional fue un exitazo. No se desmayó ningún soldado y la cabra de la Legión no escapó. Hubo algunos abucheos a Zapatero, pero, como dice el Presidente, ocurre todos los años. Los del PP ocupan las mejores posiciones en las tribunas y, desde allí, gritan "Zapatero dimisión".

También gritaron "¡Viva el Rey!", lo cual es para agradecer en los días de antimonarquía que estamos viviendo. Maripuri cree que los que le gritaron vivas a Su Majestad fueron Ansón y Usía.

-Son los únicos antimonárquicos que existen. Los juancarlistas nunca lanzan gritos monárquicos.
-Yo no reconocí la voz de Ansón, Maripuri.
-Estaba afónico, mi Princesa, por eso no lo reconoció. Alfonso Ussía también tenía la voz alterada.

Ussía no me gusta nada. Dice cosas muy feas de mi Felipín. Pero no voy a enfadarme hoy recordando a los representantes fácticos de la derechona. Soy feliz. En el día de la Hispanidad española yo era la más guapa del Reino. Mi doncella quería subirme más el vestido.

-Tenemos que ponernos minifalderas, mi Princesa.
-Yo tengo que acatar el protocolo de la dinastía Borbón.
-Tonterías, mi Princesa. Las faldas hay que ponerlas minis.
-Tú cose ese dobladillo a la altura de mis rodillas.
-Lo estoy cosiendo estilo faldas Paulina Rubio.

Tuve que llamar al modisto. Mi doncella no controla las medidas correctas.

El peinado fue otra lucha. El peluquero Hernán quería disfrazarme de Eva Perón.

-Evita fue la mujer más elegante de toda Argentina. Voy a hacerle uno de los primeros peinados que lucio la esposa del general Perón.
-Te pedí un peinado estilo Ángeles de Charlie.

Acabé quitándole el peine y haciendo los rizos a mi manera.

-No te maquilles, ciudadana Leti. Dijo Al Gore que el maquillaje está acabando con el medio ambiente.
-¡Niñera Rafaela! Ocupate de las Infantas.
-No puedes maquillarte.
-Ya estoy maquillada. Tú quedas con las niñas.

Llegué exhausta al Paseo de la Castellana. Un ujier me dio una banderita. Se la regalé a Rajoy y, el muy bobo, se quedó con la banderita en la mano.

-Tienes mucho oficio, Letizia -me susurró doña Sofía-. Sabes contentar a la oposición mejor que Juanito. Esa banderita que le regalaste a Rajoy va a hacer un milagro.

¡Vaya si lo hizo! El buen hombre abanicó a todos los regimientos con ella. Con tanto aire no hubo ningún desmayo. Hasta la cabra desfiló contenta.

El besamanos fue precioso. Me encantan las reverencias. Las del PP se arrodillan ante mí como si yo fuera Isabel la Católica. Pero el mejor beso en la mano me lo dio el presidente de Cantabria.

-Le voy a contar un chiste, Alteza -me dijo tras el beso reverencial-. Rajoy sin barba se parece a Aznar.
-Mis chistes son mejores, señor Revilla.
-Cuente, cuente, Alteza.

Doña Sofía me arrastró a la otra esquina del salón y Revilla quedó con ganas de un chiste mío.

-Letizia, las Princesas de Asturias nunca contaron chistes.
-No es cierto, señora. Yo misma le conté un chiste a Sabina.

Mis cuñadas me rodearon dando ejemplo de Infantas. me estaban chupando plano. Subí un poquito mi vestido azul. Los militares se olvidaron de las copas de vino y sonrieron mirando mis piernas.

-Felipe -le susurré a mi marido-, hay que cambiar eso de "todo por la Patria" por "todo por las piernas de la Princesa".

Mi Felipín se rió a carcajadas. Mis chistes le dan mucha alegría. Cuando seamos nosotros los Reyes, los telediarios de TV1 abrirán con un chiste mío.

Wednesday, October 10, 2007

Preparativos para el día 12



Estoy preparándome para la Fiesta Nacional. ensayar la inclinación de cabeza me deja exhausta. No aguanto más de cinco minutos con la cabeza agachada. Espero que sean suficientes para que pase la bandera y me vea Jaime Peñafiel.

-Tienen que ser diez minutos, mi Princesa -me dice mi doncella-. Los soldados van a paso lento.
-Pues tendrán que apurar el paso. Mi cabeza no resiste tanta reverencia a una tela.
-Está hablando de la bandera de nuestro país.

¿Cómo cree Maripuri que voy a defender una tela antes que las fotos de mi familia política? Es muy duro ver a mi Felipín con cara de sufrimiento.

-Son mis padres, Leta -dice cuando salen los Reyes ardiendo en fotografía-. No puedo permitirlo. A esos chicos hay que enviarlos a galeras.
-¿Tenemos galeras? -le pregunto.
-Sí, amor. El fortuna y los demás barcos anclados en Mallorca.
-¿Andan con remos? ¿Yo pasé las vacaciones en un yate llevado por presidiarios?
-Eso será para el próximo verano. Le voy a quitar los motores al Fortuna y poner los chicos de Carod Rovira a remar.

De momento, mi Felipín ha puesto las fotografías de los políticos boca abajo. Mi doncella Maripuri pensó que era una cosa del decorador y puso los retratos de la Familia Real boca abajo. No nos dimos cuenta porque están tapados con banderas de la patria para que mis Infantitas no se traumaticen mirando caras poco agraciadas. Quien se dio cuenta fue Su Majestad cuando vino a despertar a mi Felipín de la siesta.

-Hijo, hay que respetar a los Borbones muertos. Pon los cuadros con las cabezas hacia el techo.

Mi Felipín obedeció.

-Así están mejor, hijo.
-Carod Rovira y Anasagasti quedan con las cabezas hacia el suelo, papá.
-Esos no son de la Familia Real.
-Mira este dibujo, abuelito.
-¿Qué has hecho, infanta Leonor? ¿Esto es un rey para ti?
-No es un rey, abuelo, eres tú.
-Yo soy el Rey de España.
-La niñera Rafaela dice que eres el ciudadano Juan Carlos con número uno en la lista de españoles.

Su Majestad se va sin despedirse. Dos horas después nos envía un comunicado oficios proclamando a Froilán heredero .

-Mira esto, Felipe.
-No hagas caso, Leta. Papá lleva toda la vida quitándome del testamento. Cuando se enfada conmigo, nombra heredera de sus ahorros a Elena.

Quedé tranquila. A mí sólo me interesa la Corona. Prefiero un sueldo para toda la vida antes que unos cuantos miles de millones que te puede fundir una mala inversión.

Friday, October 05, 2007

La solución es un embarazo



Estoy decidida a ir a por mi tercera hija. Mi Felipín no quiere más hijos porque piensa mucho en la Constitución.

-¿Y si viene el varón, Leta? -me pregunta asustado cuando le propongo la tarea.
-Déjalo venir.
-No, Leta, no. Las cosas no están para un varón.

Yo le explico que en las cartas de mi doncella Maripuri nos salen todas hijas, pero no lo convenzo. Mi Felipín sólo cree en Dios, y Dios sólo se manifiesta en una ecografía.

Doña Sofía nos anima a tener más hijos. Cree que un embarazo acallaría el escándalo que montan los republicanos con la quema de fotos de Su Majestad.

-El día de la Hispanidad va a proclamar la III República Montilla -me informa la niñera Rafaela nada más regresar de Cataluña-. Ha invitado al evento al alcalde de Humilladero, ciudadana Leti. Te traigo unas invitaciones por si quieres asistir.
-¡Lárgate, traidora! Muerdes la mano que te paga el sueldo -grité.
-¿Sabes que la ciudadana Leonor dibuja al ciudadano Juan Carlos boca abajo?

¿Qué habré hecho yo para merecer una niñera tonta? Mi niña Leonor hace dibujos cubistas. Dibuja como Picasso.

-Quiero ser pintora, mami -me dijo-. La señor dice que soy una artista.
-Eres Infanta, hija. Y serás la Reina un día, si Dios quiere.

Mi niña pregunta por Dios. Lo confunde con el Espíritu Santo.

-¿Es una paloma, mami?
-Dios es un viejecito que vive allí arriba, cariño -le explica mi Felipín-. Él hizo el mundo.
-Y tú, ¿qué hiciste, papi?
-Te hice a ti, hija. A ti y a tu hermana Sofía.
-¡Yo también las hice!
-No grites, Leta.
-Y voy a hacer la tercera.
-La tercera nos la va a hacer Carod Rovira gratis, Leta. A poco que nos descuidemos, tenemos República.

Mi hija leonor pregunta si la República es la esposa de Dios. Mi Felipín calla. Yo también. Leonor despierta a su hermana Sofía par contarle que Dios hizo el mundo, nosotros las hicimos a ellas y un tal Carod Rovira va a hacer una República. Empiezo a pensar si vale la pena ser madre.

Monday, October 01, 2007

Rajoy nos apoya



Yo no me casé con mi Felipín para esto. Mi meta era, y sigue siendo, ser la Reina de España, no la reencarnación quemada de María Antonieta.

-Haz algo, Felipe -le digo a mi marido cuando salen en el telediario las fotos quemadas de Su Majestad-. Están ofendiendo a tu padre.

Mi Felipín apaga el televisor y se va a jugar con nuestras hijas, las Infantas. Entonces es cuando mi doncella Maripuri saca sus cartas para mirar el futuro de la institución monárquica.

-Las cosas van mal, mi Princesa. Muy mal.
-No me asustes, Maripuri.
-Sabina y Peñafiel apoyan a los pirómanos. Veo a Sabina dando un concierto a favor de la III República con Peñafiel en la fila cero.
-¡Menuda novedad!

Maripuri recoge su tarot y me dice su seria que le pidió a Rajoy apoyo para la Monarquía.

-Fui en persona a Génova 13. Mariano es un señor muy educado, mi Princesa. Me prometió un puesto en la lista del PP para el Príncipe. Don Felipe será número dos por Madrid.
-¿Qué dices, Maripuri? Mi Felipín, antes de ir en la lista del PP, se mete a cura. Es progre de izquierdas igual que yo.
-Pues ZP no lo va a llevar en las listas del PSOE, mi Princesa.

Pierdo los nervios. Mis gritos enfadan a Su Majestad.

-¿Quién te mando casarte con esta mujer, hijo?
-El amor, papá.
-España merecía una princesa de sangre real.
-¡Y yo merecía un dentista! -chillé-. Yo, que soy tan guapa y tan lista, voy a acabar en el exilio. No podré regresar a mi tierra asturiana.

El Rey se va. Mis ataques de pánico a los sublevados le traen sin cuidado. Felipín va hacia las habitaciones de doña Sofía arrastrando los pies como un capitán Alatriste derrotado.

-Ha llegado Rajoy, mi Princesa.
-Yo con ése no hablo.
-Debe recibirlo con una sonrisa.

Como Maripuri suele tener razón, pongo sonrisa de Mona Lisa y voy al encuentro del jefe de la oposición.

-A sus pies, Alteza.
-Levántese, señor Rajoy.
-Quiero expresar de rodillas mi lealtad a la Corona. La mía y la del PP, por supuesto.
-No suponía menos.

El hombre seguía de rodillas. Sin incorporarse, me cantó el programa del P como quien canta los números de la lotería de Navidad sin niños de San Ildefonso.

-Vamos a ganar las elecciones generales, Alteza.
-Dios no lo quiera.
-¿Cómo dice, Alteza?
-Digo que ahora viene Maripuri a escuchar con paciencia el resto de su discurso.
-Sólo me queda regalarle unos hilillos de plastilina a las Infantas.
-Guardelos para sus hijos, señor Rajoy. Mis niñas no quieren restos del Prestige.

Tuve que aceptar dos cajas de plastilina de colores para que se fuera. Los políticos del PP nos apoyan con un sí en los labios y un no en el corazón. Casi prefiero a los que queman nuestras fotos. Por lo menos sabes que su rechazo es sincero.

Wednesday, September 26, 2007

Campaña antimonárquica



Mi Felipín me dio un susto de muerte el otro día. Quería dimitir de Heredero.

-Yo me voy, Leta. Marchamos para Estados Unidos. Este país no me quiere.
-Pues yo de aquí no me muevo aunque no te quieran. Mi meta es ser la Reina de España.
-Voy a abdicar en Leonor.
-¿A abdicar de qué? Es tu padre, el Rey, el que tiene que abdicar, chaval.

Maripuri asomó su rubia cabeza para reñirme por llamarle a mi Felipín chaval. Quiere que hable como un miembro de la Real Academia. Mi doncella no entiende que mi misión es darle brillo y esplendor a la Corona, no al vocabulario.

Quien no le da mucho brillo a la institución monárquica es la niñera Rafaela. Anda por Cataluña quemando fotografías de Sus Majestades. Y no es la única traidora de Palacio, también el peluquero Hernán toma posiciones para sacar tajada de la III República.

-Los de "el país" me contrataron para escribir artículos cuando leyeron en mi currículum vitae "peluquero oficial de doña Letizia de España".
-¿Cuánto te pagan, Hernán? -le preguntó mi Felipín.
-Poquito, Alteza. Si vos no me pagáis, no llego a fin de mes.

Mi Felipín se derrumba en el sillón ikea. Nunca lo vi tan deprimido. Ni siquiera cuando le negaba mi mano, antes de la petición de boda, era tan pesimista.

-La Monarquía se acaba, Leta. Elena y Cristina tampoco quieren ser las Herederas. No resisten un país que nos hace vudú.
-¿Vudú? ¡Maripuri! Mira en esas cartas tuyas si estamos embrujados.
-Yo no hago magia negra.
-¡Mira en el tarot si nos clavan alfileres!

Mi doncella corre a esconderse en la cocina. Si algún día vienen los republicanos con la guillotina a La Zarzuela, Maripuri pedirá como último deseo un trozo de tortilla española.

Yo, en cambio, no tengo últimos deseos. Mi único deseo es ser la Reina. Y lo seré por muchas fotografías que quemen.

Friday, September 21, 2007

Mi niña Sofía ante la Virgen



Tuve que llevar a Sofía a la Virgen de Atocha porque es una Infanta. Si fuera sólo una niña madrileña llegaba con el bautizo, pero una Heredera del heredero necesita visitar a la Virgen para tener suerte.

Maripuri quería que la lleváramos al Cristo de Medinaceli.

-Es muy milagrero, mi Princesa -insistía machaconamente.
-¡Maripuri! Mi niña Sofía no necesita ningún milagro.
-En la bandeja española me sale Sofía besándole los pies al Cristo de Medinaceli.
-No será hoy cuando lo haga.

Mi niña Sofía no tuvo tiempo para dar besos. Su padre tenía tanto miedo de que aparecieran los republicanos, que todo tuvo que ser deprisa.

-Acabe, monseñor -le decía mi Felipín a Rouco -, un padrenuestro es suficiente.
-Voy a rezar el avemaría, Alteza.
-Usted no empiece el rosario, monseñor, que es muy largo y andan cerca los republicanos.

Tampoco dejó que le quitarán suficientes fotos a nuestra segunda hija.

-Vamos, Leta. Cuantas menos fotos mejor, que después las queman.
-¡Dejanos posar!
-Leta, por favor. Vamos, cariño.

Llegamos a La Zarzuela antes de que doña Sofía regresara del zoo.

-¿Ya están aquí, mi Princesa? ¿Cómo se portó la niña? -preguntó mi doncella.
-No hubo tiempo para que llorara. Fue ver la Virgen y marchar porque éste pensaba que llegaban los republicanos quemando fotografías.
-No me llames éste, Leta. El protocolo dice que me tienes que llamar "el Príncipe y yo" -dijo mi Felipín.

Por una vez obedecí a mi esposo el Príncipe. Cuando regresó doña Sofía de visitar los osos que le regalaron los chinos le dije:

-Señora, el Príncipe y yo le quitamos pocas fotografías a su nieta tocaya para que no las quemen los republicanos.
-¿Fuiste con este vestido, Letizia? Es el mismo vestido del bautizo.
-El Príncipe y yo estamos apretando el cinturón porque va a subir el pan.
-Pobres gentes. El pan es un producto de primera necesidad. Menos mal que el Presidente les va a dar un cheque a los jóvenes para el alquiler.

Corrí a informarme y era cierto. ZP les va a dar dinero a los jóvenes para el alquiler. Mi servicio doméstico fue en manifestación a pedir sus cheques. Regresaron con las manos vacías.

-ZP no paga hasta que gane las elecciones, mi Princesa, pero fue generoso. Nos animó mucho -dijo mi doncella-. Al peluquero Hernán le prometió una peluquería en el barrio de Salamanca, a la niñera Rafaela una plaza de catedrática en la Complutense, al jardinero Jordi una floristería en la Rozas, a la cocinera Ángela la va a nombrar dueña del restaurante Lucio, a mí me nombrará Defensora del Pueblo. ¿Y sabe usted que también se acordó del contable Juan?
-No me hables de aquel espía.
-Juan el Fantasma se parecía mucho al amor de mi vida.

¿Cómo será el amor de la vida de Maripuri? No me lo imagino. Mi doncella tira las cartas.

-¿Quién sería el contable Juan, mi Princesa?
-Era un fantasma, Maripuri, no le des más vueltas.

Maripuri sigue barajando sus cartas. En el hilo musical de Palacio suena "un ramito de violetas" de Cecilia. Mi doncella sonríe, piensa en el amor de su vida. Yo pienso en mi futuro reinado.

Tuesday, September 18, 2007

Mi cumpleaños



Jaime Peñafiel lleva cinco días telefoneando para interesarse por mi salud mental. Según él, una mujer que en cinco años se ha casado, divorciado, vuelto a casar y parido dos Infantas, si no se vuelve loca es porque tiene la cabeza muy bien amueblada.

-Los muebles los tengo en casa, no en la cabeza -le dije.
-¿Eres tú, Letizia? ¿Cómo pasaste el día de tu cumpleaños? ¿Te regaló algo el Rey? -preguntó Peñafiel antes de que le colgará.

-¿Qué me iba a regalar el Rey? Me regaló en su día al hijo y le parece mucho regalo. Siempre se arrepintió de no haberse opuesto a mi matrimonio con el Príncipe.

Hablando de regalos el peor fue el de doña Sofía. Me endosó a su peluquero, un argentino que me va a volver loca. Nada más verme quería cortarme el pelo.

-El pelo cortito vos quedará bien, Alteza. Dejará la nariz romana más visible en las fotografías.
-Mi nariz es española.
-Por supuesto, Princesa. Tenéis una nariz española con estilo romano.

Acabé peinándome yo. El dichoso peluquero anda detrás de mi doncella Maripuri. Quiere casarse con ella para obtener la nacionalidad española.

-Nunca me casaré con un peluquero, mi Princesa. Lo dicen mis cartas -me confesó Maripuri.
-¿Dicen que seré reina pronto?
-Aquí me salé que el Rey morirá con las botas puestas.
-¿Va a morir Su Majestad en una cacería? En otro sitio no pone botas.
-No piense en entierros el día de su 35 cumpleaños, mi Princesa.

Maripuri no me entiende. Quiero ser la Reina de los españoles y veo escapara la Corona. Su Majestad no es bien recibido allá por donde va. Doña Sofía también ve venir los malos tiempos.

-No tengáis más hijos, Letizia. Para mantener dos hijas Infantas se necesita mucho dinero, y Felipe nunca trabajó fuera de la Casa Real.
-Yo quiero un hermanito -dijo mi niña Leonor.

Me hice cruces. Mi hija necesita inmediatamente clases de Educación para la Ciudadanía. ¿No le han explicado en la guardería que un hermano varón la deshereda?
Llamé a la directora. Así era. La Ciudadanía era materia del tercer trimestre.

-A la infanta Leonor hay que darle clases de Constitución todos los días. Leale el Título II antes de la siesta.
-No tiene siesta, Alteza. A esa hora viene un tal peluquero Hernán y le hace un peinado con chichos.

El peluquero Hernán es el argentino que me va a volver loca. Doña Sofía pudo conservarlo para ella solita. Mis niñas y yo nos arreglamos muy bien sin sus peinados. Se lo dije otra vez hoy mismo.

-Si se hubiera dejado cortar la melenita, España hubiera ganado el europeo de baloncesto. Pau Gasol se distraía con su melena, Alteza.
-Pudiste rapara a Zapatero que es el gafe.
-Voy a llamarlo, Alteza. Quiero decirle que ya he llegado al país de los gallegos.

Otro más que necesita Educación para la Ciudadanía. No sabe que en España hay españoles que no son gallegos. ZP tiene mucha razón al imponer esa asignatura tan necesaria en este país nuestro.

Friday, September 14, 2007

¿Casas adosadas por divorcio?



Doña Sofía está muy preocupada por los rumores de divorcio de la infanta Elena y Marichalar. A mí no me cuenta sus preocupaciones porque el divorcio de una hija no se comenta con la nuera. Para ese tipo de confidencias, cree doña Sofía, que mi Felipín la entiende mejor.

-No te estamos marginando, Leta -me explica mi Felipín cuando sale de las habitaciones privadas de la Reina-. Preferimos no preocuparte.

Yo quedo tranquila hasta que la niñera Rafaela me informa de los chismes de Palacio.

-Van a construir otro palacio, ciudadana Leti. Tendrás de vecina a tu cuñada.
-¿Cómo?
-Comiendo. La ciudadana Elena quiere un palacio adosado al tuyo porque es la zona más soleada del solar de La Zarzuela.

¿Y decía mi Felipín que no me preocupara? Fui a su despacho y le dije que eso de adosarme a su hermana nada de nada. Yo me casé con un Príncipe con palacio unifamiliar, no con el propietario del adosado de la izquierda.

-Todavía está el divorcio en el aire, Leta. Su Majestad no quiere que Elena abandone a Marichalar.
-Yo tampoco. ¿Cómo voy a vivir con tu hermana de vecina?
-Si deja a Marichalar, le tenemos que acoger, Leta.
-Pero, ¿lo deja o no lo deja?

Mi Felipín no salía de la hipótesis. Sus argumentos empezaban en el "si Elena se divorcia" y quedaban ahí. Tuve que recurrir a las cartas de Maripuri.

-Confíe en el tarot, mi Princesa. Aquí sale un matrimonio católico tradicional.
-¿No hay divorcio?
-No, mi Princesa. Lo que hay son cuernos, muchos cuernos. Marichalar tiene un rollito con Naty Abascal. Parece que adoptan un niño ruso... Sí, aquí aparecen con un precioso niño rubio de la mano. Y Elena se enamora de un jugador de baloncesto.
-Déjalo, Maripuri. Eres peor que María Teresa Campos. Inventas que da gusto.
-María Teresa no inventó nada, mi Princesa. Toda España sabe que la infanta Elena y Marichalar están en crisis.

Yo no sé lo que sabe España; sé que mi Felipín y servidora vamos a tener una seria crisis sin cuernos si a Elena Su Majestad le construye un adosado a mi casa. Una Princesa no puede vivir adosada a una Infanta.

Hablando de crisis de otro tipo, quien está baja de moral es doña Sofía. Lo de Elena y Marichalar se ha unido a sus fotos de joven reina quemadas en Gerona.

-Si al menos hubieran quemado las fotos del bañador o las del beso que me dio el Rey este verano en Mallorca.
-¿Cómo van a quemar el amor, Señora? Un beso vale más que una corona.

Doña Sofía gimotea. Yo intento llorar también, pero hoy no me salen las lágrimas. ¿Cómo harán las actrices para llorar cuando el guión lo exige?

Monday, September 10, 2007

Mi niña Leonor va a la guardería



Gracias a Dios, Leonor va muy contenta a la guardería. La tratan bien. Sus compañeros le hacen la correspondiente reverencia cunado entra en clase, mucho mejor que sus primos Borbones, y las señoritas son muy amables.

-Creo que va a aprobar todo -me dijo la directora el primer día.
-Más le vale. Si no es así, su marido el capitán de la Guardia Real ya puede darse por despedido.
-Mi marido no es militar, Alteza. Los militares son los padres de los alumnos.
-Dígales que si le pagan a Leonor echamos al ejército del país.

La directora quedó pensando. Parece un poco tonta. No se puede comparar con mi servicio doméstico, mucho más despierto y eficaz.

Maripuri, por ejemplo, además de hacer las tareas que le marca el convenio colectivo, me lee el futuro en sus cartas.

-¡Ay, mi Princesa! Estoy viendo la reencarnación de Isabel II en la infanta Leonor.
-¿Cómo va a reencarnarse la reina de Inglaterra antes de morir en mi hija ya nacida, Maripuri?
-Me refiero a Isabel II de España, hija de Fernando VI, madre de Alfonso XII y abuela de Alfonso XIII.
-Ah... bueno. Recuerdo que era una señora muy simpática.
-A Leonor le van a gustar mucho los hombres, mi Princesa.
-Mejor, Maripuri. La Corona no puede permitirse una infanta lesbiana.
-No diga eso, mi Princesa, que la pueden denunciar por homofobia.

Mi doncella de leyes sabe poco. A mí no me puede denunciar nadie aunque diga o haga la peor barbaridad que se le haya ocurrido a una princesa. Lo dicen la Constitución y el Código Penal. Por eso practico la caza en mi tiempo libre.

Mi Felipín y yo vamos por los montes de España dando tiros.

-Ya lo sabe Peñafiel, Leta -dijo mi marido el Príncipe la última vez que practicamos el noble deporte de la caza mayor.
-No le hagas caso a ese hombre aburrido, Felipe. Si le hacemos caso sólo jugaríamos al parchis sin hacer ruido.

Maripuri tampoco quiere que cace. Es tan católica seguidora de Cristo que se empeña en enterrar los conejos que cazamos.

-Necesitan descansar en paz, mi Princesa. Deje que los entierre y les rece un padrenuestro.
-Como quieras, Maripuri.
-Voy a rezar por el futuro de Leonor también. No quiero que salga cazadora como usted y el Príncipe, y me temo que está aprendiendo esas malas costumbres en la guardería.
-Si lo dices porque sus compañeros son hijos de hombres de armas...
-No, mi Princesa, lo digo porque cuando ve el perrito de doña Sofía le dice pim pam pum.

Es imposible hablar con una detractora de la caza mayor. Por mucho que le expliques que no les disparamos a los perros, no lo entiende. Para Maripuri el que caza jabalíes, saca la escopeta cuando ve un perro y le pega un tiro.

Tuesday, September 04, 2007

¡Esperad a que sea reina!

 
 
 Soy la princesa más guapa del mundo mundial. Mis súbditos han sido muy afortunados, y lo siguen siendo, con mi presencia en actos oficiales y oficiosos. Sólo hay que echarle un vistazo a mis fotos en el cumpleaños de Guillermo de Holanda para darse cuenta.
 
 -Estaba guapa, mi Princesa -me dijo Maripuri cuando le enseñé las fotografías.
 -¿Crees que me iría bien un vestido de este estilo para el día de mi coronación como Reina de España?
 -¿Ya hay fecha, mi Princesa?
 -Si no la hay, la habrá.
 
 Mi doncella consultó sus cartas. En el tarot no aparecía la fecha. Bueno, tampoco aparecen en las cartas de Maripuri los números de la primitiva.
 
 Lo cierto es que huelo próxima la abdicación de Su Majestad. Nuestro Rey nombró un interventor de cuentas. Ése es un indicio de cambio.
 
 Mi Felipín, igual que Maripuri, no cree en una abdicación próxima.
 
 -Oscar es cazador de elefantes, Leta. Papá lo nombró interventor para llevar la contabilidad de sus cacerías.
 -Por mí como si caza tigres. Lo importante es el oficio, no el hobby. Y de oficio es funcionario de las cuentas.
 -Está jubilado.
 -Mejor, amor. Así lo puedes despedir cuando seas rey.
 
 No entiendo a mi Felipín. Yo me muero por ser la Reina de los españoles y él no tiene prisa. Necesito reinar, arreglar este país que tanto me necesita. Hace unos días me llamó el señor Lejarza quejándose de la falta de servicios públicos en los márgenes de las autopistas de mi Reino. ¿No es esa una necesidad que requiere una Reina que tome medidas?
 
 Le dije a ZP que había que poner wateres en la red de carreteras estatales.
 
 -Voy a aumentar las pensiones de las viudas con hijos.
 -Te estoy hablando de servicios públicos, José Luis.
 -Voy a incrementar las pensiones más bajas, Alteza.
 -Pues aunque les pagues más al personal seguirán meando.
 -Voy a ganar las próximas elecciones, Alteza.
 
 Tuve que dejarlo. No hay manera de hablar con un político con síndrome preelectoral.
 
 Me acerqué al despacho de Su Majestad para tratar el tema de los servicios públicos en las autopistas.
 
 -No moleste a Su Majestad -me dijo el interventor Oscar.
 -Soy su nuera.
 -Su Majestad no puede recibirla.
 -¡Te vas a enterar cuando sea la Reina de España!
 -Alteza...
 -Serás el primer despedido.
 -Estoy jubilado.
 -No te daré la pensión.
 -Princesa...
 
 Callé porque venía doña Sofía a darme una lección de profesionalidad. Yo no necesito lecciones, pero ella insiste. Que esperen a que sea la Reina. Sí, que esperen...



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