Mi Palacio es una casa sin puertas. Todo el mundo se viene a esconder aquí cuando tiene problemas. La última en sumarse ha sido mi hermana Telma.
-No puedo vivir en Toledo, Leti. Aquí me tienes con mi hija recién nacida y con mi pareja. Espero que a Felipe no le importe mantenernos.
-Vienes en mal momento: estamos en crisis.
-¿En crisis? -preguntó alarmada-. ¿Cuándo vais a iniciar el cese temporal de convivencia?
-Me refería a la crisis económica.
-Lo importante es el amor. Mientras hay amor, contigo pan y cebolla.
Mi hermana está muy equivocada. Lo realmente importante es el dinero, el poderoso caballero que paga facturas e hipotecas. El amor se acaba cuando escasea el money.
-Con tanta familia no tenemos intimidad, Leta -potestó mi Felipín tras la primera cena de dos padres, dos madres, dos Infantas y una sobrina-. Ni se te ocurra reñirme delante de tu hermana. Me daría vergüenza.
-Te alabaré, cariño mío. Hablaré de ti como habla Su Majestad de Zapatero: eres un hombre íntegro y honesto.
-Intento ser generoso.
-De acuerdo: también eres generoso.
-¿Hasta cuándo va a vivir Telma en La Zarzuela?
Se lo pregunté a Maripuri. Mi doncella veía en el tarot un bloque de viviendas adosado al Palacio de El Pardo.
-Allí vivirán todos sus familiares, mi Princesa. Serán tratados por los medios de comunicación como si fueran parientes de Zapatero: ni una fotografía.
-Eso quiere mi hermana.
-Tampoco la fotografiarán a usted, mi Princesa. Una ley aprobada por el Congreso de los Diputados con mayoría absoluta prohibirá tomar imágenes de los miembros de la Familia Real. Los españoles irán pasándose al republicanismo una vez que se olviden de sus caras.
-¿Venderé exclusivas al "¡Hola!"?
-Eso será más tarde, cuando viva en el exilio.
-¿Se acaba la Monarquía? -pregunté horrorizada.
-Prefiero no decírselo, mi Princesa. Detesto dar malas noticias.
A mí tampoco me gusta recibir malas noticias. Prefiero centrarme en las buenas. Por ejemplo, ese edificio que acabaremos construyendo en el mente de El Pardo para meter al familión que se nos viene encima.
-Contable Juan, vaya echando las cuentas a la construcción de un edificio de treinta plantas y pásele el presupesto a Zapatero.
-No hay dinero, Alteza.
-Tonterías. Pide un crédito.
-Los bancos no prestan.
-Dile que vas de mi parte y que el Presidente paga las mensualidades.
-Es mejor esperar a que el PP gane las elecciones, Alteza. Rajoy arreglará la economía.
Yo no puedo esperar tanto. Llamé a ZP, un hombre honesto como dice Su Majestad, y le expuse mi problema.
-La única manera de alejar a mi hermana de los paparazzi es trayéndola a vivir a mi vera.
-Le cabe en casa, Alteza. No necesita construir un edificio.
-Mi cuñada Elena también está por aquí. Entre hermanos, cuñados, sobrinos y demás parientes somos unos cien.
-Compartan habitaciones, Alteza.
-O me construye un edificio o voto a Rajoy.
-Imposible: Rajoy no volverá a ser candidato. Me lo dijo su doncella la última vez que me echó las cartas.
¿Maripuri echándole las cartas a Zapatero? ¡Lo que hay que oír! Le pedí explicaciones a mi doncella:
-Yo no te pago para que le mires el futuro a Zapatero.
-Me paga poco y tengo que pluriemplearme para llegar a fin de mes -se excusó-, pero sólo trabajo aquí y en La Moncloa. Intenté sacar unos euros en Génova 13 y no hubo forma. Los peperos no quieren conocer su futuro.
Mi hermana tampoco quiere conocer su futuro. Está obsesionada con la telebasura.
-Se forran a mi cuenta -dice cuando se ve en la Noria-. No hay derecho.
Y más que se van a forrar con el pastón que le tenemos que pagar a los denunciados. Telma perdió el juicio. En fin, gracias a Dios, los españoles siguen pagando impuestos.





