Los blogs que lee Letizia

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Monday, May 19, 2008

Telma y la prensa






Mi Palacio es una casa sin puertas. Todo el mundo se viene a esconder aquí cuando tiene problemas. La última en sumarse ha sido mi hermana Telma.

-No puedo vivir en Toledo, Leti. Aquí me tienes con mi hija recién nacida y con mi pareja. Espero que a Felipe no le importe mantenernos.
-Vienes en mal momento: estamos en crisis.
-¿En crisis? -preguntó alarmada-. ¿Cuándo vais a iniciar el cese temporal de convivencia?
-Me refería a la crisis económica.
-Lo importante es el amor. Mientras hay amor, contigo pan y cebolla.

Mi hermana está muy equivocada. Lo realmente importante es el dinero, el poderoso caballero que paga facturas e hipotecas. El amor se acaba cuando escasea el money.

-Con tanta familia no tenemos intimidad, Leta -potestó mi Felipín tras la primera cena de dos padres, dos madres, dos Infantas y una sobrina-. Ni se te ocurra reñirme delante de tu hermana. Me daría vergüenza.
-Te alabaré, cariño mío. Hablaré de ti como habla Su Majestad de Zapatero: eres un hombre íntegro y honesto.
-Intento ser generoso.
-De acuerdo: también eres generoso.
-¿Hasta cuándo va a vivir Telma en La Zarzuela?

Se lo pregunté a Maripuri. Mi doncella veía en el tarot un bloque de viviendas adosado al Palacio de El Pardo.

-Allí vivirán todos sus familiares, mi Princesa. Serán tratados por los medios de comunicación como si fueran parientes de Zapatero: ni una fotografía.
-Eso quiere mi hermana.
-Tampoco la fotografiarán a usted, mi Princesa. Una ley aprobada por el Congreso de los Diputados con mayoría absoluta prohibirá tomar imágenes de los miembros de la Familia Real. Los españoles irán pasándose al republicanismo una vez que se olviden de sus caras.
-¿Venderé exclusivas al "¡Hola!"?
-Eso será más tarde, cuando viva en el exilio.
-¿Se acaba la Monarquía? -pregunté horrorizada.
-Prefiero no decírselo, mi Princesa. Detesto dar malas noticias.

A mí tampoco me gusta recibir malas noticias. Prefiero centrarme en las buenas. Por ejemplo, ese edificio que acabaremos construyendo en el mente de El Pardo para meter al familión que se nos viene encima.

-Contable Juan, vaya echando las cuentas a la construcción de un edificio de treinta plantas y pásele el presupesto a Zapatero.
-No hay dinero, Alteza.
-Tonterías. Pide un crédito.
-Los bancos no prestan.
-Dile que vas de mi parte y que el Presidente paga las mensualidades.
-Es mejor esperar a que el PP gane las elecciones, Alteza. Rajoy arreglará la economía.

Yo no puedo esperar tanto. Llamé a ZP, un hombre honesto como dice Su Majestad, y le expuse mi problema.

-La única manera de alejar a mi hermana de los paparazzi es trayéndola a vivir a mi vera.
-Le cabe en casa, Alteza. No necesita construir un edificio.
-Mi cuñada Elena también está por aquí. Entre hermanos, cuñados, sobrinos y demás parientes somos unos cien.
-Compartan habitaciones, Alteza.
-O me construye un edificio o voto a Rajoy.
-Imposible: Rajoy no volverá a ser candidato. Me lo dijo su doncella la última vez que me echó las cartas.

¿Maripuri echándole las cartas a Zapatero? ¡Lo que hay que oír! Le pedí explicaciones a mi doncella:

-Yo no te pago para que le mires el futuro a Zapatero.
-Me paga poco y tengo que pluriemplearme para llegar a fin de mes -se excusó-, pero sólo trabajo aquí y en La Moncloa. Intenté sacar unos euros en Génova 13 y no hubo forma. Los peperos no quieren conocer su futuro.

Mi hermana tampoco quiere conocer su futuro. Está obsesionada con la telebasura.

-Se forran a mi cuenta -dice cuando se ve en la Noria-. No hay derecho.

Y más que se van a forrar con el pastón que le tenemos que pagar a los denunciados. Telma perdió el juicio. En fin, gracias a Dios, los españoles siguen pagando impuestos.


Monday, May 12, 2008

Mi viaje a Polonia



La prensa vuelve a criticar mi presunta delgadez. Digo presunta porque la verdad es que estoy bien alimentada gracias a los caldos gallegos que me prepara la cocinera Ángela.

-No leas las revistas -me aconsejaba mi Felipín durante nuestro viaje a Polonia-, son responsables de que muchos famosos pierdan la olla. Fíjate en Pajares, tan buen actor y con la cabeza perdida.
-Pajares perdió el norte por motivos económicos, Felipe. Calla, anda, que tengo que acabar de informarme.

Mi Felipín sufre mucho por mí. No aguanta que me critiquen. Si por él fuera, el Fiscal General del Estado secuestraría todas las publicaciones. Se acabaría la prensa en España.

-Voy a enviar un comunicado al "¡Hola!", Leta. Hay que decirles a los españoles que su Princesa no es anoréxica.
-Pero ¿tú quién te crees que eres, Felipe? ¿La baronesa Thyssen? Nosotros somos los Príncipes de Asturias, los Herederos de la Corona del Reino de España. Guardate la gana de firmar papeles para cuando empieces a trabajar en la firma de leyes en el BOE.
-¿No iba a ser rey?
-¡Felipe! El Rey de España trabaja firmando las Leyes del Estado.

Estaba de los nervios porque entre Peñafiel y los gobernantes derechones de Polonia, una se pone en tensión.

El presidente gemelo de la patria del antiguo Papa casi me vuelve tarumba. En vez de hablar de política hablaba de religión.

-Yo soy católico, Alteza, ¿y usted?

Iba a decirle que era atea, pero mi Felipín se apresuró a decir que toda España es católica.

-Fue un gran mérito de mi antepasada Isabel de Castilla que conservamos con orgullo -manifestó.

Dos horas más tarde nuestros móviles sonaron al unisono. Nos llamaba la vicepresidenta maría Teresa.

-Altezas, España es un país laico.
-Aconfesional -la corrigió mi Felipín.

Discutieron toda la noche. Mi Felipín tenía los cables cruzados y no había forma humana de hacerle cortar la conversación.

-Dijo que va a modificar la Constitución, Leta. Parece que quiere echarnos.
-Por tu culpa, Felipe. ¿Quién te manda defender a los curas?
-Fue lo que me enseñaron en el master de Relaciones Internacionales que estudié en la Universidad de Georgetown. Hay que defender a la Iglesia, Leta, para que los españoles puedan bautizarse, hacer la primera comunión, confirmarse, casarse e irse al más allá con las bendiciones de una extremaunción.
-¡Calla! -chillé.

Unas ganas locas de conocer mi futuro me asaltaron. Eran las cuatro de la mañana en Madrid, pero tenía que hablar con Maripuri.

-¿Van mal las cosas en Polonia, mi Princesa? -me preguntó mi doncella-. Por aquí no hay novedad: el PP sigue en crisis, ZP gobierna sin oposición, los precios suben cada día más, el paro aumenta...
-Cuéntame algo bonito, Maripuri.
-La infanta Sofía ya le pega a la infanta Leonor.
-¡Por Dios! -exclamé horrorizada.
-Su Majestad les envía un profesor chino para darles clases de judo. Sofía será una gran judoca, mi Princesa.Lo dice la baraja española y lo confirma el tarot. Tiene un gran futuro en el ejército.
-¿Para eso he parido con dolor?
-Ganará mucho dinero, mi Princesa. Yo de usted estaría orgullosa.

Maripuri sólo piensa en el dinero. Para ella el éxito se mide en euros. Eres lo que tienes y punto, según el criterio monetarista de mi doncella.

-Maripuri es un poco keynesiana, otro poco marxista y algo neoliberal -me comentó el contable Juan.
-Eso es difícil de entender.
-Espero que entienda que tiene que comprar menos vestidos, Alteza. La última factura de Lorenzo Caprile es astronómica. Ha protestado hasta la ministra de Fomento.

¡Qué difícil es ser princesa! me mandan a Polonia a conseguir contratos para los empresarios españoles y quieren que vaya vestida con baratillos. ¿No comprenden que yo para sentirme importante tengo que llevar un buen vestido?

-¿Ya ha regresado, mi Princesa? Tengo un notición para usted: Risto Mejide acaba de decir en la tele que usted es un producto con fecha de caducidad.

Quedé sin palabras. ¿Me critica Risto? No, por favor. Prefiero las críticas de Peñafiel mil veces. Si Risto Mejide se pone a criticar la Monarquía, no aguantamos ni un telediario en el trono. Espero que ese notición de Maripuri no sea cierto.

Monday, May 05, 2008

Bicentenario del 2 de mayo y Premio Un tacón en tu vida



El Madrid de Esperanza celebró a lo grande el segundo centenario de la Guerra de la Independencia. ¡Qué festejos! En mi memoria quedará para siempre la imagen de los fuegos artificiales iluminando el cielo de la villa y corte.

-Acérquese a nosotros, alteza -me dijo la Presidenta de Madrid Comunidad Autónoma-. Rajoy y yo la apreciamos mucho a usted, doña Letizia.

No le hice caso. En el PP andan peleados y yo no estaba el viernes para hacer de árbitra de sus peleas. Tiré de mi Felipín hacia donde estaba Zapatero, tan pensativo como preocupado por los abucheos que creía oír.

-Me van a insultar -se quejó-. Lo que más me fastidia es que se acuerden de mi abuelo.
-Tranquilo, Presidente. El Pueblo de Madrid está abucheando a Godoy doscientos años después.
-¿Está segura, Alteza?
-Sí, Presidente.

Mi Felipín empezó a temblar. ¿Un resfriado? Cogí su mano derecha entre las mías para darle ánimos. Casi no tenía pulso el pobre.

-¡Felipe! ¿Te encuentras bien?
-¿Ves por ahí alguna guillotina, Leta?
-No digas tonterías, Felipe. Estamos en el siglo XXI. Mira como nos aplauden, cariño. Nuestros súbditos nos aman.

Mi Felipín pensaba en Carlos IV y Fernando VI, unos antepasados por los que siente gran compasión. Yo no puedo decir que compadezca a aquellos Borbones más amigos del buen vivir que del buen gobernar, pero, a fin de cuentas, mis hijas descienden de ellos y los respeto. No seré yo la que los critique cuando están difuntos.

-Juanito, éste es el momento.
-¿Para qué, Sofi?
-Para abdicar. Grita que le pasas la Corona a nuestro hijo Felipe.
-Espera, mamá -protestó mi Felipín-. Aún soy demasiado joven para trabajar.
-Calla, tonto -exploté-. Yo trabajaré. Acepto la Corona, Majestad y prometo serle fiel a España mientras los españoles sigan pagando el IRPF, el IVA, hidorcarburos, IAE, IBI,...
-¡Silencio! -bramó Su Majestad-. A mí sólo me jubila Dios, ¿está claro?

El alcalde de Móstoles nos miraba sin entender nada. El buen hombre debe pensar que sólo hay crispación en Génova 13, pero está muy equivocado: en La Zarzuela también andamos crispados ante la imposible abdicación del Rey. Su Majestad no quiere irse del cargo y yo me desespero. Como siga así, voy a acabar como Esperanza Aguirre.

-¿Verdad que me parezco a Manuela Malasaña? -me preguntó.
-Pues no sé qué decirle.
-Si nos invaden los franceses otra vez, sería capaz de morir por la Patria.

El alcalde de Madrid se frotaba las manos de satisfacción. Crucé los dedos. Sarkozy se parece mucho a Napoleón y no fuera a ser que se le cruzaran los cables en París y viniera con sus mamelucos a fusilar media España.

-Esta fiesta está mal organizada, Esperanza -dijo Zapatero-. Hemos perdido una oportunidad para hacer una representación de la Alianza de las Civilizaciones. Yo quisiera poder haberme hecho una fotografía con el Presidente de Francia delante del Ayuntamiento de Móstoles mientras mi esposa cantaba el Himno de la Paz.
-Aquí estoy yo para esa foto -se ofreció Rajoy-; que los españoles puedan contemplar mañana en los periódicos la fraternidad que existe entre el Jefe de la Oposición y el Presidente del Gobierno.

No hubo foto. Zapatero dijo que en 1808 Godoy sólo estrechaba la mano de Napoleón y é no se iba a rebajar, dos siglos después, a darle la mano a un político perdedor.

-Cuando me ganes unas elecciones haremos esa foto, Mariano.

La fiesta se me hacía eterna. Le pregunté a mis cuñadas si quedaba mucho.

-La lideresa Aguirre no nos dio el programa de las celebraciones, pero es igual. Yo me voy -decidió Cristina.

Mi cuñada Elena siguió a su hermana hacia el coche oficial.

-¡Se las llevan! -gritó un viejo.
-¡Muerte a los gabachos! -chilló Esperanza Aguirre.
-Está loca -me susurró mi Felipín-. Hay que perdonarle este exceso de casticismo.
-Ahí viene el general Murat. Va a ordenar los primeros fusilamientos.
-Calla, Esperanza. Ése que se acerca es mi contable Juan.
-¿No es Goya? ¡Claro que es! Don Francisco, acérquese y siéntese aquí a mi lado. ¿Trae los pinceles?

El contable Juan quedó a cuadros. Nunca había visto a su Presidenta tan eufórica.

-¡Mirad! -chilló la lideresa-. También viene Agustina de Aragón.

¿Agustina? Era mi doncella Maripuri la que se sumaba a la fiesta.

-¿Qué nos traes, Agustina? ¿Armas? Déjame ver, anda.

La Presidenta de Madrid desenvolvió el paquete y sacó un precioso zapato de tacón.

-¡Me lo quedo!
-Es para mi Princesa -protestó Maripuri-. Se lo envía la autora de "Al son de unos tacones" como muestra de sincera admiración.
-Pues yo necesito unos zapatos, hija, aunque sólo sea uno. Me conformo con estrenar un único zapato porque estamos en crisis. No ganó para vivir, Alteza -me confesó-. Voy a tener que apagar la calefacción y pasar frío.

Le arranqué el zapato de sus manos marquesas. ¡Sólo faltaba que la lideresa me quitara un premio!

-¿Qué ha escrito en esa tarjeta, Alteza?
-Moitas grazas. Yo se lo digo a la autora de "Al son de unos tacones"; usted puede decirle algo en gallego a su jefe también.
-Prefiero decirle muchas gracias, Mariano, pero se las daré cuando se vaya de Génova 13, planta séptima.

Lo mejor del 2 de mayo fue el premio. Lo digo de corazón. me encantan los premios, sobre todo cuando consisten en un zapato de tacón. Los tacones siempre fueron mi perdición.


Premio "Un tacón en tu vida" concedido por Nosotras mismas (Al son de unos tacones)



La Princesa Letizia tiene el honor de otorgarle el Premio Un tacón en tu vida a:

-El diario de Milyta
-Tomadas de la mano
-Los fogones de mi casa
-El blog de Fini
-Hecho en Marbella

Monday, April 28, 2008

Sofía cumplió 1 año (Nuevo premio Que te pique un pollo)




La crisis económica se dejó notar en los regalos de cumpleaños de mi Sofía. Zapatero sólo nos mandó una postal gratuita por e-mail. "No tengan más hijos", escribió. Supuse que era el título de uno de los temas de la signatura Educación para la Ciudadanía.

-Mira el temario de esa asignatura a la que andan objetando los padres católicos, Maripuri -le pedí a mi doncella.
-¿Va a objetar usted, mi Princesa?
-Si defiende que los españoles no nos multipliquemos en hijos, por supuesto. Quiero parir un Borbón cueste lo que cueste.
-La infanta Leonor no estará de acuerdo. Sabe que un hermanito le quita el puesto de trabajo.

A la Heredera del Heredero le meten muchos pajaritos en la cabeza. En la guardería la tratan de alteza desde los profesores hasta su compañero más pequeño, un niño que es hijo de un soldado de esos que pone firmes la ministra Chacón. En casa me la malcrían.

-Leonor anda, Felipe- Déjala en el suelo.
-Está cansada, Leta.
-La mimas más que a Sofía -me quejó siempre-. Debe ser porque se parece a ti.
-No le regalé nada por el cumpleaños de su hermana.

¡Sólo faltaba! Mi niña Sofía ni siquiera tuvo un espectáculo de payasos en el jardín. vinieron unos militares que nunca en sus vidas habían pisado un circo.

-Son los soldados risa -me susurró Maripuri.

Parecían los soldados pena. en vez de sonreír enseñaban los dientes. ¡Y qué pasos daban! Ni en los desfiles militares se ven semejantes zancadas.

-Les falta la cabra -comentó la niñera Rafaela-. ¿Qué tal si les ponemos al perro detrás?
-Mejor no. Los defensores de los animales pueden denunciarnos.
-A mí me gusta aquel -señaló Leonor.

Casi me da un patatús. A mi hija mayor ya le gustan los hombres. Son los genes: su antepasada Isabel II fue una mujer fatal.

-Puede estar tranquila, alteza -me aseguró la ministra de Defensa cuando la llamé para comentarle mis preocupaciones-, nuestros militares llevan vida de monjes desde que yo estoy al frente de las tropas.
-No quiero que Leonor se case con un teniente de Infantería.

Por la noche supe en qué consistía la vida de monje.

-¿Sabes por qué Sofía se ha quedado casi sin regalos? ¡No se puede entrar en ebay!
-¿Qué dices, Felipe?
-Mira, Leta: sale página prohibida.
-Llama a los informáticos.
-No tenemos informáticos, Leta. Tú sólo quisiste contratar contables.

Es cierto. Cuando llegué a La Zarzuela me preocupaba tanto la economía que me rodeé de un equipo económico.

-¿Le digo al contable Juan que intente abrir las webs que cerró la ministra Chacón? -me preguntó mi doncella.

Maripuri no sabe lo que es la división del trabajo. Ella le encarga cualquier tarea a cualquier trabajador, independientemente de su oficio.

-No se puede entrar en Interviú.
-¡Contable Juan!
-Yo sólo iba a mirar.
-¿Para eso te pagamos?
-Tampoco puede abrir el Marca. Espere, estoy mirando si me deja entrar en el As...

No se podía entrar en ninguna página divertida.

-Chacón es de derechas -sentenció Su Majestad-. Militará en el PSOE, pero no siente los colores. Por primera vez desde que soy el Rey de España no puede comprar en ebay un regalo para la nieta.
-Yo le compré esta Barby en el Rastrillo -dijo doña Sofía-. Es muy valiosa por su antigüedad.
-Ya veo, Majestad. Pero ¿no crees que está algo sucia?
-Los juguetes usados están menos limpios.

¡A lo que hemos llegado! Entre la crisis económica y la ministra de Defensa no levantamos cabeza. Voy a cruzar los dedos para que los militares no den un golpe de Estado por no poder leer el Interviú en los cuarteles. También mantendré los dedos cruzados para que mis súbditos no envíen más pollos a La Zarzuela. La semana pasada mi amiga Fini me envió un maravilloso premio "Que te pique un pollo" con un pollito vivo.

-Doña Sofía no quiere que lo matemos, mi Princesa. Dice que la sopa en esta casa siempre se hizo de verduras -me informó mi doncella tras aguantar en silencio las órdenes de mi suegra durante varios días.
-Ahora también se prepara sin aceite, Maripuri. Desde que el ministro Soria encontró una contaminación en el aceite de girasol, sólo tomamos comidas hervidas.

El contable Juan me propuso construir un gallinero al lado de las caballerizas.

-Los pollitos crecerán hasta convertirse en gallos y gallinas, se reproducirán, nacerán nuevos pollos y acabaremos teniendo una granja. Las Infantas se alimentarán con los mejores huevos de corral de todo el Reino de España -me explicó.
-Ésa parece la cuenta de la vieja, contable Juan.
-La alternativa es venderle los pollos a un carnicero para que los mate.
-Ay no, por Dios. Me dan pena.
-Conozco un carnicero que se los pagaría bien. Con el dinero podría comprar bicicletas para las Infantas.

No estamos tan necesitados. He decidido dejar los pollos vivos. Mis niñas ya tienen bicicletas. A Sofía le regalaron una muy chula por su cumpleaños. Si mal no recuerdo, fue la duquesa de Alba quien la envió. Bueno, no estoy segura. ¿Fue la duquesa o fue Peñafiel? Peñafiel siempre nos regala alguna cosilla para hacerse perdonar.

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La Princesa Letizia tiene el honor de otorgar el Premio Que te pique un pollo recibido de Fini a:

-Al son de unos tacones
-Los fogones de mi casa
-Mad Hatter
-Hecho en Marbella


Monday, April 21, 2008

Premios Que te pique un pollo y Brillante Blog



Los besamanos me dejan las manos doloridas. ¡Cómo aprietan la mano los políticos! Los socialistas te sacuden el brazo como si fueras su colega de café a 80 céntimos. Los del PP te dan un apretón tan de verdad que te crujen los huesos. Los nacionalistas, más que darte la mano, te miran.

-Somos republicanos -me dijo un discípulo de Carod-Rovira.
-Ya lo sé, Señoría. El siguiente, por favor.

Y así, dándole la vez al siguiente, di más de quinientos apretones de manos y algún beso a quienes me pareció que merecían un saludo más cálido. Por ejemplo la ministra de Defensa, tan embarazada y tan guapa.

-Carme, yo también quisiera estar embarazada como tú.
-Pues póngase a ello, alteza.

En ello estoy. Mi Felipín y yo practicamos todos lo que se puede, pero el tercero se nos resiste todavía.

Cuando pensé que había acabado de saludar, volvió a acercarse José Bono con toda su familia.

-Se me olvidó presentarle a mi yerno, Señora. Aquí tiene al hijo de Raphael y Natalia Figueroa.
-Encantada.
-¿Quiere que le cante una canción, Alteza? -me preguntó el chaval-. Puedo cantarle lo que me pida.
-Ya te invitaré a mi Palacio, criatura, que en el Congreso creo que está prohibido cantar.

El desfile de soldados fue más emocionante. Gritaba vivas a España hasta la ministra Chacón.

-Esa mujer es muy patriota -murmuró el Rey-. Zapatero hizo un buen fichaje.
-A mí me dijo que la contrató porque los empresarios la iban a dejar en paro -comentó doña Sofía-. Hay que hacer otras leyes, Juanito. ¿Qué es eso de no contratar a una mujer embarazada?

Pasaba la bandera y callamos todos. Yo bajé la cabeza durante veinte minutos. Ya había acabado el desfile y aún estaba reverenciando la bandera. Peñafiel no podrá decir que no incliné la cabeza.

Pero lo mejor me esperaba en casa: el contable Juan se había vestido de militar de asalto.

-Soy la reencarnación de don Juan de Austria. Defenderé a Vuestra Alteza en las trincheras.
-Espero que no sea necesario, Juan. Prefiero que me cantes una canción de Sabina como las que le cantas a mi doncella Maripuri cuando crees que no te oigo.
-A usted ya le canta Sabina en persona.
-Prefiero un cantante más informal. Un canturreo bajo la ducha siempre me gustó más que una canción entonada en un teatro.

El contable Juan repasó con su voz varonil castellana todo el repertorio de Sabina. Estaba vivo. volvía a ser en encantador fantasma de Juan de Austria.

-Ha ganado la primera batalla -me susurró Maripuri.
-Las que le restan también las ganará, Maripuri. Mañana amanecerá la esperanza del es posible para él, para ti, para mí, para todos. Mañana será la primavera de la victoria final.

Estaba yo un poco filosófica tras ver tanto político. Mi Felipín, en cambio, se pone pragmático cuando lo rodean los diputados. Escucha y calla. Después en casa anota las caras que vio más monárquicas.

-Podemos contar con la mitad, Leta.
-¿Para qué? -le pregunté.
-Para nuestra causa. Rajoy y unos cuantos peperos son monárquicos. De Esperanza desconfío. Revilla es el más fiel. Mira las anchoas que nos regaló.

Casi me desmayo. Eran cuatro toneladas por lo menos. En Cantabria no van a poder comer pescado durante un año.

-¿Qué nos regaló ZP?
-Nada. Estaba nervioso por si lo abucheaban.
-¿Y estos galardones? Uno parece el premio Nobel. ¿Me concedieron el Nobel de la Paz, Felipe? ¡Dime que sí!

Mi Felipín miró las etiquetas de las cajas y gritó:

-¡Quieren que te pique un pollo!
-Gracias por avisarme. No iré al zoo estos días por muchos que Leonor patalee.
-Éste otro dice que eres brillante.
-Eso es cierto: me brilla el maquillaje y cada día más, porque utilizo unas cremas caseras que me prepara Maripuri mezclando nata con nocilla y unos huevos batidos.

Cuando me recuperé de la melancolía que me causa la política vista de cerca, comprobé que me habían concedido el "Premio que te pique un pollo" y el "Premio Brillante Blog". Pues lo que digo siempre: moitas grazas. Anoto los nombres de mis dos admiradores para premiarlos con un ministerio. Algún día seré la Reina, digo yo, y podré pagaros las atenciones con altos cargos y latisueldos a salvo de la inflación.

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PREMIOS:


Que te pique un pollo recibido de Pakouss Blog













La princesa Letizia se lo otorga a:
-Belén in Red
-Desde la tienda
-El antifaz
-Cogidas de la mano
-Las andainas de Modesto

Brillante Weblog recibido de Eau de blog



La princesa Letizia se lo otorga a:
-Mari Sol Sol
-Lazy blog
-Vistiendo a Candela

Monday, April 14, 2008

¿Qué vestido pongo?... Ah... ¡Otro premio dardo!



La próxima semana tenemos que inaugurar la legislatura y no sé qué ponerme. Lorenzo Caprile me hizo media docena de trajes vistosos que no me convencen.

-Vistase de fallera -me sugirió mi doncella-. Su sobrina Victoria Federica está muy guapa vestida de valenciana.
-¿Y si me pongo un vestido de Agatha Ruiz de la Prada?
-No se lo recomiendo, mi Princesa. De Agatha van las niñas pequeñas. Podrían llamarle cursi.
-¿Cursi?
-A mí me dijeron que era una cursi un día que me vestí de Agatha.
-¿Para tanto te da el sueldo?
-Era un vestido que compré en las terceras rebajas de "El Corte Inglés". ¿Quiere que se lo preste? También le puedo dejar mis nuevas botas. Las compré en los "chinos" y me están matando. Mire qué heridas, mi Princesa. Si a usted le hacen el mismo daño que a mí, no tendrá que esforzarse para poner cara seria cuando pase la bandera.

Maripuri hay días que me da consejos peores que los que me daría una súbdita republicana. Afortunadamente, tengo a mi Felipín para animarme.
-Pon lo que quieras, Leta. A ti todo te queda bien.
-¿Y si me visto de militara?
-¿De mujer de militar quieres decir? Es lo que eres, Leta. Yo soy un soldado.

Doña Sofía dice que va a repetir vestido.

-Hay crisis económica, Letizia. No puedes ir de Lorenzo Caprile.
-¿Quiere que vaya con un vestido de la modista de mi antiguo barrio? Guardo en el fondo de armario unos vestidos muy monos que llevaba al instituto.
-Habla con la infanta Elena para que te asesore en moda, Letizia.

Mi cuñada Elena quería cobrarme sus consejos. Me negué a pagarle.

-Entonces no te aconsejo -decidió-. Los estilistas cobramos, cuñada.
-¿Y desde cuando eres estilista, Elena? Pensé que sólo eras profesora de un parvulario privado.
-¿Vas a matricular a Leonor en mi escuela?

¡Otro problema! Mi Felipín y yo aún no decidimos a qué colegio vamos a enviar a la heredera del Heredero.

-¿Y si no la escolarizamos, Felipe? -le pregunté ayer-. Nuestra hija será reina un día aunque suspenda las pruebas del informe PISA.
-Tenemos que alfabetizar a nuestras hijas, Leta. España merece unas Infantas con estudios en Georgetown.
-Espero que Aznar no les dé clase, Felipe. Las niñas podrían salirnos agresivas y declararle una guerra ilegal al Tíbet.
-En las guerras se ganan muchas medallas. No me interrumpas, Leta. Yo no quiero guerras, pero quiero medallas, premios, que hablen bien de mí, que me admiren. Quiero que los españoles me amen.

Quedé flipada. Ante semejante confesión de mi marido, las palabras huyeron de mi boca. Ni siquiera me atreví a decirle que nuestra amada súbdita Fini nos ha enviado por valija diplomática un nuevo premio Dardo. Esta mañana lo coloqué sobre la mesa del despacho de mi Felipín. Muchas gracias y moitas grazas. Mi Felipín añade un thank you.

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Esta Princesa le otorga el Premio Dardo a:
-Poskito cocina
-Divagaciones, tribulaciones y una copa de gin tonic
-La cocina de Cabriola
-Los fogones de mi casa

Monday, April 07, 2008

Crece la familia



La Zarzuela se nos llena de niños. Ahora ha sido mi hermana la que ha dado a luz una preciosa niña. Amanda se llama la chiquilla. Mi niña Leonor le llama Mandy a su nueva primita.
-¿Cuándo va a hablar Mandy, mami?
-Una vez que le salgan los dientes, hija.
-¿Y cuándo le saldrán los dientes?

Leonor está en la etapa de las preguntas absurdas. Conversar con ella resulta agotador. Yo no tengo respuesta para muchas de sus preguntas.

-¿La prima está sin bautizar? -me siguió preguntando-. Mi niñera dice que acabará en el limbo si no la bautizamos pronto.

Le reñí a la niñera Rafaela. No quiero que eduque a la Heredera del Heredero en su ideario ultracatólico.

-Debe bautizar a su sobrina, ciudadana Leti. Es lo mejor que puede hacer por ella.
-Mi hermana no quiere bautizarla. Telma es muy suya.
-En España sólo puede ser cristiana, ella y su hija, como la inmensa mayoría de los españoles.

El contable Juan también es partidario del bautismo. Dice que debemos apurarnos en celebrar el evento.

-Los españoles no verían bien un fiestorro cuando la crisis económica se agrave, Alteza. De momento, España va tirando.
-¿De cuánto dinero disponemos para la fiesta, contable Juan?
-En el haber del último balance tenemos una partida de ingresos desconocidos. Pueden destinarla al bautizo de su sobrina.

La partida en cuestión resultó ser el cheque de cuatrocientos euros del IRPF. Nuestro otro contable se había olvidado de poner una nota aclaratoria.

-Yo podría convencer al resto de miembros de la Casa Real para que le donen sus cheques a la niña -se ofreció el contable Carlos, siempre dispuesto a poner en práctica su ideología socialista-. Maripuri también donará su cheque -me aseguró.
-¿Y tú, contable Carlos? ¿Donarás tu cheque?

el contable Carlos dijo que no. Me contó que se acaba de emancipar y la vida es muy cara.

-La bombona de butano cuesta más de catorce euros.
-¿Tanto?
-Sí, alteza. De luz pago cien euros, eso que desenchufé la nevera y nunca enciendo el televisor. Mi factura de agua asciende a noventa euros, y no hay forma de pagar menos. ¿Le importaría que me duchara en su piscina climatizada?
-Ni se te ocurra.
-Entonces tendré que seguir pagando noventa euros por el agua del Manzanares que llega a mi casa.

Le pregunté a mi doncella si la vida estaba tan cara como decía el contable Carlos.

-¿Por qué le parece que su hermana ha venido a vivir a su palacio, mi Princesa? Porque los precios están por las nubes. Por lo menos aquí tiene todo gratis, pero ¿sabe qué dicen los periodistas? Que su casa es la pensión Genara.
-Seguro que lo dice Peñafiel.
-Peñafiel y otros. Debería invitarlos a tomar un té, mi Princesa, para limar asperezas. Rajoy invita a Esperanza a comer a restaurantes caros.

Llamé al líder del PP para proponerle una cena.

-Paga usted, señor Rajoy. Y elija el mismo restaurante caro, por favor.
-No puede ser, Alteza. Ceno todas las noches con Esperanza. comprenda. Ella quiere ser lideresa y yo intento apaciguarla para que se ponga a la cola.

¿Cómo no voy a comprender a Espe? Yo quiero ser reina y también estoy en la cola esperando. Las esperas son largas, muy largas. En fin, voy a mirar si mi Felipín ha despertado. Con tanta niña en casa, no puede dormir por las noches y duerme de día.

Monday, March 31, 2008

Premio Dardos

 
 
Quiero hacer un viaje oficial a Londres lo antes posible. España es un gran país y tenemos que estrechar nuestras relaciones bilaterales con Inglaterra, sobre todo después de que los franceses enviaran a Carla Bruni a fotografiarse con nuestra prima Isabel II.
 
 -Habla con Zapatero, Felipe, y arregla lo del viaje.
 -Cálmate, Leta. El Presidente está muy ocupado. Tiene que preparar el discurso de investidura y comprobar que sus socios parlamentarios van a votarlo.
 -Pídele el avión grande para ir a Londres.
 -Haré lo que se pueda, Leta.
 
 Cuando mi Felipín dice "haré lo que se pueda", quiere decir que no hará nada. Decidí pedir el vestuario necesario para pasearme por la capital británica del brazo de mi Felipín mientras no se me ocurría la manera de acelerar mi visita oficial a tierras inglesas.
 
 -Necesito ochenta vestidos cortos, diez mantones de Manila, quinientos pares de zapatos manolos y ...
 -No puede ser, Alteza -me interrumpió el contable Carlos-. Su pedido acaba con el superávit presupuestario.
 -Olvídate del superávit, contable Carlos.
 -El presidente Zapatero me ordenó no gastarlo, Alteza.
 
 El contable Juan nos propuso financiar mi vestuario con publicidad.
 
 -Yo soy liberal, Alteza, y el liberalismo es contrario al Estado. El mercado es el rey, es la mano invisible.
 
 -No entiendo nada, contable Juan. ¿Me hablas de fantasmas?
 -No, Alteza, le hablo de una solución real: poner en sus vestidos publicidad. Por ejemplo en la falda puede llevar un anuncio de Endesa, en una manga otro de Iberia, aquí por delante el logotipo de Repsol.
 
 Salí de las oficinas de nuestros contables escandalizada. Si el liberalismo económico consiste en ir vestida como un jugador del Real Madrid, yo prefiero ser comunista. Se lo dije a mi doncella:
 
 -Prefiero ser comunista, Maripuri. Dios nos libre de la derecha del liberalismo económico. Iríamos disfrazados de vallas publicitarias.
 -Usted a ese viaje a Londres debe llevar un pin que ponga "Gibraltar español".
 -¡Maripuri!
 -Lo puede poner en la solapa izquierda del traje de chaqueta o en el gorro.
 -No me gustan los gorros.
 -En Londres hace frío. Debe llevar una pamela calentita, mi Princesa, y un abrigo. Carla Bruni iba vestida de color aburrimiento. No sé le ocurra copiarle el traje.
 -Iré de Lorenzo Caprile, Maripuri.
 -Debe ir de Agatha Ruiz  de la Prada para que Pedro J. deje de meterse con la Monarquía.
 
  El mundo nos trae de cabeza. Airea todos los libros que publican poniéndonos verdes. El último es un libro de cartas robadas. Espero que cuando nos coronen a mí y a mi Felipín cesen los escándalos que nos monta la prensa.
 
 -¿Para cuándo sale mi viaje a Londres, Maripuri?
 
 Mi doncella no encontraba tal viaje. Yo creo que su tarot anda un poco equivocado.
 
 -Le dan un premio.
 -Si es el de miss Mundo, no lo acepto. La segunda dama de España tiene que ser más modosita que Carla Bruni.
 -Es el premio Dardos que le concede doña María Ángeles Cantalapiedra por su simpatía.
 -¡Qué alegría!
 
 Se lo comunique a mi Felipín antes de dormirnos en un acto íntimo.
 
 -Nuestros súbditos te aman, Leta. Su Majestad se alegrará mucho al saber que ganas adeptos con tu simpatía.
 -¿Qué hay de nuestro viaje a Londres?
 -Tenemos que aplazarlo. Sarkozy quiere traernos a Carla Bruni por Madrid.
 -Tú no te verás con esa mujer. Te lo prohibo, Felipe.
 -Yo sólo tengo ojos para ti, mi amor.
 
 Así será. No permitiré que mi Felipín mire a Carla Bruni como la miraba el duque de Edimburgo. Yo a mi marido le exijo lealtad, fidelidad y amor.
 
 -¿Brindamos por tu premio a la simpatía?
 -¿Y si me emborracho?
 -No importa, Leta, aún tenemos edad para hacer botellón.
 -Espera, Felipe, voy a decir muchas gracias. Repite conmigo: "moitas grazas".
 
 Mi Felipín no acaba de dominar el idioma materno de Maripuri. Se lo hice repetir diez veces, porque los premios, quien está escribiendo este blog, siempre los agradece en el idioma del corazón.
 
&&&&&&&&&&
 
 
 
 Vuestra Princesa le entrega el premio Dardos a:
 
 
 
 
 



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Tuesday, March 25, 2008

La educación de las Infantitas



Me siento muy orgullosa de mis Infantitas. Son unas monadas. ¡Cómo saludan a su Pueblo! Sofía, antes de cumplir un año, ya sabe hacer el saludo zarzuelero. Es un mérito de mi doncella. Maripuri les da clases de saludos correctos todos los días.

-Temí que se hubieran olvidado de mis enseñanzas durante las vacaciones, mi Princesa, pero se ve que son unas niñas listas. Han salido a usted.
-No lo dudes, Maripuri. Leonor aprueba los exámenes de la escuela infantil con sobresalientes. No sé en qué colegio la vamos a matricular. En Madrid no hay un centro escolar digno para los estudios de una futura reina de España.
-Sí que lo hay, mi Princesa. Cualquier colegio público madrileño puede preparar a una futura reina.

Maripuri se nos vuelve comunista. ¡Qué retroceso, señor! Cuando Izquierda Unida casi desaparece del Hemiciclo, mi doncella filtrea con las ideas de Carlos Marx.

-El ciudadano Juan Carlos quiere matricular a la ciudadana Leonor en el Colegio Público Catalán -me informa la niñera Rafaela-. Ya habló con Espe.
-Pues va a ser que no, Rafaela. Los niños de Cristina, viviendo en Barcelona, no saben ni una palabra en catalán. No será mi hija mayor la que se catalanice.
-Primero se galleguizará, mi Princesa -nos interrumpe Maripuri-. Una infanta de España tiene que saber gallego. Yo se lo enseñaré.
-Me vais a volver loca a la Heredera del Heredero.

Mi niña tiene un futuro difícil. Mi Felipín y yo intentamos protegerla, pero vamos a tener que acceder a las peticiones de los más críticos con la Monarquía porque el resto de la Familia Real no quiere colaborar.

-Preferimos ser republicanos -explotó mi cuñado Iñaki minutos antes de la misa de Resurrección -.Estoy harto de tanta foto.
-Yo también -dijo Cristina-. Ojalá hubiera nacido pobre.
-No te imagino pobre, Cris -comentó Elena-. ¿Quién iba a pagarle a tus hijos el Liceo francés?
-¡Mi marido! Iñaki trabaja de sol a sol.
-Mi papá también trabaja -intervinó Froilán-. Es tan monárquico que me lleva a los toros. Dice mi papá que los monárquicos somos currantes.

Doña Sofía arrastró a su nieto mayor hasta su despacho. Está muy disgustada porque al niño le gusta la ganadería brava.

-Ya no hay nada que hacer -me cuchichea mi Felipín-. La Reina pierde el tiempo riñéndole a Froilán. Ese niño se nos ha marichalizado.

Mis niñas, en cambio, no caerán en la tentación de la tauromaquia. Ni a mí ni a mi Felipín nos gustan los toros. Lo nuestro es la caza. Estas vacaciones no practicamos el tiro al jabalí porque en Mallorca no hay caza mayor, pero iremos a los montes de Toledo con los amigos de Su Majestad a pegar tiros.

-¿Soy cristiana, mami? -me pregunta mi niña Leonor en la catedral.
-¡Claro! Eres cristiana católica apostólica romana española monárquica. Besa el anillo del arzobispo, anda.

Mi niña obedeció. Froilán sabrá mucho de toros, pero mi Leonor sabe besarle la mano a los obispos y saludar a nuestros leales súbditos.

Monday, March 17, 2008

Preparando las vacaciones de Semana Santa



He decidido tirar la casa por la ventana estas vacaciones. Todavía tenemos dinero abundante en la cuenta corriente del Banco Santander y hay que disfrutarlo antes de que nos lo devore la inflación de los productos de primera necesidad.

-Marcho de tiendas, Felipe. ¿Qué quieres que te compre?

Mi Felipín se puso a pensar y no se le ocurría nada.

-Necesitas otros pantalones. Ésos que llevas te están apretados. Hay que comer menos, Felipe.
-No puedo trabajar hambriento, Leta. Mi carácter se agria mucho cuando no como lo que reclama mi estómago.

Es lo que ocurre cuando un hombre está tanto tiempo esperando para trabajar. El paro hace estragos en la salud. No es que mi Felipín sea un parado como los del INEM, no. Es un desempleado de trabajo de rey que ocupa su tiempo como príncipe. Me lo explicó mi doncella el otro día:

-Su Alteza es como los desempleados que hacen un cursillo.

Según Maripuri, un hombre que no tiene nómina no pertenece a la población activa. Y nómina, la verdad, es que mi Felipín no tiene. Quien cobra del Estado es Su Majestad.

Pasé todo el día comprando trapitos. Lorenzo Caprile tuvo que echarme de su tienda para que no se la vaciara.

-Marche, Alteza, por favor. Y deje ese vestido de terciopelo que ya me lo pagó la duquesa de Alba.
-¡Lo llevo! Dale a Cayetana mis más sinceras gracias por ir por ahí dejando los vestidos pagados.
-¡Princesa! ¡No es su talla!


Cuando llegué al taller de Felipe Varela aún oía los gritos de Lorenzo. Felipe también se escandalizó al verme comprar.

-Hay crisis, Alteza.
-¿Cómo no va a haber crisis si os negáis a vender el género? Con vuestra actitud vais a dejar a media España sin trabajo.

En "el Corte Inglés" más de lo mismo. Las empleadas , en vez de atenderme, cotilleaban.

-¿Podéis ayudarme?
-¿En qué puedo ayudarla? -me preguntó una empleada jovencísima.
-¿Cuántos años tienes, criatura?
-Soy mayor de edad y tengo papeles.

No dije más. La chica tenía acento ruso.

Llegué a mi Palacio cargada de paquetes.

-Las Infantas se negaron a comer, mi Princesa.
-No me vengas con tonterías, Maripuri, ¿no ves que estoy preparando las vacaciones? Toma. Este vestido blanco es para ti. También puedes quedarte con estos zapatos. Con las prisas me equivoqué de número.
-Usted derrochando el dinero y la infanta Elena tuvo que vender su anillo de casada para pagar las facturas.
-Elena tienen que casarse con un millonario lo antes posible.
-Eso le dijo Berlusconi a una mileurista italiana.
-Le dijo la verdad del barquero: sin dinero no hay paraíso.
-Para llegar al paraíso también hacen falta tetas.
-¡Maripuri!
-Me encanta el Duque, mi Princesa. Estoy enamorada de Rafael Duque.

Quedé a cuadros. Mi doncella hablaba como una adolescente.

-Yo soy la mujer que necesita y é es el hombre que arreglaría mi vida. A su lado conseguiría todo lo que quiero.
-¿al lado de un actor?
-Me refiero al personaje. el Duque es un hombre con dinero y con poder.
-Tienen razón los obispos, Maripuri: se acaba la democracia. Si las españolas solteras os enamoráis de los narcotraficantes, ¿Con quiénes se van a casar los hombres de nuestro país?

Maripuri se enfada. Dice que la democracia no se acaba.

-La democracia española no depende de mi estado civil.

Empiezo a pensar que mi estado civil, en cambio, tienen alguna relación con la democracia. Si hubiera dictadura, no habría reyes, ni príncipes, ni infantas, ni yo sería la Princesa, ni podría ir de compras, ni iría de vacaciones a Mallorca esta Semana Santa.

Tuesday, March 11, 2008

¿Ganaríamos unas elecciones?



Estos días de campaña electoral y elecciones a la Presidencia del Gobierno, mi Felipín y yo estuvimos pensando si ganaríamos unas elecciones a la Jefatura del Estado.

-Los tiempos han cambiado, Felipe, y deberíamos ir ensayando los debates electorales para cuando Su Majestad te dé vía libre para reinar.
-¿Quieres que debatamos tú y yo en televisión, Leta? -me preguntó.
-No, hombre, no. Tendremos que debatir con el candidato de la República.
-¿Y quién es el candidato de la República, Leta? ¿Zapatero?
-Podría ser.

Mi Felipín se asustó. Dijo que los debates tendría que hacerlos yo.

-Tú tienes tablas, Leta. Sabes sonreírle a la cámara con esos dientes blancos. Tus sonrisas ganarán el corazón de los españoles.

Me convenció. Empecé a ensayar mi mejor sonrisa en un espejo tridimensional que tenemos en el pasillo.

-¿Qué hace, mi Princesa? -me preguntó Maripuri.
-Estoy ensayando las sonrisas para el debate que tendré en el futuro próximo con Zapatero.
-Se le marcan las patas de gallo. -observó mi doncella-. Es mejor que no sonría tanto, mi Princesa. Los españoles nunca votarían a una candidata arrugada.
-¿Y las españolas?
-Menos. ¿No sabe que España es el país del mundo en el que se hacen más operaciones de cirugía estética?

Me desilusioné. Ganar elecciones es muy complicado. Si no van a votarme por una arruga en el entrecejo, mejor no me presento a las elecciones.

-¿Tengo posibilidades de ser la Reina de España sin pasar por las urnas? -le pregunté a mi doncella.

Maripuri consultó el tarot y me vio viviendo en un palacio.

-No puedo precisar si es La Zarzuela o La Moncloa, mi Princesa.
-Mira bien, Maripuri.
-Parece que es Versalles. ¿Le gusta Sarkozy, mi Princesa?

Mi doncella encontraba en el tarot un romance de una española con el presidente francés.

-Creo que es usted, mi Princesa. ¿Ve aquí la emperatriz?

No quise ver nada. A mí las cartas del tartot no me convencen cuando predicen un futuro que no me interesa. Dejé a Maripuri con sus cartas y me acerqué a nuestras oficinas.

-Acaba de llamar Rajoy pidiendo trabajo -me informó el contable Juan-. ¿Lo puedo contratar?
-Ni se te ocurra. Nuestro presupuesto es escaso.
-También llamó Llamazares para lo mismo.
-¿Alguien más?
-Sí, Alteza. Carod-Rovira tiene cinco aspirantes a Diputados en paro. Dice que saben mucho de política.
-Yo puedo darles un microcrédito a los políticos en paro para que emprendan una actividad productiva -intervinó el contable Carlos.

Marché a jugar con mis Infantitas. Los contables de mi Palacio quedaron discutiendo el futuro de los perdedores del 10 de marzo.

Monday, March 03, 2008

Elena cierra el negocio



La alegría también dura poco en la casa de los ricos. Mi cuñada Elena tuvo que cerrar el negocio inmobiliario porque Peñafiel andaba por las televisiones gritando "trabajo sí, pero negocios no". ¿Qué diferencia habrá? Según mi doncella, la única diferencia entre un empresario y un trabajador está en los ingresos.

-Dice Rajoy que la mayoría de los españoles somos currantes, incluidos ustedes los miembros de la Casa Real.
-¿Mis cuñadas son currantas?
-Primero son Infantas, mi Princesa.

No sé muy bien como definirme, pero lo cierto es que necesito incrementar mis ingresos. Una princesa debería ir siempre vestida de Prada para que la gente no ande por ahí criticándote.

-Hay 45 millones de e-mails diciendo que sus botas son viejas, Alteza -me informa el contable Juan-. ¿Quiere que le regale unas botas nuevas?
-No he pedido tu opinión.
-Yo siempre me he ganado la vida en España sin delinquir. Permítame ganar dinero para usted, Alteza.
-Para mí gana dinero mi marido el Príncipe, como corresponde en una familia tradicional.
-Yo soy su vasallo, Alteza. Míreme. Fíjese en mí. ¿No nota algo?

Pensé que estaba loco y no precisamente de amor.

-Soy un currante.
-El PP te ha comido las neuronas. Lárgate, contable Juan, y olvídate de mis botas.

Tal era la obsesión que le había entrado que me dio el día. A todas las mujeres que encontraba por los pasillos les decía que llevaban las botas viejas.

-¿Por qué andas descalza, Maripuri?
-Dice Juan que mis botas están viejas.
-Dame dinero para botas, cuñada -me pidió Elena-. No puedo ir a cabalgar descalza.
-Vete a trabajar.

No me hizo caso. Fue al despacho de Su Majestad y consiguió un cheque para comprar calzado.

-Juanito, yo también necesito unas botas nuevas. Éstas dan asco.
-Se me acabó el dinero, Sofí. Hasta que Zapatero no me dé el cheque de cuatrocientos euros no puedo comprarte calzado.
-Ponga las botas viejas, doña Sofía -le pedí-. Va a coger un catarro.
-¡Qué pobreza, Letizia! Con Franco vivíamos mejor.
-No diga eso, doña Sofía. Ahora tenemos libertad. Los candidatos a las elecciones debaten en las televisiones.
-¡Ay, Letizia! Estoy pensando en la niña. Pobrecita. ¿Qué va a ser de su futuro?
-¿Qué niña, doña Sofía? ¿Mi Leonor? Será reina.
-No, no.

¿A qué niña se refería entonces? ¿A Elena? Doña Sofía sigue llamándoles niñas a sus hijas.

-Sólo perdió los costes fijos, Majestad. Peor sería si hubiera perdido la esperanza de triunfar en los negocios.
-¿Ya perdió los costes fijos? ¿Qué significa, Letizia? ¿Está huérfana la niña?

El corazón me dio un vuelco. La niña era Leonor y estaba huérfana.

-¡Letizia!
-Mi Princesa se ha desmayado -oí decir a Maripuri-. ¿Qué le ha dicho, Majestad?
-Le estaba hablando de la niña de Rajoy, la del debate.
Volví a mí misma. La niña del cuento de Rajoy me importa menos que Caperucita.

-El contable Juan le compró unas botas, mi Princesa, pero creo que son de contrabando ruso.

Doña Sofía, una vez que comprobó que mis constantes vitales eran correctas, se calzó las botas rusas. Eran su número. Yo no las hubiera puesto ni aunque fuera la mujer más pobre del Reino.

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