Los blogs que lee Letizia

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Tuesday, July 15, 2008

¿Y si aborto?



El Presidente quiere que colabore en una serie de vídeos a favor de la Ley del aborto porque sabe que, aunque me he casado con el Príncipe, sigo siendo roja.

-Dile que tienes la agenda llena, Leta.
-¿No tengo que obedecer, Felipe? ZP me dijo que la Familia Real estaba al servicio del Gobierno.
-Nosotros sólo le debemos obediencia y lealtad a Su Majestad, y el Rey quiere seguir practicando el catolicismo.

Zapatero se disgustó mucho cuando le dije que no podía ser. Una Princesa Heredera de las Españas no puede salir en un vídeo haciendo el signo feminista con las manos.

-Me gustaría decir eso de "nosotras parimos y nosotras decidimos", pero no puede ser, Presidente.
-Yo la defendería a usted si decidiera abortar, Alteza. Iría con la Vicepresidenta a hablar con Su Majestad para que firmara el decreto que impidiera una pena de prisión para usted.

Mi doncella no encontró en mi futuro ningún aborto.

-El tarot sólo predice partos con cesáreas dolorosas.
-No me asustes, Maripuri.
-¿Piensa hacer un testamento vital, mi Princesa? Aquí me sale una eutanasia.
-¿Será Su Majestad el eutasianado? Mira bien, Maripuri, que igual me das una alegría. Fíjate en las fechas.
-Su Majestad tendrá una vida más larga que Matusalén. Pasará de los cien años, mi Princesa. Sale rodeado de bisnietos adultos y...
-¿Está moribundo?
-No, mi Princesa. Está en Mallorca capitaneando el "Fortuna". A quien veo achacosa es a doña Sofía.
-Estás leyendo las cartas al revés, Maripuri. Si Su Majestad está en una estancia blanca, es que está hospitalizado y los bisnietos van a verlo.

Me dejé de cartas y corrí a organizar las cosas para el futuro. Mi Felipín dormía la siesta apoyado en la mesa del despacho.

-Despierta, Felipe, que hay que escribir el nuevo artículo 57 de la Constitución.
-¿Qué dices, Leta?
-Zapatero está modificando nuestra Carta Magna y yo también tengo que modificar los artículos que impiden nuestro reinado de forma inmediata. Voy a introducir el derecho a la eutanasia activa en el mismísimo artículo 57.
-Eso hay que hablarlo con Su Majestad.
-Ni se te ocurra.
-Creo que la eutanasia es pecado, Leta.
-Algún pecado hay que cometer para pertenecer al Reino Católico de los Pecadores.
-Voy a rezar.

En el jardín, mi Leonor jugaba a princesa rockera ajena a mis preocupaciones.

-¿Estoy guapa, mami?
-Guapísima, mi amor.
-¿Soy más guapa que Sofía?
-No te pelees con tu hermana, niña, y deja que me concentre.

El artículo 57 me salía muy largo. Llamé al contable Juan para me echara una mano.

-¿Derecho a la eutanasia para la Familia Real, alteza? -me preguntó escandalizado-. No cuente conmigo como colaborador de un delito.

La cocinera Ángela fue la única que accedió a colaborar en el resumen de lo escrito.

-Escribo con faltas de ortografía, pero con letra clara, Alteza. Primero redactaré el derecho al aborto para las mujeres de la Familia Real.
-El aborto no nos interesa.
-La pueden meter en la cárcel si aborta fuera de los tres supuestos despenalizados aunque sea un aborto espontáneo.
-Tú escribe en ese papel que estoy a favor de la eutanasia para personas mayores de setenta años.
-No puedo, Alteza. Mis padres tienen setenta años y no quiero que me los maten. Siga usted, Alteza, y que dios la perdone.

¿Tan cristianos somos?, me pregunté. Mucha fe tiene el personal. a la hora de la verdad, se acuerdan de Dios y no hay forma humana de hacer a este país laico.

-¿Usted abortaría, mi Princesa? -me preguntó Maripuri.

Me toqué la barriga. ¿Habría vida allí dentro? No, la vida estaba en el jardín. Mis Infantitas gritaban, reían, corrían, saltaban. Eran vida.

-Aquí sólo hay intestinos y células madre, Maripuri. La vida está allí, en las niñas paridas.

Maripuri también dudaba. No le pregunté si estaba a favor de la eutanasia porque era capaz de decirme que no contar con ella para practicarla. Maripruri siempre defendió el encarnizamiento terapéutico.

Monday, July 07, 2008

Sin corbatas



El ministro de Industria nos envío una circular invitando a todos los hombres de la Familia Real a quitarse la corbata. Estamos en crisis y el precio de la energía se ha disparado, decía.

-Hay que obedecer, Leta -dijo mi Felipín-. El señor Sebastián es muy amigo de ZP y tendremos problemas con el Presidente si no acatamos sus amables sugerencias.

Su Majestad no estuvo de acuerdo. Él llevaría corbata hasta en las comidas familiares al bordo del "Fortuna".

-Soy el Rey.
-No eres nada moderno, Juanito -le dijo doña Sofía-. si el ministro de Industria va sin corbata al Congreso, tú puedes recibir a Zapatero con ropa más informal. Por ejemplo podrías ponerte esas bermudas verdes que combinan con las chanclas amarillas.
-Zapatero viene a verme vestido con trajes hechos a medida. Lo asesora Elena Benarroch.
-Yo lo puedo asesorar a usted, Majestad -intervino mi doncella-. Cambie la corbata por una pajarita y el traje militar por un chandal rojo.
-¡Despide a esta mujer, nuera!

Maripuri se negó a ser despedida. Según ella, había firmado un contrato con una clausula que prohibía el despido en los meses que se incrementara el número de desempleados.

-Hasta el año 2011 no podrán despedirme, mi Princesa.
-Esperemos que la III no nos despida antes a todos, Maripuri.
-No ocurrirá tal cosa si Su Majestad sigue llevándose bien con los socialistas.

Mi Felipín tomó nota del consejo de mi doncella y le envió a ZP una fotografía en la que aparecía descorbatado. Quiten el aire acondicionado, le contestó el Presidente. Así lo hicimos. Media hora después tuvimos que tirarnos a la piscina.

-Morimos, Leta. En mi vida sudé tanto. Mira nuestras Infantas. Se están deshidratando, Leta. ¡Dios mío! Mi Heredera está pálida y su hermana Sofía no habla.
-Hablad, niñas -les pedí.
-¿Somos patos, mami? -preguntó mi Leonor-. Llevamos diez horas sumergidos en estas aguas calientes.
-Estamos ahorrando el aire acondicionado, cariño. La Patria merece nuestro esfuerzo.

Cuando empezó a anochecer salimos de la piscina. Mi piel parecía la de una uva pasa. ¡Qué arrugas!

-Busca la crema hidratante, Maripuri.
-Hace un mes que no compramos cremas, mi Princesa. El ministro de Economía nos pidió una drástica reducción en el consumo innecesario.
-¿Consumo innecesario? ¿Pero tú estás tonta? La crema hidratante es imprescindible.
-Su cuñada la infanta Elena utiliza baños de barro en vez de cremas hidratantes.

¡A lo que hemos llegado! No tenemos cremas, los hombres van sin corbata, ZP quiere que vivamos con lo mínimo necesario,...

-Maripuri, mira en tu tarot si el Presidente tiene aire acondicionado en La Moncloa.
-Pues... sí. Hay un vendaval de aire fresco en las estancias privadas del palacio presidencial.
-¿Y en Génova 13 hay aire acondicionado?
-Allí nunca lo apagaron, mi Princesa. Rajoy no se quita la corbata ni para dormir y necesita bajas temperaturas para evitar esos sudores que traspasan la ropa.

Nosotros no íbamos a ser menos. Encendí el aire acondicionado y obligué a mi Felipín a encorbatarse. Me encantan los hombres con corbata.

-¿Dónde están mis corbatas, Leta? Han desaparecido.
-¿Las habrás tirado, Felipe? Si las tiraste, hay que llamar a los barrenderos para que te las devuelvan. No están los tiempos como para derrochar.

Las corbatas de mi Felipín no aparecían. Mi doncella vació los armarios, las buscó en el cubo de la basura y nada, seguían brillando por su ausencia.

-Ni ZP ni Rajoy les robaron las corbatas al Príncipe. Fueron a sus congresos descorbatados. No era para menos, sobre todo en el caso de Rajoy: en Cataluña sólo aplaudieron a Nebrera.

¿Quién era Nebrera? Bueno, quien fuera. A mí la política no me interesa.

-Mire quien trae las corbatas, mi Princesa.

La niñera Rafaela venía más disfrazada que de costumbre, con mucha pluma, mucho color chillón y mucha sonrisa.

-Vengo de Chueca, ciudadana Leti. ¿Por qué no viniste al orgullo gay?
-¿Quieres que me excomulgue Rouco?
-Se puede ser católica y lesbiana. Cristo no lo prohibió. Tenga las corbatas que llevé para celebrar la visibilidad lésbica. Fueron muy aplaudidas en la manifestación, mucho más que los abanicos de su suegra.

Encorbaté a mi Felipín mientras pensaba que cada día menos católica me siento; la fe me abandona, regresa mi ateísmo. Creo que en mi futuro reinado va a haber más corbatas que sotanas. España será laica y yo seré su Reina.

Tuesday, July 01, 2008

¡Ganamos la Eurocopa!



Estoy borracha de felicidad. España, los españoles y yo hemos ganado la Eurocopa. ¡Cuánto sufrí! Tengo los dedos torcidos de tenerlos cruzados durante todos los partidos.

-Es la única manera de darle suerte a la selección, mi Princesa. La Familia Real tiene que ver los partidos con los dedos cruzados y usted abrazada al Príncipe -me dijo Maripuri hace un mes.

Le hicimos caso a mi doncella. Yo me abracé a mi Felipín como una novia en luna de miel.

-Cruza los dedos, Felipe, que hay que darle suerte a nuestros futbolistas.
-¿No estaremos haciendo el ridículo?

Estábamos en el partido de las semifinales. España goleaba a Rusia y nuestros súbditos gritaban desde las gradas que nos besáramos.

-Leta, no puedo besarte. Sus Majestades nos ven por televisión y ya sabes que no soportan que rompamos el protocolo. Mamá es muy estricta con las formalidades.

Doña Sofía fue a la final porque Su Majestad se lo pidió encarecidamente.

-Mi madre, la reina Federica de Grecia, era alemana -protestaba doña Sofía-. No puedo acompañarte, Juanito.
-Recuerda que eres la Reina de España.
-Tengo sangre alemana y no puedo ir porque abuchearéis a los alemanes y yo no puedo consentirlo.

Al final se dejó convencer. Puso cara de profesional y se fue a Austria. Regresó encantada.

-Los chicos de Luis estaban faltos de cariño, Letizia. Pobrecitos. Iker Casillas le echó los brazos al cuello a tu suegro como si encontrara a un padre. Me emocioné. Yo también lo abracé como abrazo a mis nietos. Estoy pensando en fundar una ONG para dar abrazos.
-No hay dinero, Mejestad -le dijo el contable Juan-. La crisis económica sigue sin solución a corto plazo.
-Tonterías. Hablé con el Presidente durante el partido y dijo que en España hay cada vez más millonarios gracias a los socialistas. Estamos en el Primer Mundo.

El contable Juan empezó a hablar de inflación, paro, PIB, déficit comercial,...

-Silencio, coño -bramó Su Majestad-, que estoy celebrando la Eurocopa. Brindemos por la Patria.
-Dios quiera que Marruecos no invada Perejil hoy. Estamos tan borrachos todos que no podemos ni con un fusil para defendernos -dijo Maripuri.
-¡Nuera! ¿Qué personal contratas?... ¿Tu doncella no sabe que la ministra Chacón está defendiéndonos?

Su Majestad siente una gran simpatía por la ministra de Defensa. Le gusta su visión pacifista del Ejército, su gran capacidad de trabajo y, sobre todo, su talante.

-Ahí la tenéis en el Congreso unas horas después de celebrar la Eurocopa con los miembros y "miembras" del Gobierno.
-Ay, Juanito, hablas como Bibiana.
-Voy a vestirme de "generalo" de los Ejércitos españoles para recibir a los "futbolistos". Tú pon un vestido largo, Sofi.

Miré a mi Felipín alarmada. Su Majestad había modificado su vocabulario según el criterio gramatical de la ministra Aído.

-No hay problema, Leta. Peñafiel sólo se fijará en lo que digas tú.
-¿Estará Peñafiel entre los periodistas que cubran la recepción a los futbolistas?
-Quiere verte de cerca para poder confirmar los rumores que circulan por los mentideros de Madrid.

Corrí a ponerme tres fajas más sobre las cuatro que llevaba. No será Jaime Peñafiel el que me estropee una exclusiva. Yo seré la que anuncie mi tercer embarazo a mis súbditos y súbditas. Pero tendrán que esperar a que la prueba de la rana me lo confirme primero a mí.

Monday, June 23, 2008

El colegio de mi Leonor



La semana pasada le anunciamos al Pueblo que la Heredera del Heredero seguirá los pasos de su padre en el colegio de Los Rosales. Nosotros decimos Los Rosales, nunca le llamamos Santa María de Los Rosales para que nuestros súbditos españoles no se confundan con una denominación católica. Es un colegio laico.

-Nunca hubo un crucifijo en mi clase, Leta. Jamás de los jamases. Hasta en clase de Religión Cristo estaba ausente -me aseguró mi Felipín-. Yo, al menos, nunca lo vi por allí.

Respiré aliviada. Mi Leonor es una niña muy sensible y se me puede traumatizar si ve al hijo de Dios sufriendo antes de que tenga edad para comprender el calvario.

-Estamos recibiendo muchas protestas, mi Princesa -me anunció Maripuri media hora después de que hiciéramos pública la noticia-. Peñafiel nos pregunta por teléfono, e-mail, fax y carta certificada por qué Leonor no ha sido matriculada en el colegio del Pilar.
-Dile que jamás enviaría a una hija mía a un colegio en el que estudió Aznar. Podría contaminarse con la ideología conservadora.
-Rouco está muy disgustado, mi Princesa. Les pide encarecidamente que objeten de Educación para la Ciudadanía.
-Puede esperar sentado.
-Hay que mandarle un cheque, Leta -dijo mi Felipín-, aunque sólo sea de cinco euros Rouco sabrá apreciarlo. Es un hombre que administra muy bien el dinero.

El contable Carlos se negó a hacer la transferencia. Su conciencia atea lo obligaba a objetar.

-Respeten mi derecho a la objeción de conciencia, Altezas.
-Respetado queda, contable Carlos.
-El otro contable puede hacer el cheque -sugirió mi Felipín-. Juan es católico.
-Les aconsejamos que ahorren, Altezas. Estamos en crisis y necesitarán esos cinco euros para pagarle el colegio a la Infanta.

Seguimos el consejo del contable Juan y no le dimos ni un euro a Rouco. El colegio de Los Rosales es muy caro.

-¿Por qué no matricularon a la infanta Leonor en un colegio público, mi Princesa? -me preguntó mi doncella.
-¿Tú también vas a criticar nuestra sabia decisión, Maripuri? ¿Sabes cuántas noches pasamos despiertos pensando que colegio sería mejor para una infanta del siglo XXI? ¡Muchísimas! Mira mis ojeras. Así sufre una madre, Maripuri. Piensas en el futuro profesional de tus hijas y tiemblas. ¿Tendrán trabajo? ¿Pasarán hambre? ¿Podrán pagar la calefacción? Son preguntas que te haces mientras sufres.

Maripuri saca del bolsillo del delantal el mazo de cartas. Me tranquiliza. En La Zarzuela nunca pasaremos hambre.

-También estarán calentitos, mi Princesa. Zapatero seguirá pagándoles el recibo de la luz. Quien sí tendrá problemas para pagar los gastos de calefacción es Esperanza Aguirre.
-¿Pierde las próximas elecciones de la Comunidad de Madrid?
-No, las ganará por mayoría absoluta otra vez gracias al apoyo de los gays.
-¡Lo que hay que oír!
-La veo casando a muchos homosexuales. Esperanza se moderniza, mi Princesa. Ha comprendido que el PP anterior no tiene futuro.

Estábamos comentando la cosa política cuando llegó doña Sofía al borde de un ataque de nervios.

-¡Acabo de ver a mi hijo en la guerra afgana! ¡Me lo van a matar!
-Tranquila, mamá, que ya regresé.

Doña Sofía estaba tan nerviosa que no reconocía a su hijo. Sólo tenía ojos para el Heredero que salía en el telediario estrechando las manos de la niñas afganas.

-Pudieron haberte matado, hijo mío. No, tú a la guerra no vuelves, que manden a Rajo ahora que no tiene que hacer. España sería la misma sin oposición al Gobierno, pero sin Heredero no. Sin Heredero vendría la República.

-El Heredero tiene Heredera, Majestad. Mi niña Leonero ya casi está preparada para reinar.
-¿Casi? Le queda preescolar, primaria, ESO, bachillerato, selectividad, una carrera y unos ejercicios de gimnasia en el Ejército.

¡Pobre niña mía! Tendré que hablar con la ministra Chacón a ver si yo puedo hacer por mi Infanta esa gimnasia del Ejército. Una madre hace lo que sea por una hija, y por dos (mi Sofía igual que Teruel también existe) hace del imposible un posible.

Monday, June 16, 2008

Sufriendo la huelga del transporte y un Premio Huella



Esta semana pasé verdaderos apuros para conseguir comida. La huelga del transporte dejó desabastecidas todas las neveras de La Zarzuela. Primero se acabó el marisco y después fueron desapareciendo nuestras reservas de lubina, merluza, carnes variadas, patatas, arroz, verduras,...

-Voy a meterme a estrapelista, mi Princesa. ¿Me presta un caballo?
-¡Maripuri!
-Que sea un caballo manso, mi Princesa. Los caballos con mucho pedigrí podrían matarme con esos saltos que dan.

Por supuesto que no le presté el caballo. Soy la Princesa y no puedo permitirme colaborar en una actividad delictiva.

-Ya no hay potitos, ciudadana Leti -me avisó la niñera Rafaela-. Las ciudadanas Infantas pasarán hambre dentro de unos días.
-Zapatero no permitirá tal cosa.
-Yo voy a robar -anunció el jardinero Jordi-. Asaltaré Mercamadrid.
-Vas a mal sitio, Jordi; allí no hay nada qué robar.

Doña Sofía dijo muy seria que marchaba para Londres.

-En la casa de mi hermano Constantino no se pasa hambre.
-Tenemos que resistir, Sofí. Somos los Reyes de España. Yo juré la Constitución poniendo una mano sobre el artículo 57 de la Carta Magna y la otra mano sobre la Biblia de mi antepasado Carlos IV. He de cumplir mi juramento.

Mi Felipín se sumó a los deseos de Su Majestad de cumplir los juramentos.

-Somos los Herederos, Leta. Hay que resistir las penurias de la huelga en nombre de la Constitución.
-Quiero pan -lloriqueó mi Leonor-. Mamá, tengo hambre.

Se me encogió el corazón. Mi niña lloraba como una niña de la posguerra.

-Maripuri -le dije a mi doncella-, te prestó un caballo manso para que vayas a Boadilla del Monte a comprar unas patatas.
-Ya no quedan agricultores en Boadilla -dijo Su Majestad-. Es mejor que vaya a Galicia. En dos semanas estaré de vuelta con unos percebes.

¿Dos semanas? No resistiríamos tanto tiempo sin comer. Llamé a Zapatero. El Presidente intentó tranquilizarme hablándome de la ministra Bibiana.

-Hemos logrado la igualdad en la gramática española gracias a nuestra ministra más joven. Recuerde, Alteza, que es usted una "miembra" de la Familia Real.
-Recuerde usted que los españoles estamos pasando hambre -exploté-. En La Zarzuela ya nos estamos alimentando sólo con vino.
-¿Quién les manda emborracharse? Voy a enviarles a la ministra Salgado para que les prohiba beber y fumar. Quiero que la Familia Real sea socialista.
-¿En La Moncloa hay comida?, ¿Y gasolina?, ¿tienen percebes para Su Majestad?
-No, no, para aquí no vengan, Alteza, que donde hay una familia no caben dos.

Mi doncella se puso al frente del personal de mi Palacio y empezaron a cultivar una huerta.

-Ya lo decía mi abuela, mi Princesa, hay que tener una leiriña para no pasar hambre. La tierra nos dará patatas, verduras, habas,...

Cada día me asomo a la ventana para ver si tenemos cosecha. De momento, sólo nacieron las lechugas. Están un poco duras, pero se comen bien. Mi Felipin las encuentra tan sabrosas que quiere que les llevemos algunas a los chicos de Luis Aragonés.

-Estas lechugas generan "furia" española, Leta. Justo lo que necesita nuestra valiente selección de fútbol para generar la Eurocopa que no ha ganado nunca.
-Puede llevarles también estos tomates silvestres, Alteza. Son mejores que los tomates canarios.

¿Mejores? Los tomates que traía Maripuri eran todavía más pequeños que los que nos manda la prima Alexia de Lanzarote.

-Me siento como Escarlata O´Hara, Felipe. Por culpa de los transportistas pasé de millonaria a pobre. Acabaré destrozando mi belleza de tanto cultivar legumbres en el huerto que nos montó Maripuri en el jardín trasero.
-Leta, mi amor, nuestros súbditos te quieren, aman a su Princesa. Tú llegas al corazón de los españoles, Leta. Se emocionan cuando te ven en la tele conmigo. Mira este premio que te envía María Ángeles Cantalapiedra. ¡Un Premio Huella! ¿Sabes lo que significa, Leta?
-Oye, ¿tú bebiste algo?
-Significa que ya has dejado tus huellas en todos los corazones de la Patria. Emborrachas a los españoles con tu sonrisa. Brindemos, Leta. Bebamos la última botella de la bodega de Su Majestad a la salud de los transportistas.

Yo no pude brindar ni beber. Sólo recé. Le recé a los santos cristianos y,sobre todo, dirigí mis oraciones hacia el santoral laico pidiendo el fin de la huelga. Después escribí con buena letra una nota de agradecimiento para María Ángeles. Moitas grazas, guapa, te nombraré ministra de lo que quieras cuando sea la Reina de España y ponga mis huellas en el Consejo de Ministros.

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La Princesa Letizia le otorga el Premio Huellas a:

-Desde la tienda
-Lazy blog
-El rincón de los cuentos
-Mad Hatter
-Cogidas de la mano

Monday, June 09, 2008

Obama será presidente de EEUU



Dice mi doncella que Barack Obama llegará a ser presidente de los Estados Unidos.

-Se parece a ZP, mi Princesa. Es un triunfador.
-¿Qué parecido hay entre un blanco criado en León y un negro norteamericano?
-Contagian la misma ilusión. Los escuchas y te sientes feliz. En cambio, Rajoy te deprime. No sé como lo aguanta la mujer con tantas catástrofes como profetiza.

Mi Felipín teme que las predicciones de Maripuri no se cumplan. Quiere viajar a Estados Unidos, lo cual es difícil con un republicano que se lleva mal con Zapatero en la Casa Blanca.

-Tenemos que ir a matricular a nuestras hijas en Georgetown, Leta. La universidad de los jesuitas tiene mucha demanda y corremos el riesgo de que nuestras Infantas queden sin estudios universitarios.
-Malo será que en la Complutense no consigan plaza.
-¿En la Complutense? ¿Tú sabes lo difícil que es sacar una carrera en España? La gente con sangre azul sólo aprueba en centros de enseñanza privados. Tenemos un coeficiente intelectual escaso, Leta.

Quedé horrorizada. ¿Cómo mis hijas van a tener escasa inteligencia? La niñera Rafaela no ha notado que la Heredera del Heredero sean una niña distinta a otras niñas que ha cuidado.

-La Heredera de la Heredera tampoco manifiesta síntomas de pijerío -me tranquilizó-. Seguiré llevándolas a un parque muy mono que hay en Vallecas para que se socialicen con la pluralidad de razas infantiles. Quiero que tengan la oportunidad de jugar con el futuro presidente negro del Reino Español.
-¡Niñera Rafaela!
-El jefe de los escoltas me dio permiso, ciudadana Princesa. ¿Sabe que es uno de los novios de la ciudadana Elena?

Mi cuñada Elena nos trae de cabeza. Se ennovia con todos los jinetes que encuentra en su camino de amazona.

-Son guapísimos, cuñada -me dice-. ¿Viste al nuevo cabo de la Guardia Real? Es alto, delgado, negro,...
-¿negro?
-Me vuelve loca, cuñada. España tendrá un duque de Lugo negro.

Mi doncella la corrige. Hay que decir duque de Lugo de color o duque de Lugo afroamericano.

-A Obama lo llaman negro -insiste Elena-. Papá va a volver a caer por las escaleras cuando conozca a mi nuevo novio.
-Pues en mi tarot no sale tal cosa, Alteza. Su Majestad no tendrá otra caída.

Le dije a mi Felipín que se mentalizara para aceptar un cuñado negro.

-No toca, Leta. Primero tendrá que llegar un negro a La Moncloa como Presidente, después habrá un obispo negro presidiendo la Conferencia Episcopal, finalmente el Rey de España será negro.
-¿Se casa Leonor con un negro? ¡Maripuri! Mira en tus cartas si voy a tener un yerno negro.
-Tiene que decir yerno de color, mi Princesa. Espere... Sí, sale un chico de color en La Zarzuela, pero es Obama. Debe ser que viene a España de viaje oficial y se enamora de la infanta Elena.

Empiezo a creer que Maripuri tiene el tarot averiado. De las cartas de mi doncella sale un mundo surrealista que sólo entienden ella y el contable Juan, su fan más incondicional.

Tengo ganas de conocer a Obama. ¿Será simpático? Reservo en mi diario íntimo unas cuantas páginas para escribir sobre mi primer encuentro con el futuro presidente de los EEUU. No sé si nos entenderemos porque yo sólo hablo inglés de Inglaterra; el inglés norteamericano es mi asignatura pendiente.

Monday, June 02, 2008

¿Laicismo sin fiestas?





Me hacía ilusión jurar delante de un crucifijo mi futuro empleo de Reina de España, porque un Cristo dorado queda muy bonito en las fotos, pero parece que no va a ser posible. Zapatero está por la laicidad del Estado, quiere un país sin santos, con menos pandereta, algo de fútbol y mucho baloncesto. Creo que nos vamos a aburrir. Sin santos la mayoría de las fiestas populares se acaban. Se lo comentaba a mi doncella el otro día:

-¿Qué será de Madrid sin la verbena de la Paloma, Maripuri?
-No habría mucha diferencia, mi Princesa.
-Mi madre quedaría sin fiesta onomástica santoral.
-Bueno, un regalo que se ahorra usted.

Lo que sí me gustaría es que Zapatero prohibiera besarles a los obispos los anillos. No me gusta nada, sobre todo cuando es Rouco el que me pone la mano para un beso.

-¿Le he despintado los labios, Alteza? -me suele preguntar con esa sonrisa suya tan parecida a la de Rajoy-. Ya lo pintará más tarde.

Yo me escondo detrás de mi Felipín y me pinto inmediatamente los morros. Una Princesa de España tiene que salir guapa en los reportajes fotográficos.

Mi niña Leonor también se enteró de que estamos debatiendo la laicidad del Estado.

-Dice la niñara Rafaela que me quedo sin Primera Comunión por ser la Heredera del Heredero.
-Lo que importa es que no quedes sin Corona, hija.
-¡Leta! -exclama mi marido escandalizado.

Mi Felipín es un príncipe políticamente correcto. Sigue las enseñanzas de Maquiavelo más de lo que las siguió en su día Lorenzo de Medicis.

-Hay que decirle a ZP que invente unas cuantas fiestas laicas antes de prohibir las romerías católicas, Felipe. Yo necesito baile, alegría, ilusión.
-Me preocupa que nuestra próxima criatura quede sin bautizar, Leta. Pobrecita. Iría al limbo.
-¿Dónde está el limbo?
-No lo saben, Leta. El Papa Benedicto dijo que no existía en sitio conocido.

¡Qué miedo me dan esas cosas! Limbo, cielo, purgatorio, infierno. Tiene razón ZP: viviríamos mejor sin tanta religión. Mejor, si no tenemos en cuenta que quedamos sin fiestas.

-El turismo caerá, Alteza, cuando ZP prohiba la Semana Santa -señaló el contable Juan-. Ese hombre hunde España.
-¡Juan! Ya no hay crispación. ¿No sabes que Rajoy hizo las paces con Zapatero desde que puso al PP en el centro?
-Yo sigo siendo de derechas.
-Perdone, Alteza.
-¿Sí, contable Carlos?
-Yo, a diferencia de mi compañero el contable Juan, no soy del PP.
-Es un librepensador, mi Princesa. Y muy progre.
-Maripuri, la Constitución no permite revelar la ideología de las personas.

Mi doncella se sorprende de que sepa lo que dice la Constitución. Cree que los miembros de la Familia Real sólo estudiamos el Título II dedicado a la Corona. La verdad, es que estamos muy informados sobre los temas de Estado. Nos preocupamos por la marcha del país. Yo sufro mucho con cosas como la laicidad. Laicos sí, pero con fiestas. En fin, por lo menos nos quedará el botellón los fines de semana. Yo todavía no fui a ninguno por eso de que soy conocida.

-Me queda pendiente la asignatura del botellón, Felipe -le dije a mi príncipe el jueves.
-Calla, Leta, no me hables. Su Majestad cayó por las escaleras en Barcelona.
-¿Ya somos Reyes? ¡Perfecto! Voy a escribirte el discurso de aceptación del trono. Y lleva una corbata roja en el bolsillo para ponerla en el acto festivo.
-¡Leta!
-¿Somos Reyes o seguimos siendo Príncipes? -le pregunté con el corazón en un puño.
-Gracias a Dios los escoltas cogieron a papá en sus brazos antes de que se diera un golpe con el último escalón -me explicó mi Felipín-. Hablé con él y me dijo que está bien.

Sigo siendo la Princesa. ¿Cuándo seré la Reina de España? Estoy deseando jurar el cargo por el método laico. Sueño todas las noches con el día del inicio de mi reinado. España irá bien conmigo en la Jefatura del Estado. ¡Qué fiestas voy a organizar! De momento, sólo puedo anotar los preparativos en mi diario íntimo. Espero que pronto pueda llevar a la práctica los fiestorros nacionales que harán felices a mis súbditos.

Monday, May 26, 2008

Mi diario íntimo y secreto y un Premio Pasión



Su majestad anduvo estos días a la caza de mi diario. Le preocupa que mis reflexiones más íntimas lleguen a las manos de Peñafiel o de algún otro periodista dispuesto a airear secretos de familia.

-Hay que quemar ese manuscrito, Letizia -intentaba convencerme-. Si sale a la luz pública, se rompe la Monarquía.
-Habla como los del PP, Majestad: a ellos se les rompe España y a usted la Monarquía. No sabría decir si siento más pena por la ruptura del país o por la ruptura de la Corona.
-¿Decías algo del PP en tu diario? -me preguntó-. ¿No hablarías mal de Rajoy?
-Sólo hablaba de la Familia Real, Majestad. De usted escribí cosas muy bonitas.

Su Majestad no quiso que se las contara. Marchó furioso gritando que la Monarquía parlamentaria no llegaba a sus nietos, que nos veía a todos pobres y lindezas por el estilo.

-Froilán será barrendero, mi Princesa. Lo dice el tarot -dijo mi doncella muy seria.
-Déjalo, Maripuri, hoy no estás inspirada con las cartas.
-Su diario se convertirá en un bestseller.

Aquello me gustaba más. Le pregunté a Maripuri cuándo lo publicaba.

-Lo publicarán sus hijas en la editorial Seix Barral en el año 2040. Pobres. Veo en mi tarot que pasarán apuros económicos.
-Eso no será cierto, Maripuri. Su Majestad guarda muchos millones en Suiza. Dudo que los fundamos en treinta años.
-El dinero se gasta pronto, mi Princesa. Mire mi cartera: sólo me queda calderilla. No se extrañe usted de que coma aquí todos los días.
-¿Dónde gastaste el buen sueldo que te pagamos? -le pregunté.
-En el supermercado, y eso que sólo compro productos básicos, todos de marca blanca y de oferta.

Una de las cosas que más me gusta de La Zarzuela es que todo es de marca.

-Tenemos que saber quien produce la mercancía -me explicó en su día doña Sófía-. Por ejemplo las aspirinas sabemos que las fabrica el señor Bayer, el aceite nos lo envía el señor Carbonell, el cava es un regalo del catalán Freixanet, las sardinas las pesca Isabel, las anchoas las trae Revilla de Santander.

Lo anoté en mi diario íntimo porque se me podían olvidar los nombres de los proveedores. También anoté los nombres de los trescientos escoltas que velan por mi seguridad.

-Llámales soldado y te entienden, Leta -me dijo mi Felipín.
-No, no, los llamaré por sus nombres de pila para que me atiendan mejor.

Sentarme a comer en una mesa alumbrada con candelabros del siglo XVI fue una gran novedad. El primer día escribí tres folios contando mis sensaciones indescriptibles. ¡Cuánto miedo pasé! Pensaba que iba a morir en un incendio.

-¿Hubo alguna vez un incendio en el comedor, Felipe?

Mi Felipín me miró con cara de no entender.

-Quiero decir si hubo fuego en La Zarzuela.
-No, Leta, Tejero sólo pegó tiros en el Congreso de los Diputados.

Comprendía que el único fuego que te debe preocupara cuando te casas con un príncipe es el de las armas. Lo anoté en mi diario.

Mis difíciles relaciones con las hermanas de mi Felipín llenaron muchos capítulos del diario íntimo. ¿Cómo no escribir que mis cuñadas me exijían una reverencia con la rodilla en el suelo antes de casarme?

-Aún no eres la Princesa -me recordaban.

El día de mi boda les ofrecí mi anillo de casada para que lo besaran.

-No eres obispa, Letizia -dijo Cristina.
-Tampoco lo puede ser -señaló Elena-. En la religión católica las mujeres no podemos hacer misas.

El oficio de princesa es muy difícil de aprender. Yo, como dice mi Felipín, aún voy por los primeros cursos. Cuatro años llevo casada, es decir, cuatro cursos de aprendizaje hay en mi haber.

-¿Cómo va a celebrar su aniversario de bodas, mi Princesa? -me preguntó Maripuri.
-Ya lo celebré el día 22. ¡Qué borrachera cogimos! Si nos viera Peñafiel, sufría un infarto. Mi Felipín bailó el chiki chiki toda la noche.
-El Príncipe es muy bailarín.
-¡Y cómo cantaba!
-Su hermana Telma también canta mucho estos días, mi Princesa.
-Telma canta con el cabreo que tiene. Su Majestad quiere enviarla con la Cruz Roja de misionera al Tercer Mundo para que deje a la prensa en paz.
-El contable Juan me contó que la enviaban al Senegal porque allí la pensión de manutención de los parientes es muy barata.

Los contables me salieron ranas. Carlos trabaja en La Moncloa y cobra en La Zarzuela y Juan aparece u desaparece como el Guadiana, pero cobra como si currara todos los días.

-Está latando, mi Princesa -me dijo Maripuri el otro día cuando le pregunté por Juan.
-Haciendo pellas, novillos, latando,...; se puede decir de muchas maneras.

Escribí en mi diario íntimo latar significa no ir a clase allá por el norte. Hay que anotarlo todo para dejar un buen testimonio a las generaciones futuras. La última anotación que he escrito recoge la inmensa satisfacción que me causó el Premio Pasión que me otorgó mi amiga Milyta. Desde el diario sin intimidad aprovecho para agradecérselo públicamente: "moitas grazas". El enorme corazón rojo me gusta mucho más que los pendientes de esmeraldas que me regaló mi Felipín por nuestro aniversario de bodas.




Premio Pasión otorgado por el "Diario de Milyta"


La Princesa Letizia le concede el Premio Pasión a:


-Hecho en Marbella
-Desde la tienda
-Marisol Sol Sol
-Lazy blog
-Belén in Red


Monday, May 19, 2008

Telma y la prensa






Mi Palacio es una casa sin puertas. Todo el mundo se viene a esconder aquí cuando tiene problemas. La última en sumarse ha sido mi hermana Telma.

-No puedo vivir en Toledo, Leti. Aquí me tienes con mi hija recién nacida y con mi pareja. Espero que a Felipe no le importe mantenernos.
-Vienes en mal momento: estamos en crisis.
-¿En crisis? -preguntó alarmada-. ¿Cuándo vais a iniciar el cese temporal de convivencia?
-Me refería a la crisis económica.
-Lo importante es el amor. Mientras hay amor, contigo pan y cebolla.

Mi hermana está muy equivocada. Lo realmente importante es el dinero, el poderoso caballero que paga facturas e hipotecas. El amor se acaba cuando escasea el money.

-Con tanta familia no tenemos intimidad, Leta -potestó mi Felipín tras la primera cena de dos padres, dos madres, dos Infantas y una sobrina-. Ni se te ocurra reñirme delante de tu hermana. Me daría vergüenza.
-Te alabaré, cariño mío. Hablaré de ti como habla Su Majestad de Zapatero: eres un hombre íntegro y honesto.
-Intento ser generoso.
-De acuerdo: también eres generoso.
-¿Hasta cuándo va a vivir Telma en La Zarzuela?

Se lo pregunté a Maripuri. Mi doncella veía en el tarot un bloque de viviendas adosado al Palacio de El Pardo.

-Allí vivirán todos sus familiares, mi Princesa. Serán tratados por los medios de comunicación como si fueran parientes de Zapatero: ni una fotografía.
-Eso quiere mi hermana.
-Tampoco la fotografiarán a usted, mi Princesa. Una ley aprobada por el Congreso de los Diputados con mayoría absoluta prohibirá tomar imágenes de los miembros de la Familia Real. Los españoles irán pasándose al republicanismo una vez que se olviden de sus caras.
-¿Venderé exclusivas al "¡Hola!"?
-Eso será más tarde, cuando viva en el exilio.
-¿Se acaba la Monarquía? -pregunté horrorizada.
-Prefiero no decírselo, mi Princesa. Detesto dar malas noticias.

A mí tampoco me gusta recibir malas noticias. Prefiero centrarme en las buenas. Por ejemplo, ese edificio que acabaremos construyendo en el mente de El Pardo para meter al familión que se nos viene encima.

-Contable Juan, vaya echando las cuentas a la construcción de un edificio de treinta plantas y pásele el presupesto a Zapatero.
-No hay dinero, Alteza.
-Tonterías. Pide un crédito.
-Los bancos no prestan.
-Dile que vas de mi parte y que el Presidente paga las mensualidades.
-Es mejor esperar a que el PP gane las elecciones, Alteza. Rajoy arreglará la economía.

Yo no puedo esperar tanto. Llamé a ZP, un hombre honesto como dice Su Majestad, y le expuse mi problema.

-La única manera de alejar a mi hermana de los paparazzi es trayéndola a vivir a mi vera.
-Le cabe en casa, Alteza. No necesita construir un edificio.
-Mi cuñada Elena también está por aquí. Entre hermanos, cuñados, sobrinos y demás parientes somos unos cien.
-Compartan habitaciones, Alteza.
-O me construye un edificio o voto a Rajoy.
-Imposible: Rajoy no volverá a ser candidato. Me lo dijo su doncella la última vez que me echó las cartas.

¿Maripuri echándole las cartas a Zapatero? ¡Lo que hay que oír! Le pedí explicaciones a mi doncella:

-Yo no te pago para que le mires el futuro a Zapatero.
-Me paga poco y tengo que pluriemplearme para llegar a fin de mes -se excusó-, pero sólo trabajo aquí y en La Moncloa. Intenté sacar unos euros en Génova 13 y no hubo forma. Los peperos no quieren conocer su futuro.

Mi hermana tampoco quiere conocer su futuro. Está obsesionada con la telebasura.

-Se forran a mi cuenta -dice cuando se ve en la Noria-. No hay derecho.

Y más que se van a forrar con el pastón que le tenemos que pagar a los denunciados. Telma perdió el juicio. En fin, gracias a Dios, los españoles siguen pagando impuestos.


Monday, May 12, 2008

Mi viaje a Polonia



La prensa vuelve a criticar mi presunta delgadez. Digo presunta porque la verdad es que estoy bien alimentada gracias a los caldos gallegos que me prepara la cocinera Ángela.

-No leas las revistas -me aconsejaba mi Felipín durante nuestro viaje a Polonia-, son responsables de que muchos famosos pierdan la olla. Fíjate en Pajares, tan buen actor y con la cabeza perdida.
-Pajares perdió el norte por motivos económicos, Felipe. Calla, anda, que tengo que acabar de informarme.

Mi Felipín sufre mucho por mí. No aguanta que me critiquen. Si por él fuera, el Fiscal General del Estado secuestraría todas las publicaciones. Se acabaría la prensa en España.

-Voy a enviar un comunicado al "¡Hola!", Leta. Hay que decirles a los españoles que su Princesa no es anoréxica.
-Pero ¿tú quién te crees que eres, Felipe? ¿La baronesa Thyssen? Nosotros somos los Príncipes de Asturias, los Herederos de la Corona del Reino de España. Guardate la gana de firmar papeles para cuando empieces a trabajar en la firma de leyes en el BOE.
-¿No iba a ser rey?
-¡Felipe! El Rey de España trabaja firmando las Leyes del Estado.

Estaba de los nervios porque entre Peñafiel y los gobernantes derechones de Polonia, una se pone en tensión.

El presidente gemelo de la patria del antiguo Papa casi me vuelve tarumba. En vez de hablar de política hablaba de religión.

-Yo soy católico, Alteza, ¿y usted?

Iba a decirle que era atea, pero mi Felipín se apresuró a decir que toda España es católica.

-Fue un gran mérito de mi antepasada Isabel de Castilla que conservamos con orgullo -manifestó.

Dos horas más tarde nuestros móviles sonaron al unisono. Nos llamaba la vicepresidenta maría Teresa.

-Altezas, España es un país laico.
-Aconfesional -la corrigió mi Felipín.

Discutieron toda la noche. Mi Felipín tenía los cables cruzados y no había forma humana de hacerle cortar la conversación.

-Dijo que va a modificar la Constitución, Leta. Parece que quiere echarnos.
-Por tu culpa, Felipe. ¿Quién te manda defender a los curas?
-Fue lo que me enseñaron en el master de Relaciones Internacionales que estudié en la Universidad de Georgetown. Hay que defender a la Iglesia, Leta, para que los españoles puedan bautizarse, hacer la primera comunión, confirmarse, casarse e irse al más allá con las bendiciones de una extremaunción.
-¡Calla! -chillé.

Unas ganas locas de conocer mi futuro me asaltaron. Eran las cuatro de la mañana en Madrid, pero tenía que hablar con Maripuri.

-¿Van mal las cosas en Polonia, mi Princesa? -me preguntó mi doncella-. Por aquí no hay novedad: el PP sigue en crisis, ZP gobierna sin oposición, los precios suben cada día más, el paro aumenta...
-Cuéntame algo bonito, Maripuri.
-La infanta Sofía ya le pega a la infanta Leonor.
-¡Por Dios! -exclamé horrorizada.
-Su Majestad les envía un profesor chino para darles clases de judo. Sofía será una gran judoca, mi Princesa.Lo dice la baraja española y lo confirma el tarot. Tiene un gran futuro en el ejército.
-¿Para eso he parido con dolor?
-Ganará mucho dinero, mi Princesa. Yo de usted estaría orgullosa.

Maripuri sólo piensa en el dinero. Para ella el éxito se mide en euros. Eres lo que tienes y punto, según el criterio monetarista de mi doncella.

-Maripuri es un poco keynesiana, otro poco marxista y algo neoliberal -me comentó el contable Juan.
-Eso es difícil de entender.
-Espero que entienda que tiene que comprar menos vestidos, Alteza. La última factura de Lorenzo Caprile es astronómica. Ha protestado hasta la ministra de Fomento.

¡Qué difícil es ser princesa! me mandan a Polonia a conseguir contratos para los empresarios españoles y quieren que vaya vestida con baratillos. ¿No comprenden que yo para sentirme importante tengo que llevar un buen vestido?

-¿Ya ha regresado, mi Princesa? Tengo un notición para usted: Risto Mejide acaba de decir en la tele que usted es un producto con fecha de caducidad.

Quedé sin palabras. ¿Me critica Risto? No, por favor. Prefiero las críticas de Peñafiel mil veces. Si Risto Mejide se pone a criticar la Monarquía, no aguantamos ni un telediario en el trono. Espero que ese notición de Maripuri no sea cierto.

Monday, May 05, 2008

Bicentenario del 2 de mayo y Premio Un tacón en tu vida



El Madrid de Esperanza celebró a lo grande el segundo centenario de la Guerra de la Independencia. ¡Qué festejos! En mi memoria quedará para siempre la imagen de los fuegos artificiales iluminando el cielo de la villa y corte.

-Acérquese a nosotros, alteza -me dijo la Presidenta de Madrid Comunidad Autónoma-. Rajoy y yo la apreciamos mucho a usted, doña Letizia.

No le hice caso. En el PP andan peleados y yo no estaba el viernes para hacer de árbitra de sus peleas. Tiré de mi Felipín hacia donde estaba Zapatero, tan pensativo como preocupado por los abucheos que creía oír.

-Me van a insultar -se quejó-. Lo que más me fastidia es que se acuerden de mi abuelo.
-Tranquilo, Presidente. El Pueblo de Madrid está abucheando a Godoy doscientos años después.
-¿Está segura, Alteza?
-Sí, Presidente.

Mi Felipín empezó a temblar. ¿Un resfriado? Cogí su mano derecha entre las mías para darle ánimos. Casi no tenía pulso el pobre.

-¡Felipe! ¿Te encuentras bien?
-¿Ves por ahí alguna guillotina, Leta?
-No digas tonterías, Felipe. Estamos en el siglo XXI. Mira como nos aplauden, cariño. Nuestros súbditos nos aman.

Mi Felipín pensaba en Carlos IV y Fernando VI, unos antepasados por los que siente gran compasión. Yo no puedo decir que compadezca a aquellos Borbones más amigos del buen vivir que del buen gobernar, pero, a fin de cuentas, mis hijas descienden de ellos y los respeto. No seré yo la que los critique cuando están difuntos.

-Juanito, éste es el momento.
-¿Para qué, Sofi?
-Para abdicar. Grita que le pasas la Corona a nuestro hijo Felipe.
-Espera, mamá -protestó mi Felipín-. Aún soy demasiado joven para trabajar.
-Calla, tonto -exploté-. Yo trabajaré. Acepto la Corona, Majestad y prometo serle fiel a España mientras los españoles sigan pagando el IRPF, el IVA, hidorcarburos, IAE, IBI,...
-¡Silencio! -bramó Su Majestad-. A mí sólo me jubila Dios, ¿está claro?

El alcalde de Móstoles nos miraba sin entender nada. El buen hombre debe pensar que sólo hay crispación en Génova 13, pero está muy equivocado: en La Zarzuela también andamos crispados ante la imposible abdicación del Rey. Su Majestad no quiere irse del cargo y yo me desespero. Como siga así, voy a acabar como Esperanza Aguirre.

-¿Verdad que me parezco a Manuela Malasaña? -me preguntó.
-Pues no sé qué decirle.
-Si nos invaden los franceses otra vez, sería capaz de morir por la Patria.

El alcalde de Madrid se frotaba las manos de satisfacción. Crucé los dedos. Sarkozy se parece mucho a Napoleón y no fuera a ser que se le cruzaran los cables en París y viniera con sus mamelucos a fusilar media España.

-Esta fiesta está mal organizada, Esperanza -dijo Zapatero-. Hemos perdido una oportunidad para hacer una representación de la Alianza de las Civilizaciones. Yo quisiera poder haberme hecho una fotografía con el Presidente de Francia delante del Ayuntamiento de Móstoles mientras mi esposa cantaba el Himno de la Paz.
-Aquí estoy yo para esa foto -se ofreció Rajoy-; que los españoles puedan contemplar mañana en los periódicos la fraternidad que existe entre el Jefe de la Oposición y el Presidente del Gobierno.

No hubo foto. Zapatero dijo que en 1808 Godoy sólo estrechaba la mano de Napoleón y é no se iba a rebajar, dos siglos después, a darle la mano a un político perdedor.

-Cuando me ganes unas elecciones haremos esa foto, Mariano.

La fiesta se me hacía eterna. Le pregunté a mis cuñadas si quedaba mucho.

-La lideresa Aguirre no nos dio el programa de las celebraciones, pero es igual. Yo me voy -decidió Cristina.

Mi cuñada Elena siguió a su hermana hacia el coche oficial.

-¡Se las llevan! -gritó un viejo.
-¡Muerte a los gabachos! -chilló Esperanza Aguirre.
-Está loca -me susurró mi Felipín-. Hay que perdonarle este exceso de casticismo.
-Ahí viene el general Murat. Va a ordenar los primeros fusilamientos.
-Calla, Esperanza. Ése que se acerca es mi contable Juan.
-¿No es Goya? ¡Claro que es! Don Francisco, acérquese y siéntese aquí a mi lado. ¿Trae los pinceles?

El contable Juan quedó a cuadros. Nunca había visto a su Presidenta tan eufórica.

-¡Mirad! -chilló la lideresa-. También viene Agustina de Aragón.

¿Agustina? Era mi doncella Maripuri la que se sumaba a la fiesta.

-¿Qué nos traes, Agustina? ¿Armas? Déjame ver, anda.

La Presidenta de Madrid desenvolvió el paquete y sacó un precioso zapato de tacón.

-¡Me lo quedo!
-Es para mi Princesa -protestó Maripuri-. Se lo envía la autora de "Al son de unos tacones" como muestra de sincera admiración.
-Pues yo necesito unos zapatos, hija, aunque sólo sea uno. Me conformo con estrenar un único zapato porque estamos en crisis. No ganó para vivir, Alteza -me confesó-. Voy a tener que apagar la calefacción y pasar frío.

Le arranqué el zapato de sus manos marquesas. ¡Sólo faltaba que la lideresa me quitara un premio!

-¿Qué ha escrito en esa tarjeta, Alteza?
-Moitas grazas. Yo se lo digo a la autora de "Al son de unos tacones"; usted puede decirle algo en gallego a su jefe también.
-Prefiero decirle muchas gracias, Mariano, pero se las daré cuando se vaya de Génova 13, planta séptima.

Lo mejor del 2 de mayo fue el premio. Lo digo de corazón. me encantan los premios, sobre todo cuando consisten en un zapato de tacón. Los tacones siempre fueron mi perdición.


Premio "Un tacón en tu vida" concedido por Nosotras mismas (Al son de unos tacones)



La Princesa Letizia tiene el honor de otorgarle el Premio Un tacón en tu vida a:

-El diario de Milyta
-Tomadas de la mano
-Los fogones de mi casa
-El blog de Fini
-Hecho en Marbella

Tarot gratis

AMAZON bolsos

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