La Monarquía le está garantizando un buen puesto de trabajo a Maripuri y al resto de personal a nuestro servicio, pese a no ser demasiado monárquicos. Bueno, nosotros tampoco lo somos. Izquierdeamos bastante y, ya se sabe, que en la izquierda pocos monárquicos hay.
Me preocupa la elevadísima tasa de paro de nuestro país. Yo sufro viendo las colas del INEM. Pobre gente... Le dije a mi Felipín que tenemos que aumentar la plantilla de La Zarzuela.
-Felipe, amor, estoy dispuesta a asistir a todos los actos oficiales con el mismo vestido si así juntamos dinero suficiente para pagar una docena de sueldos más.
-Nuestros súbditos quieren ver a su Princesa bien vestida, Leta.
No le hice caso. El día de la Pascua Militar inicié mi plan ahorro en ropa. Saqué del fondo de armario un vestido dorado con tres años de antigüedad y me lo enfundé.
-Mi Princesa, por favor -me rogó mi doncella-, no salga a la calle con un vestido tan viejo. Van a criticarla en la Noria.
-Por mí como si dicen misa.
La ministra Chacón también estaba siguiendo un plan ahorro.
-Vengo de Purificación García -me susurró al oído-. Dígalo por ahí, Alteza. Purificación me paga por hacerle publicidad.
-¿Sabes si le queda otro pantalón negro para mí? -le pregunté.
Chacón no contestó. Puso cara de pena y empezó a leer un discurso en el que decía que nuestros valientes soldados van a tener menos presupuesto para armas.
-Por eso la ministra les dice como tienen que disparar, mi Princesa -me comentó mi doncella tras el acto-. Chacón va a terminar enviándolos a la guerra con escobas.
-¿Para barrer?
-No, mi Princesa, para separar a los contendientes a escobazos. Ya los estoy viendo. ¡Ay, Jesús! El tarot dice que los de la Legión van con escobas hacia Palestina uno de estos días. ¡Y paran la guerra!
Mi doncella soñaba despierta. Su imaginación no tiene límite. La mía, en cambio, es más de andar por casa. Me preocupa mi país, me aterra el paro, me horroriza que los españoles pasen hambre. Debe ser porque aquí, en La Zarzuela, pensamos en números.
-No llego a fin de mes -dice Elena-. Tengo la factura de la luz sin pagar.
-Espera, Elena -le dice Cristina, yo llevo desde noviembre sin pagar el colegio francés de mis hijos. Firma los cheques, papá.
Su Majestad firma con amor. Nunca les niega una firma a sus hijas.
-¿Qué sería de nosotros si estuviéramos sin trabajo? -pregunto-. Nos os imagino en la cola del INEM.
-Pues yo ya os veo a ti y a Felipe, nuera. Esto se acaba. Yo moriré y gritarán vivas a la República.
Doña Sofía reza. Se hace acompañar por la duquesa de Parla y va a la capilla para seguir rezando.
-Rezando no se conserva el empleo, mi Princesa. Hay que incrementar la productividad; barrer más, leer más discursos, asistir a más inauguraciones. Dígales a las Infantas que estudien y no deje que sus contables holgazaneen. ¿No los ve de brazos cruzados?
Parece que es más difícil incrementar la productividad que rezar. Casi me apetece rezar. Los ateos librepensadores dicen que Dios no existe, pero a mí hoy me apetece rezarle un padrenuestro. Voy a rezar por el fin de la crisis y por el cese de la guerra en Gaza.

