Mi doncella Maripuri ha decidido hacerse autónoma para adelantarse a la reforma laboral de Zapatero. Cree Maripuri que no vale la pena ser asalariada si no vas a recibir 45 días de indemnización por despido improcedente.
-Así me siento más libre, mi Princesa. El día que no tenga ganas de trabajar no trabajaré y el día que quiera trabajar tantas horas como un taxista aquí me tendrán de sol a sol.
Yo también barajé la posibilidad de hacerme Princesa autónoma. Pagaría seguro de autónomos, IRPF cada tres meses, IVA, IAE y no tendría paro cuando la III República me dejara sin trabajo. Le saldría barata al Estado.
-¿Nos hacemos autónomos, Felipe? -le pregunté a mi marido Príncipe.
-Ay, no, Leta. Ni se te ocurra. Hacienda nos comería a impuestos.
-Yo quiero recortarme los privilegios.
-Pues yo no. Soy el Heredero y tengo derechos.
Los ricos se defienden mejor que los pobres, pensé. Ahí tienes a los pensionistas sin suba en enero, a los funcionarios cobrando menos, a millones de trabajadores en las colas del INEM a otros tantos millones temblando ante la posibilidad de perder sus empleos y nadie grita como lo hace mi Felipín. Su Majestad también echa pestes. Una súbdita protestó por lo mucho que cuesta la comida de nuestros caballos y don Juan Carlos, un gran defensor de los animales, se ha ofendido.
-Nunca dejaré morir de hambre a los caballos.
-Hace bien, Majestad, pero no les dé los bocadillos de sus herederas, caramba, que mis hijas tienen más necesidad de comida.
-Estoy sin pienso.
Mis Infantas tuvieron que ir a buscar otros bocadillos de nocilla. Las pobres se empiezan a dar cuenta de la crisis.
-¿Tendré trabajo cuando sea mayor, mami? -me pregunta Leonor.
-Serás Reina de las Españas, hija.
-¿Y eso es trabajar?
-¡Por supuesto! Te dan un sueldo de diez millones de euros.
Mi cuñada Elena no es autónoma, pero trabaja como si lo fuera. Va a los toros, cuida a sus hijos, trabaja en Mapfre y aún le sobra tiempo para pasarse por la peluquería.
-Antes iba menos -me confiesa-. Jaime me hacía la trenza.
-¿De veras?
-Sí, cuñada. Marichalar es un peluquero frustrado.
Cristina no se queda atrás a la hora de trabajar. Cuando discute con Urdangarín, viene para Madrid.
-Los niños no deben ser testigos de nuestras discusiones.
-¿Te vas a separar? -le pregunto.
-De momento, intentaré continuar casada.
Doña Sofía se tira al suelo. Todos corren a levantarla. Su Majestad la riñe.
-Sofi, se me van a abrir los puntos de tanto levantarte.
-Tienes muy buena salud, Juanito.
Aparece un piquete de la huelga de funcionarios. Quieren marchar con todos mis trabajadores.
-Por favor -les suplico-, déjenme a mi doncella, que no puedo vivir sin su tarot.
-Su doncella tiene derecho a la huelga, Alteza.
-¿Señor Toxo? ¡Qué sorpresa! ¿Dónde ha dejado a su compañero Cándido Méndez?
-Tomando pinchos en la UGT, Alteza.
Maripuri dice que ella también tiene ganas de unos pinchos de tortilla y se va a la UGT a comer.
-Con mi dinero se mantienen ustedes, señores sindicalistas. El Gobierno nos quita dinero a los trabajadores no sindicados y se los da a los liberados.
Discuten. Toxo la llama esquirol y mi doncella le afea la conducta.
-Nos han vendido a los trabajadores por unas subvenciones.
Tapo los oídos. Maripuri está imposible desde que se dio de alta en el régimen de autónomos. Cada día me recuerda más a Isabel Sartorius. La ex de mi Felipín también está imposible. Viene mucho por La Zarzuela y me lleva de coca-colas por el pueblo de El Pardo. La gente habla, dice cosas muy raras al vernos compartir una coca-cola en una cafetería pública. Peñafiel ya ha llamado una docena de veces preguntando si mi Felipín y mi ex marido también tomaban coca-colas por las cafeterías de Madrid. Mi Felipín todavía no conoce a mi ex. No lo quiere conocer porque es celoso. Yo, en cambio, nunca sentí celos de sus ex. Isabel Sartorius es muy simpática. Habla mucho de lo que paga al Estado y yo la animo a seguir pagando impuestos y a seguir siendo autónoma. Mejor de autónoma que de parada.