Cuando me llamó el periodista Jaime Peñafiel para preguntarme por mis peleas con mi cuñada Cristina le colgué. ¿Cómo se atreve? Yo no hablo de mi vida privada con un periodista especializado en los trapos sucios de la Familia Real. Lo que pasó entre mi cuñada y yo en la cena del cumpleaños de mi suegra quedó en la cena. Además, no pasó nada. Sólo rompimos dos copas, nos tiramos del pelo y le dejé un buen moratón en la ceja. Creo que le dieron dos puntos.
Tranquilos: es broma. Lo que pasó fue que nos saludamos yo diciéndole hola y ella diciéndome impresentable. Fue un saludo de cuñadas. Como en todas las familias. Mis cuñada Elena tiró de su hermana Cristina para que no continuara el saludo entre nosotras. No hubo más.
La cena la preparó mi doncella Maripuri. Nos hizo una lubina hervida que hizo las delicias de la Reina Sofía. Repitió plato. Me dio pena ver que había olvidado la buena educación en la mesa de no repetir plato nunca. Tuve que darle un codazo a mi Princesa de Asturias para que no hiciera lo mismo de la abuela.
-Tú sólo comes un trozo de lubina, nena. Come la cola que es donde hay menos espinas.
-Sí, mami
-Y tú, Infanta Sofía, comes la otra media cola que te sirve Maripuri. No pidas más lubina.
-Trato hecho.
-No es un trato, hija: es la educación en la mesa que aprendí leyendo libros sobre la materia.
La cena terminó con unas fotos. Unos escoltas levantaron en sus brazos al Rey emérito para ayudarle a bajar las escaleras hasta la Reina Sofía. Lo colocaron a su lado. Doña Sofía le agarró el brazo.
-¿Estás limpio? -le preguntó.
-No me hagas hablar.
-No quiero que se me pegué el perfume de Corinna.
-Ya no ando con Corinna.
-¿Volvemos a ser felices?
-Nunca lo fuimos.
Mi Felipe VI ordenó las fotos al fotógrafo. Aquella conversación era peligrosa para las instantáneas. Mis suegros salieron muy bien en las fotos: Don Juan Carlos sonreía un poco, doña Sofía sonreía más. Tienen ochenta años y siguen juntos. Su matrimonio es un ejemplo para todos nosotros. Nos demuestran que se puede mantener la unión matrimonial sin amor, pero yo prefiero mantener la unión matrimonial con amor. ¡Cuánto amo a mi Felipe! ¡Y cuánto me ama!
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| Dicen que Iñaki Urdangarín queda solo en su prisión de mujeres pese a que su aún esposa sigue visitándolo dos veces al mes, escondiéndose de la pren www.nocreasnada.com |


















