Estoy preparándome para la Fiesta Nacional. ensayar la inclinación de cabeza me deja exhausta. No aguanto más de cinco minutos con la cabeza agachada. Espero que sean suficientes para que pase la bandera y me vea Jaime Peñafiel.
-Tienen que ser diez minutos, mi Princesa -me dice mi doncella-. Los soldados van a paso lento.
-Pues tendrán que apurar el paso. Mi cabeza no resiste tanta reverencia a una tela.
-Está hablando de la bandera de nuestro país.
¿Cómo cree Maripuri que voy a defender una tela antes que las fotos de mi familia política? Es muy duro ver a mi Felipín con cara de sufrimiento.
-Son mis padres, Leta -dice cuando salen los Reyes ardiendo en fotografía-. No puedo permitirlo. A esos chicos hay que enviarlos a galeras.
-¿Tenemos galeras? -le pregunto.
-Sí, amor. El fortuna y los demás barcos anclados en Mallorca.
-¿Andan con remos? ¿Yo pasé las vacaciones en un yate llevado por presidiarios?
-Eso será para el próximo verano. Le voy a quitar los motores al Fortuna y poner los chicos de Carod Rovira a remar.
De momento, mi Felipín ha puesto las fotografías de los políticos boca abajo. Mi doncella Maripuri pensó que era una cosa del decorador y puso los retratos de la Familia Real boca abajo. No nos dimos cuenta porque están tapados con banderas de la patria para que mis Infantitas no se traumaticen mirando caras poco agraciadas. Quien se dio cuenta fue Su Majestad cuando vino a despertar a mi Felipín de la siesta.
-Hijo, hay que respetar a los Borbones muertos. Pon los cuadros con las cabezas hacia el techo.
Mi Felipín obedeció.
-Así están mejor, hijo.
-Carod Rovira y Anasagasti quedan con las cabezas hacia el suelo, papá.
-Esos no son de la Familia Real.
-Mira este dibujo, abuelito.
-¿Qué has hecho, infanta Leonor? ¿Esto es un rey para ti?
-No es un rey, abuelo, eres tú.
-Yo soy el Rey de España.
-La niñera Rafaela dice que eres el ciudadano Juan Carlos con número uno en la lista de españoles.
Su Majestad se va sin despedirse. Dos horas después nos envía un comunicado oficios proclamando a Froilán heredero .
-Mira esto, Felipe.
-No hagas caso, Leta. Papá lleva toda la vida quitándome del testamento. Cuando se enfada conmigo, nombra heredera de sus ahorros a Elena.
Quedé tranquila. A mí sólo me interesa la Corona. Prefiero un sueldo para toda la vida antes que unos cuantos miles de millones que te puede fundir una mala inversión.

