Los blogs que lee Letizia

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Wednesday, February 18, 2009

Entre San Valentín y el 23 F







En La Zarzuela nunca podemos celebrar San Valentín como mujeres y hombres enamorados. Siempre nos estropean la alegría con la Memoria Histórica del 23-F dichoso.

-Pensé que moríamos, Letizia -se lamentaba doña Sofía al verse en televisión tal como era hace más de dos décadas-. Yo era muy joven para morir, no había criado a mis hijos. Juanito también paso mucho miedo, querida, ahí, metido en su despacho.
-¿Ya tenía ese despacho?
-Sí, querida. El Gobierno nunca nos negó dinero para muebles.

Empecé a temblar. La Historia se repite, pensé, y yo podría ser una Reina sitiada. Mi imaginación volaba, veía a Aznar dando un golpe de Estado, a ZP arrodillado en el suelo del Congreso, a los nacionalistas pidiendo perdón por no ser españoles de corazón.

-¿Tienes frío, Letizia? Tenemos la calefacción a 30º, pero podemos subirla algún grado más si tienes frío.

Yo tenía miedo. Dejé a doña Sofía trajinando en los radiadores y me acerqué a la cocina. Mi doncella estaba preparando un caldo gallego.

-Maripuri -le pedí-, deja esos grelos y mira en tu tarot si yo viviré un golpe de Estado.
-Ojalá tuviéramos un golpe de Estado y no esta crisis. ¿Sabe usted, mi Princesa, cuánto gasté en el supermercado? ¡Una pasta! Con cincuenta euros no compras nada, gastas y no traes. Gracias a Dios, en su Palacio todavía hay gas para que yo pueda prepararle un caldo a mi familia.
-¿Viviré un golpe de Estado, Maripuri?
-¿Cuándo me paga, mi Princesa? ¿Y las propinas? Prometió usted ayudarme. ¿Cuánto le dio la presidenta de Argentina para mí? ¿Y Obama? ¿Envío Obama algunos dólares'

Era imposible hablar con mi doncella. Fui a refugiarme a los amorosos brazos de mi Felipín. El miedo fue abandonando mi cuerpo. Entré en calor. Mi Felipín me besaba con amor. No, mi marido jamás permitiría que un golpista me matara.

-¡Mi Princesa! ¡Yo quiero cobrar!

Maripuri no sabe lo que es el amor, sólo piensa en el vil metal; es como una Patricia Botín sin padre banquero.

-Tu doncella, si hubiera vivido el 23-F, le habría pedido el sueldo a Tejero antes de que la matara -refunfuñó mi Felipín.

Elena llega muy enfadada. Se vio en la tele más joven y tiene depresión. También pide dinero.

-Este San Valentín ningún hombre se acordó de mí. Marichalar ya olvidó que soy la madre de sus hijos.

Cristina, en cambio, está optimista. Nos dice que ella ha prosperado mucho desde el 23-F.

-Estudie una carrera, conseguí trabajar en La Caixa, me casé con un jugador de balonmano, tuve cuatro hijos,...

Su Majestad nos propone un brindis.

-Brindemos por España.

Así lo hacemos. Mis Infantas aplauden, tus primos callan, Maripuri sigue diciendo que tiene que cobrar lo antes posible. Empiezo a comprender que para una pobre trabajadora son más importantes los euros míseros que para mí este diamante que me regaló mi Felipín por San Valentín. Hay personas a las que la necesidad las obliga a amar el dinero.


Tuesday, February 03, 2009

Los espías de Madrid



Sus Majestades están muy preocupados por los espías que dicen que salieron del Gobierno de Esperanza Aguirre. Temen mis suegros que nos haya espiado a nosotros. Todo es posible. Se te mete un espía entre los escoltas y no te enteras, piensas que es uno más, el nuevo.

-¿Y qué van a decir, mi Princesa? -me pregunta mi doncella-. Aquí no hay secretos. Doña Sofía ya contó los suyos en el libro de Pilar Urbano y los secretos del resto de la Familia Real los airea la prensa rosa sin necesidad de espías.
-Podrían decirle a los de "el país" mi sueldo, Maripuri. ¿Imaginas la que se montaría si se supiera que mi salario supera al del presidente Zapatero?
-Suerte la suya, mi Princesa. Yo, en cambio, cobro una miseria. ¡Y mire que trabajo! Pues nada, no hay manera de llegar a los mil euros. Estos días estuve de estatua humana para ganar uno euros más.
-¡Maripuri!

Mi doncella dice que tiene que ganarse la vida y todos los trabajos que no sean delito sirven para pagar las lentejas.

-Le envíe un currículum a doña Esperanza ofreciéndome de detectiva. No me contestó. Yo le decía en la carta de presentación que soy una gallega decidida a espiar a Mariano Rajoy durante la campaña electoral en mi tierra.

Hablé con mi Felipín muy seriamente. Hay que subirle el sueldo a mi doncella. Es una mujer con cargas familiares y merece cobrar más que el resto de los funcionarios.

-Tendrá que esperar, Leta. El Presidente tiene que afrontar los gastos del desempleo. Tu doncella, gracias a Dios, no está en paro, ni lo estará mientras España sea un reino.
-¿Y si se nos mete a espía, Felipe? Maripuri podría contar a cambio de un cheque sustancioso que soy adicta al tarot y a los esoterismos.

Mi Felipín no cree en los espías, dice que son un cuento, algo así como los fantasmas. Para él, Maripuri sólo es mi doncella.

-En España no se pasa de fregar suelos a trabajar en los servicios secretos.

Decido ayudar a mi doncella por mi cuenta. Pongo una huchas en la sala de audiencias y le digo a los visitantes que echen una moneda.

-Lo que quieran, un euro, dos, cincuenta céntimos, pero los centimitos no, por favor. Mi doncella merece una buena propina.

Zapatero no echa nada. Me enseña los bolsillos vacíos.

-No tengo un duro, Alteza. De buena gana le daba unos euros para su doncella y unos billetes grandes para sus Infantas, pero ya repartí el Presupuesto entre Comunidades Autónomas y Ayuntamientos.

Llamé a Génova 13. Me dijeron que allí sólo colaboraban en la beneficencia de la Santa Madre Iglesia-

-Pero somos monárquicos, Alteza.
-¿Qué tal los espías? -le pregunté al telefonista-, ¿ya espían a Mariano?

El telefonista me colgó. Debió penar que yo no era la verdadera Letizia. Suele ocurrir. La gente todavía piensa que las princesas no nos ponemos al teléfono.

Antes de acabar quiero decir y digo que mi Felipín acaba de cumplir 41 añazos y que acepta regalos. Yo sólo le pude regalar un gorro para el frío porque ando mal de pasta.

Thursday, January 22, 2009

Obama Presidente



Estos días estuve muy ocupada buscando un vestido apropiado para asistir al juramento de Obama. Perdí mi tiempo: no nos invitaron. Obama no debe saber que yo existo, que soy la Princesa de Asturias, la futura Reina de España.

-¿Tenemos invitación, Felipe? -le preguntaba a mi Felipín todos los días.
-Aún no abrieron la valija diplomática, Leta.

Yo misma la abría. Nada. Tonterías. Fidel nos enviaba puros habanos desde un hospital de La Habana, Chávez nos ofrecía petróleo venezolano para la caldera, la presidenta de Argentina me pedía consejo sobre una nueva marca de botox,...

-Usted elija el vestido, mi Princesa. Si no la invitan, siempre podrá lucirlo en alguna fiesta del Palacio Real -me sugirió mi doncella.

Así lo hice. Fui de compras, pero no encontré nada que me gustara. Las tiendas estaban entre las rebajas masivas y los saldos de cierre por quiebra. Ya estaba desesperada cuando vi en un kiosco lo que me pareció una revista de moda. Resultó ser el dominical de "el mundo" y la modelo era Soraya, la portavoz del PP en el Congreso.

-Maripuri, llama a Génova 13 y pide las picardías de Soraya. Quiero ir a la jura de Obama con un aire de española sensual.

Mi doncella se santiguó espantada. Le quité el teléfono de las manos y yo misma hablé con Soraya.

-Sí, Alteza -me dijo-, yo le envío todos mis camisones, pero tienen que devolvérmelos porque los voy a necesitar para ir de mitin a Galicia.

¡Hay que ver cómo se moderniza el PP! No parece el partido de Manuel Fraga. A poco que nos descuidemos, las peperas acaban en el Interviú y Rajoy de boy por las despedidas de solteras.

Como decía, ya había conseguido un traje sensual, pero no nos llegó la invitación.

-Obama debió haber leído tu libro, Sofi -comentó Su Majestad-. Debe estar muy ofendido porque le llamaste negro.
-Cosas peores le llamaron a Calderón -contestó doña Sofía-. Pobrecito. Es un buen hombre que quedó sin su trabajo de presidente del Real Madrid por culpa de la prensa.

En la televisión, Obama juraba con la mano sobre la Biblia.

-Mira, Felipe, mira -le dije a mi Felipín-. Así juraremos nosotros.

Mi Leonor intentaba traducirme lo que dice Obama con el inglés que aprende en su colegio pijo.

-Calla, hija, calla. Obama sólo dice que jura y poco más.
-Se está emocionando -observó doña Sofía.

Le di un codazo a mi Felipín para que tomara nota: tendrá que llorar cuando lo proclamen Rey porque ésa es la moda.

-Vale la pena llorar cuando te nombran y no cuando te echan -comenté-. Esperemos que no lo echen como a Calderón.
-¿Echarlo? ¿Qué dices, nuera? Ese hombre va a salvar al mundo de la crisis económica.

Crucé los dedos. Dios nos libre de mesías humanos. Yo prefiero trabajar y salvarme a mí misma de la pobreza. Iba lista si estuviera esperando por la ayuda del presidente de los EEUU.


Tuesday, January 13, 2009

En mi Palacio no hay paro




La Monarquía le está garantizando un buen puesto de trabajo a Maripuri y al resto de personal a nuestro servicio, pese a no ser demasiado monárquicos. Bueno, nosotros tampoco lo somos. Izquierdeamos bastante y, ya se sabe, que en la izquierda pocos monárquicos hay.

Me preocupa la elevadísima tasa de paro de nuestro país. Yo sufro viendo las colas del INEM. Pobre gente... Le dije a mi Felipín que tenemos que aumentar la plantilla de La Zarzuela.

-Felipe, amor, estoy dispuesta a asistir a todos los actos oficiales con el mismo vestido si así juntamos dinero suficiente para pagar una docena de sueldos más.
-Nuestros súbditos quieren ver a su Princesa bien vestida, Leta.

No le hice caso. El día de la Pascua Militar inicié mi plan ahorro en ropa. Saqué del fondo de armario un vestido dorado con tres años de antigüedad y me lo enfundé.

-Mi Princesa, por favor -me rogó mi doncella-, no salga a la calle con un vestido tan viejo. Van a criticarla en la Noria.
-Por mí como si dicen misa.

La ministra Chacón también estaba siguiendo un plan ahorro.

-Vengo de Purificación García -me susurró al oído-. Dígalo por ahí, Alteza. Purificación me paga por hacerle publicidad.
-¿Sabes si le queda otro pantalón negro para mí? -le pregunté.

Chacón no contestó. Puso cara de pena y empezó a leer un discurso en el que decía que nuestros valientes soldados van a tener menos presupuesto para armas.

-Por eso la ministra les dice como tienen que disparar, mi Princesa -me comentó mi doncella tras el acto-. Chacón va a terminar enviándolos a la guerra con escobas.
-¿Para barrer?
-No, mi Princesa, para separar a los contendientes a escobazos. Ya los estoy viendo. ¡Ay, Jesús! El tarot dice que los de la Legión van con escobas hacia Palestina uno de estos días. ¡Y paran la guerra!

Mi doncella soñaba despierta. Su imaginación no tiene límite. La mía, en cambio, es más de andar por casa. Me preocupa mi país, me aterra el paro, me horroriza que los españoles pasen hambre. Debe ser porque aquí, en La Zarzuela, pensamos en números.

-No llego a fin de mes -dice Elena-. Tengo la factura de la luz sin pagar.
-Espera, Elena -le dice Cristina, yo llevo desde noviembre sin pagar el colegio francés de mis hijos. Firma los cheques, papá.

Su Majestad firma con amor. Nunca les niega una firma a sus hijas.

-¿Qué sería de nosotros si estuviéramos sin trabajo? -pregunto-. Nos os imagino en la cola del INEM.
-Pues yo ya os veo a ti y a Felipe, nuera. Esto se acaba. Yo moriré y gritarán vivas a la República.

Doña Sofía reza. Se hace acompañar por la duquesa de Parla y va a la capilla para seguir rezando.

-Rezando no se conserva el empleo, mi Princesa. Hay que incrementar la productividad; barrer más, leer más discursos, asistir a más inauguraciones. Dígales a las Infantas que estudien y no deje que sus contables holgazaneen. ¿No los ve de brazos cruzados?

Parece que es más difícil incrementar la productividad que rezar. Casi me apetece rezar. Los ateos librepensadores dicen que Dios no existe, pero a mí hoy me apetece rezarle un padrenuestro. Voy a rezar por el fin de la crisis y por el cese de la guerra en Gaza.

Monday, January 05, 2009

Escasa finaciación tras Navidad y Premio Tomadas de la mano



Zapatero no ha sido sensible a las necesidades de financiación de la Casa Real. Tuvo dinero para el honorable Montilla. Al presidente de los gallegos le firmó un cheque para que siga hablando gallego. Hasta le dio pasta a doña Espe. El 2009 la presidenta de Madrid podrá permitirse la calefacción. Así estaba de contenta cuando salió de La Moncloa. Se reía como si le hubiera tocado la lotería.

Su Majestad estaba preocupado. Dice que hay que tirar del carro, pero yo no veo ningún carro. Seguimos con los coches viejos y las carrozas no están de moda. La reina de Inglaterra puede ir por Londres en carroza. Yo no quiero ni imaginar lo que se diría de nosotros si nos desplazáramos en coche de caballos por las Españas.

-Se puede vivir con muy poco, mi Princesa -me dice mi doncella-. Deben ahorrar más, privarse de lujos. Por ejemplo, dejen de llevar al circo a las Infantas. Y no compren casas en Mozambique.

Maripuri quiere que vivamos como un matrimonio proletario. Cada día más comunista se nos vuelve. Estas Navidades juraba en hebreo al ver las facturas de los regalos.

-Paga Hacienda, Maripuri.
-Están elevando ustedes el déficit público, mi Princesa, con gastos suntuarios. ¿Para qué quiere usted más joyas? ¿Y esa ropa de marca? Hasta los nietos de Su Majestad van vestidos como figurines. Compren ordenadores, denle cultura a los niños, que aprendan los idiomas de España.

Me dio una idea genial. Llamé a Zapatero y le dije que tendría que subvencionar unos cursos de idiomas autonómicos para mis hijas.

-Comprenda, Presidente, que las infantas de España no pueden recibir menos dinero que el tal Touriño que gobierna a los gallegos.
-Touriño tiene carné del PSOE -me contestó Zapatero.

Por carnés que no fuera. Le reclamé al Presidente carnés para toda la Familia Real.

-Para Marichalar también. Sigue siendo muy monárquico.

Zapatero se negó a hacernos socialistas. Dijo que sólo nos corresponde el vulgar DNI y nueve millones de euros anuales. No insistí. A quien no quiere dar, no se le puede pedir.

Su Majestad tampoco está generoso con la cartera. Ni un solo euro de aguinaldo les dio a los nietos.

-Calla, niña -le dije a mi Leonor-. Su Majestad no te paga los villancicos.

Soña Sofía, en cambio, pagaba los villancicos con abrazos y besos. Cree que se vive de amor. Como le dijo mi cuñada Cristina, los besos no pagan el colegio privado de los niños.

-Eres muy catalana, hija.
-Voy a tener que llevarme algo de tu nevera para Barcelona, mamá. No llego a fin de mes desde que tengo que pagar las cuotas de los ordenadores de mis hijos. El presidente de Cataluña no les da becas y me están arruinando con tanto gasto.

Le prohibí acercarse a mi nevera. Sofía y Leonor están en una etapa de crecimiento que requiere una alimentación abundante.

-Mis hijos están en la etapa del ordenador de sobremesa y van a pasar a la etapa del ordenador portátil.

Cristina es una quejica. Tiene razón mi Felipín cuando dice que a su hermana menor se le ha pegado el nacionalismo económico de dame todo el presupuesto y quédate con todo lo demás.

Lo mejor de estas Navidades fue enterarme un día que el adsl de mi ordenador anduvo mejor que de costumbre que mi amiga Milagros Sánchez me había concedido el Premio Tomadas de la Mano . Moitas grazas. Estas Navidades Papá Noel anduvo escaso con Maripuri y los Reyes Magos poco la tuvieron en cuenta. Eso le pasa por no haberse casado con un príncipe como el mío.

Thursday, December 18, 2008

¡Feliz Navidad!






Doña Sofía manda mucho en La Zarzuela. Nuestros súbditos sólo tienen que contemplar nuestra tarjeta de felicitación navideña para darse cuenta. Yo jamás regalaré un tarjetón con un pesebre cuando sea la Reina de las Españas. ¡Antes muerta!

¿Qué pensarán nuestros súbditos ateos? ¿Y los agnósticos?... Seguro que los inmigrantes musulmanes no se sienten queridos por la Casa Real. ¡Dios mío! Me siento fatal.

Yo quería una postal laica. Un Papá Noel montado en un reno quedaría mucho mejor que este Niño Jesús que se le antojó a mi suegra.

-España es un país mayoritariamente católico -sentenció doña Sofía-, y su Monarquía debe estar a la altura de su religiosidad.

Mi cuñada Elena pegó debajo del belén una fotografía de sus hijos.

-Es un poco antigua -se excusó.

Cristina eligió una foto de sus niños más vestidos.

-Llevan moda catalana -nos explicó-. Se lo prometí a Montilla.

Yo abrí la cartera y quité un primer plano de mis Infantitas disparado por la niñera Rafaela un día que estaba menos republicana que de costumbre.

-¿No tienes una foto de Leonor disfrazada de angelita? -me preguntó doña Sofía-. A nuestros súbditos les gustaría ver a al Heredera del Heredero participando en el belén viviente de su colegio privado.

Me negué a entregar las imágenes privadas de mi Leonor para una cosa pública. Mis niñas serán Infantas de España, pero tienen intacto el derecho infantil a la intimidad que les garantiza la Ley del Menor.

Ya recibimos las primeras protestas por la postal religiosa. Mi Felipín se encerró en su despacho aquejado por un fuerte dolor de cabeza.

-El Príncipe teme no ser Felipe VI, mi Princesa -me comentó mi doncella-, y no es para menos: por Cataluña andan gritando que muera el Borbón Felipe V.
-Ya pidieron perdón, Maripuri.
-Pues espere usted a que en el desfile del Orgullo Gay le griten disparates a su suegra doña Sofía.
-Todavía estamos en Navidad, Maripuri.
-¿Tiene por ahí mi regalo, mi Princesa? Cesta de Navidad no quiero. Yo quiero dinero, euros de verdad, billetes grandes.
-¡Maripuri!
-Voy a poner en esa postal que quienes la reciban nos manden un donativo a La Zarzuela.

No se lo permití. Pedir es una vergüenza. Yo prefiero solicitar impuestos obligatorios. Es cierto que necesitamos dinero. La crisis me está dejando pobre. Pero no para pedir, sino para exigir un salario más digno.

Vuelvo a mirar la postal. ¡Qué guapas son mis niñas! Dos soles. Leonor, gracias a Dios, ya sabe cantar en inglés "Noche de paz", tal como demostró en la fiesta de su colegio. En Los Rosales la tratan con más mimos que me trataron a mí en mi colegio público de Oviedo. Pero, aun así, no me convence ese centro. Donde haya un colegio público que me quiten los colegios pijos.

Thursday, December 11, 2008

Treinta años de Constitución



La Constitución la celebramos con una fiesta cutre. Nada de desfiles militares, nada de copas, nada de canapés. Por no haber casi no hubo discursos. Pepe Bono, el presidente del Congreso, dijo unas palabras, supongo que dedicadas a su numerosa familia, porque algún diputado que había por allí le prestaba más atención a los periodistas. Los corrillos de siempre.

El sábado decían que la ministra Chacón andaba por Lisboa de fiesta.

-No merecemos esta ministra -me comentó un diputado pepero-. Es pacifista y nacionalista catalana.
-Yo no hablo de política -le dije siguiendo al pie de la letra los consejos de Su Majestad.

Rajoy se acercó para enseñarnos las fotografías de sus hijos.

-Mire, mire, Alteza. Son muy riquiños.

Casi me emociono con tanto amor de padre. Le di un codazo a mi Felipín para que aprendiera. Mi esposo no hizo caso. Escuchaba el discurso de Su Majestad por ambos oídos.

Doña Sofía , en una esquina del salón de los Pasos perdidos, hablaba de los niños porque la mujer de Zapatero ponía cara de pena. Doña Sofía le estaría contando con pelos y señales el accidente de bicicleta de su nieto Miguel.

Cuando izaron la bandera en la plaza de Coplón, mi corazón dio un vuelco. ¿Sería yo un día la Reina de España? Llamé a mi doncella para que me tranquilizara.

-El tarot no dice lo contrario, mi Princesa -me aseguró Maripuri.

Respiré aliviada y aplaudí con todas mis fuerzas.

Una señora con aspecto de mujer de militar gritó ¡viva el Rey! Yo sonreí para que la buena mujer se animara a gritar ¡viva Letizia! No hubo manera. España es un país tan machista que no grita vivas a la mujer más importante de la Familia Real, esta humilde servidora de la Patria.

Mi niña Leonor me envió un SMS: "te estamos viendo en la tele". Crucé los dedos. La niñera Rafaela seguro que les estaba dando una clase de republicanismo a mis Infantas.

Doña Espe hablaba de la crisis. Su experiencia en Bombay ya era agua pasada, pero la crisis le quitaba el sentido.

-Creo que voy a tener que apagar los radiadores y envolverme en una mantita, Alteza. No puedo permitirme tantos gastos ahora que voy a ser abuela.
-¿Su nieto no trae un pan debajo del brazo? -le pregunté.
-Sólo trae una boca para alimentar.

Me aparté de Esperanza y me acerqué a Gallardón buscando una conversación optimista. El alcalde también estaba triste.

-Rouco me prohibió hablar con el Papa, Alteza. ¡No voy a ir a la reunión de familias cristianas!
-Nosotros tampoco iremos. Somos una familia moderna.

Su Majestad señalaba el reloj. Había que marchar. Corrí hacia el coche oficial donde me esperaba mi Felipín.

-Papá tiene una cacería esta tarde, Leta.
-¿En Rusia? -pregunté.

Doña Sofía puso el grito en el cielo. Quería llevarnos al cumpleaños de Pablo.

-Pasaremos el puente en la casa de Crisitna y Juanito irá a esquiar a Baqueira. Nada de cacerías.

De la Constitución nadie habló. Mi cuñada Cristina tenía su casa-palacio llena de ejemplares de la Carta Magna.
-Las reparten los populares y yo no me puedo negar a coger un ejemplar -se excusó-. ¿Le traéis regalos a Pablo?
-Muy catalana te has vuelto, hija.
-La crisis me agobia, mamá.

A mí lo que me agobia es pedirle dinero a Zapatero. Cuando sea la Reina de España, nombraré a mis contables ministros de Hacienda y Economía. Mi contable Juan sabrá llevar mejor el Presupuesto que el ministro Solbes. Seguro que dice "todo para mi Reina". Voy a vivir mejor que María Antonieta, con el permiso de ese nacionalista catalán que grita ¡muerte al Borbón!. Dios no lo quiera. Mi suegro debe morir en la cama.

Tuesday, December 02, 2008

Tiros en Bombay y crucifijos por aquí




He decidido alejarme todo lo que el protocolo me permita de Esperanza Aguirre. Una mujer que sube a un helicóptero y sufre un accidente, va a Bombay y empieza a su alrededor un tiroteo, no es una buena compañía para una princesa que aspira a reinar. Mi Felipín cree que la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid tiene buena suerte. Yo no opino lo mismo.

-Estoy segura de que no sobreviviría a tales experiencias, Felipe. Siempre fui miedosa.
-Tenemos que ir a verla, Leta. Tengo aquí unos décimos de lotería de Navidad que quiero pasarle por la espalda.
-¡Felipe! -exclamé escandalizada-. ¿Qué confianzas son esas?

Mi doncella nos rogó que no nos acercáramos a la presidenta de Madrid.

-La única lotería que atrae esa mujer es la de la guadaña. Aléjese de ella, mi Princesa, que un tiro perdido puede dejarnos sin la futura Reina Letizia.

Doña Sofía también se opuso a la visita.

-No quiero ser la abuela de dos Infantas huérfanas. Esperanza ya ha gastado dos vidas y, si no tiene más que tres, la próxima la palma. Voy a decirle a Juanito que no la vuelva a invitar a nuestras fiestas del Palacio Real. Podría provocar una catástrofe con su presencia.

Tiemblo. Me vienen ganas de recluirme en mi palacio como Juana la Loca y no volver a salir hasta mi proclamación como Reina de España.

-Majestad -le digo a mi suegra, pregúntele a don Juan Carlos si va a abdicar pronto. Quiero ser Reina lo antes posible.
-No te desesperes, Letizia.
-Imagine que Esperanza Aguirre atrae una revolución gloriosa como al que destronó a Isabel II. Yo no podría llegar a ser reina.

Doña Sofía no imagina tanto. Calla y entra en el despacho de Su Majestad sin llamar.

-Sofi, tengo audiencia con monseñor Rouco. No nos interrumpas, pro favor.
-¿Le estás pidiendo la anulación del matrimonio de Elena y Jaime? Yo prefiero que se reconcilien. No me gusta nada el nuevo novio de Elena, ese chico que le descubrió Peñafiel.
-Señora -la interrumpe Rouco-, venía a pedir la ayuda de la Monarquía para que no le quiten el crucifijo a los niños de Valladolid.
-¿Quiere que le conceda otra entrevista a Pilar Urbano, monseñor?
-Hable con Zapatero. Dígale que Dios tiene que estar presente. Dios nos salva. Salvó a Esperanza Aguirre de las bombas en la India.

Según monseñor Rouco, doña Espe siempre sale de su casa con un crucifijo en el bolso.

-Aquí les dejo unas cruces. Llevenlas a los colegios de los niños.

Mi doncella puso el grito en el cielo. Menos mal que Rouco ya se había ido porque, si la oye, la excomulga.

-Rouco es más capitalista que Esperanza Aguirre, mi Princesa. Para sus colegios privados pide dinero y par a los colegios públicos pide crucifijos.

Yo no puedo decir nada. Estoy cometiendo el imperdonable pecado de llevar a Leonor a un colegio pijo para que se le pegue la buena suerte de los ricos.

Thursday, November 20, 2008

Cumbre del G20




Gracias a Dios y a Sarkozy, nuestro Presidente consiguió una silla en la reunión de la refundación del capitalismo. España estará en Washington con una bolsa de millones para los banqueros y para todo capitalista en peligro de pobreza. No podemos permitir un rico venido a menos. Lo dice mi Felipín siempre:

-Los ricos se suicidarían, Leta. No saben vivir como pobres.

Se me encoge el corazón. Soy algo católica, y creo que el catecismo prohibe el suicidio y hasta lo castiga con el purgatorio. Le pregunto a mi doncella si ve algún banquero español viviendo en el purgatorio.

-Mi tarot sólo predice el más acá, mi Princesa. Y en el más acá, me sale crisis, paro, inflación y depresiones por no tener un trabajo remunerado.

Zapatero llama a Su Majestad para pedirle ideas para el nuevo capitalismo.

-Rajoy quiere una bajada de impuestos, pero no lo voy a contentar, Majestad. Soy un socialista que sólo acepta ideas progresistas.

Su Majestad le propone becar a los nietos de Botín.

-Sé que el presidente del Banco Santander está haciendo un esfuerzo para pagarles los estudios a los nietos en EEUU en estos tiempos de crisis.
-Tenemos que pensar en la tercera edad también, Majestad.

Don Juan Carlos propone regalarle un viaje del IMSERSO a la duquesa de Alba.

-La pobre Cayetana viajó con su novio a Italia por no poder permitirse una estancia en Benidorm como el resto de jubilados españoles.

Yo no entiendo nada. ¿Se ha acabado el socialismo? ¿No existe el comunismo? ¿Van a trabajar los pobres para los ricos? Mi Felipín, en cambio, ya entiende el nuevo capitalismo.

-Consiste en prohibir la pobreza, Leta. Alegra esa cara, mujer. No seremos pobres. Nuestras hijas seguirán educándose en Santa María de Los Rosales.

Zapatero está feliz. Lleva una mochila cargada de ideas. No podrán decir en América que en España no hay gente lista.

-Obama va a quedar con la boca abierta.

Y allá se fue. Espero que se sienta cómodo en la silla del frnacés Sarkozy. Yo no me sentaría en una silla que no pusiera España ni loca. Soy orgullosa.

-Usted no diga nada, mi Princesa. Deje que hable doña Sofía -me dice Maripuri.

Mi doncella sabe que mi afán de justicia no tiene cura. Si por mí fuera, los banqueros no llevaban ni un solo euro de los Presupuestos Generales del Estado.

-El capitalismo me trae sin cuidado. Soy roja.
-¡Leta -exclama mi Felipín.
-Roja y comunista.
-¡Leta, por favor! Piensa en nuestras hijas. ¿Quién las va a mantener?
-De momento las mantiene Hacienda.
-¡Leta!
-Y a ti también te mantiene Hacienda, Felipe. Y a mí. Y a tus padres. Y a tus hermanas.

Mi Felipín dice que debo estar embarazada. Sólo así se explicaría la hipersensibilidad que me produce el nuevo capitalismo.

Tuesday, November 11, 2008

Ganó Obama




En mi Palacio brindamos con cava catalán a las cinco de la mañana, nada más saber que Obama sería el presidente de los Estados Unidos de América. Allí estábamos todos ante el televisor: yo con los dedos cruzados, mi Felipín dormido, doña Sofía rezando y Su Majestad leyendo la prensa del día anterior.

-Voy a llamar a Pilar Urbano -dijo doña Sofía tras el brindis-. Necesito hablar, sincerarme, hacerle unas confesiones que vosotros no entenderíais porque no sois tan católicos como ella.
-Ni se te ocurra, Sofi.
-Juanito, por favor.

Su Majestad sigue enfadado. Dice mi Felipín que su padre jamás se había puesto tan furioso como cuando vio a Doña Sofía abriendo los telediarios.
-Temo que se separen, Leta -me confesó-, y tienen setenta años, una edad incompatible con el divorcio aceptable por cualquier hijo.

El día de la victoria de Obama no hablaron de divorcio, sólo brindaron y sonrieron por separado. Doña Sofía miraba a mi Felipín y don Juan Carlos miraba una fotografía de Zapatero que tenemos enmarcada sobre la chimenea del salón.

-El negro recibirá al Presidente -dijo doña Sofía.
-Se dice chico de color, mamá -la corrigió mi Felipín.
-¿Es negro o no es negro? -insistió la Reina.

Mi Felipín no la volvió a corregir. Cree que es mejor que dejemos hablar libremente a doña Sofía para que no tenga necesidad de sincerarse con Pilar Urbano.

La Reina habla mucho, y cada vez más. Le gusta la política más que a Manuel Fraga su escaño de senador por Galicia.

-Necesito hablar, Letizia, expresarme, decir lo que pienso. ¿Sabes que Juanito contrató una dama de compañía para mí? ¡No la soporto!

Conocí a la dama de compañía hace un par de días. Es una mujer autoritaria, con cara de inspectora de Hacienda, pelo cortado a estilo paje, mirada fría y voz de ordeno y mando. Se llama Maripili.

-Soy monárquica -me dijo nada más verme.
-Ya somos dos, hija. Yo quiero ser la Reina de España.
-De momento, ostento el título de duquesa de Parla con grandeza de España.

Casi me desmayo. Le pregunté a mi doncella si tal disparate era cierto.

-Sí, mi Princesa -me confirmó Maripuri-. Su Majestad la nombró duquesa de Parla.

Doña Sofía no la acepta. Mi suegra cree que cuando el marido contrata una dama de compañía para ti lo hace para tenerte entretenida.

-Peñafiel tiene razón: Juanito me sigue poniendo los cuernos con una aristócrata en Suiza. Ojalá me hubiera casado con el padre negro de Obama.
-Sería usted viuda.
-No, no, estaría casada con un segundo marido. ¿Segundo o tercero? ¿Cuántos maridos lleva la madre de Obama? Tengo que llamar a Pilar Urbano.
-Ahora tiene una dama de compañía, Majestad. Hable con Maripili. Yo hablo mucho con mi Maripuri.
-Voy a hacerte caso, Letizia. Tú me pones a pie de calle.

Doña Sofía y su dama de compañía hablan de Obama en la misma salita en la que mi suegra recibía a Pilar Urbano.

-Estoy pensando en adoptar un niño negro, Leta. El mundo está cambiando y España merece tener un infante negro -me dice mi Felipín.
-Tienes obamanía, Felipe. Olvídalo, anda. Ya bastante nos fastidió la herencia tu madre confesándose en un libro escrito por una periodista del Opus Dei.

Ha pasado una semana y Obama sigue en los telediarios. Lo envidio. Él consiguió ser presidente de su país y yo no soy más que una "negra" de mí misma. La Corona de España me parece inalcanzable a corto plazo.





Monday, November 03, 2008

Cumpleaños y libro

 
 
 
 Estos días anduvimos de cumpleños y de polémica. Doña Sofía cumplió 70 años a lo grande, abriendo los telediarios y poniendo al colectivo homosexual en pie de guerra.
 
 -Yo sólo hice lo que me aconsejaste, Leticia -se excusó-: practicar la libertad de expresión. ¿Por qué no iba a decir que soy contraria al matrimonio homosexual si así lo pienso?
 -Has dejado de ser una profesional, Sofi -le dice Su Majestad-. Nuestro hijo tiene más difícil llegar a ser Felipe VI ahora. Los gays no lo apoyarán.
 
 Mi Felipín está asustado. Le aterra que nos reciban con silbidos en las inauguraciones.
 
 -Me vienen ganas de no trabajar nunca más, Leta. Vas a tener que leer mis discursos.
 
 Doña Sofía dice que nos es para tanto. Siempre hubo descontentos. Ahora, por lo menos, contamos con el apoyo de la derecha.
 
 -En la COPE les chifló que sea antiabortista, contraria a la eutanasia y defensora de la familia tradicional. Rouco me felicitó por mi valentía.
 
 ¿Menuda valentía! Doña Sofía estaba guapa calladita. ¿Cómo vamos a ir mi Felipín y yo a Chueca de compras? Su Majestad me prohibió emitir un comunicado a favor del matrimonio homosexual.
 
 -La Familia Real sólo tiene una opinión -me dijo.
 -Mi opinión no coincide con la de doña Sofía.
 -Ocúpate de las Infantas, nuera. Mi nieta Leonor se está echando a perder con ese móvil que le regaló Felipe por su tercer cumpleaños.
 
 Mi doncella ve en su tarot manifestaciones en conra de la Monarquía.
 
 -La III llegará el Día del Orgullo Gay y Zerolo será el Presidente.
 -¿Qué será de mí, Maripuri?
 -Debe insistir, mi Princesa. Dígale a Su Majestad que abdique.
 
 Así lo hago. Doña Sofía no se lo permite. Ella quiere que se grite "ha muerto el Rey, ¡viva el Rey!"
 
 -Yo no tengo prisa, Leta -dice mi Felipín.
 -¡Pues yo sí! ¡Quiero ser Reina!
 -Lo serás, Leticia -me asegura doña Sofía-, igual que lo fue aquella amante de Napoleón que se casó con el primer rey de Suecia.
 
 La niñera Rafaela se nos pone del lado de los gays.
 
 -Soy transexual y defiendo a los míos. La ciudadana Reina tiene que pedir perdón.
 
 Cristina opina lo mismo. Pidiendo perdón se arregla el asunto.
 
 -Yo no quiero que me llamen facha en Barcelona, mamá. Hay que enviar un comunicado a la prensa diciendo que la Familia Real apoya a los gays.
 
 Elena aprovecha para hablar de lo suyo.
 
 -Quiero anular mi boda sevillana y lo voy a hacer. Necesito un divorcio definitivo para ser feliz.
 -Recuerda que soy contraria al divorcio, querida. Así se lo dije a Pilar Urbano. Sólo puedes regresar con Jaime o permanecer en le cese temporal de convivencia -le dice doña Sofía.
 
 Jaime Peñafiel llama sin cesar. Quiere una entrevista con doña Sofía. Según Peñafiel, doña Sofía debe hablar de sus crisis matrimoniales.
 
 -En mi vida admitiré que fui una esposa cornuda -murmuró doña Sofía.
 
 Por una vez estoy de acuerdo con Peñafiel: doña Sofía, en vez de sermonear a los gays, debió airear sus problemas matrimoniales. Es mejor estar en la prensa rosa que en los telediarios.
 
 
 

Wednesday, October 29, 2008

Premios 2008




Afortunadamente, la crisis no le restó brillo a los Premios Príncipe de Asturias. Pudimos darle un dinerillo a cada premiado, pagarles la habitación en el Hotel Reconquista y regalarles una escultura que, aunque no era de oro, vale lo suyo.

Yo creo que la crisis económica no existe. Es un cuento que nos cuentan los medios de comunicación. ¿Dónde está la crisis, vamos a ver?... En el teatro Campoamor todos los invitados estaban correctamente vestidos. Vi muchas marcas y ninguna era la barata Zara. Tampoco había crisis en el hotel. En mi vida vi más fabes que este año.

-Coma, mi Princesa -me decía Maripuri-. Sabe Dios lo que vamos a comer en los próximos meses.
-¿Tanta crisis sale en tu tarot, Maripuri?
-En mi tarot y en la EPA, mi Princesa. La Encuesta de Población Activa confirma el repunte del paro. En España ya hay gente que pasa hambre.

Mi doncella es una exagerada. La niñera Rafaela, en cambio, es más positiva.

-Acabo de reservar tres plazas en la cocina económica. Las ciudadanas Leonor, Sofía niña y servidora no pasaremos hambre gracias a la Iglesia cuando la crisis llegue a La Zarzuela.

Mientras mi Felipín leía un coñazo de discurso en el teatro, yo no podía quitarme de la cabeza el futuro. De momento no hay crisis, pero la puede haber.

-Oye, Felipe -le dije a mi marido-, ¿cuánto dinero hay en la Fundación Príncipe de Asturias?
-Ya repartí los cheques entre los premiados, Leta.
-Tú eres tonto. Les has dado nuestros ahorros.
-Calla, Leta, que tocan el Asturias patria querida.

Me puse a cantar. Allí cantaba todo el mundo. Hasta Su Majestad cantaba. ¿Y decían que hay crisis?

-La gente canta con la pena -me explicó más tarde mi doncella Maripuri-. Cantar es como llorar.

En el hotel me esperaba mi antigua profesora de inglés.

-Debes hacer algo por tus antiguas compañeras, Letizia. No tienen trabajo.
-¿Pasan hambre?
-De momento, les da Cáritas comida pese a que son ateas.

Le prometí a doña Estela darle un donativo a Cáritas Oviedo. En La Zarzuela no podemos contratar a más gente.

-No sé si hay crisis o no hay crisis, Felipe. Veo gente bien vestida, gente feliz y me cuentan que los comedores sociales tienen tanta clientela como los restaurantes -le dije a mi esposo.

Mi Felipín no quería escucharme. Prefería comentar con doña Sofía la música que tocaron en el evento.

-Niñas -les dije a mis Infantitas-, comed todo que dicen por ahí que hay crisis.
-Eso lo dice Zapatero -dijo mi Leonor muy seria-, pero no te preocupes, mami, la crisis acabará mucho antes de que yo sea reina. Nuestro Presidente tiene la fórmula para acabar con la crisis y se la va a contar a los norteamericanos.

Salí al pasillo y vi a Rafael Nadal.

-¿A dónde vas?
-A trabajar, Alteza. El Premio Príncipe de Asturias no da para vivir de rentas.
-¿Tú tienes crisis? -le pregunté.
-De momento no, Alteza.

Me fui a dormir tranquila. No estaban todos los españoles en crisis. Mi Felipín se acostó y no dormía.

-Felipe, ¿piensas en la crisis?
-No, Leta. Pienso en Zapatero. Su Majestad ya habló con Sarkozy, la reina de Inglaterra, el Papa, el Dalai Lama, Angela Merkel,..., y no hay manera de conseguirle una invitación para reunirse con Bush.
-Pues que vaya sin invitación.

Mi Felipín empezó a soltarme un rollo sobre protocolos y tonterías. Quedé dormida. Los discursos de mi Felipín me ahorran muchas pastillas para dormir.

Wednesday, October 22, 2008

Doña Cayetana y su novio




La duquesa de Alba vino a hablar con doña Sofía de sus amores con Alfonso Díez. Se declaró enamorada del funcionario.

-Lo amor como jamás amé a mis anteriores maridos -le confesó a mi suegra-. Quiero casarme, Majestad. Ayúdeme a convencer a mis hijos. Dígales que Alfonso en el mejor padrastro que les pude encontrar.

Doña Sofía se mostró comprensiva. Hablaría con los hijos de la duquesa cuando su agenda se lo permitiera.

-Puedo hacer un hueco el próximo mes de enero.
-Ay, no, Majestad. Quiero casarme antes y mis hijos deben estar presentes en mi tercera boda. ¿No puede llamarlos ahora mismo?

Doña Cayetana marcó los números de su prole en su propio móvil. Ninguno cogió la llamada.

-¿Ve porqué me tengo casar, Majestad? Soy una madre abandonada por sus hijos. A mis nietos no voy a llamarlos porque sus padres me los han puesto en contra para que no tenga quien me lleve la cola el día de mi boda con Alfonso.

La duquesa sacó un pañuelo bordado y se secó una lágrima. Me dio pena.

-Duquesa, le ofrezco a mis Infantas para llevarle la cola del vestido.
-Gracias, Letizia. Perdona, perdone, quise decir Alteza. Espere que le voy hacer una reverencia.

Ayudada por dos enfermeros, Cayetana de Alba se arrodilló a mis pies.

-Estas reverencias ya no se llevan, Cayetana -le dijo doña Sofía-. Estamos en una democracia socialista.
-Yo sigo siendo monárquica, Majestad.

Nos contó que se va a Egipto con Alfonso para vivir su amor lejos de la telebasura.

-Queremos besarnos sin que nos miren. En España hay mucha envidia.

La acompañarán los enfermeros y una dama de compañía.

-Es una chica muy maja -decía la duquesa-. La conoce, Alteza. Fue la última niñera de sus hijas, las Infantas Leonor y Sofía.
-Ya recuerdo.

Mi doncella le dijo que ya estaba bien de marcharnos con el personal. La poeta niñera era muy necesaria para educar a la Heredera del Heredero.

-Los nobles siempre tuvimos trovadores a la puerta de nuestros castillos, sobre todo cuando estábamos enamorados.. El amor necesita poesía, Alteza, y sólo Lúa le puede escribir versos en el idioma más poético de España.

Acabamos llorando como la Magdalena. ¡Cómo hablaba la duquesa! Se le notaba el amor en la voz y en las palabras. Maripuri me prestó su mandil para que me secara la llorera que me dio.

-Iremos a tu boda, Cayetana -le prometió doña Sofía.
-Faltarán mis hijos si usted no los convence de la idoneidad de Alfonso como padrastro. Es el hombre que quiero dejar viudo dentro de muchos años.

Nos lo puso al teléfono.

-Ya se lo presenté a Jaime Peñafiel por teléfono y a ustedes también se lo presento. ¡Alfonso! -gritó- Te paso a Su Majestad la Reina.

Mientras doña Sofía hablaba con el novio, doña Cayetana me confesó que es una mujer celosa.

-En España hay mucha lagarta suelta, Alteza. Usted también debe tener cuidado con do Felipe. Yo a mi Alfonso nunca lo dejo a solas como mi dama de compañía.

Cuando se acabó la audiencia, mi doncella echó las cartas. Estaba preocupada por mi antigua niñera.

-Lúa no se nos echa a perder, mi Princesa. Gracias a Dios, no nos sale un lío entre la dama de compañía y el novio de la duquesa.

Maripuri se preocupa por tonterías. Lo importante es el amor. Yo quiero que doña Cayetana se case y sea feliz.





Wednesday, October 15, 2008

Fiesta coñazo



En la Fiesta Nacional estuvieron todos los periodistas invitados al vino español, pero sin bloc de notas. Les dejamos claro que a los miembros y miembras de la Casa Real no se nos preguntan impertinencias, sólo nos pueden mirar, besarnos la mano derecha y arrodillarse a nuestros pies.

Mi cuñada Elena estuvo de los nervios durante todo el día.

-Marcho, papá -le decía a Su Majestad-. Me van a preguntar por Jaime.
-Calla, hija, calla, que ahí viene la bandera de Estados Unidos.

Nos pusimos de pie y le aplaudimos a la patria de Sarah Palin. Zapatero también apludía.

-El Presidente se ha puesto de puntillas -observó doña Sofía-. En este momento, piensa en Obama y le rinde respeto al futuro presidente de los EEUU.

Rajoy, en cambio, andaba un poco despistado. Yo creo que se aburría con tanto soldado. Al jefe de la oposición le van más los desfiles de ciclistas. La ministra de Defensa no le quitaba ojo de encima.

-Decir que esto es un coñazo... -murmuraba Carme Chacón-. Merecía que le quitaramos la nacionalidad.

Su Majestad pensaba lo mismo. Más tarde, en el besamanos, le echó una bronca a Rajoy por antipatriota.

-¿Hay alguién más patriota que un gallego? -le respondió Rajoy-. No, señor. Nosotros inventamos la morriña.

Mi Felipín quiso saber si el presidente del PP se había vuelto republicano. El de Pontevedra ejerció de gallego y no hubo manera de saber si apoyaba a los Borbones o conspiraba a favor de la llegada de la III.

-Defiendo los intereses de España y de los españoles -decía.

Lo dejamos ir hacia un corrillo de periodistas sin bloc de notas.

La mujer de un pepero que no conocía quedóa arrodillada a mis pies mirando mi nueva cara como si nunca en su vida hubiera visto una cara retocada.

-¡Maripuri! -grité-. Levanta a la señora y dale una manzanilla.

Mi doncella tuvo que atender a unas cuantas derechonas contrarias a la Monarquía.

-En los corrillos hablaban de su aumento de sueldo -me informó Maripuri-. Hay mucho republicano en el PP, mi Princesa. Republicanos y ateos. Gracias a Dios los socialistas son juancarlistas y letizieros.

Mercedes Milá se acercó a mí sin protocolo, me dió un codazo y me dijo:

-Compañera, ¿cómo están tus hijas?
-Perfectas.
-¿Cómo va la anulación de Elena y Jaime?
-Esa pregunta no procede.
-¿Cuánto te costó la nariz nueva?
-De eso no hablo.
-¿Es cierto que se os acabaron los nueve millones de euros este verano?
-Mercedes, por favor.
-Sé que Zapatero os tuvo que entregar en agosto otro cheque.

Su Majestad se acercó. Le sonrió a Mercedes Milá y le preguntó por los concursantes de Gran Hermano.

-Aquí pregunto yo, Juan Carlos. Recuerda que soy periodista y España es un país democrático. ¿En qué gastas el sueldo? ¿Comes percebes todos los días? ¿No sabes que hay crisis?

Doña Sofía dijo que el acto se terminaba. Suspiré aliviada. Pero quedé preocupada por nuestro futuro. Como sigamos así, dentro de unos años respetarán más a los concursantes de Gran Hermano que a mis Infantitas.

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