Los blogs que lee Letizia

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Thursday, August 19, 2010

Éstas no son las vacaciones que me merezco como Princesa




Las vacaciones son estupendas, aunque no están a la altura de las que me merezco como Princesa de Asturias. No trabajas y cobras. Puedes levantarte tarde, comer fuera de horario, apagar el móvil, pasar una tarde entera con la peluquera, recibir al masajista. Yo no quería saber nada de la actualidad estos días, pero mi doncella me informó contra mi voluntad sobre la prohibición de los toros en Cataluña.

-¿Los prohibieron en Madrid, Maripuri?
-No, mi Princesa.
-¿Y en Andalucía?
-Tampoco.
-¿Prohibieron los San Fermines?
-Todavía no.

Respiré tranquila. Su Majestad y mi cuñada Elena pueden ir a muchas corridas. Yo prefiero la caza a los toros. Cazar es un gozada. Pim pam pum y tumbas un león. Mi Felipín es el mejor cazador de conejos del país. Yo soy más de caza mayor. Una vez en África maté un rinoceronte. Casi no me lo creía. Tuve que acercarme al bicho y tomarle el pulso para creerlo.

Maripuri no descansa. Lee periódicos, mira la tele, navega por Internet, trabaja con el tarot. El otro día le miró el futuro a Montilla.

-Usted no vuelve a ser Presidente en su vida.
-Ya lo sé, señora -le dijo el Honorable.
-Los andaluces no le perdonarán la prohibición de las corridas de toros y los catalanes nunca lo han querido.

Las tiradas de cartas de mi doncella son muy sinceras. Te lo dice todo. A mi suegro le predijo un tropezón en la escalera de la Catedral de Santiago. Su Majestad tuvo que ser agarrado por doña Sofía para no acabar rodando por la plaza del Obradoiro.

-Os tengo que dejar a vosotros las inauguraciones y las misas.

Mi Felipín le pidió una subida de sueldo.

-Si trabajo más, tengo que cobrar más.
-Tú quieres cobrar como un contgrolador aéreo, hijo.


Mis cuñadas no piden menos. Yo, en cambio, me he solidarizado con lso casi cinco millones de parados y reduje mi sueldo un 15%.

-Déselo a los pobres, Presidente -le dije a Zapatero.
-¿A la Iglesia?
-No, no, a los parados de larga duración.

Zapatero se emocionó. Me confesó que iba a reducir sus vacaciones a unos días por León y otros días en la finca de Quintos de Mora.

-Espero no encontrar los fantasmas de Bush y Aznar.
-Los fantasmas no existen -le aseguré.
-Ésos dos son muy malos, Alteza, y todos los malos tienen fantasma.

No le hablé de la fiesta nacional. Sólo le pregunté si le gustaba el rabo de toro.

-Me encanta, Alteza, pero mi perdición son los conejos. En La Moncloa hay asado de conejo todos los días.
-Le prepararemos conejo cuando venga a Marivent -le prometí.

No sé quién se lo preparará. La cocinera Ángela está de vacaciones y Maripuri es un desastre en la cocina. Yo no he vuelto a pisar una cocina desde el día que me casé. Vamos a tener que ponerle conejo precocinado.

Nos llegaron muchas cartas de los aficionados a los toros pidiéndonos ayuda.

-Hay que ir más a los toros, Sofí -dijo Su Majestad.
-Conmigo no cuentes, Juanito.
-Entonces tendrá que ir la nuera. No quiero que la fiesta decaiga.
-¿Qué comisión cobraré por ir a Las Ventas? -pregunté.
-Ninguna.
-Entonces casi mejor voy a las manifestaciones antitaurinas.

La niñera Rafaela fue a una en Barcelona y le dieron un bocadillo de butifarra.

Su Majestad dice que lo ponemos enfermo con nuestras ideas. Teme, el pobre, perder la Corona y no poder dejarnos su mejor herencia.

Así van trascurriendo estas vacaciones cutres para una Princesa. Me lo pasaba mejor cuando íba con mi familia de sangre a Benidorm. No teníamos a los fotógrafos siempre encima y mamá hacía una croquetas que te chupabas los dedos. En Mallorca me muero de aburrimiento. Sólo hay paparazzi, periodistas de los otros, suegros y cuñadas. Este verano recibimos la visita de las Obama. No me gustaron nada. La niña estaba más mimada que mis Infantitas y Michelle se da muchos aires.

-Soy la mujer de Obama -me dijo nada más verme.
-Yo soy la mujer de Felipe de Borbón y Grecia -le contesté.
-¿Crees que serás Reina algún día?
-Eso espero.

Ahora estamos de yate. Nos vamos a la boda del primo griego de mi Felipín. Se casa con una ricachona dentro de unos días. ¿Qué vacaciones son las mías? O me aburro como una ostra en Mallorca o me llevan a eventos familiares. Ya os contaré la boda griega, amigos.




Tuesday, July 13, 2010

España es la mejor y yo soy su Princesa


¡Por fin somos Campeones del Mundo! Todavía no lo creo. Sufrí mucho durante la final. me agarraba al brazo de mi Felipín para que las cámaras de televisión no captaran mi temblor de manos.

-Tranquila, Leta, que en los penaltis ganamos -me decía mi Felipín.
-Yo no aguanto los penaltis.
-Recuerda que eres Princesa de Asturias.

A mi lado Máxima de Holanda recordaba que era Princesa de Holanda y no temblaba. Sonreía porque ella sonríe mucho y ofrecía pipas a todo el palco.

-¿Quieres, Letizia? -me ofrecía de vez en cuando.
-No, gracias.

Doña Sofía aceptó un puñado. Intentó abrir una o dos sin éxito. Después le pasó las pipas de Máxima a un escolta y se centró en animar a los nuestros.

Yo también animaba. Gritaba los nombres de los jugadores y aplaudía. Doña Sofía levantaba los puños. El príncipe Guillermo se apartó de nuestra Reina.

-Mi madre, la Reina de Holanda, cuando levanta los puños, me acaba pegando -me cuchicheó.
-Doña Sofía nunca llegó a tanto.

El gol de Iniestas entró en la portería contraria justo en el momento que servidora de las Españas, es decir, yo, estaba tomando un valium. Mi Felipín gritó gol como si lo hubiera metido él mismo. Tuve que taparme los oídos.

Doña Sofía y mi Felipín se olvidaron de los Príncipes de Holanda. Me tocó a mí consolarlos. Máxima acabó con mis pañuelos de papel.

-Argentina perdió y ahora pierde Holanda. No es justo.
-Te acompaño en el sentimiento.
-Gracias, Letizia.

El Príncipe Guillermo se ofreció a acompañarme a mí en el sentimiento de felicidad. Le dije que para esas compañías ya tenía a mi Felipín.

-¡Mira como se besan! -chilló doña Sofía señalando un televisor.

Casillas morreaba a Sara Carbonero. Agarré a mi Felipín y le dije que íbamos a besarnos.

-Ay, no, Leta.
-Me besas ahí abajo en el campo de fútbol delante de todos.
-¿Qué tomaste, Leta?
-Un valium.
-Ya me parecía a mí. Deja los besos para la intimidad, anda.

Y me quedé sin beso público.

Tuvimos que regresar apurados. Su Majestad había quedado en pijama en Madrid. Doña Sofía temía que recibiera a nuestra selección en pijama y zapatillas.

-Juanito ya no es el que era, Letizia. Los años le han pasado factura a tu suegro.
-¿Va abdicar? Podría abdicar en el acto de recibimiento a la selección.
-Quita esa idea de la cabeza.

En el Palacio Real apareció mi cuñada Elena. Estaba eufórica. Dios sabe lo que habría bebido.

-Somos campeones -decía.

Había traído a Froilán por si los jugadores del Barcelona se lo llevaban para la Masía.

-Me gusta la idea de tener un hijo futbolista. Froilán sabe dar patadas.
-Entonces debes llevárselo a los holandeses, cuñada. En Holanda se practica el fútbol leñero.

Doña Sofía intentó poner paz. Me callé para contentarla. Ver la copa en el suelo del salón donde me coronarán -reina de España me hizo soñar con mi reinado. ¡Qué feliz seré! Mis Infantitas tocaban la copa con ilusión.

-Niñas, esperad a tocar la Corona -les dije.

Mi doncella Maripuri escribió una instancia de queja a Su Majestad. Maripuri quería traer a toda su familia desde Galicia para abrazar a los jugadores.

-En la Moncloa tratan mejor a los funcionarios, mi Princesa. Zapatero invitó hasta a los abuelos de sus trabajadores.
-Aquí te pagamos mejor, Maripuri.
-Allí dan canapés y tapas de tortilla.

Maripuri se hizo fan de Zapatero. Quedó encantada con el recibimiento de Moncloa a nuestros campeones. Mi doncella no comprende que Su Majestad no está para mucha fiesta; tiene que cuidarse. Los fiestorros que tanto le gustan tendrán que esperar a mi reinado.

Monday, July 05, 2010

Yo, la Princesa Cerilla


Menos mal que la subida del IVA nos llegó para pagar los vestidos que estrenamos en Suecia. Felipe Varela y los otros diseñadores aceptaron a regañadientes unos Bonos del Tesoro.

-¿Cobraremos esta deuda? -preguntó Lorenzo Caprile.
-Descuida, Lorenzo -lo tranquilicé-. Los españoles son buenos pagadores.

Dije "los españoles" refiriéndome a los asociados con Hacienda. Yo soy de los otros españoles, de los parásitos sociales, igual que funcionarios, curas y parados. Todos cobramos del Estado.

Mi cuñada Elena estaba feliz con su vestido de torera.

-Voy más guapa que cuando me asesorba jaime -decía a quien quería escucharla.

Doña Sofía me copió el color rosa palo. Cuando le vi el vestido que le cosió una tal Margarita, tuve que acostarme.

-¿No vamos a ir a comer con el alcalde de Estocolmo, Leta? -me preguntó mi Felipín, alarmado ante un incumplimiento del protocolo.
-No tengo hambre.
-¿Y al baile iremos?

Fuimos y me arrepentí de haber ido. Las princesas me miraban cuchicheando maldades sobre mi delgadez.

-Mirad, mirad. Aquí hay cuarenta kilos y una talla 34. Puedo vestirme con vestidos de la Barby.
-¿Leta!

Mi Felipín casi se desmaya.

-Recuerda quien eres, Letizia -me recriminó doña sofía.
-¡Ay dios! Señora, mire sus hijas. Cristina se está arrimando mucho a un conde alemán y elena baila un agarrado con el cocinero de los reyes suecos.
-Menos mal que no está Juanito.

Su Majestad se había quedado en Madrid. Está muy bien, pero no para viajar a un país frío.

La novia fue muy clásica. Llevaba un vestido clavadito al de mi cuñada Cristina.

-¿Le prestaste tu vestido de boda, Cris?

Mi cuñada no contestó. Es muy Infanta y no habla donde no debe.

Las preocupaciones de mi Felipín andaban por España. Él, que siempre fue de letras, hacía números en las servilletas.

-Menuda deuda, Leta!
-Amor, déjale esas cosas a Zapatero.
-Vamos hacia la quiebra.
-No será tanto.

Mi doncella pensaba lo mismo. La llevamos a Estocolmo para que nos leyera el tarot y nos dio la fiesta.

-La selección española va mal, mi Princesa.
-Cuéntame algo mejor, Maripuri.
-Zapatero acabará declarando la quiebra de nuestro país. Yo de usted vendería los vestidos y las tiaras en eBay.
-Antes vendo un palacio.
-¿Qué palacio quiere vender, mi Princesa? ¿Marivente?
-Ése mismo.

Desperté con la noticia de mi presunta anorexia adornando las portadas de la prensa extranjera. Mi Felipín dejó los periódicos sobre el escritorio pensando que yo no sé idiomas.

-Hablan de la crisis -mintió.
-También hablan de mí.
-No hagas caso, Leta. Zapatero tampoco les hace caso.

El café sueco sabía a rayos. maripuri intentó hacerle espuma con la cucharilla, pero no había manera.

-En España se vive mejor, mi Princesa. Tenemos sol, café y playa.

También tenemos a Peñafiel. Ese pesado se atrevió a llamar preguntando en cuántos aviones habíamos viajado. ¿Qué quería? ¿Que nos mataramos en un mismo avión? A ese hombre le parece que somos los Borbones de Vallecas. Me extrañó que no preguntará por el precio de los vestidos. Tal vez ya le habían dicho que nos los pagó Zapatero con la subida del IVA.

Peñafiel me tiene harta. Anda diciendo por ahí que me llaman la Princesa Cerilla. ¿Qué sabrá él? Y no es el único que me critica. Esta semana sale Isabel Sartorius en el ¡Hola! diciendo que somos amigas. ¿Desde cuándo? Las hay con cara. Encima de vender una exclusiva a costa mía se atreve a incluirse entre mi círuclo de amistades. Ya le he dicho a mi Felipín que la próxima vez que esa pesada se atreva a venir a Palacio pidiendo pasta para su negocio fracasado de bolsos será mi doncella Maripuri la que se vaya con ella a tomar café.


Tuesday, June 15, 2010

Todos autónomos como Isabel Sartorius para superar la crisis

 Los Príncipes de Asturias entregan un premio a la escultora Doris Salcedo en el Museo del Prado
 
 Mi doncella Maripuri ha decidido hacerse autónoma para adelantarse a la reforma laboral de Zapatero. Cree Maripuri que no vale la pena ser asalariada si no vas a recibir 45 días de indemnización por despido improcedente.
 
  -Así me siento más libre, mi Princesa. El día que no tenga ganas de trabajar no trabajaré y el día que quiera trabajar tantas horas como un taxista aquí me tendrán de sol a sol.
 
 Yo también barajé la posibilidad de hacerme Princesa autónoma. Pagaría seguro de autónomos, IRPF cada tres meses, IVA, IAE y no tendría paro cuando la III República me dejara sin trabajo. Le saldría barata al Estado.
 
 -¿Nos hacemos autónomos, Felipe? -le pregunté a mi marido Príncipe.
 -Ay, no, Leta. Ni se te ocurra. Hacienda nos comería a impuestos.
 -Yo quiero recortarme los privilegios.
 -Pues yo no. Soy el Heredero y tengo derechos.
 
 Los ricos se defienden mejor que los pobres, pensé. Ahí tienes a los pensionistas sin suba en enero, a los funcionarios cobrando menos, a millones de trabajadores en las colas del INEM a otros tantos millones temblando ante la posibilidad de perder sus empleos y nadie grita como lo hace mi Felipín. Su Majestad también echa pestes. Una súbdita protestó por lo mucho que cuesta la comida de nuestros caballos y don Juan Carlos, un gran defensor de los animales, se ha ofendido.
 
 -Nunca dejaré morir de hambre a los caballos.
 -Hace bien, Majestad, pero no les dé los bocadillos de sus herederas, caramba, que mis hijas tienen más necesidad de comida.
 -Estoy sin pienso.
 
 Mis Infantas tuvieron que ir a buscar otros bocadillos de nocilla. Las pobres se empiezan a dar cuenta de la crisis.
 
 -¿Tendré trabajo cuando sea mayor, mami? -me pregunta Leonor.
 -Serás Reina de las Españas, hija.
 -¿Y eso es trabajar?
 -¡Por supuesto! Te dan un sueldo de diez millones de euros.
 
 Mi cuñada Elena no es autónoma, pero trabaja como si lo fuera. Va a los toros, cuida a sus hijos, trabaja en Mapfre y aún le sobra tiempo para pasarse por la peluquería.
 
 -Antes iba menos -me confiesa-. Jaime me hacía la trenza.
 -¿De veras?
 -Sí, cuñada. Marichalar es un peluquero frustrado.
 
 Cristina no se queda atrás a la hora de trabajar. Cuando discute con Urdangarín, viene para Madrid.
 
 -Los niños no deben ser testigos de nuestras discusiones.
 -¿Te vas a separar? -le pregunto.
 -De momento, intentaré continuar casada.
 
 Doña Sofía se tira al suelo. Todos corren a levantarla. Su Majestad la riñe.
 
 -Sofi, se me van a abrir los puntos de tanto levantarte.
 -Tienes muy buena salud, Juanito.
 
 Aparece un piquete de la huelga de funcionarios. Quieren marchar con todos mis trabajadores.
 
 -Por favor -les suplico-, déjenme a mi doncella, que no puedo vivir sin su tarot.
 -Su doncella tiene derecho a la huelga, Alteza.
 -¿Señor Toxo? ¡Qué sorpresa! ¿Dónde ha dejado a su compañero Cándido Méndez?
 -Tomando pinchos en la UGT, Alteza.
 
 Maripuri dice que ella también tiene ganas de unos pinchos de tortilla y se va a la UGT a comer.
 
 -Con mi dinero se mantienen ustedes, señores sindicalistas. El Gobierno nos quita dinero a los trabajadores no sindicados y se los da a los liberados.
 
 Discuten. Toxo la llama esquirol y mi doncella le afea la conducta.
 
 -Nos han vendido a los trabajadores por unas subvenciones.
 
 Tapo los oídos. Maripuri está imposible desde que se dio de alta en el régimen de autónomos. Cada día me recuerda más a Isabel Sartorius. La ex de mi Felipín también está imposible. Viene mucho por La Zarzuela y me lleva de coca-colas por el pueblo de El Pardo. La gente habla, dice cosas muy raras al vernos compartir una coca-cola en una cafetería pública. Peñafiel ya ha llamado una docena de veces preguntando si mi Felipín y mi ex marido también tomaban coca-colas por las cafeterías de Madrid. Mi Felipín todavía no conoce a mi ex. No lo quiere conocer porque es celoso. Yo, en cambio, nunca sentí celos de sus ex. Isabel Sartorius es muy simpática. Habla mucho de lo que paga al Estado y yo la animo a seguir pagando impuestos y a seguir siendo autónoma. Mejor de autónoma que de parada.

Wednesday, May 26, 2010

Su Majestad vuelve a reinar

 

 

 Cuando ya estábamos entrenados como Reyes Suplentes del Reino de España, Su Majestad regresó de Barcelona con ganas de reinar. Nada más poner sus pies en La Zarzuela llamó a Zapatero.

 

 -Trae el decreto de recorte que te lo firmo antes de tomar la aspirina.

 

 Zapatero no se hizo esperar. En cinco minutos lo teníamos con el papel de recorte de sueldos y pensiones. Doña Sofía no quiso estar presente. Yo, en cambio, no me podía perder el momento histórico. Quería ver como con la firma de mi suegro me bajaban el sueldo de Princesa un 15%. Voy a tener que comprar menos vestidos, o pedirle a Felipe Varela una rebaja por el mismo porcentaje. Mi Felipín también presenció la firma del decreto.

 

 -¿Va a subirnos los impuestos, Presidente?

 

 ZP no contestó. Supongo que la tristeza le impedía hablar. Le di el pésame por las durísimas medidas que tenía que tomar.

 

 -Yo también soy roja -le dije-. Si tuviera que recortar las pensiones y bajarle el sueldo a los trabajadores, dimitía, Presidente. ¿No ha pensado usted en recortarle el sueldo a los banqueros?

 

 Parecía que no lo había pensado. Zapatero siente un gran respeto por la banca. Le sugerí que nacionalizara las grandes fortunas.

 

 -Con los millones de la duquesa de Alba y de Amancio Ortega ya hay dinero de sobra para pagar la deuda del Estado.

 

 Zapatero marchó preocupado. Comprendo que le angustie perder las próximas elecciones. Rajoy podría firmar otro decreto recortando de todo las pensiones de los ex presidentes. ¿Rajoy Presidente? Bueno, casi me da igual. Los del PP y los del PSOE son parecidos. Llegan al poder con una mano delante y otra detrás y marchan millonarios.

 

 Mi suegro, como decía, vuelve a trabajar. En Barcelona tuvo tiempo hasta para ir de compras.

 

 -Tomad, hijos -nos dijo-. Aquí tenéis vuestro regalo por vuestro sexto aniversario de boda.

 -Gracias, Majestad.

 

 Mi gozo en un pozo. Lo que suponía que sería el Toisón de oro era un rosario. Mi Felipín abrió los ojos como platos.

 

 -¿Estás bien, papá? -le preguntó.

 -Sí, hijo, pero tú reza por mí.

 

 Llevé el rosario a una tienda de compra-venta de oro que me recomendó mi doncella Maripuri. Me lo pagaron bien. Menos me pagaron los puros que le envía Fidel Castro a Su Majestad por valija diplomática. La Ley Antitabaco repercute negativamente en el contrabando de tabaco. También intenté vender los bombones que me regaló mi Felipín por los seis años de matrimonio. Fue imposible. Ni en eBay conseguí venderlos. Al final, acabé dándoselos a los caballos de mi cuñada Elena. Prefiero que engorden los equinos antes de ponerme yo cuadrada.

 

 Hay mucha crisis. Maripuri, que sabe tanto de Economía como de tarot, dice que el país está en quiebra. Debemos mucho dinero a los prestamistas alemanes. Opina mi doncella que mejor sería no pagar.

 

 -Tanta culpa tienen ellos por habernos prestado los euros como nosotros por haberlos aceptado.

 

 Yo no sé nada de Economía. En mi cabeza no cabe otra cosa que no sea mi futuro reinado. ¡Reina de España! ¡Dejaré sin fama a los Reyes Católicos!

 

 Su Majestad va abdicar pronto. Él tiene que cuidarse y yo tengo ganas de trabajar. Firmaré decretos y leyes, le reñiré a Zapatero y mandaré en La Zarzuela completa. Mis cuñadas Elena y Cristina ya se pueden ir despidiendo de sus emolumentos como Infantas de España. El país está en crisis.

 

 Soñar no cuesta nada. Hace seis años era una española divorciada. Hoy soy Princesa de Asturias, católica admirada por los obispos, madre de dos Infantas de España, inminente Reina. ¡Soy feliz!


Wednesday, May 12, 2010

Voy a ser Reina pronto




Cuándo estábamos en Costa Rica casi morimos del susto. ¡Íbamos a ser Reyes! Mi Felipín no daba crédito a la noticia. Había estado mirando las radiografías de Su Majestad y no había novedad.

-Estaba como un toro, Leta.
-Pues lo están operando, Felipe, y Dios sabe cómo va a salir. Como mínimo seremos Reyes suplentes.
-¡Con lo bien que vivíamos como Príncipes!

Viviría él. Yo estoy hasta el moño de ser Princesa. Quiero que me hagan mejores reverencias y gobernar el país. Se lo digo a mi doncella Maripuri.:

-Mis cuñadas tendrán que besarme la mano, Maripuri.
-¿Lleva el Príncipe corbata de luto? -Maripuri me entrega una corbata negra con lunares blancos-. Metásela en el bolsillo de la chaqueta, mi Princesa. Cuando nos comuniquen la fatal noticia hay que enlutarse.
-¿Y llorar? ¿Tenemos que llorar en público?
-Yo de usted no lloraría. Está más guapa sonriente.

Gracias a la sanidad pública catalana, Su Majestad salió vivo del quirófano. Mi Felipín daba saltos de alegría.

-Papá seguirá trabajando, Leta.
-¿No vamos a ser Reyes suplentes?
-De momento no.
-¿Y cómo va a firmar las leyes Su Majestad?
-Tiene un secretario que le sabe imitar la firma. Tú no te preocupes, Leta. Sigue comprando vestidos de Felipe Varela y poniéndote guapa para las inauguraciones. Papá atenderá a Zapatero, hablará con Rajoy, le dirá a Chávez que se calle y jugará con los nietos.

A Zapatero lo atendió mejor que nunca. Necesitó una mañana entera para convencerlo de que no moría. Zapatero quería proclamar la III República en la Fiesta de los socialistas del País Vasco.

-Venid pronto -nos decía doña Sofía por videoconferencia-, que llega la III.

Nunca tan pronto cruzamos el Océano. El piloto temía tropezar con la nube volcánica. Mis miedos eran más terrenales. ¿Qué iba a ser de mis Infantitas en una República de Zapatero? Las pobres ya se acostumbraron a las reverencias y prescindir de tantas atenciones las traumatizaría.

-Hay que sonreír, Leta -me recordó mi Felipín-. Los españoles se preocuparían si nos ven serios.

Fue lo que hice: sonreí más que el día de mi segunda boda. Iba a ser Reina.

Mi cuñada Elena estaba haciendo de enfermera. Nadie cuidad mejor a un padre que una hija. Doña Sofía rezaba a los pies de la cama de Su Majestad. ¿A qué Dios le rezaría? Supuse que le estaba rezando al Dios de los griegos porque una siempre le reza al Dios que ha conocido en su infancia.

-Estoy entero -nos gritó Su Majestad.

Mi Felipín lo abrazó. Yo agarré del brazo al doctor y lo arrastré hacia una esquina de la habitación.

-¿Cuándo seré Reina, doctor? -le pregunté.
-Alteza, yo no hablo de política. Soy médico.
-Yo le estoy hablando de medicina. Dígame el día de la defunción.
-Ahora no puedo hablar, Alteza. Disculpe. Tengo que ponerle un supositorio al Rey enfermo.
-¡Joder con la sanidad pública catalana! ¿Todavía curan las enfermedades con supositorios?

Mi doncella me pidió silencio. Estábamos delante del paciente. Bueno, pensé, pues me callo. Una vez callada fui a comprarle unas flores a mi suegro. Las flores son un regalo que tanto vale para un vivo como para un muerto. Crucemos los dedos.


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Regala flores

Monday, May 03, 2010

Camisetas monárquicas y relojes con fotografía como regalos de cumpleaños de Sofía y del Día de la Madre



Nuevas fotografías oficiales de los Príncipes de Asturias





Para ahorrar celebramos a la vez el cumpleaños de mi Infanta Sofía y el día de la madre. Es lo que se lleva en estos tiempos de crisis: unir fiestas. Los regalos no se unen porque cada festejado tiene derecho a la propiedad individual de sus pertenencias.

Mi regalo del día de la madre fue un reloj con la fotografía de mis hijas Infantas. Dice mi Felipín que es suizo y debe serlo porque costó 51 euros. Mi niña Sofía tuvo que conformarse con menos: sólo pudimos regalarle una camiseta monárquica.

-¡No hay derecho! -gritó-. Hasta Andreíta, la niña de Belén Esteban, tiene más regalos que yo por su cumpleaños.

Mi Felipín se puso serio. No le iba permitir a su segunda heredera codearse con el barriobajerismo.

-Cariño -le recordé-, estás hablando de la hija de la princesa de San Blas.
-Belén Esteban no es grande de España, Leta.
-Como mínimo es una aristócrata de la plebe y como tal la he invitado al fiestorro del cumpleaños de Sofía.

Doña Sofía apoyó mi lista e invitados. Me confesó tener unas ganas locas de conocer en persona a la madre de la primera hija de Jesulín.

-Es muy trabajadora. Siempre que enciendo el televisor sale Belén. Esa chica trabaja más que una Infanta de España.

Yo también trabajo lo mío. Tuve que ayudar a la cocinera Ángela con los preparativos de la fiesta.

-Cuidado con el horno, alteza, acaba de dar un chispazo.

¡Qué difícil es cocinar! Salí de la cocina y fui a poner la mesa en el jardín.

-¡Una araña! -chilló Leonor.
-Déjala, hija, es un ser vivo más.
-Debajo de la mesa hay un hormiguero, mami -observó Sofía.
-También son seres vivos.
-Allí hay un gato, mami.
-Leonor, hija, no estamos en el zoo, creo yo. Éste es el Palacio de la Zarzuela.

Mi Sofía volvió a protestar por su regalo. Una camiseta, por muy monárquica que fuera en el diseño, no era un regalo digno de una Infanta de España.

-Casi prefiero tu reloj suizo.
-Pues toma, cariño. Quédate el reloj suizo, la camiseta y el papel de regalo.
-No me gusta que lleve la foto de Leonor. Prefiero un reloj con una fotografía de la Barby.

¿Qué habré hecho yo para merecer semejante hija? La heredera del heredero es más contentable. Le das un caramelo y dice gracias. En cambio, Sofía siempre pide más.

-También quiero la Corona -le dijo a su hermana nada más soplar las velas-. Ya tengo edad para heredar.

Afortunadamente Su Majestad no la escuchó. Estaba cantando a pleno pulmón el cumpleaños feliz.

-Estoy contento -nos dijo- Por fin os veo monárquicos a todos con esas camisetas felipistas y esos relojes dignos de un patriota.
-A mí me recuerdan los souvenirs que venden en Mallorca -comentó mi doncella Maripuri-. Hasta en mi tienda tenemos camisetas y relojes como esos.
-Tú tienes una gran tienda, Maripuri. El Corte Inglés al lado de tu tienda no es nada.

Mi doncella se lanzó a alabar su tenderete y así pudimos prescindir de los payasos, los cuentacuentos y un cantante de canciones infantiles que había contratado mi Felipín para la ocasión.

-Márchense -es dije-. No necesitamos sus servicios.

Marcharon sin protestar. Casi me dieron pena. La crisis nos afecta a todos. Unos recibimos menos regalos, otros son despedidos por falta de trabajo, algunos tienen que comer menos. España se va al carajo.

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Aquí compramos los regalos

Saturday, April 24, 2010

Línea Avena de Bottega Verde: la solución para mis espinillas de edad adulta




Esta semana estuve haciendo un tratamiento facial con la Línea Avena de Bottega Verde. Me habían salido unas espinillas horribles en la barbilla tras haber asistido al velatorio de Samaranch en Barcelona y no marchaban con nada. Exploté unas cuantas con las uñas y me salieron más. Estaba de los nervios. ¿Quién me habría mandado ir de funeral? Su Majestad, claro. Mi suegro no comprende que los funerales me dan repelús. Yo he nacido para vivir sólo alegrías.

-Apartaros -les dije a mis Infantitas-. Mamá no está para besos.
-¿Tienes sarampión, mami? -me preguntó Leonor.
-Dios no lo quiera, hija. Lo tuve una vez y casi muero.

Mi doncella Maripuri llamó a Belén Esteban para pedirle consejo. La princesa de San Blas también andaba fastidiada con los granos de madurez.

-Dice Belén que se pasa unos ajos por la cara, mi Princesa.
-Ay, Maripuri, yo no hago tal cosa. Mi Felipín no aguanta el olor a ajo.
-Bueno, mi Princesa, si los ajos le curan las espinillas, debe usted aplicárselos en la barbilla.

Lo intenté, pero no pude. El olor me mataba. ¿Y si me pasaba una cebolla pelada por los granos? Nada más ponerme a pelarla me entró la llorera. Aquellos tratamientos agrícolas no estaban pensados para mí.

En esas estaba cuando nuestros escoltas me anunciaron la llegada de Belén Esteban.

-Que pase. Es un honor para mí recibir una visita de tan alta personalidad.

Belén me abrazó como a una hermana.

-¿Cómo estás? -me preguntó.
-Tirando. Los granos no me dejan vivir.
-No sabes cómo te comprendo, Letizia. Yo estaba igual hasta que la Campanario me mandó estas cremas de Bottega Verde. Son de avena, de las avenas que cultivan en Ambiciones.
-¿Cultivan avena en Ambiciones?
-Sí, hija, ¿qué piensas que comen los toros? ¡Forraje!
-Pensé que comían sólo hierba.
-Los toros de Jesulín de Ubrique comen avenas.

Por mí como si comían marisco. Lo que yo quería era un remedio para mis espinillas. ¡Mano de santo! Fue ponerme crema de avena en la barbilla y recuperar mi piel adolescente.

-Gracias, Belén. Te nombraré ministra de Sanidad cuando sea Reina de España.
-Me tienes que pagar 2,95 euros por cada bote.

Pagué todo lo que me pidió. Una comprende las necesidades de una madre soltera que lucha para sacar adelante a una niña hija de torero.

Estoy encantada con mis cremas de avena. Los sarpullidos han desaparecido de mi barbilla operada sin dejar marcas.

-Voy maquillada con la Línea Avena de Bottega Verde -le digo a la Vicepresidenta.
-Yo voy de Dior -me contesta.
-¿Te gusta mi maquillaje, Bibiana? -le pregunto a la ministra de Igualdad.
-¿No le huele a ajo, Alteza?

Me aparté de la ministra. No fuera a descubrir mi remedio fallido de los ajos.

El Presidente del Congreso me dijo que estaba muy guapa.

-¿Le compra unas joyas a mi mujer, Alteza? Invertimos los beneficios de las joyerías en áticos y chalés.
-¿Por qué no le ofrece las joyas a los del PP?
-Los del PP las quieren regaladas.

Su Majestad nos pide que no hablemos de política.

-Estoy hasta los cojones del caso Gürtel. A mí no me regalaron nada los muy cabrones.

Ya somos dos, pensé. Yo tampoco recibí ningún regalo de los peperos. Nadie me regala nada. hasta Belén Esteban me cobra las cremas que me recomienda.

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Monday, April 05, 2010

Leonor y Sofía esquían








La crisis no se notó mucho en nuestras vacaciones de Semana Santa. Pudimos permitirnos unos días de familia completa en los Alpes suizos y no nos faltó dinero para viajar a la misa de Pascua en Palma. Yo no quería estar mucho tiempo en Mallorca.

-Prefiero prolongar nuestras vacaciones en Suiza -le dije a mi Felipín-. En Palma andan los jueces detrás de Jaume Matas. ¿Te imaginas que ese sujeto del PP se acerca a Marivent a pedirnos una limosna para pagar la fianza de los tres millones de euros?
-No se atrevería a tanto, Leta.
-Tú fíate, Felipe.

Mi Felipín es muy buena persona. Cree que todos los mortales son tan honrados como él. No se da cuenta de que el poder corrompe. Hasta mi doncella se ve tentada a corromperse.

-¡Lo qué me gustaría a mí tener una escobilla para el váter de 375 euros! -suspira-. Las escobillas de mi baño son de los chinos.
-¿Le envidias los lujos a Jaume Matas, Maripuri? -me escandalizo.
-Sí, mi Princesa. Tiene en su palacete unos felpudos de 800 euros.

Doña Sofía cree que Matas ya ha vendido los lujos en un mercadillo hippy que hay en Palma.

-Nuestra cocinera Ángela ha comprado por allí unos cucharones de plata a precio de risa.
-Seguro que eran robados.
-No, Leta -me aclara mi Felipín-. Esos cucharones fueron un pago en especie de un importante empresario de menaje de cocina. La esposa de Matas tuvo que venderlos para conseguir cash para ir al supermercado.

Mi cabeza da vueltas. ¡Pobre gente! Pasas de señora de un palacete a esposa de un presidario en un visto y no visto. Le p8ido a mi doncella una tirada de tarot rápida.

-Quiero saber si algún día tendré que vender la vajilla para pagarle una fianza a mi Felipín.

Maripuri me tranquiliza. Los que reinamos estamos a salvo de la corrupción.

-Los empresarios sólo corrompen a los gobernantes, mi Princesa.

Respiro aliviada hasta que veo a Peñáfiel poniéndome verde en Tele 5. Me acusa de vender la exclusiva de mis Infantitas en la nieve suiza.

-Los Príncipes no pueden permitirse esas vacaciones -vocifera.

Apago el televisor. Peñafiel chochea más que Mercedes Milá en la final de Gran Hermano. Una persona con los 65 años cumplidos debería jubilarse obligatoriamente. A partir de esa edad hasta te cuesta reinar. Mira mi suegro el Rey, pobrecillo; sólo lo pasa bien en las carreras de Fórmula 1.

-Este año no esquío -nos dijo.

Froilán le pidió los esquíes.

-Los quiero en herencia como nieto mayor que soy.

Mi Leonor, siempre muy lista, le recordó a su primo que la nieta importante es ella.

-Soy la Heredera del Heredero.
-¡Callad! -bramó Su Majestad-.Todavía estoy vivo y ya estáis repartiendo mis despojos.

Sentí pena. Iba a pedirle la Corona, pero no era momento. Hay que respetar a los mayores.

El obispo de Palma nos hizo una misa muy bonita. No habló del aborto ni lamentó la pederastia que tanto combate Benedicto XVI desde el Vaticano. Sólo nos dijo que íbamos a resucitar. Mi Infanta Sofía flipaba.

-Tú no te mueras, hermana -le pidió Leonor-, que este hombre no te resucita.

Se nota que va a Los Rosales. En mi colegio público de Oviedo no nos enseñaban a tener dudas. Lo que no le enseñan a mis Infantas es el tema de la crisis económica. Siempre me piden chuches.

-No se puede gastar, niñas. Hay crisis.
-¿Y eso qué es? -me pregunta Sofía.

Mi doncella le dice que crisis es pobreza, paro, hambre, miseria, marginación. No la escuchan. Maripuri todavía no ha aprendido que los Borbones no hablan de dinero, y menos cuando las vacaciones de Semana Santa han sido dignas de un nuevo rico.

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Tuesday, March 23, 2010

Don Juan el Fantasma, que estás en los Cielos






Ayer supe que había muerto y no quiero creer su defunción. Tal vez esté en el Cielo leyendo mi blog... No, mi contable Juan sigue vivo, lo noto, lo siento y presiento. Recorro mi Palacio y huelo su presencia por estancias decoradas con las pinturas que salieron de los pinceles de Velázquez.

-Gasta mucho, Alteza. Hay crisis y usted gasta fortunas en vestidos.
-¡Juan! -grito.

Mi Felipín despierta y me sacude. Yo sigo durmiendo. Vuelvo a repetir el nombre del contable muerto. Mi Felipín me abraza y consuela.

-Juan no quisiera verte disgustada, Leta.

Tampoco quisiera ver las lágrimas de mi Sofía, la infanta que tanto quería, triste. Maripuri y Juan querían llamarla Lucrecia.

-Para mí siempre será Lucrecia -dijo Juan cuando regresamos mi Felipín y yo del Ruber con la pequeña Sofía.

¡Me cuesta tanto escribir esto! Me cuesta porque amé sin saber que amaba, recibí sin saber valorar en su momento el regalo que recibía. Juan había entrado en mi Palacio de papel y yo lo hice contable de mi Reino. Jugábamos a jugar, querido Juan, cuando la muerte te esperaba en una carretera. Tu destino fatal, cariño mío.

Pero no has muerto. Me niego a aceptar un papel de defunción cuando te siento vivo. Tú, amor mío, estás leyendo mi diario en tu móvil con acceso a Internet, estás riéndote con mis ocurrencias, estás escribiéndome un e-mail, estás pensando en tu Reina. Tú estás tarareándome canciones de Sabina desde el otro lado de la troposfera. Tú estás secando mis lágrimas con tu risa. Tú estás en mi bolígrafo bic, y en este teclado prestado, y en las poesías que tú y yo sabemos. Tú vives.

Hoy quería escribir sobre la subida del IVA. Nos preocupa mucho en mi Palacio porque subirán las chuches y también serán más caros mis vestidos.

-Tiene que gastar menos, mi Princesa -me dice Maripuri.
-Eso diría el contable Juan.

Mi doncella tararea canciones de Sabina, igual que Juan, y sigue barriendo. La vida sigue.

-Oye, Maripuri, tendré que ahorrar, pero no hay mejor consuelo para una princesa que ir de compras. Me voy a El Corte Inglés.

Agarro a mis Infantas y marchamos. El Xanadú está hasta los topes.

-¿Todavía no les ha llegado la crisis? -le pregunto a la chica que reparte muestras de colonia.
-Aquí estamos para vender.

Indirecta pillada. Saco la Visa Oro y compro unos cuantos perfumes.

-¿No oleremos mucho, mami? -me pregunta mi Leonor.
-Nunca se huele demasiado bien, mi amor. ¿Tú qué quieres comprar?

Mis Infantas quieren muñecas. Leonor le pide a la vendedora un ticket sin IVA. Se me suben los colores.

-¡Niña!
-Dicen en Los Rosales que hay que pedir facturas sin IVA.
-¡En menudo colegio te hemos metido! Razón tenía Maripuri cuando insistía en que te matriculáramos en un colegio público de Vallecas.

Regresamos cargadas de paquetes. Mi Felipín está en el despacho de Su Majestad hablando de política. Doña Sofía hace calceta. La niñera Rafaela intenta educar a Froilán.

-Este niño imita la peineta de Aznar.
-¿Saldrá del PP? -le pregunto
-Creo que sale monárquico.

No estoy para pensar. Entro en el despacho vacío del contable Juan y me siento en su silla. Lo quería. Lo quise mucho. Muchísimo. Mis dedos dibujan su nombre sobre el polvo de la mesa y lo enlazan con el mío en un corazón sin tiza. Tu Reina, mi amor, tu Reina. Siempre me decías en tus e-mails: "mi Reina que no Princesa". Quedo dormida abrazada a tu recuerdo, mi querido fantasma, y sueño contigo. Te veo en un velero blanco que se va y después regresa. Agarro tu mano con las mías y resucitas para mí porque no has muerto ni morirás nuca. Los musos, amor mío, no mueren; viven en los versos de las poetas.

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Comprar como terapia

Wednesday, March 03, 2010

Imitando a Rania de Jordania




Peñafiel no deja de llamar a mi Palacio desde que sabe de mi admiración por Rania de Jordania. ¿A quién pensaría que admiraba? ¿A la Reina de Inglaterra? ¡Ni borracha de sidra!

Rania tiene mucho glamour, sabe vestir y habla inglés tan bien como yo. Peñafiel la odia; prefiere reinas de la vieja escuela, antiguas, aburridas, fieles al esposo y abnegadas servidoras del Pueblo.

-Dile a Peñafiel que jamás permitiré un abucheo, Maripuri.

Mi doncella se lo dice y vuelve a repetirle que no concedo entrevistas a ningún periodista español.

-Peñafiel quería saber si piensa ir al Sálvame Deluxe, mi Princesa.
-¿Me entrevistaría Belén Esteban?
-Creo que podría escoger entre Belén y la Campanario.
-Lo tengo que pensar. Ninguna de las dos tiene unos grandes conocimientos sobre Alemania, el país de mi primer viaje en solitario, y yo no estoy dispuesta a hablar de otra cosa.

Le pregunté a mi Felipín si Rania de Jordania le concedería a un miembro de la familia Janeiro. Mi Felipín me dijo que me olvidara de las entrevistas.

-No jodamos la Monarquía, Leta. Por mucho menos Alfonso XIII perdió el trono.
-Hablas como tu padre, Felipe.
-Siento una gran admiración por Su Majestad, Leta.

Me emociono. ¿Hay algo más grande que la admiración de un hijo? Mi Leonor también debe sentir una gran admiración por mí porque me ha preguntado a qué me dedicaba.

-Sirvo a la Patria, cariño.
-¿Y te pagan por eso, mami?
-Sí, mi amor. Cobro un fijo más unas comisiones porcentuales por asistir a los actos oficiales. Por ejemplo, por mi viaje a Alemania cobré un pastón. Tú todavía no has aprendido las suficientes matemáticas para comprender la cuantía de mis honorarios de Princesa de Asturias.

Peñafiel sigue molestándonos con sus llamadas. La niñera Rafaela le recuerda que podemos denunciarlo por acoso telefónico.

-En esta casa hay dos niñas de corta edad.
-Son Infantas de España.
-¡Son niñas!

Le quito el auricular de las manos a la niñera y corto la comunicación. Peñafiel nunca me va a entender. Es más antiguo que mi suegra.

-¿Ya no me admiras, Letizia? -me pregunta doña Sofía.
-¿Usted conoció alguna nuera que admirara a su suegra?
-Yo soy la Reina de España.

Doña Sofía me confiesa sus admiraciones. Admira a su hermano Constantino, a mi Felipín y al Rey.

-Cuando se acaba la pasión, queda el amor. Cuando el amor muere, queda la admiración. Cuando...
-¡No me diga que se divorcia!
-No, querida. Yo soy la Reina de España.

Mensaje entendido: las Reinas de España no se divorcian. Pero, ¿qué Reina se divorcia? Ninguna.

Me dejo de filosofías y pienso en la moda primavera-verano. Rania de Jordania seguro que ya compró sus trapitos para la nueva temporada y yo todavía no he ido de compras. Me decido:

-Felipe, déjame tu Visa.
-¿Vas de compras, Leta? No gastes mucho que hay crisis, cariño. Tu vestuario para ir a Alemania dejó al país más pobre. Felipe Varela es un diseñador muy caro.
-Si espero a que acabe la crisis, tendría que vestirme con harapos.

Mi doncella me acompaña por las mejores tiendas de Madrid. Con su ayuda elijo vestidos, tops, pantalones, zapatos,...

-Debe dejar propina, mi Princesa -me recuerda Maripuri.
-¿Cómo se deja propina con la tarjeta?
-Dígales que le cobren un 10% más para la propina.

Maripuri es muy lista. Yo no me entiendo con tanta factura, tarjeta, ticket de comrpa.

-Oiga, mi Princesa, ¿qué hace dándole la tarjeta a los indigentes?
-¿No puedo pagar la limosna con la Visa?

Mi doncella me guarda la tarjeta escandalizada. Debe pensar que me he vuelto loca. Yo también lo empiezo a penar. Imitar a Rania de Jordania le hace perder el norte a una mujer de orígenes humildes.

Monday, February 15, 2010

Mis dientes con brackets




Como dicen que la economía va mal, me he apresurado a ir al dentista. Sólo faltaba que con tanta crisis no quedará dinero en las arcas del Estado para pagarme la ortodoncia.

-Pongame una herradura bonita -le pedí al dentista.
-Descuide, Alteza. Le pondré unos brackets transparentes, de los que salen bonitos en la televisión y en las fotografías del ¡Hola!.

Me va a quedar una dentadura más bonita que la de Penélope. Mi doncella siempre me dice que tengo un gran futuro como actriz de Hollywood.

-Sólo América podrá pagarle un sueldo digno, mi Princesa. España va mal.

Tapo los oídos. No quiero ni una sola palabra de la crisis. Necesito alegría, fiesta, optimismo.

-¿Qué me vas a regalar por San Valentín, Felipe?
-Un diamante, Leta. Guárdalo bien, mi amor. España va mal.

Doña Sofía también recibió un diamante el día de los enamorados.

-Esperaba bisutería, Letizia -me confesó-. España va mal.

Bisutería fue lo que recibió mi Leonor: un amiguito de Los Rosales le entregó un anillo que había sido de su abuela.

-Pero amor mío, esto es chatarra. Te salió un novio que te regala chatarra.

Leonor se negó a quitarse del dedo su anillo oxidado.

-Es mi primer regalo de San Valentín, mami, y la niñera Rafaela dice que debo guardarlo toda mi vida.
-Puedes tirarlo -le dije-. Tu tía Elena ya tiró los anillos que le regaló Marichalar.

Elena también quería ponerse brackets en los dientes, pero Su Majestad no le pagó la herradura.

-Gasté 6000 euros en la boca de la nuera y no puedo permitirme más gastos, hija. Ahora que estás divorciada debes buscar un marido tan rico como tu cuñado Urdangarín. Pasó de jugador de balonmano a empresario de éxito en un plis plas. Estoy muy orgulloso de él.

Su Majestad estuvo muy ocupado estos días con los sindicatos. Toxo y Méndez querían manifestarse con mucha gente en contra del pensionazo.


-Las manifestaciones deben llevar poca gente -les decía mi suegro-. Recordad que España es un país de izquierdas, y ahora tenemos un Presidente socialista, preocupado por los pobres, solidario, buena persona.

Toxo y Méndez no sacaban los ojos de mis dientes.

-Su nuera tiene un andamio en la boca -comentó Toxo-. ¿Quién se lo paga?
-Los mismos que les pagan a ustedes sus sueldazos -explotó mi doncella-. ¿Cuándo van a vivir de las cuotas de los afiliados?

Tuve que sacarles a Maripuri de delante. Mi doncella es muy descarada, no comprende el funcionamiento de los sindicatos en nuestro país. También tuve que apartar a Maripuri de Rajoy. Mi doncella le pidió la dimisión.

-Es Zapatero quien debe dimitir -decía Rajoy-. Yo soy el que sacará este país de la crisis. Habrá dinero para todos cuando consiga privatizar los restos del Estado del Bienestar.
-Privatiza tu barba.
-¡Maripuri!

Mi doncella sacó del delantal su tarot y le leyó las cartas. Sería presidente de una Comunidad de Propietarios y para de contar.

-También le sale una ortodoncia como la de mi Princesa. Se la paga Esperanza Aguirre. No, no, espere. ¡Se la regalan los del Gürtel!

Rajoy necesitó una tila para recuperar la cordura. Se volvía loco, gritaba. Su Majestad movía la cabeza preocupado. Reinar es más fácil que gobernar. Yo ya le dije que le dejara la crisis a Zapatero. Nosotros estamos para ponernos guapos y salir en las revistas sonriendo con brackets transparentes y melenas con extensiones.

Friday, February 05, 2010

¡Quiero manifestarme contra el pensionazo!




Estoy angustiada por el tema de las pensiones. ¿Cómo voy a trabajar hasta los 67 años? Yo pensaba prejubilarme pronto, a los cincuenta o así. Zapatero es un insensato. No distingue la vida real de una persona de la vida útil. La vida real puede alcanzar los ochenta , noventa, cien años. La vida útil, en cambio, acaba con la menopausia. Sobre los cincuenta años ya estamos todos para cobrar la jubilación.

Intenté convocar una manifestación, pero no me dejaron. Su Majestad dijo que para huelgas y manifestaciones están los sindicatos, no los príncipes.

-Hazle caso al Rey -me pidió doña Sofía-. Juanito aprendió mucho en la Transición.
-Yo estoy aprendiendo mucho con ZP -le contesté-. Ese hombre le quita a los pobres las pensiones y les da a los ricos 2500 euros por hijo.
-Los 2500 euros también son para los pobres -me recordó mi Felipín.

Me desespero. Yo aquí en este palacio y mis súbditos muriéndose de hambre. Tengo que hacer algo, protestar, manifestarme.

-Vamos a hacer las pancartas, mi Princesa -decide Maripuri-. Si Cándido Méndez no convoca una manifestación, seguro que la convocan los de la derecha. Son muy familiares y no permitirán el trabajo esclavo de los abuelos.
-Tienes razón, Maripuri. Los obispos defenderán las pensiones de las viudas. Pobrecillas. Escribe en esa tela "yo también soy una viuda". Será la pancarta que llevemos tú y yo en la manifestación que va armar la Conferencia Episcopal.

Estoy esperando la convocatoria. Nada de nada. Los rojos callados y los fachas contentos. El único que me prometió salir a la calle fue un señor desconocido que se llama Cayo Lara.

-Temo que no me reconozcan los de Izquierda Unida -me confesó.
-No se preocupe, señor. Yo lo presentaré a los manifestantes.

Intenté ponerme en contacto con Rosa Díez, pero fue imposible. Estaba en la peluquería tiñiéndose, me dijeron.

-Yo estoy defendiendo a los jubilados y a las viudas.

La recepcionista de Unión, Progreso y Democracia colgó el teléfono. Entendí que no les interesaba el tema.

Llamé a Ciudadanos. El señor que cogió el teléfono fue muy sincero:

-Nosotros estamos especializados en el combate del nacionalismo, señora. ¿La han multado por hablar en castellano en Cataluña?
-Gracias a Dios no.
-Vuelva a llamarnos si le llega una multa.

Prometí hacerlo. Con la mierda de pensión que me va a quedar por veinte años de trabajo seguro que no podré pagar esa multa.

Mi Felipín intentó consolarme.

-En EEUU están peor, Leta. Ni siquiera tienen Seguridad Social. Nosotros, por lo menos, podemos pagarte los partos en la Ruber Internacional.

¡Menudo consuelo! Le expliqué que no somos nosotros los que estamos en apuros.

-Son nuestros súbditos, Felipe. No tendrán jubilación. Las viudas morirán de hambre.
-Pensé que morían de pena, Leta. Yo moriría de pena si me dejas viudo. ¿Para qué quiero una pensión? Te quiero a ti, a mi Leta, a mi esposa.

Me emocioné. Mi Felipín parecía Romeo, tan enamorado, tan dulce.

-Ay, cariño, no sigas, que me olvido de los pensionistas pobres.
-Que los defienda el Defensor del Pueblo.
-Yo los defiendo mejor, Felipe. Soy proletaria, roja, comunista, hija del Pueblo.

Mi Felipín puso cara de no entender. ¡Qué cruz! Te casas con un pijo y no te entiende. Menos mal que tengo a mi doncella Maripuri para ayudarme con las pancartas para esa manifestación que no convoca ni Dios.


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Monday, January 18, 2010

Mi primera herencia


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Estoy emocionada: ¡acabo de recibir mi primera herencia! Un ricachón de Mallorca nos nombró herederos suyos a nosotros y a nuestros sobrinos. Su Majestad intenta que rechacemos la dávida, pero yo ya le dije a mi Felipín que no suelto la herencia. La vida es muy dura y una nunca sabe lo que va a necesitar. ¿Quién sabe si voy a necesitar esos millones para una mariscada?

-Debéis dar ejemplo de honradez a los españoles -insiste Su Majestad -.Hay mucha gente pobre por el mundo.
-Lo que tú digas papá -asiente mi Felipín.

Será lo que diga yo. Me reuno con mi doncella Maripuri en mi salita de estar y hacemos planes.

-¡Qué te parece un plan de inversiones, Maripuri? -le pregunto.
-Muy mal, mi Princesa. Le comerá los millones el banco.
-Ay, eso no.
-Invierta en deuda pública, mi Princesa. Nunca pierdes y Zapatero necesita financiar el déficit público.
-Pero es muy bajo el tipo de interés, Maripuri. Yo quiero que me paguen un 20% como mínimo por mi capital.

La niñera Rafaela interrumpe nuestra conversación financiera. Quiere que le dé mis millones a Cáritas.

-Para los pobres de Haití, ciudadana Leti. Ellos necesitan ayuda.

Antes muerta. Mis millones son míos. De los pobres de Haití ya se ocupa el Gobierno con los grandes donativos que reparte entre las ONGs. Le digo a la niñera Rafaela que slarguege. Necesito pensar.

-Algo de la herencia es para sus sobrinos, mi Princesa -me recuerda Maripuri.
-Pobrecitos. No van a recibir nada porque Su Majestad convencerá a sus hijas para que rechacen la pasta. Yo seré la única heredera del ricachón, Maripuri. Las nueras hacemos lo que nos da la gana, no obedecemos a los suegros por muy Reyes de España que sean.

Finalmente decidimos invertir en Bolsa la mitad de la pasta. El resto de los millones los guardaré en una cuenta de ahorros en Suiza. Allí pagan muy bien los ahorros y no le chivan a Hacienda el nombre de los clientes millonarios. Mi doncella será la que lleve el maletín hasta Ginebra.

-Iré en el Alsa, mi Princesa. Es más seguro el autobús que cualquier otro medio de transporte.
-Tendrás que llevar escolta, Maripuri.

Mi doncella está ahora por Suiza buscando banco para los millones. Doña Sofía se disgustó mucho cuando le dije que no le daba mi herencia a los pobres.

-No sabes lo que es la pobreza, Letizia.
-Creo que usted tampoco la ha conocido, Majestad.
-¡Vaya si la conocí! Fuimos pobres, muy pobres -doña Sofía se seca dos lagrimones con un pañuelo bordado por las monjas clarisas -.Juanito era un empleado de Franco y el dictador le pagaba una miseria por su trabajo de Príncipe de España.
-Yo no seré pobre, Majestad -le aseguro-. La herencia del mallorquín sumada a mis ahorros y a l sueldo vitalicio que he conseguido por haberme casado con Felipe me dan para gastos corrientes. No creo que pase hambre.

Doña Sofía sigue llorando. No entiendo a esta Familia Real. Nos dan una herencia y no se brinda, se llora. ¡Por los clavos de Cristo! Voy a tener que beber yo sola una sidrina a la salud del muerto.

-¿Qué haces, Leta?
-Honrar al muerto que nos dejó la herencia.

Mi Felipín rechaza la copa. Dice que hay mucha pena en el mundo. Yo sólo tengo pena por ricachón. Pobre hombre. Murió solo. Solo y rico.

Thursday, January 07, 2010

De rojo en la Pascua Militar

 
 
  Me hubiera gustado haber asistido a la Pascua Militar vestida de pantalón, tal como hizo la Ministra de Defensa, pero una es Princesa Heredera Consorte y debe cumplir el protocolo a rajatabla. Vestido largo y sin protestar, me dijo doña Sofía, que sabe mucho de normas protocolarias, cuando yo le manifesté mi deseo de asistir vestida con unos pantalones vaqueros viejos por eso de la crisis.
 
 -Quiero que los españoles vean la solidaridad de su Princesa con los más pobres del Reino -insistí.
 -La Reina tiene razón, Leta, debes ir vestida como Dios manda -dijo mi Felipín.
 
 Yo obedecí. Seguir insistiendo podría haber provocado una crisis en mi matrimonio, cosa que no deseo. La economía de la Patria no está para más separaciones temporales que acaben en divorcios definitivos. Bastante tiene Hacienda con sufragar los gastos que está ocasionando el divorcio y la nulidad de Elena.
 
 Me vestí con un vestido rojo pasión entallado para resaltar mi talla de modelo y allá me fui a ver a los militares. Por suerte no había periodistas. Su Majestad dice que ya bastante tiene con una periodista en la familia, es decir, esta humilde servidora del Estado, y no necesita más plumillas cerca. Sólo nos hicieron fotos, muchas fotos. Yo me mantuve seria porque cuando una está rodeada de militares debe poner cara de circunstancias. Los militares son gente muy sufrida. Van a donde los manda Zapatero sin protestar, hay guerra, paz, misión humanitaria o retirada afectuosa de nuestros viejos carros de combate. Creo que Peñafiel esta vez no podrá criticarme.
 
 Hablando de Peñafiel, no lo vi entre los fotógrafos. La última vez que vi y escuché fue cuando salió en Tele 5 con Belén Esteban. Me dio pena. Belén le llamó cobarde y le dijo cosas muy feas, que sólo puede decir una princesa de San Blas. Las Princesas de Asturias con marido príncipe heredero no podemos permitirnos soltar tanto la lengua. Debemos comportarnos como yo me comporté en la Pascua Militar: ver, oír y callar. Para eso nos pagan un sueldecillo que apenas te da para comprar vestidos y criar dos hijas Infantas de España. Los sueldos en España son muy bajos. Sarkozy y Carla Bruni cobran muchos más euros que yo y mi esposo Príncipe. No somos nadie. Cualquier día acabo como mi doncella Maripuri que vende un montón de productos a precios muy arreglados. Se quita unos buenos ingresos a la chita callando.
 
 -Maripuri -le suelo decir-, ¿no tendrás unos euros de sobra para comprar tabaco?
 -Usted no debe fumar, mi Princesa -contesta-, y menos en los actos de la Pascua Militar. Imagine que salta una chispa de su pitillo y se enciende la mecha de un cañón. Tendríamos una guerra por nada en pleno Madrid.
 
 Se me quitan las ganas de fumar. Para guerras absurdas ya tenemos la de Afganistán. Allá tan lejos y muriendo por una democracia que no les da llegado a los afganos. Nosotros ponemos soldados y dinero en un imposible mientras aquí los españoles pasan necesidades con tanto paro como hay. Este país no está bien gobernado.
 
 -Presidente -le dije a Zapatero-, le pido de rodillas que traiga a nuestros hombres de Afganistán.
 -Obama también me pidió de rodillas que los dejé allí, Alteza, y un Presidente de izquierdas debe obedecer al Presidente de EEUU cuando ha sido nombrado Premio Nobel de la Paz.
 -¿Y qué paz hace Obama? -le pregunto.
 
 Mi Felipín me arrastra a otra esquina de la tarima de autoridades. No quiere que hable de política.
 
 -Déjame hablar -chillo.
 -Ya hablarás en casa, Leta.
 
 Busco a la Ministra de Igualdad para quejarme de la actitud machista de mi Felipín. No la veo. No sé si es que no ha venido o está escondida para no quitarle protagonismo a la Ministra de Defensa.
 
 -Hola, Carma -saludo a esta última-. Son bonitos tus pantalones. Yo quería traer unos vaqueros.
 -Mis pantalones son de marca.
 -También mis vaqueros eran de marca.
 -Me los compró mi marido -me confesó.
 -Joder para tu marido. Mi Príncipe jamás me regaló otra cosa que no fueran diamantes y flores.
 -¡Leta!
 
 Me callo. Tengo al marido al borde del patatús. Si sigo hablando, los españoles quedan sin príncipe. Le tomo la mano y le hago manitas. ¡Qué gusto! No hay nada mejor en este mundo que estar enamorados. Doña Sofía sonríe al vernos acaramelados. Un general tose molesto por las muestras de afecto en público.
 
 -Mi general -le digo-, hay que hacer más el amor y menos la guerra.
 
 Ahora doña Sofía deja de sonreír. Su Majestad mueve la cabeza contrariado. Mi Felipín se sonroja. Sólo mi doncella Maripuri, desde su esquina, me hace el signo de la victoria. Por lo menos tengo una doncella que me entiende, coño. Perdón. No quería decir tacos. Sigo acariciando a mi Felipín. Si no viene el varón este año, no será por falta de intentos. A lo mejor la culpa de que no me quede embarazada la tiene la crisis económica. La cigüeña no debe querer dejar un niño en un país sin mucho futuro económico.
 
 En resumen, la Pascua Militar de este año fue más de lo mismo: discursos serios, militares aburridos y periodistas ausentes. Nunca hubo tanta libertad de expresión en España.
 
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