Los blogs que lee Letizia

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Monday, May 23, 2011

Resaca de elecciones

 

 Todavía estamos a esta hora de la mañana con resaca de elecciones municipales y autonómicas. En mi Palacio esta noche no se durmió. Zapatero llamaba continuamente a Su Majestad por el teléfono rojo, el de las emergencias, diciendo que no se iba hasta marzo del 2012. ¿Y a nosotros qué nos importaba? Don Juan Carlos seguirá siendo el Rey y mi Felipín su Heredero.


Yo estaba más preocupada por la suerte de mi doncella. Maripuri estuvo estos días acampando en Sol con los del Movimiento 15 M. ¿No iba a volver? Está muy bien que proteste contra los abusos de los banqueros, pero hay que trabajar para cobrar un sueldo, sobre todo si este sueldo suyo sale de los Presupuestos Generales del Estado.


Llamé a Esperanza Aguirre a ver si sabía por dónde andaba mi doncella.


-No lo sé, Alteza, pero si necesita servicio le envío mis criadas.
-No, gracias -le respondí- Aquí somos democráticos y no tenemos criadas.
-¿Quiere un concejal? Tenemos muchos.


Colgué. No hay manera de mantener una conversación razonable con un triunfador en unas elecciones en las que se hunde el PSOE.


En la televisión sacaban una y otra vez a Rajoy con los brazos en alto. Parecía que bailaba una sardana con Gallardón, Esperanza y otros políticos que no conocía. ¡Lo que es la felicidad! En la calle servían churros gratis. Ni una caña. Eso me lo contó Maripuri cuando decidió regresar de tanta fiesta que se dio esta última semana por los madriles.


-Le traigo unos churros, mi Princesa. Todavía están frescos
-No quiero, Maripuri.
-Coma, mi Princesa, que el PP no nos dará otra comida. Dicen que van a recortar gastos en todos los sitios que han ganado.


Mi Leonor cogio un par de churros.


-Están buenos, mami -me dijo-. ¿Por qué no comes?


Su hermana Sofía tampoco los quiso. No come otra cosa que no sean gusanitos de marca blanca.


En fin..., la vida sigue. Su Majestad va a recibir esta mañana a Zapatero. Quiere darle consejos sobre como ganarse la vida como ex presidente del Gobierno de España. A Felipe Gónzalez le aconsejó en su día dedicarse a la artesanía y le fue muy bien. Durante los primeros años de su nueva vida se ganó los garbanzos vendiendo pendientes a un millón de pesetas.


-José Luis puede escribir sus memorias -dice don Juan Carlos-. Seguro que tiene algo que contar.
-No lo imagino de escritor.
-¿Por qué no, nuera? En España cualquiera escribe un libro. Julián Contreras, el hijo pequeño de Carmina Ordoñez lleva media docena de libros publicados.


¡Suerte la de algunos! Yo todavía no publiqué ningún libro. Ni siquiera planté un árbol en este gran jardín que tengo delante de mí. Menos mal que hice dos hijas Infantas de España. De lo contrario, mi vida hubiera sido un desperdicio sin interés para mi Pueblo. ¿Dónde está Maripuri? Parece que se ha ido otra vez para la concentración de la Puerta del Sol. Mi doncella es muy de izquierdas en un país que se nos ha vuelto de derechas a causa del paro y de los recortes de Zapatero.



Monday, May 02, 2011

La boda

  
  Estoy indignada. ¿Cómo se atreven a decir que iba mal vestida en la boda del nuevo siglo? Gasté una pasta en dos Felipes Varelas. El de la noche me permitió lucir mi talla 36. Fliparon todos los invitados. El Felipe Varela que llevé a la iglesia era perfecto para asistir a una boda inglesa. Hasta le gustó a mi doncella Maripuri.
 
-Me recuerda a Carla Bruni, mi Princesa. Va usted muy correcta. Sonría mucho.
 
 Eso hice. Mi Felipín sonrió menos porque las bodas lo ponen nervioso.
 
 -¿Y si llueve, Leta? -me decía-. No trajimos paraguas.
 -Esta boda no será como la nuestra, Felipe. En Londres nunca llovió en las bodas reales.
 
 Mi doncella quitaba fotos. Tuve que dejarla entre el público porque en la abadía no habían reservado bancos para el servicio doméstico.
 
 -Las criadas fuera -dijo la Reina de Inglaterra.
 
 Había confundido a la mujer del Primer Ministro con una señora de la limpieza al no verle el sombrero.
 
 Lo mejor fueron los besos. No se podían comparar con el besazo de Iker a Sara Carbonero, pero no estuvieron mal.
 
 -¿Nos besamos, Felipe? -le pregunté a mi Felipín.
 -Ya lo hicimos, Leta. ¿No recuerdas nuestros besos castos en el balcón del Palacio Real?
 -Me dejaste con ganas.
 
 Y así quedé. Mi Felipín es muy tímido a la hora de besar en público. Catalina ha tenido más suerte que yo. El hijo de Diana no es tan tímido como mi Príncipe.
 
 Camila también andaba por allí. Mi doncella se atrevió a abrazarla.
 
 -Es como la madrastra de Cenicienta, mi Princesa. ¡Malísima!
 
 Yo sólo le dije hello. Creo que me entendió porque me contestó hola.
 
 Acabamos en fin de semana en el Vaticano. Empezaban a santificar a Juan Pablo II. ¡Lo que me aburrí! Fuimos con una delegación de diputados muy católicos. No se puede comparar una beatificación con una boda. Prefiero ser Princesa a ser santa. Que tome nota Benedicto XVI por si si se le ocurre beatificarme. Será en contra de mi voluntad.
 
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Thursday, April 28, 2011

Tras la Semana Santa llegó la jequesa

 ¿La Semana Santa? Bien, gracias. Fuimos a Italia de incógnito con nuestras infantas. Doña Sofía nos quería en Palma subidos al yate, pero yo me negué. Sólo acepté asistir a la misa de Pascua porque no podía ir el Rey y allí estuvimos nosotros para las fotos.
 
 -Sonríe, niña -le dije a mi Sofía-. A ver si otro millonario de Mallorca nos nombra herederos de su fortuna.
 
 Leonor, en cambio, era toda risas. Tiene muy asumido su papel de Heredera del Heredero.
 
 Mi Felipín sigue con barba de capitán de barco inglés para hacerme feliz. Es tan buen marido que cumple todos mis deseos, incluido el de tener un esposo barbudo. ¡Lo adoro!
 
 El arzobispo de Palma estaba euforico tras haber visto al Papa Benedicto en "Tengo una pregunta para usted". Durante dos horas seguidas ensalzó la figura del Pontífice.
 
 -¿No va a terminar nunca la misa? -. Las niñas quieren hacer pis y yo necesito un café ahora mismo.
 -Vayan en paz.
 
 Salí la primera de la Catedral. Fotos y más fotos. Un paparazzi me preguntó si pensaba destrozar la Corona.
 
 -Los jugadores del Real Madrid rompieron la Copa del Rey con la alegría.
 -Yo no pienso hacer tanto -respondí-. La Corona pasará de don Juan Carlos a Felipe sin ser atropellada por nuestro coche oficial.
 
 Mi Felipín me volvió a pedir que me callara. ¿Estaba hablando  Parecía que sí. Mi doncella tenía cara de espanto. Doña Sofía sonreía agarrada a mi Leonor. Echaba de menos a Su Majestad. No sé si el Rey la echaría de menos a ella.
 
 Regresamos a Madrid. Su Majestad había dejado una barba descuidada para recibir a los jeques que nos van a dar un montón de pasta para salir de la crisis.
 
 -Que vean que somos pobres- dijo.
 -¿Cree usted que se van a apiadar de nosotros, Majestad? -le pregunté.
 -Lo harán si nos vestimos modestamente. Tú sé amable con la jequesa, nuera.
 
 La jequesa es una mujer muy elegante. Me gustaron mucho sus turbantes. Lo mismo dice mi doncella Maripuri.
 
 -No me importaría ser la segunda esposa de un hombre que tiene tres esposas si me comprará tantos vestidos y tantos turbantes para conjuntar, mi Princesa.
 
 Yo no sé si sería capaz de compartir a mi Felipín con dos mujeres. Lo que sí sé es que me gustaría tener un marido tan generoso como el jeque que nos trae millones para sacarnos de la crisis.
 
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Friday, April 15, 2011

Compitiendo con Rania en glamour

 Competir con Rania de Jordania es difícil, pero creo que salí airosa con mi Felipe Varela rosa palo y mis tacones alta altura. La moda española hizo un milagro conmigo.
 
 Estábamos en plena competición de glamour y se me acababan los vestidos. Rania cambiaba de modelito cada hora. Un vestido para desayunar, otra para salir a saludar al Pueblo, uno más para la reunión con empresarios, un nuevo cambio de atuendo para comer,...
 
 -¡Maripuri! ¡Rápido! Llama a Felipe Varela y que me mande por correo urgente más ropa.
 -Ha traído toda la colección primavera-verano 2011, mi Princesa.
 -Tendrá algo más. Tú llámalo. Dile que me mande más vestidos aunque estén todavía hilvanados.
 
 ¡Qué nervios! Encima no sabía qué hacer con el pelo. ¿Ondulado o liso? Me puse unos tubos. Estaba hecha un flan.
 
 -¿Sabe qué va a pasar en Madrid, mi Princesa?
 -No me importa, Maripuri. Ayúdame con esta cremallera, anda.
 -Gallardón va a perseguir a los mendigos con la policía municipal. Quiere encarcelarlos.
 
 Maripuri casi acaba con mis nervios. ¿No veía que estaba compitiendo con Rania? ¿Para qué me contaba calamidades?
 
 -Usted debería recoger a los mendigos en su Palacio, mi Princesa. ¿Va a permitir que el PP los encarcele?
 
 ¡Maldito PP! No me pude sacar el tema de los mendigos de la cabeza durante la cena de gala. Casi lloro delante de Rania. Gallardón no tiene corazón.
 
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Tuesday, April 12, 2011

Mi viaje oficial a Israel

 Estos días ando por Israel muerta de miedo. ¿Y si me mata un misil? No quiero pensarlo. Dejaría dos Infantas de España huérfanas y a mi Felipín viudo.
 
 Si fuera por mí, no pisaría este escenario conflictivo, pero soy una mandada. Zapatero dice que hay que venir y aquí me tienes en territorio comanche.
 
 Por suerte, pude traer a mi doncella. Maripuri hace turismo sin miedo entre judíos y palestinos. Ya fue dos o tres veces al Muro de las Lamentaciones.
 
 -¿Qué haces allí, Maripuri? -le pregunté.
 -Rezar, mi Princesa.
 -¿Te has vuelto católica?
 -Casi. De momento, me estoy aproximando al budismo filosófico.
 
 Yo no puedo sacudir tanto miedo como tengo dentro de mí. Me aterró el Museo del Holocausto. Mi Felipín lloraba. Se emocionó, dijeron en los telediarios. Los periodistas piensan que un príncipe no se asusta al ver tanto horror.
 
 Maripuri pasó de museos y de horrores. Dice que está nueva gracias a los masajes de barro que le dieron en el hotel.
 
 -Me quedó la piel como la de un bebé. Esta noche dormiré sin necesidad de tila.
 -Trae para aquí la tila, Maripuri, que yo la necesito.
 -¿Va a ir a Gaza, mi Princesa?
 -No nos dejan.
 -Yo la puedo acompañar. Seguro que la reciben con aplausos. Los niños palestinos cantan tan bien como aquellos niños judíos que los recibieron.
 -Déjalo, anda, y ayudame a poner el chaleco antibalas debajo del vestido de fiesta.
 
 ¡Menudo país! En España nunca tengo que poner chaleco antibalas. ¿Sabes lo difícil que resulta taparlo con un Felipe Varela? Ay, Dios, ¡las costuras! Acabo de fastidiar un modelito.
 
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Saturday, April 02, 2011

Carlos y Camila nos visitan

Camila será una buena reina de Inglaterra. Se la ve muy guerrera para estos tiempos de conflictos bélicos en el norte de África. Su móvil no dejaba de recibir mensajes sobre la situación de la contienda en Libia. Me ponía de los nervios. Hasta en la cena de gala no dejó de emitir pitidos. Camila abría discretamente el bolso y leía el mensajito.
 
 Yo estoy en contra de la guerra y tengo que escribirlo aquí, en mi blog, porque sé que me lee gente que me comprende. Soy una Princesa pacífica. La guerra no va conmigo. Prefiero el amor, las risas, saborear un buen plato de fabada Litoral o beber una cerveza Estrella Galicia, la cerveza de Pepe Domingo Castaño, el locutor de la Cope.
 
 Mi Felipín, en cambio, apoya esta guerra contra Libia. Quiere liberar a los libios de la dictadura de Gadafi. ¿Y si mueren más? ¿Serán daños colaterales?
 
 -Prepare su ropa de luto, mi Princesa -me dice Maripuri-. Morirán muchos soldados y usted debe ir a consolar a las viudas.
 -¡No quiero guerras! -grito.
 
 Nadie parece escucharme. Mi doncella busca en el fondo de armario trajes de chaqueta de color negro azabache. Doña Sofía reza. Su Majestad habla con Zapatero. El Presidente ha venido a informarnos sobre el horario de los bombardeos.
 
 -¿Nos alcanzará algún misil libio? -pregunta mi Felipín.
 
 ¡Un misil! Miro a mis Infantas. Ay, Dios, que me las matan.
 
 -Ustedes metanse en el bunker, Altezas.
 -Yo quiero luchar -dice mi Felipín-. Iré al frente con mis medallas de Teniente General de los Ejércitos Españoles.
 
 Están locos. ¿Piensan que la guerra es un juego de niños? Aparece Rajoy. Otro más a favor de la guerra.
 
 -¿Salvaremos el petróleo? -pregunta el líder del PP.
 -A eso vamos -contesta Zapatero-. Obama tienen un plan para controlar los pozos de petróleo.
 
 Nadie habla de democracia. Quieren guerra y petróleo. Yo quiero paz y tranquilidad. No estoy para guerras. Ya tengo bastante con mi trabajo de Princesa de las Españas, mi matrimonio y mi papel de madre de Infantas. Mi trabajo me mata. ¿Sabes lo que es recibir al Príncipe de Gales y a su esposa Camila? Quedé molida. Encima tuve que aguantar en la cena de gala a la duquesa de Alba. La pobre lloraba porque sus hijos no la dejan casarse con su novio. Hasta Camila se enterneció. Le secó las lágrimas con la mano. Todo un detalle. Yo le tendí mi pañuelo perfumado, pero la doña Cayetana prefirió secarse las lágrimas con la mano de la inglesa.
 
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Thursday, March 10, 2011

¡Engordé 500 gramos con el Carnaval!


Estoy más desesperada que una mujer desesperada. Es tremendo. Estos días de carnaval he cogido medio kilo. La culpa la tuvo mi doncella Maripuri con sus filloas y sus orejas. Ella mucho animarme a que comiera y mira ahora, estoy que no puedo meterme en ningún Felipe Varela. Menos mal que me siguen sirviendo los vaqueros y las camisetas Moda Miss. Doña Sofía también engordó con los dulces carnavaleros y acabó enfundada en unos vestidos estampados del avance primavera-verano.

-Sube la calefacción, Letizia -me pide-. Hace frío en esta casa.

Yo no tengo frío. Cuando engordas, te sube la calor. Es como si tuvieras unas décimas de fiebre sin tener catarro. Le recuerdo a doña Sofía que el ministro de industria no quiere que gastemos petróleo.

-Tú sube la calefacción, nuera -insiste-. Mientras haya petróleo en la caldera, no debemos preocuparnos.

Mi Felipín le ofrece a doña Sofía una manta tapapiernas. Ella la rechaza. Don Juan Carlos enciende el brasero.

-Sale más barato quemar leña -explica.

Yo ardo de calor. Me derrito. Le quito a doña Sofía el abanico y me abanico a todo dar. Mi Felipín quiere llamar al médico.

-Tienes fiebre, Leta.
-Sólo tengo calor, amor.
-Debe ser porque estuvimos cinco horas dentro del coche para ir al Palacio Real. A 110 kilómetros por hora sube mucho la temperatura dentro del coche oficial. Voy a decirle a Zapatero que nosotros tenemos que circular a 150 kilómetros por hora mínimo.

Maripuri pone el grito en el cielo. Dice que ella va todavía a menos de esos 110.

-¿Sabe cuánto tiempo me llevó llegar a Madrid a 30 kilómetos por hora? ¡Una semana! Alquilé un coche que andaba menos que un peregrino. Un desastre, mi Princesa. Ustedes no deben quejarse. Tienen buenos coches oficiales. También tienen estas filloas que les he preparado yo misma. Las orejas no se las pude hacer porque mi madre bebió el anís del mono.
-¿Tu madre bebe, Maripuri?
-Sí, mi Princesa. Combate el frío con copas de anís y coñac.

Como las filloas. Engordaré algunos gramos más, pero no importa. Las fillosas están sabrosas. Maripuri cocina mejor que la cocinera Ángela. Le pago el regalo gastronómico con unos pantalones Moda Miss.

-No son de mi talla, mi Princesa.
-Es igual, Maripuri. Todo queda bien en Carnaval.
-Casi prefiero una careta, mi Princesa.

Busco en la tienda de la Miss caretas. Parece que no hay. Pero encuentro unos bingos on line que me vienen muy bien para ocupar mi tiempo mientras adelgazo. Yo con este medio kilo de más no salgo a la calle. Peñafiel diría que engordé y volverían a especular sobre un posible embarazo.

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Wednesday, March 02, 2011

Camisetas para la Revolución



Le compré unas camisetas chulísimas a mi amiga Miss. Una monada. Mi doncella Maripuri está escandalizada por mis gastos en ropa. Cree Maripuri que malgasto el dinero de Hacienda. Tonterías. Estoy haciendo mucho por España, por mi país, por los desempleados, por los trabajadores. Además estas camisetas me vendrán muy bien para la Revolución Popular que cualquier día de éstos estallará en España pidiendo la dimisión de ZP. A las manifestaciones no puede una ir vestida de Felipe Varela. Habrá muchas manifestaciones porque, una vez que ZP deje el Gobierno, tendremos que echar a Rajoy.

-¿Cuándo crees que llegará la Revolución, Maripuri? -le pregunto a mi doncella.
-Todavía tardará, mi Princesa. Los jóvenes españoles utilizan Facebook para ligar, no para hacer quedadas contra el Gobierno.

Mi Felipín, en cambio, está acojonado. Ve la Revolución muy cerca.

-Ya están manifestándose en Marruecos, Leta. ¿Qué será de nuestro primo?
-Tendrá que vivir con sus millones de Suiza.
-Yo tiemblo, Leta. ¿Qué será de nosotros?
-Prueba esta camiseta, Felipe.
-¿Cómo puedes pensar en la moda?
-Pienso en todo. Si hay manifestación en Madrid, yo me sumo, Felipe, y tú vendrás conmigo. Hay que ponerse al lado del Pueblo para conservar la Corona.

Mi Felipín me recuerda el triste destino de muchas cabezas coronadas.

-Al zar de Rusia lo mataron sin compasión.

Mi marido es muy pesimista. Doña Sofía, en cambio, se deja probar las camisetas de mi amiga Miss.

-Son bonitas -dice-. Las encuentro muy indias.

Su Majestad queda encantado con unas camisetas blancas.

-Mira ésta, Sofi. Pone "yo soy el Rey", y esta otra dice "soy más honrado que Ruiz Mateos".

Froilán acepta una camiseta de Bob Esponja.

-Papá nunca me compra ropa chula. Va a flipar cuando me la vea.

¡Vaya si flipó! Marichalar me mandó un tarjetón quejándose por la camiseta del niño. Elena no dijo nada. Estos días está muy ocupada con un nuevo novio que tiene.

En total habré comprado unas cien camisetas para ir a la Revolución Popular española. Mi amiga Miss puede estar contenta con las ventas de febrero. Creo que ha vendido más camisetas que Zara.

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Thursday, February 10, 2011

La revolución popular no llegará a mi Reino


Rania está muy preocupada con el levantamiento de los pueblos árabes. Teme acabar como María Antonieta. Pobre. Yo ya le ofrecí acogida en el Palacio de El Pardo.

-Allí sólo debes temer al fantasma del general Franco.
-¿No tienes un palacio sin fantasmas, prima?
-En El Pardo alojamos a los invitados.

Me dice que se lo pensará. De momento, se esconden en Petra.

Yo también intento esconderme porque mi doncella Maripuri quiere montar una revolución en España.

-¡No hay derecho! -grita-. ¡Me roban la pensión del futuro!

Maripuri es una exagerada. Con 38 años y medio de cotización te jubilas con 65 años y con 37 años cotizados puedes jubilarte a los 67. No es para tanto. Dios nos condenó a trabajar desde el mismo momento en que cerró el Paraíso.

-Trabaja, Maripuri -la animo-, Eres una chica fuerte.
-Voy a trabajar en negro, mi Princesa. El dinero de la Seguridad Social lo meteré en un piso, alquilaré la vivienda y cobraré una renta-pensión.
-¿Y si no te pagan el alquiler?
-Les mando al Cobrador del frac, mi Princesa. La gente paga cuando le metes el miedo en el cuerpo.

¡Menudo futuro!, pienso. ¿Que será de los españoles sin derecho a pensión? ¿Y si se ponen de manifestación? Podrían acabar con la Monarquía Parlamentaria. Tiemblo. Mi Felipín me pregunta si tengo frío.

-No, Felipe, tengo miedo.

Me abraza. Mi Felipín es un hombre valiente. Me lo imagino subido a un tanque, defendiendo nuestro Palacio y me enamoro más. He tenido suerte: mi futuro está asegurado gracias al Príncipe de las Españas. El pensionazo no me afecta.

Tampoco me afectan las habladurías de Peñafiel. Pasó de decir que yo estaba embarazada a decir que al Rey le falta un testículo. Según Peñafiel, Su Majestad perdió un huevo esquiando. Está chiflado. Me preguntó cuál será el siguiente disparate que se le ocurrirá para vender sus libros sobre la Familia Real.

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Monday, January 24, 2011

¿Estoy embarazada? Peñafiel dice que ando en ello


Penélope y Bardem tienen un hijo estadounidense y yo no quiero ser menos. La Alianza de Civilizaciones ganaría mucho si una Princesa de España pariera en Nueva York al heredero del heredero, con permiso de mi Leonor y de la Constitución Española.

-Hagamos un hijo, Felipe -le dije a mi esposo Príncipe.
-No me apetece, Leta. Voy a cumplir 43 años y ya no estoy para sustos. Cuando nació Leonor tuvieron que darme un valium en el paritorio para estabilizar mis constantes vitales. Moría de miedo. Peor lo pasé con Sofía. Su Majestad no quería un nieto varón y yo temía joder la Constitución.
-Bardem es más valiente.
-Es un actor.

Me deprimo. Mi doncella intenta animarme hablándome de las rebajas.

-Zara hace un descuento del 50%, mi Princesa. ¡Todo regalado!
-Amancio es muy generoso.
-Sí, mi Princesa. En España vamos todos de Zara o de bazar chino.

Sigo pensando en un tercer embarazo. Mi futuro hijo puede tener un gran porvenir en un país con las pensiones garantizadas. Se lo digo a mi Felipín:

-Cobrará una buena jubilación.
-¿Quién?
-Nuestro futuro hijo y las Infantas también.
-¿Y nosotros, Leta? ¿Quién nos pagará las pensiones?
-Zapatero o Rubalcaba o alguno de esos socialistas. Son muy de izquierdas.

Mi Felipín se enfada, grita, dice que España va mal.

-Calla, Felipe -le riño. ¿No querrás que Rajoy gane las elecciones, verdad?
-No, Leta. Con el PP viviríamos peor.

Mi doncella también piensa lo mismo. El PP de Galicia les ha quitado medicinas cofinanciadas por la Seguridad Social. Pobres. Razón tengo yo al querer parir en EEUU igual que hace Penélope. Allí hay mejor futuro para nuestros descendientes. No hace falta hacer huelgas generales como la que van a hacer en Galicia en próximo jueves 27 de enero. Tomad nota, súbditos: el 27 de enero todos de huelga y de manifestación a Galicia bajo las siglas del sindicato CIG.

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Friday, January 07, 2011

Vacaciones en la nieve previas a la Pascua Militar


Nuestro gozo en un pozo. Su Majestad no abdica. Lo dijo en su discurso de Nochebuena. Yo esperaba reinar el próximo año para así poder llevar en mi cabeza la Corona a la boda del nieto heredero de Isabel II. Quería ser la invitada más envidiada. No será posible.

Razón tienen doña Sofía cuando dice que nunca será Reina Madre de España.

-Juanito tienen muy buena salud. ¿Lo viste esquiar, Letizia? En Baqueira quedaron pasmados. Artur Mas lo felicitó por ser el único setentón que se atreve a tirarse monte abajo con los esquíes.

Estoy cansada de ser Princesa. Sólo puedo acudir a las inauguraciones y estrenar vestidos caros. Me aburro. Encima la crisis económica se eterniza para que Zapatero no pueda subirnos los salarios. Su Majestad debió haber dicho en su discurso lo mucho que nos sacrificamos por este país.

Mi Felipín cree que la Navidad me pone triste.

-¿Dejamos la inauguración de nuestro adosado en Baqueira para otro año, Leta
-¡Ni hablar! Quiero estrenar nuestro chalecito en la nieve antes de que tus hermanas inauguren los suyos.

El chalé parece la casa de mi abuela en Ribadesella. Mi doncella Maripuri tiene una choza mejor en su aldea. Me estoy muriendo de frío entre sus paredes de piedra.

-La calefacción es muy cara, mi Princesa. Debe sacrificarse, ser una española más entre los necesitados.

Hablar es fácil. Maripuri no diría tanto si estuviera sufriendo temperaturas bajo cero. Ella se fue el día de Nochebuena para su Galicia y allí va a calentarse al "Corte Inglés", como muchos ciudadanos de nuestro país.

-Me voy a Barcelona, Felipe -decido-. Llevo a las Infantas a la calefacción del "Corte Inglés".
-Lleva también a los escoltas.
-¿Tienen frío?
-Creo que sí.

Acabo en "el Corte Inglés" con los escoltas, las Infantas, mis sobrinos, la niñera Rafaela, la cocinera Ángela y la tía Irene de Grecia. Casi nada. Seguro que mi doncella Maripuri no lleva tantos paseantes al "Corte Inglés" de su tierra.

En la plata cuarta del mencionado centro comercial me encontré con la ministra Chacón. Estaba probando unos pantalones rebajados para la Pascua Militar.

-¿Cómo me quedan, Alteza? -me preguntó.
-Divinos. Yo también compraría unos, pero no lo voy a hacer porque con que usted se salte el protocolo de la vestimenta ya es suficiente.

Carme Chacón me miró con cara de no entender. No es princesa y se le nota a la pobre. Pero es una chica lista. Mi doncella cree que será la heredera de Zapatero. Yo no le deseo semejante herencia: perder las elecciones frente a ese señor de Pontevedra que quiere ser Presidente de España.

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¿No tienes Príncipe?
No te presto el mío,
pero te dijo donde hay
más príncipes: aquí

Friday, December 10, 2010

Estado de alarma



El Estado de alarma me pone nerviosa. Yo no soy controladora aérea, pero temo que aparezca un militar con fusil en mano ordenándome trabajar. ¿Se atreverán a meterme en chirona si un día dejo de asistir a una inauguración? Tiemblo con sólo pensarlo. En este país sólo hay penas: los controladores fastidian el turismo del puente de la Constitución, Zapatero tiene que declarar el Estado de alarma, los atletas se dopan hasta las cejas para ganar medallas,...

Estoy cansada de ser Princesa en un país en crisis. Rania de Jordania siempre va de estreno y yo voy de repetido. Así me critican. Los entiendo porque hasta yo misma me critico. Es horrible. Los vestidos repetidos huelen al antipolilla del fondo de armario, me hacen estornudar y encima todo el mundo pregunta que perfume llevo.

-Creo que Puig -les dice mi Felipín a los altos cargos que nos reciben en nuestros viajes al extranjero.

Mentira. Yo huelo a Bottega Verde desde que me levanto hasta que me acuesto. Otra marca no me puedo permitir. Me gustaría oler a Dior, pero tiene unos precios prohibitivos para nuestros humildes presupuestos. Últimamente ni siquiera les podemos comprar a las Infantitas jabón Heno de Pravia.

-¿Otra vez jabón de los chinos, ciudadana Leti? -se escandaliza la niñera Rafaela.
-Otra vez, niñera, y no gastes mucho, por favor.
-Estas niñas van a acabar con piojos.

Dios no lo quiera. Los piojos son muy malos de matar. Yo los tuve en mi infancia en Oviedo y todavía recuerdo como me lavaban la cabeza con un matapiojos que olía a rayos.

Maripuri lleva la crisis mejor que yo. No le importa perfumarse con colonias de todo a cien o ducharse con geles de sesenta céntimos.

-Los pobres -dice- debemos vivir como pobres.
-Yo no me casé con un Príncipe para seguir viviendo como una pobre.
-Es el destino, mi Princesa. ¿Quiere que le lea las cartas?
-No, gracias.
-Podrían decirle que le va a tocar la lotería de Navidad.
-De momento me tocó pagar veinte euros por un décimo terminado en cero.
-En la Ser regalan décimos, mi Princesa. A mí me dieron cinco por un minúsculo cuento de Navidad.

Mi doncella es una mujer con suerte. Cuando no tiene dinero, le toca una bonoloto de cuatro números y ya puede ir al supermercado. No me extrañaría nada que estas Navidades se llevara el gordo.

También Zapatero es un afortunado. La Unión Europea le prometió una pasta para rescatar a España de la pobreza.

-Estoy tranquilo, Alteza -me confesó-. Si no vendo la deuda pública, los de Bruselas me compran la quiebra.
-¿Le darán algunos euros para mí, Presidente?
-¡Ya lo creo! Carla Bruni ya me ofreció unos vestidos suyos para que los repita usted.

Casi caigo en una depresión. ¡Cómo estamos, Señor! Me consuelo pensando que la futura Princesa Kate tuvo que contentarse con el anillo de su suegra muerta. Mi Felipín, por lo menos, pudo comprarme un anillo nuevo para el día de la pedida de mano. Gran Bretaña también tendrá que pedirle dinero a la Unión Europea para casar al Príncipe Guillermo, digo yo. Se lo pregunto a doña Sofía.

-El festejo lo vamos a pagar los invitados. Ya nos mandaron la invitación con precio por persona.
-¿Me la deja ver?
-No sé donde la he puesto. Estos días ando muy liada con el corta y pega. Mira la foto, Letizia. ¿Le habré cortado algún brazo a los nietos?
-Creo que no.
-Soy una experta. Peñafiel va a flipar con nuestra felicitación de Navidad.

Me pongo a preparar mi postal de Navidad. Mi doncella es la que nos saca la foto.

-Sonrían más, por favor.
.¿Así, Maripuri?
-Todavía más, que se les vean las muelas.

Me queda la boca como la de Sofía Loren de tanto forzar la sonrisa. Peñafiel podrá criticar mi blanqueado dental. También podrá criticar mis zapatos: son del año pasado y tienen las tapas gastadas. Espero que las postales de Elena y Cristina no sean mejores que la mía. Mis cuñadas viven por encima de sus posibilidades; mucho crédito, mucha tarjeta y mucho derroche. Yo, en cambio, vivo más humildemente. Soy consciente de la pobreza de España y mucho más desde que estamos en Estado de alarma.

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Tuesday, November 16, 2010

En Italia hablan de mí


Dicen que es mejor que hablen de una, aunque sea mal, a que nadie se acuerde de tu persona. Yo hubiera preferido que hablaran de mí bien en todas partes, pero la gente es una desagradecida. Me despellejo trabajando un día entero en Santiago para el Papa Benedicto y los italianos me ponen verde en una revista. Creen que soy la Lady Di española. Si les dijera lo que creo yo del Papa, se morían.

Ver al Papa en Santiago es distinto a verlo en el Vaticano. ¡Qué glamour! Policías, cardenales, obispos, curas, monjas,... La gente estaba entregada. Me sentí pecadora al verme rodeada por los fans de Benedicto XVI. Una señora me entregó un rosario.

-Fue de Teresa de Calcuta -me dijo-. Quedéselo, Alteza.

Lo guardé en el bolsillo de la chaqueta de mi Felipín.

El Papa me regaló otro rosario. Casi me emociono. Benedicto XVI sonreía, así como lo hace él, con estilo alemán. Mi Felipín intentó hablarle en su lengua materna y acabaron hablando los dos en un inglés que sólo entendían ellos.

-¿Qué dicen, Maripuri? -le pregunté a mi doncella.
-Hablan del botafumeiro, mi Princesa. Don Benedicto teme que se descuelgue y lo mate. Su Alteza le dice que el botafumeiro nunca mató a nadie.

Yo pensé que hablaban del dineral que nos cuesta el paseo del Papa por Santiago y Barcelona. Un Papa es más caro que una Monarquía. Nosotros tenemos un séquito más reducido y necesitamos menos policías para sentirnos seguros.

-¿Usted piensa en los pobres, Santidad? -le pregunté.
-De los pobres será el Reino de los Cielos.
-¿Quiere decir que quieres ahora son pobres después serán ricos?
Mi Felipín me dio un codazo. Estaba molestando a Benedito. Decidí preguntarle por la familia.
-¿Cómo está su hermano, Santidad?
-Muy mayor, Alteza.
-Leí en los periódicos que le había pegado a los niños de su coro.
Su Santidad no me contestó. Una mujer con mantilla negra le besaba el dedo. ¿Quién era? Mi doncella me chivó su identidad.
-Es la novia del Presidente de la Xunta, mi Princesa.
Feijoó traía de la mano a una sobrina. También estaban sus padres y una hermana.
-Todos somos católicos, Santidad.
Me sentí fuera de lugar. Menos mal que pronto nos pusimos en marcha. Policías, más policías, el papamóvil a todo trapo para que nadie matara al Papa con un abrazo. Me dio pena una señora que intentaba tirarle un bebé al Papa. Pobre mujer. Hacía como el que en la Biblia sacrificaba al hijo para loar a Dios. Yo nunca tiraría una Infantita mía a los brazos de nadie. Primero es la integridad física de mis pequeñas.
En fin... que quedé hecha polvo con tanto Papa. Menos mal que mis suegros se encargaron de él en Barcelona y Zapatero se atrevió a irlo a despedir. Tuvo que prometerle que no modificaría la Ley de Libertades religiosas para que marchara.
-Ya la modificaré dentro de unos meses, Alteza -me prometió el Presidente.
-Por mí como si no la modifica, Presidente. Total, en las juras de ministros siempre habrá un crucifico mientras doña Sofía sea Reina de España. Ella es así.
-Lo sé, Alteza, pero usted y yo haremos grandes cosas por este país durante su reinado.
-¿Estará tanto tiempo al frente del Gobierno?
-Sí, Alteza. Mientras Rajoy sea Jefe de la Oposición yo seré Presidente del Gobierno de España.
Zapatero es un hombre con fe en su futuro. Yo no tengo tanta fe en el mío. Leo un mal artículo en una revista sobre mi persona y me hundo. En cambio, el Presidente no se deprime con la tasa de paro, ni con la posibilidad de que la UE tenga que darnos dinero como a los pobres de Grecia, Irlanda y Portugal. Es capaz de poner en práctica las políticas económicas del PP para seguir gobernando, se atreve a modificar la Ley del aborto para contentar a su parroquia socialista, hace a un sindicalista Ministro de Trabajo para que no le convoquen otra huelga general,... Sonsoles debería estar orgullosa de su marido. Yo lo estaría de ser su esposa. ¿Cómo no vas a estar orgullosa de un hombre que reza con Obama y le da grandes subvenciones a la Iglesia Católica pese a no ser creyente?

Tuesday, October 26, 2010

Miniserie Felipe y Letizia: yo no soy ésa


"Felipe y Letizia" se titulaba la serie de Telecinco. ¿Y dónde estábamos? Yo no me reconocí en Amaia Salamanca. La que salía abrazada a una mala imitación de mi Felipín era la Cata del Duque. Y que no me digan que doña Sofía se parece a Marisa Paredes. ¡Por Dios! ¡Menuda suegra me pusieron los de Telecinco! ¡Una bruja! Doña Sofia es muy cariñosa, sonríe mucho. Quien se parecía a don Juan Carlos en la voz era el Rey de mentirijilla, pero era más gordo.

No, no me gusta nada la miniserie. Me recordaba más a "Sin tetas no hay paraíso" que a mi historia vital. Sólo faltaba el duque ofreciéndole un cheque a Cata para aumentar las domingas.

Doña Sofía no quiso verse. Dijo que le dolía la cabeza. Su amiga María Teresa de La Vega había dejado el Gobierno y mi suegra temía que estuviera haciendo cola ante una oficina del INEM.

-¿Quoén le va a dar trabajo con sesenta años?
-La pueden contratar para "Gran Hermano" sugerí-. Mercedes Milá es de su quinta y seguro que no le importa tener a la Vice en el chalé.
-Letizia, por favor.

Mi cuñada Cristina me llama desde América. Quiere saber si la sacan guapa en la tele.

-Guapísima, cuñada. Casi no te reconozco.
-¿Cómo sacan a Elena?
-Con trenza.
-¿Sale Marichalar?
-Creo que sí.
-¿Y mi marido?
-Por supuesto, pero tuvieron el buen gusto de no decir que es hijo de un militante del PNV.
-¡Qué bien! -exclamó-. Todos salimos monárquicos.

Cristina es muy inocente. El personal sabe que en La Zarzuela abunda el republicanismo.

Mis Infantitas flipaban viéndome en la miniserie.

-¿Tú eras así, mami? -me preguntó Leonor-. Eras guapa.
-Gracias, hija.
-Papá me gusta menos. parece su estatua de cera.

Su Majestad dijo que no se gustaba en la pantalla interpretando por un actor.

-Ya no se respeta a la Monarquía.

Mi Felipín le recuerda que la Reina de Inglaterra también acabó en una película.

-Allí también hay republicanos, hijo. Inglaterra no es lo que era.

Estamos tristes. Ni siquiera Rosa Aguilar nos contagia su alegría cuando viene a jurar su Ministerio.

-¡Soy Ministra! -grita.
-Felicidades, Rosa. Te felicito sinceramente por haber pasado del comunismo marxista al socialismo de derechas de Zapatero.
-La vida te cambia, Alteza.
-¡Y qué lo digas! Si lo tuyo no es transfugismo...
-¡Leta!

Mi Felipín nunca me deja hablar, siempre me interrumpe. Leire Pajín también es feliz como Ministra de Sanidad.

-Mis padres no se lo creen que sea Princesa de Asturias.

Rubalcaba se acercó a mi doncella. Quería que le mirara el futuro en el tarot.

-¿Acabaremos con ETA, Maripuri?
-Yo sólo le informo sobre el amor. Le sale un rollito con una ministra.
-Calla, calla.

Trinidad Jiménez sonríe. ¿Será ella la del rollito? No me importa. Lo que sí me fastidia es la parodia que hicieron los de Telecinco de mi persona. Hubiera sido mejor que resucitaran al Duque y lo casaran con Cata.

Friday, October 15, 2010

Princesa de Mango, Princesa con pantalón




Ser Princesa es apoyar a la clase empresarial patria. Te mandan unos vestidos y los pones. ¿Qué vas hacer? ¿Tirarlos? Eso nunca. Yo me visto de Mango o de lo que manden y no me importa que Belén Esteban haga lo mismo. A fin de cuentas, las dos somos Princesas del Pueblo.

-¿Por qué no se viste de Custo, mi Princesa? -me pregunta mi doncella-. Tienen un buen surtido de vestidos a 100 euros. Debió haberse vestido de Custo el día de la Hispanidad y no llevar ese pantalón que llevó. Daba pena. Custo cose mucho mejor que Felipe Varela. ¿Quiere unos trajes de Custo?
-¿Para darte a ti una comisión?
-Yo también soy empresaria española.
-¿Y qué haces trabajando de doncella?
-Completar ingresos, mi Princesa.

Intento completar mis ingresos. Un sueldo de Princesa reducido por la crisis poco se diferencia de un sueldo de doncella.

-¿Quieres unos vestidos de Mango para sus hijas, Presidente? -le ofrezco a Zapatero.
-No, Alteza. Mis niñas son góticas.
-¿Todavía visten de negro?
-Sí, Alteza, y lo harán todas sus vidas. Uno es gótico como es socialista. No cambias.
-¿Se casarán de negro?
-¿Por qué no?
-La hija de Aznar se casó de blanco.
-Porque era capitalista.

Sonsoles tampoco quiere vestidos de Mango.

-Me viste Elena Benarroch.

La mujer de Zapatero me siguiere que los envíe al PP de Valencia.

-Allí aceptan regalos, Alteza.
-Yo pensaba cobrárselos.
-¿Va mal la economía?
-Muy mal. Su marido ha conseguido volver a incrementar el paro.
-Zapaero es un as. Con un poco de suerte regresamos a León. ¿Cuántos parados cree usted que necesitáremos para perder las elecciones?

No quise ni imaginar la cifra. ¡Menudo futuro! Iba a pasar de recibir vestidos regalados a ir por los Mangos pidiendo un trapo para tapar mis vergüenzas.

-¿En qué piensas, Leta? -me preguntó mi Felipín-. ¿Volviste a coincidir con Belén Esteban? No te preocupes. Yo también llevo los calzoncillos iguales a los del Pocero.
-¿Y quién te los compró?
-Mamá en Londres.
-¡Menudos Príncipes somos!

Mi Felipín cree que no es para tanto. Estamos a la altura del país. En España nadie dice no a un regalo. Desde Valencia hasta Galicia y desde Asturias a las Canarias la gente acepta el todo es gratis.

-¿Te gustan mis Levis, cuañada? -me pregunta Elena-. Son de los okupas de Barcelona. Me cogieron unos de una tienda carísima el día de la huelga.
-¡A lo que hemos llegado!
-A Cristina le mandaron unos filetes envasados al vació. Los tiró al Mississippi. Pensó la muy tonta que Urdangarín iba a dar positivo en un control antidopaje a ex jugadores de balonmano. No sabe que en España sólo se dopan los ciclistas.

Su Majestad nos enseña unos gemelos de oro y brillantes.

-Son los que me regaló Pilar Miró.
-¿Todavía los conserva?
-Doña Sofía conserva una diadema que le regaló Franco.

Empiezo a pensar que soy la más monárquica de la Familia. Yo sólo acepto vestidos de Mango regalados.

Mis Infantitas llegan con una bolsa de donuts a casa.

-¿No os digo que no se acepta comida de desconocidos? -las riño.

Leonor me dice que hay un pobre señor en la puerta de los Rosales que no vende un donut.

-Estamos promocionando la marca, mami. ¿Tú no promocionas las tiendas Mango?

¿Qué le voy a decir? Callo. Tiene más razón que una santa. Soy una Princesa de promoción en promoción, hasta promociono los pantalones que no vende Felipe Varela en el desfile de la Hispanidad. Peñafiel está que trina. Lo comprendo: estaba acostumbrado al comportamiento obediente de mis cuñadas Elena y Cristina. Yo soy rebelde.


Wednesday, September 22, 2010

Preparando la huelga tras la vuelta al cole


Los sindicatos me vuelven loca. ¿Quién les manda convocar una huelga el mes de la vuelta al cole? Toxo y Méndez vienen todos los días a Palacio. Quieren que el día 29 salga con una pancarta desde La Zarzuela hasta Génova 13.

-Ya hice un trozo de Camino de Santiago y no ando más, señores. Miren las ampollas de mis pies.
-Usted es de izquierdas, Alteza -me recuerda Toxo-. Necesitamos una princesa republicana para movilizar a las masas trabajadoras hacia la sede del PP.

Casi me convence. Empiezo a verme como la Libertad guiando al Pueblo y me gusto. Mi Felipín me saca de mis ensoñaciones.

-¿Mis Herederas están preparadas par air al colegio, Leta?
-Preparadísimas. Sofía lleva el uniforme viejo de Leonor y Leonor va con un uniforme que le compramos en eBay. Una ganga. Lo vendía una señora que cerraba una tienda de uniformes por jubilación anticipada.

Mi Felipín puso sus gritos en el cielo de La Zarzuela. Quería lo mejor para sus Herederas.

-No tenemos dinero, Felipe. Su Majestad ha gastado una pasta en el internado inglés de Froilán.
-Pues me pondré a trabajar para que a mis hijas no les falten unos buenos uniformes.

El sindicalista Toxo lo felicitó por ser un trabajador más.

-Aquí tiene el carné de CCOO, Alteza.
-No, gracias, prefiero el carné de identidad.
-Como quiera, Alteza. Yo les dejo unos cuantos carnés para que los repartan por ahí.

Los carnés eran preciosos. Le di uno a Isabel Sartorius.

-Toma, comadre -le dije-. Lo necesitas para ganar más dinero en Antena 3.

Lo aceptó encantada. Isabel es muy maja. Tiene que trabajar de tertuliana para pagar el colegio de su hija Mencía.

-Si no trabajara, mi niña tendría que ir a un colegio público lleno de inmigrantes -suspira-. No tendría futuro.
-¿Qué futuro tiene tu niña por ir a un colegio privado? -le pregunto.
-Tiene amigos de familias ricas y en España, si no tienes amigos, no eres nadie.

A mi doncella no le gusta Isabel Sartorius.

-Le va a quitar a su Príncipe, mi Princesa. Lo dice el tarot.
-Tonterías, Maripuri. Isabel es muy buena chica.

Doña Sofía opina lo mismo que Maripuri.

-Sigue enamorada de mi hijo.

Don Juan Carlos tiene otras preocupaciones. Por ejemplo, mi enemistad con sus hijas.

-Recuerda que son Infantas de España, nuera.
-Yo sólo recuerdo que soy la Princesa de Asturias y estoy muy liada con la vuelta a Los Rosales de mis hijas, Majestad.

La niñera Rafaela me recuerda que el 29 de septiembre no hay clases.

-En Los Rosales van todos los profesores a la huelga, ciudadana Leti.
-Pensé que eran de derechas.
-Son trabajadores.

Maripuri dijo que ella también iría a la huelga.

-Quiero jubilarme antes de los 67 años, mi Princesa.
-Podemos jubilarte ahora mismo con un despido.
-¡Ni hablar! Yo no vivo del aire, tengo que trabajar.

Mis Infantitas me preguntan si van a trabajar en Los Rosales.

-¿Estudiar y trabajar es lo mismo, mami?
-Parecido, Leonor, cariño.

Mi Leonor pone cara de trabajadora, agarra a Sofía y se van con su niñera Rafaela para el colegio.

Thursday, September 02, 2010

Resaca de una boda griega





La boda griega me decepcionó. Pensé que las novias millonarias se casaban con más lujos. Pues no. En Grecia las millonarias se casan en bodas sencillas. Yo iba disfrazada de sacerdotisa de la antigua Grecia. Un vestido precioso el mío. Seguí los consejos de mi doncella Maripuri y no me arrepiento.

-Gaste en su vestido, mi Princesa; no vaya con harapos. Que nadie pueda decir que España está en quiebra.

Así lo hice. Felipe Varela quedó con una sonrisa de oreja a oreja. Siempre me dice que soy su mejor clienta.

-Las otras clientas me vuelven loco con los regateos.
-¿Te regatean?
-Sí, Alteza. Su cuñada Elena siempre pide rebaja.

Marché escandalizada. Elena casa día más nerviosa me pone. En la boda vino a nuestra habitación a hacer las paces.

-Tenemos que dejarnos fotografiar juntas. Aquí te traigo a Cristina. ¿Está Felipe por ahí?

La eché de la habitación. A mí nadie me quita una foto con los rulos puestos. Mi Felipín ni se inmutó. él no se mete en discusiones de cuñadas. Doña Sofía, en cambio, siempre intenta hacer de mediadora.

-Piensa en España, Letizia, y haz las paces con las Infantas.
-¿Piensan sus hijas en España, señora?
-Nunca pensaron en otra cosa. Míralas. Elena se vistió de rebajas para la boda de Nicolás y Cristina va con un trapito de nada. Están representando a un país con casi cinco millones de parados.

¿A quién representaba yo? ¿A los ricos? Supuse que sí. La novia se me tiró al cuello.

-¡Ya soy princesa! -exclamó.
-Felicidades.
-Me siento como si fuera la Reina de Grecia.
-Suerte la tuya, hija. Tu suegra creo que se siente como la Reina Destronada de Grecia que es y tu cuñada Chantal sólo se siente madre de familia numerosa.

La griega dijo que no me entendía y marchó. Pobre mujer. ¡Tan rica y se alegraba de ser princesa de un país sin reino! Por lo menos yo principeo en un Reino de verdad.

Victoria de Suecia no soltaba a su marido. Me acerqué a ellos y les pregunté si iban a ir a la cárcel.

-No tenemos ninguna visita oficial prevista a los centros penitenciarios de nuestro país.
-Leí en los periódicos que estabais acusados de corrupción por ese viaje de novios financiado por un millonario.

Mi Felipín me arrastró hasta la otra esquina del salón de baile.

-¡Leta! ¿Has olvidado el protocolo?
-Nunca lo aprendí.
-¡Ay Leta, que nos hundes!
-Tranquilo, Felipe. Ya no hablo más. Que vengan los fotógrafos para inmortalizar mi amistad con tus hermanas.

Toda la prensa recogió la noticia. Las mujeres de La Zarzuela habíamos hecho las paces. Peñafiel fue el único periodista que no tragó la noticia. No me importa. Yo he cumplido mi deber.

Regresé de Grecia hecha polvo. Nada más entrar por la puerta, le grité a la cocinera Ángela que me prepara una tortilla con muchas patatas y con muchos huevos.

-Creo que estoy desnutrida.
-Come muy poco, mi Princesa -me riño Maripuri.
-En Grecia casi no nos dieron de comer. Las raciones en el banquete eran más pequeñas que las de El Bulli. Te morías de hambre.

Maripuri, la cocinera Ángela y mis Infantitas quedaron espantadas al verme devorar una tortilla entera.

-Debe ser cierto que Grecia es un país en quiebra -murmuró mi doncella.
-Muy cierto, Maripuri. No quiero pensar qué comerán los pobres allí si los ricos comen tan mal.

Mi doncella dijo que se alegraba por no haberme acompañado. En España hay mejores bodas y mejores banquetes, por ejemplo el de Julio Iglesias y Miranda. Dicen que comieron cigalas mezcladas con caviar.




Thursday, August 19, 2010

Éstas no son las vacaciones que me merezco como Princesa




Las vacaciones son estupendas, aunque no están a la altura de las que me merezco como Princesa de Asturias. No trabajas y cobras. Puedes levantarte tarde, comer fuera de horario, apagar el móvil, pasar una tarde entera con la peluquera, recibir al masajista. Yo no quería saber nada de la actualidad estos días, pero mi doncella me informó contra mi voluntad sobre la prohibición de los toros en Cataluña.

-¿Los prohibieron en Madrid, Maripuri?
-No, mi Princesa.
-¿Y en Andalucía?
-Tampoco.
-¿Prohibieron los San Fermines?
-Todavía no.

Respiré tranquila. Su Majestad y mi cuñada Elena pueden ir a muchas corridas. Yo prefiero la caza a los toros. Cazar es un gozada. Pim pam pum y tumbas un león. Mi Felipín es el mejor cazador de conejos del país. Yo soy más de caza mayor. Una vez en África maté un rinoceronte. Casi no me lo creía. Tuve que acercarme al bicho y tomarle el pulso para creerlo.

Maripuri no descansa. Lee periódicos, mira la tele, navega por Internet, trabaja con el tarot. El otro día le miró el futuro a Montilla.

-Usted no vuelve a ser Presidente en su vida.
-Ya lo sé, señora -le dijo el Honorable.
-Los andaluces no le perdonarán la prohibición de las corridas de toros y los catalanes nunca lo han querido.

Las tiradas de cartas de mi doncella son muy sinceras. Te lo dice todo. A mi suegro le predijo un tropezón en la escalera de la Catedral de Santiago. Su Majestad tuvo que ser agarrado por doña Sofía para no acabar rodando por la plaza del Obradoiro.

-Os tengo que dejar a vosotros las inauguraciones y las misas.

Mi Felipín le pidió una subida de sueldo.

-Si trabajo más, tengo que cobrar más.
-Tú quieres cobrar como un contgrolador aéreo, hijo.


Mis cuñadas no piden menos. Yo, en cambio, me he solidarizado con lso casi cinco millones de parados y reduje mi sueldo un 15%.

-Déselo a los pobres, Presidente -le dije a Zapatero.
-¿A la Iglesia?
-No, no, a los parados de larga duración.

Zapatero se emocionó. Me confesó que iba a reducir sus vacaciones a unos días por León y otros días en la finca de Quintos de Mora.

-Espero no encontrar los fantasmas de Bush y Aznar.
-Los fantasmas no existen -le aseguré.
-Ésos dos son muy malos, Alteza, y todos los malos tienen fantasma.

No le hablé de la fiesta nacional. Sólo le pregunté si le gustaba el rabo de toro.

-Me encanta, Alteza, pero mi perdición son los conejos. En La Moncloa hay asado de conejo todos los días.
-Le prepararemos conejo cuando venga a Marivent -le prometí.

No sé quién se lo preparará. La cocinera Ángela está de vacaciones y Maripuri es un desastre en la cocina. Yo no he vuelto a pisar una cocina desde el día que me casé. Vamos a tener que ponerle conejo precocinado.

Nos llegaron muchas cartas de los aficionados a los toros pidiéndonos ayuda.

-Hay que ir más a los toros, Sofí -dijo Su Majestad.
-Conmigo no cuentes, Juanito.
-Entonces tendrá que ir la nuera. No quiero que la fiesta decaiga.
-¿Qué comisión cobraré por ir a Las Ventas? -pregunté.
-Ninguna.
-Entonces casi mejor voy a las manifestaciones antitaurinas.

La niñera Rafaela fue a una en Barcelona y le dieron un bocadillo de butifarra.

Su Majestad dice que lo ponemos enfermo con nuestras ideas. Teme, el pobre, perder la Corona y no poder dejarnos su mejor herencia.

Así van trascurriendo estas vacaciones cutres para una Princesa. Me lo pasaba mejor cuando íba con mi familia de sangre a Benidorm. No teníamos a los fotógrafos siempre encima y mamá hacía una croquetas que te chupabas los dedos. En Mallorca me muero de aburrimiento. Sólo hay paparazzi, periodistas de los otros, suegros y cuñadas. Este verano recibimos la visita de las Obama. No me gustaron nada. La niña estaba más mimada que mis Infantitas y Michelle se da muchos aires.

-Soy la mujer de Obama -me dijo nada más verme.
-Yo soy la mujer de Felipe de Borbón y Grecia -le contesté.
-¿Crees que serás Reina algún día?
-Eso espero.

Ahora estamos de yate. Nos vamos a la boda del primo griego de mi Felipín. Se casa con una ricachona dentro de unos días. ¿Qué vacaciones son las mías? O me aburro como una ostra en Mallorca o me llevan a eventos familiares. Ya os contaré la boda griega, amigos.




Tuesday, July 13, 2010

España es la mejor y yo soy su Princesa


¡Por fin somos Campeones del Mundo! Todavía no lo creo. Sufrí mucho durante la final. me agarraba al brazo de mi Felipín para que las cámaras de televisión no captaran mi temblor de manos.

-Tranquila, Leta, que en los penaltis ganamos -me decía mi Felipín.
-Yo no aguanto los penaltis.
-Recuerda que eres Princesa de Asturias.

A mi lado Máxima de Holanda recordaba que era Princesa de Holanda y no temblaba. Sonreía porque ella sonríe mucho y ofrecía pipas a todo el palco.

-¿Quieres, Letizia? -me ofrecía de vez en cuando.
-No, gracias.

Doña Sofía aceptó un puñado. Intentó abrir una o dos sin éxito. Después le pasó las pipas de Máxima a un escolta y se centró en animar a los nuestros.

Yo también animaba. Gritaba los nombres de los jugadores y aplaudía. Doña Sofía levantaba los puños. El príncipe Guillermo se apartó de nuestra Reina.

-Mi madre, la Reina de Holanda, cuando levanta los puños, me acaba pegando -me cuchicheó.
-Doña Sofía nunca llegó a tanto.

El gol de Iniestas entró en la portería contraria justo en el momento que servidora de las Españas, es decir, yo, estaba tomando un valium. Mi Felipín gritó gol como si lo hubiera metido él mismo. Tuve que taparme los oídos.

Doña Sofía y mi Felipín se olvidaron de los Príncipes de Holanda. Me tocó a mí consolarlos. Máxima acabó con mis pañuelos de papel.

-Argentina perdió y ahora pierde Holanda. No es justo.
-Te acompaño en el sentimiento.
-Gracias, Letizia.

El Príncipe Guillermo se ofreció a acompañarme a mí en el sentimiento de felicidad. Le dije que para esas compañías ya tenía a mi Felipín.

-¡Mira como se besan! -chilló doña Sofía señalando un televisor.

Casillas morreaba a Sara Carbonero. Agarré a mi Felipín y le dije que íbamos a besarnos.

-Ay, no, Leta.
-Me besas ahí abajo en el campo de fútbol delante de todos.
-¿Qué tomaste, Leta?
-Un valium.
-Ya me parecía a mí. Deja los besos para la intimidad, anda.

Y me quedé sin beso público.

Tuvimos que regresar apurados. Su Majestad había quedado en pijama en Madrid. Doña Sofía temía que recibiera a nuestra selección en pijama y zapatillas.

-Juanito ya no es el que era, Letizia. Los años le han pasado factura a tu suegro.
-¿Va abdicar? Podría abdicar en el acto de recibimiento a la selección.
-Quita esa idea de la cabeza.

En el Palacio Real apareció mi cuñada Elena. Estaba eufórica. Dios sabe lo que habría bebido.

-Somos campeones -decía.

Había traído a Froilán por si los jugadores del Barcelona se lo llevaban para la Masía.

-Me gusta la idea de tener un hijo futbolista. Froilán sabe dar patadas.
-Entonces debes llevárselo a los holandeses, cuñada. En Holanda se practica el fútbol leñero.

Doña Sofía intentó poner paz. Me callé para contentarla. Ver la copa en el suelo del salón donde me coronarán -reina de España me hizo soñar con mi reinado. ¡Qué feliz seré! Mis Infantitas tocaban la copa con ilusión.

-Niñas, esperad a tocar la Corona -les dije.

Mi doncella Maripuri escribió una instancia de queja a Su Majestad. Maripuri quería traer a toda su familia desde Galicia para abrazar a los jugadores.

-En la Moncloa tratan mejor a los funcionarios, mi Princesa. Zapatero invitó hasta a los abuelos de sus trabajadores.
-Aquí te pagamos mejor, Maripuri.
-Allí dan canapés y tapas de tortilla.

Maripuri se hizo fan de Zapatero. Quedó encantada con el recibimiento de Moncloa a nuestros campeones. Mi doncella no comprende que Su Majestad no está para mucha fiesta; tiene que cuidarse. Los fiestorros que tanto le gustan tendrán que esperar a mi reinado.

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