La vida es triste. Lo pensé visitando a los heridos y familiares de las víctimas del último accidente de tren en Urda. Hoy estás y mañana te vas. Los tuyos se pueden ir. El mundo te puede cambiar en un instante.
Pero quiero ser optimista porque la vida sigue. Debemos darnos ánimos unos a otros, aunque haya momentos en los que cuesta.
Pasé este fin de semana ordenando armarios. Nada mejor que la limpieza para desconectar. Mi Leonor me quería echar una mano, pero la envíe a estudiar.
-Tú a tu habitación, hija. Vas a tener exámenes y tienes que aprobarlos.
-Mis exámenes serán fáciles.
-No te fíes, cariño.
-Me dijo Sofía que esta carrera es facilísima.
-Tu hermana Sofía estudia en una universidad privada -le recordé.
-¿Quieres decir que le compras los aprobados a Sofía?
-Quiero decir que en una universidad pública hay que estudiar mucho más para tener buenas notas.
Finalmente me hace caso. Quedo sola. Mi Felipe está durmiendo la siesta. Mi doncella Maripuri está en la huerta cogiendo unas zanahorias para la sopa de mañana. Doña Sofía fue a Londres. Mi Sofía anda por París.
Cada uno por su lado. Pero creo que estamos todos tristes. El accidente de los trenes de Toledo nos ha dejado con la moral por los suelos.
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