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Wednesday, December 26, 2007

Nochebuena sin conejo



Creo que estoy embarazada. Los mareos que sufrí en silencio durante la cena de Nochebuena sólo se pueden explicar por la presencia de un varón en mi barriga. Me daba vueltas hasta Su Majestad dentro del televisor.

-No bebas más sidra, Leta. La sidra emborracha tanto como el cava -me dijo mi Felipín cuando estábamos en los postres.
-Calla, Felipe. ¿No ves que está hablando tu padre en la televisión?
-Su Majestad habla, pero en la mesa.

Era cierto. Su Majestad discutía con mis cuñadas. Elena y Cristina no querían ir a la misa del gallo.

-Hace frío, papá -protestaba Cristina-, y la capilla no tiene calefacción. Si mis hijos pescan una gripe, me vas a oír.

Así no se le habla a un padre. Si una de mis hijas me hablara con esa falta de respeto, le quitaba el infantado de España.

Elena tampoco quedaba atrás.

-Yo no puedo ir a esa misa, papá. Estoy excomulgada como todos los divorciados católicos. Monseñor Rouco ya me llamó diciendo que no habrá más hostias para mí.
-Pero, ¿qué forma de hablar es esa? -exploté-. Yo, que fui educada en la escuela pública, hablo con más educación.
-Leta, por favor.
-Déjame hablar, Felipe. ¿No ves que tus hermanas no respetan a Su Majestad?
-Calla, nuera -me ordenó Su Majestad-. Los Borbones hablamos con campechanía. Todavía no nos entiendes.

Me serví otro culetín de sidrina e intenté pensar en el idioma de la campechanía. Imposible concentrarme. En mi barriga había un varón.

-Ay, Felipe, aquí hay un niño.
-No debes ver el orfanato, Leta. ¿Por qué no te acuestas?

¿El orfanato? Ah, sí... Su Majestad había puesto la película para entristecerme.

-Me refería al niño que se mueve en mi barriga.
-Estás chispa, cuñada -me dijo Cristina-. Jamás de los jamases tendrás un varón.
-El varón será mi tercer hijo. Lo dice el tarot de Maripuri.

Doña Sofía nos pide que no discutamos. Es Nochebuena y ella quiere paz.

-¡Cantad Noche de paz para la Reina! -grito.
-No chilles, Leta. A ver si acabamos la cena en paz.

Imposible. Froilán, que quiere ser torero de mayor, intentaba torear a los conejos que nos regaló ZP.

-Está destrozando el mantón de Manila de Elena -observé.
-No importa, Leta. Mi hermana quiere quemar toda la ropa que le regaló Marichalar.
-¿Y qué va a poner después?
-Elena tienen un gran fondo de armario.

Suerte la suya. Yo tengo los trapos contados.

-Leonor también quiere ser torera, tía -me informa Froilán.
-Dios no lo quiera. Espero que este país siga siendo monárquico durante los próximos cinco siglos para que mis hijas no tengan que ganarse la vida con el toreo.
-El mundo no durará tanto, Letizia -dijo doña Sofía muy seria-. Creo que nosotros veremos el final.
-Pero Majestad, ¿ésta es la cena de Nochebuena o es la última cena? -pregunté.
-Si te divorcias de Felipe, será tu última cena en esta casa.
-Gracias por el aviso, Majestad.

Parece que sólo soy una invitada, una madre de Herederas del Heredero, una concubina casada. Lo pensé el veinticuatro y pensé también en solucionar mi estatus real. De hecho, hasta lo intenté.

-Majestad, ¿ha dicho en su discurso de Nochebuena la fecha de la abdicación? -le pregunté al Rey camino de la misa del gallo.
-Esa fecha la dirá Dios, nuera. Dios y mi salud.

Tendré que seguir recordándole que en este país hay pensiones de jubilación. La Seguridad Social puede cubrir sus necesidades en su ya iniciada vejez. Y yo puedo contribuir más al erario público como Reina de las Españas. Hasta podré indultar conejos como hizo doña Sofía con la pareja conejil que nos regaló ZP. El menú vegetariano seguirá triunfando en las Nochebuenas de La Zarzuela.

Thursday, December 20, 2007

¿Comeremos conejo?



Zapatero nos envió un par de conejos para la cena de Nochebuena. Quiere que los habitantes de La Zarzuela no fastidiemos la inflación comprando los cien pavos de todos los años.

-En La Moncloa dos conejos llegan para darle de comer al personal -le dijo ZP a la cocinera Ángela cuando lo llamó pidiendo más carne.

Nuestra cocinera le pidió la receta y el Presidente nos envió por fax las instrucciones precisas para multiplicar el guiso de conejo.

-Yo soy vegetariana -dijo doña Sofía muy seria-. No quiero que matéis esos dos preciosos conejitos con los que me he encariñado.
-Las Herederas del Heredero tiene que alimentarse bien, Majestad. ¿No ve que mi niña Sofía está sin pelo? Es por la escasez de proteínas del menú de La Zarzuela.
-No entiendes nada de Borbones, Letizia. En nuestra dinastía escasean los pelos.
-En los hombres adultos, Majestad. Las mujeres necesitan peluquero y depilación.

Doña Sofía insistía en la falta de pelos y yo me iba deprimiendo. No llegué a la depresión completa gracias a mi doncella. Maripuri vio a través del tarot a mi niña Sofía luciendo la melena más grande de las Españas.

-La conseguirá comiendo conejo cuatro veces a la semana. El conejo será el único animal que comeremos los españoles, mi Princesa. Veo el pollo por las nubes, las vacas locas, los caballos con peste equina, los cerdos con una peste que no sé como se llama.
-¿Y las verduras, Maripuri? ¿Serán caras?
-Prohibitivas, mi Princesa. Los repollos y los grelos sólo los comerán los más ricos del país.

Fui a decírselo a mi Felipín.

-ZP lo arreglará, Leta. El Presidente sabe bajar los precios. Tiene un Ministro de Economía muy listo.
-¿Solbes?
-Sí, amor. Pedro Solbes es un experto en devaluar la moneda. Sabe que un euro vale 160 pesetas y que dejando menos propina a los camareros no suben los precios.
Mi corazón volvió a latir sin miedo al futuro. Con un Presidente como Zapatero regalándonos conejos vivos para Navidad y un ministro de Economía bajando el tipo de cambio del euro en más de seis pesetas antiguas, España va mejor que con Aznar. Sólo tenemos que atrevernos a matar los conejos para cenar en Nochebuena.

Saturday, December 15, 2007

Felices Navidades






Estoy enviando nuestras postales navideñas a las amistades. Son preciosas. Mis niñas Leonor y Sofía salieron con cara de Infantas de España. Sus primos, los pobres, ponen caritas de vasallos, sobre todo los mayores. Saben que tienen que hacer reverencias a mis hijas toda la vida.

Elena le puso muchos peros a la postal. Decía que sus hijos no estaban para una foto.

-Pues últimamente chupan mucha cámara, cuñada -le dije-. Froilán y Victoria Federica son los niños españoles más veces fotografiados a la puerta de un colegio privado.
-Ten compasión, Letizia -me rogó-. Un divorcio es muy duro para los hijos. Haced una foto al Palacio y enviádsela a los periodistas.

Su Majestad se negó a fotografiar La Zarzuela.

-Podría haber un malentendido sobre la buena salud de la Monarquía. Nos fotografiaremos la Reina y yo con nuestros ocho nietos.

Así lo hicieron. Doña Sofía agarró a su nieta tocaya y fue hacia un banco. La siguieron los otros siete nietos restantes más Su Majestad.

-Una risa, niños -les pidió el fotógrafo de la agencia Efe.

Froilán no sonreía. Elena le hacía carantoñas y no había manera de arrancarle una risa.

-O viene papá o no me río.
-¿No me quiere, hijo? -lloriqueó mi cuñada.
-Más quiero a papá.
-¡Machista! -le grité-. Hay que querer a quien te ha parido, chaval. Un hijo que no quiere a su madre es un malnacido.
Leta! -protestó mi Felipín-. Recuerda quien eres.
-¿Por qué no os calláis?

¡Lo que faltaba! Su Majestad volvía a decir la frase célebre. No aguanto la frasecita.

De pronto Froilán estalló a carcajadas. ¿Qué había visto mi travieso sobrino? Me volví y allí estaba Maripuri con la portada de "El jueves".

-Mire lo bien que quedan usted y el Príncipe con capuchas de Papá Noel.

Mi grito se oyó en las Bermudas.

-Yo a esos los denuncio. Que los metan en la peor cárcel de mi Reino.
-No, mi Princesa. Vuestra Alteza debe defender la libertad de expresión. Recuerde que fue periodista.

Mi doncella no entiende que la libertad de expresión se defiende hasta el mismo momento en que te dibujan desnuda. Después dejas de defenderla.

Mi Felipín ya está consultando a nuestro equipo jurídico la posibilidad de interponer una querella por daños y perjuicios a nuestra intimidad de alcoba.

Wednesday, December 12, 2007

Un regalo para Maripuri



Estos días estoy comprando los regalos para el servicio doméstico de Palacio. Intento regalarles a mis sirvientes lo que desean. A la cocinera Ángela, por ejemplo, le compré unos guantes de pelo de burro. Sé que le gustan las pieles aunque suele ir a esas manifestaciones de desnudos. Ángela hace como las modelos: está contra las pieles porque no puede comprarlas. El jardinero Jordi estará muy contento con unas flores artificiales que le compré por Internet. El contable Juan, de baja por depresión desde hace seis meses, tendrá que contentarse con una postal de yahoo. Al peluquero Hernán no pienso regalarle nada; no merece mis regalos. A la niñera Rafaela habrá que darle un aumento de sueldo, pero es cosa de Su Majestad.

A quien no puedo satisfacer es a Maripuri. Mi doncella se encaprichó con la columna de Umbral.

-Yo escribo bonito, mi Princesa. Con muchas metáforas.
-Pero yo no soy la Reina Maga, Maripuri. Si llamo a Pedro J. pidiendo la columna de Umbral para mi doncella...
-Se la da, mi Princesa. A usted no le diría que no. Dígale que yo soy la que ha salido muchas veces en el tema de debate de los domingos. Firmo como María.

Me parece que Maripuri va a tener que esperar a que yo sea la Reina de todas las Españas, incluida la España justa. Y veo lejano ese día. Su Majestad no tiene ganas de abdicar, sobre todo desde que Jiménez Losantos le pide la abdicación.

-Ahí está ése diciendo que son las siete de la mañana y los Albertos aún no han entrado en la cárcel -dice cuando oye al famoso locutor de la emisora de los obispos.
-Vuestra Majestad manda.
-Quisiera mandar más, nuera.

Yo también quisiera mandar más. Quisiera un país más justo.

-¿Ya ha llamado a Pedro J., mi Princesa? -insiste Maripuri.
-Tengo que pensar lo que le voy a decir -le contesto.
-Dígale que yo escribo lo que quiera. Por dinero soy capaz de escribir un artículo de derechas el lunes, uno de izquierdas el martes, otro centrado el miércoles, el jueves escribiría un artículo republicano, el sábado escribiría alabando a Chávez y el domingo terminaría la semana de "el mundo" escribiendo en contra del cambio climático que nos manda Dios.

El dinero hace estragos en la gente. Miro a mi doncella y no la reconozco. Maripuri es más capitalista que Adam Smith. Lo malo es que es capitalista por necesidad. Como yo.

Friday, December 07, 2007

El cumpleaños de la Constitución



La Constitución cumplió 29 años y nos reunimos para celebrar el cumpleaños. Sólo los de la Casa Real: Sus Majestades, nosotros, las Infantas y demás familia. A los primos no los invitamos. Tampoco hicimos un besamanos para los políticos. El país no está para fiestas.

La tarta dejaba mucho que desear. Con tanta vela se la chamuscó un poco el merengue.

-Al menos pruébala, Leta. A Su Majestad le parece mal que no comas un trozo -me cuchicheó mi Felipín.
-¿Para aquí el trozo más grande! -grité.

Mis cuñadas me miraron con cara de espanto. Había roto el protocolo. Pero tenía solución. Suavicé el tono de mi voz asturiana hasta conseguir el acento aristocrático de los madriles, y le dije a su Majestad:

-Señor, ¿podría Vuestra Majestad servirme un trozo de esa deliciosa tarta constitucional?
-¿Qué pasa en esta casa, Sofí? -explotó el Rey-. La hija mayor se nos divorcia, la nuera todavía no ha aprendido el protocolo, el Heredero...
-¡Juanito! -lo interrumpió doña Sofía-. Debes sentirte orgulloso de nuestros hijos, el Príncipe y las Infantas.

Parecía que no había motivos para que se sintieran orgullosos de mí.

-En Barcelona dicen que eres anoréxica, cuñada -me espetó Cristina.
-A ti en Madrid te llaman gorda.
-¡Leta!
-Déjame hablar, Felipe. ¿Y sabéis que dice Peñafiel? Que Elena dejó a Marichalar por un viejo sesentón. Creo que es el que le vende los caballos.

Mi cuñada Elena tiró una copa al suelo. ¡Menuda familia! En mi casa siempre hablamos de los cotilleos sin que nadie se sintiera ofendido.

-Hay que llamar al servicio -dijo doña Sofía-. No discutáis, chicas.

Maripuri vino con una escoba a recoger la copa rota.

-Froilán se ha amotinado en el despacho de Su Majestad -nos informó-. Dice que no quiere un padrastro portugués.
-Ya sabes, Elena. Cambia de novio -le sugerí-. Tu hijo habla ingle´s y castellano de Madrid. Comprende que su cabeza no da para aprender portugués.

Mi cuñada Elena marchó furiosa. Creo que fue a celebrar la Constitución con sus hijos a Lucio. Últimamente le gustan mucho los menús sencillos. A mí me gusta el menú de Palacio: mucha verdura, mucho pescado y nada de carne. Desde que llegué a La Zarzuela no sé lo que es comer un chuletón.

Monday, December 03, 2007

Días tristes



Estoy triste. Los malos volvieron a matar. Muerte, lágrimas, familias rotas, dolor, entierros... Yo no quiero un Reino así. Mi Reino tiene que ser un trozo de felicidad, como Mónaco. Quiero que mis súbditos sean felices, tengan buenos empleos, menos inflación, tres meses de vacaciones, muchos hijos.

Mi doncella Maripuri dice que ahora las familias numerosas son ricas.

-Son del Opus, mi Princesa.
-No me asustes, Maripuri. A mí ese tipo de Iglesia me asusta.
-A mí también. Yo soy seguidora de la Iglesia Verdadera.
-¿La Cienciología? -le pregunté.
-No, mi Princesa. La Cienciología es una secta patrocinada por Tom Cruise. Yo creo en el Jesucristo de los Evangelios.

Maripuri me explica sus creencias. No la entiendo mucho, pero le digo sí a todo.

-En resumen, mi Princesa, Jesús de Nazaret echó a los mercaderes del templo, obligó a los ricos a repartir sus patrimonios entre los pobres para poder ser discípulos suyos, defendió a la Magdalena, multiplicó la comida para que no hubiera hambre en su casa, nunca se metió en política,...
-Calla, Maripuri -la interrumpí-. No me hables de política.
-Entonces le hablaré de la foto familiar que tienen que hacer para felicitarles las Navidades a los españoles.

¡Dichosa foto! Por culpa del divorcio de mi cuñada Elena no vale la fotografía de este verano en Marivent. Nuestros secretarios no son capaces de cortar a Jaime.

-Le quedan las piernas, Leta. Los periodistas van a reconocer las piernas de nuestro ex cuñado -se lamentó mi Felipín ayer, muy preocupado por el corta y pega de este año.
-El problema sería que no las reconocieran, Felipe. Imagina que cuentan las piernas, les sobran dos y se empeñan en verte a ti cuatro piernas, o a Urdangarín. Incluso a Su Majestad podrían verle cuatro piernas.
-No puede ser, Leta, no puede ser.

Maripuri me explica su idea grandiosa para felicitar las Navidades a nuestros súbditos:

-Una foto es poca cosa, mi Princesa. Si usted me ayuda, yo puedo escribir un artículo en la columna de Umbral. Sólo tiene que pedírselo a Pedro J., mi Princesa. Dígale que la Maripuri de La Zarzuela quiere escribir en "el mundo".
-Pero... ¿qué dices, Maripuri?
-Escribiría un artículo sobre la crisis de la Familia Real y los de "El jueves" harían un dibujo para ilustrar mis sabias palabras.

Empiezo a creer que Maripuri es una mujer ambiciosa que echa a perder la ambición en sus momentos de timidez. Pero no puedo ayudarla. Pedro J. nunca le daría la columna de Umbral a una doncella tarotista. Y Su Majestad pondría sus gritos en Venezuela si leyera una reflexión filosófica sobre la Familia Real firmada por mi doncella. Es muy clasista, muy Borbón, es decir, muy Rey de España.

-Yo escribiría con muchas metáforas, mi Princesa.
-Los sé, Maripuri, lo sé.

Quedamos calladas. En el primer piso de mi Palacio, Sofía balbucea sus primeras palabras. Le pido a ese Dios que dicen que existe, que mi niña no sea superdotada. El destino de los superdotados suele ser la puerta cerrada a los empleos dignos, sobre todo cuando nacen en familias humildes.

Wednesday, November 28, 2007

Susto tras el concierto



El domingo tuvimos que llevar a mi cuñada Elena al concierto de Bruce Springsteen. Yo hubiera preferido quedarme en mi Palacio con mis infantitas. Sofía ya anda agarrada a mi dedo meñique. Es un sol de niña, más parecida a mí que al Príncipe. Quien se parece a mi Felipín es Leonor. La Heredera del Heredero me va a salir borbona. Espero que no se parezca a Elena. España no resistiría otra Infanta divorciada.

-¿Vamos a comer a Lucio? -nos preguntó mi cuñada Elena después del concierto-. Hace siglos que no como patatas con huevos.
-Pues suerte que tienes, hija. En mi casa no se come otra cosa.
-Leta, por favor.
-Déjame hablar, Felipe. Yo ahora regreso a casa. Estoy harta del Bruce ese. No entendí ni una palabra. Bueno, sí. Entendí el "¿por qué no te callas?" que nos gritó el público.
-Yo oí un "¿por qué te divorcias?"-dijo Elena-. Creo que lo decían por mí.

Seguro que se lo dijo Peñafiel. Ese hombre me echa a mí la culpa del divorcio de Elena. Soy un mal ejemplo para mis cuñadas, según Peñafiel. Es odioso.

-¿Ya están aquí, mi Princesa?-se extrañó Maripuri cuando nos vio llegar-. Pensé que iban a trasnochar.
-Claro que no, Maripuri. Somos adultos con niños pequeños.
-Los niños duermen como benditos. La niñera Rafaela acertó esta noche con el cuento. Creo que les leyó "la cenicienta".

¡Y tanto que acertó! El lunes no había manera de despertar a Leonor. No oía mis gritos. Desesperada, empecé a tirarle de las orejas.
-¿Qué haces, Leta? Estás maltratando a nuestra primogénita.
-No despierta, Felipe. Leonor está como la Bella Durmiente. Me va a dar algo.
-No despertará hasta las diez de la mañana -nos interrumpió la niñera Rafaela-. Le tuve que suministrar un somnífero más fuerte que a los otros niños porque tiene la sangre más azul.

Me desmayé. Aquella loca había copiado los métodos de Kerry McCann para dormir a los nietos de Su Majestad. Por suerte, el resultado no fue un asesinato onvoluntario. Mi niña Leonor despertó justo en el momento en que yo recuperé la consciencia.

-¿Qué hace mami en el suelo?
-¡Ay, mi niña! -la abracé-. Pensé que no sobrevivías a una noche de sueño farmacéutico.
-Vamos al cole, mami. Y dile a Froilán que no le dé patadas a la tele. Ayer rompió otra tele.

Froilán cogió la malsana costumbre de patear a Hugo Chávez. Le explicamos que realmente a quien le suelta la patada es al televisor, pero el niño no entiende. Cree que todos los que salen en la pantalla están dentro del aparato.

Friday, November 23, 2007

Rajoy nos quiere reducir los ingresos



Estoy preocupadísima. No sé qué va a ser de nosotros si el PP gana las elecciones de marzo. Rajoy quiere bajar los impuestos y, con menos ingresos, ¿cómo vamos a vivir? Para vivir se necesita dinero, mucho dinero. Un Lorenzo Caprile bueno anda por el millón de las antiguas pesetas. Pero no hablemos de ropa, la comida es carísima. Sólo en leche especial para el crecimiento de las Infantas gastamos quinientos euros al mes.

-Debería alimentarlas con leche de rata, mi Princesa -dijo Maripuri cuando vio la última factura de economato de La Zarzuela-. Es muy nutritiva. Al menos eso dice Heather Mills.
-¿Leche de rata? ¡Ni loca!
-La ex mujer de Paul McCartney no toma otra cosa.

Seguramente no puede comprarse un buen tetrabrick de leche de vaca recién ordeñada. Pobrecita. Los divorcios dejan a las mujeres pobres. Mira mi cuñada Elena, antes tan bien vestida, y ahora vestida como una conductora de metro sin uniforme. Por lo menos sus ahorros le dieron para comprar un chalecito en un barrio obrero construido en tiempos de la última República.

-Los escoltas le caben en el jardín -nos dijo doña Sofía, tras ir a visitarla-. Estoy más tranquila. Temía que se liara con un escolta. Elena se parece mucho a nuestra antepasada Isabel II.
-¿Se parece Jaime a Francisco de Asís? -le pregunté.
-No seas impertinente, Letizia. Marichalar es un caballero.
-Déjame hablar, suegra -protesté-. Felipe, ¿tú crees que Jaime es un caballero?
-¿Por qué no te callas, Leta?

Quiero saber si Marichalar se parece al esposo de Isabel II, pero me queda claro que mi Felipín se parece a su padre el Rey.

Maripuri pasa las tardes calcetando. Bufandas, jerseys, guantes, chalecos, calcetines,... se van acumulando en su habitación.

-Necesito otro armario más, mi Princesa.
-Deja de incrementar tu ropero, Maripuri.
-Vienen malos tiempos, mi Princesa. Rajoy va a ganar las elecciones y ya sabe que con el PP viene la pobreza.
-¿Lo dice el tarot?
-Sí, mi Princesa. Se aproximan ocho años de paro e inflación. Vamos a pasar hambre.
-Eso no lo voy a permitir, ¿me oyes, Maripui? Si tengo que robar, robaré, pero mis hijas no pasarán hambre.
-Lo mismo decía Sacarlett O´Hara en "Lo que el viento se llevó" -me recordó mi doncella.

Scarlett... Yo podría ser Scarlett con estos ojos verdes, esta cara con personalidad, este cuerpo de modelo. Yo podría ser, podré ser todo lo que me proponga. Hasta Reina. Sí, yo seré la Reina.

Monday, November 19, 2007

Aquí no hay quien viva



La Zarzuela cada día más me recuerda a aquella serie titulada "Aquí no hay quien viva". Nuestra calidad de vida ha empeorado con la llegada de Elena y su prole. Es imposible concentrarse en el papel de Princesa de Asturias.

-Tranquilízate, Leta -me dice mi Felipín cuando ve que estoy a punto de gritar.

¿Cómo me voy a tranquilizar? Maripuri descubrió una reedición de las guerras carlistas en el futuro próximo, a través de sus cartas.

-Va a haber un problema dinástico, mi Princesa. Sale en el tarot y en la baraja española.
-Vuelve a mira, Maripuri, y dime la fecha exacta de la guerra.
-Entre el año 2016 y el 2017, coincidiendo con la mayoría de edad de su sobrino Froilán.
-Ese niño va a ser el fin de la Monarquía.
-El fin no, mi Princesa. Yo diría que es la continuación. Parece que va a ser rey. El tarot dice que Su Majestad lo nombra heredero en su testamento.

No lo podía permitir. Corrí al despacho de mi Felipín. Como siempre, estaba trabajando. Nada importante, sólo hablaba por teléfono con Aznar.

-¿Qué ocurre, Leta? Estoy muy ocupado hablando con los líderes de la derecha de nuestro país.
-Su Majestad ha nombrado heredero a Froilán en el testamento.ç -No tengo esa información, Leta.
-¡Yo sí! -chillé-. Sale en el tarot de Maripuri.
-En nuestro país la única información oficial es la que sale en el BOE.

Mi Felipín no va a heredar nunca con esa calma boba que tiene. Hay que anticiparse a los acontecimientos, tomar medidas. Le dije que en el futuro próximo habrá unas guerras carlistas como las del siglo XIX.

-Tu doncella es la personificación del sentido trágico de la vida, Leta. Donde no ve una guerra encuentra un maleficio. Voy a seguir trabajando por nuestro país, Leta. Ya sabes: todo por la Patria.

Froilán corre por todos los edificios de La Zarzuela. Parece un pariente de los hunos. Le pregunto a doña Sofía si entre sus antepasados están los bárbaros que acabaron con el Imperio Romano.

-Mis antepasados fueron todos reyes.
-Los míos también, señora. Todos eran reyes del proletariado.

La Reina no está interesada en la realeza proletaria. Le preocupa el futuro de Marichalar.

-Felipe lleva todo el día hablando con Aznar. Quiere que lo lleve para la universidad de Georgetown. Podría dar clases de moda.
-¿A los estudiantes?
-Sí, querida. Los alumnos de Georgetown son de buenas familias.
-Creo que tendría más futuro en Venezuela. Es un país con muchas bellezas femeninas que quieren ser misses y necesitan asesores de imagen.
-¿Me has dado una idea magnífica! -exclama doña Sofía-. Jaime le pedirá perdón a Chávez en nombre del Rey.

Su Majestad no estuvo de acuerdo con la idea de doña Sofía. Él es el Rey y no pide perdón, y menos mediante intermediarios. Mi Felipín quiere que su ex cuñado se anote en el INEM. Yo creo que vamos a tener que seguir financiándole los gastos mientras rezamos para que no acierte Maripuri en eso de las nuevas guerras carlistas.

A quien no tenemos que financiar es a mi ex. Publicó un nuevo libro. Todavía no lo leí. Reconozco que me da miedo leerlo, por si me reconozco en alguna metáfora. Para Alonso Guerrero yo siempre seré su musa.

Wednesday, November 14, 2007

La separación de Elena



Finalmente mi cuñada Elena consiguió que Su Majestad le diera permiso para separarse de Marichalar y dejara de decirle ¿por qué no te callas, hija?. Estaba hasta la trenza de aguantar al marido. Jaime es un hombre muy quisquilloso con la moda femenina; antes de llegar los últimos modelos a la pasarela ya quería que Elena los luciera en una cena de gala en el Palacio Real. Con un hombre así es muy difícil convivir en armonía. Las mujeres necesitamos tiempo para elegir los vestidos, nos gusta ir a la primera moda, no a la última.

Gracias a mí estamos en China. Le dije a mi Felipín que la separación de Elena no me cogía en Madrid.

-Cuanto más lejos mejor.
-Elije, Leta: Australia, Nueva Zelanda, Japón, Rusia, China,...

Me decidí por China. Maripuri comprobó en sus cartas que no aparecía Chávez por Pekín.

-Ese hombre no va a salir de Caracas en un mes por lo menos. Los universitarios quieren darle un golpe de Estado con la ayuda de Aznar.

Por mí como si lo hacen prisionero. Chávez no me preocupa. No puedo decir lo mismo de mi cuñada Elena. Según las cartas de mi doncella, la hermana mayor de mi Felipín va a ser nuestra eterna vecina.

-Ya se instaló en La Zarzuela, mi Princesa. Le deja al duque el piso del barrio de Salamanca.
-Esa mujer es tonta. Cuando una pareja se separa el que se va de casa es el marido.
-También le va a pasar una pensión de un millón de euros al mes.
-¡Por los clavos de Cristo! Marichalar vende el divorcio caro a la Casa Real.
-Todavía están en separación sin papeles. El divorcio le proporcionaría al duque una pensión compensatoria mayor.

Aquello no se podía permitir. Saqué a mi Felipín de una reunión con empresarios chinos.

-¿Qué pasa con tu hermana, Felipe?
-Se está divorciando por etapas, Leta, como hiciste tú con el escritor.
-No me vengas con una celitis, Felipe. Hay que hablar de dinero. ¿Cuánto cuesta el divorcio?
-Mucho, cariño. Déjame seguir pidiéndoles a los chinos una ayuda para pagar las primeras mensualidades de nuestro ex cuñado.

Mi cabeza estallaba. Tuve que acostarme. Estaba intentando dormir cuando me llamó Jaime Peñafiel.

-Quiero una exclusiva, Letizia. Dime cuando te separas del Príncipe.
-Vete a paseo.

Colgué. La siguiente metomentodo fue Carmen Rigalt.

-Tengo que escribir un artículo para "el mundo". Mis fuentes me comentan que no duermes con don Felipe.
-No, duermo con su padre.
-¿De veras?

Aquella era capaz de creerse un incesto político. Le expliqué que mi Felipín y yo dormimos abrazados intentando hacer un hijo varón.

-Acaba de llamar Elena por la otra línea, mi Princesa. Quiere quedarse unos días en su Palacio con Froilán y Victoria Federica. Le dije que estaban todas las habitaciones ocupadas, pero no me hizo caso.
-No me digas eso, Maripuri.
-Le digo más, mi Princesa. Los de "El jueves" van a dibujar a toda la Familia Real en posición amatoria. Han pagado tres mil euros al juez por cada dibujo.

¿Para que digan que en España la Justicia no funciona! Por tres mil euros te pueden dibujar en pelotas y con ese medio millón de pesetas antiguas no le pagas ni el desayuno a un Marichalar divorciado de una Infanta.

Monday, November 12, 2007

Regalos innecesarios



A nosotros nos regalan muchas cosas que no necesitamos: ropa, comida, videojuegos, juguetes, libros,... Mis sirvientes ganan unos eurillos vendiendo en eBay todos los artículos inservibles. Maripuri es la que más vende, pero algunas cosas hasta ella no es capaz de venderlas. Por ejemplo, el cargamento de libros firmados por Aznar.

-Las "Cartas a un joven español" no hay manera de venderlas, mi Princesa. Le dije al jardinero Jordi que pegara unos cuantos carteles por las farolas de Madrid y ni con esas -se lamentó-. Su Majestad se va a enfadar cuando vea los tres mil ejemplares que nos envió Aznar.
-Más enfadada estoy yo, Maripuri. Mi niña Sofía no puede gatear por la biblioteca con tanto libro.

La niñera Rafaela nos dijo que de los libros de Aznar se ocupaba ella. Ojalá no se lo hubiera permitido: fue peor el remedio que la enfermedad. Rafaela les llevó los libros a los obispos.

-La Iglesia necesita autofinanciarse -dijo-. Le dije a Rouco que pusiera un tenderete delante de la puerta de la Cope.
-¿Y qué te contestó?
-Sonrió sin decir nada, ciudadana Leti. También aproveché para decirle que hay que beatificar a los curas rojos. Yo tengo derecho a rezarle a un mártir comunista asesinado por la Falange en la Guerra Civil.
-No me extraña que no te contestara, niñera Rafaela. Te metiste con el Vaticano.
-Alguien le tenía que expresar la opinión de la Iglesia olvidada.

Rouco llamó a mi Felipín. Quería que despidiéramos a la niñera Rafaela.

-No podemos, monseñor -le decía mi marido el Príncipe-, es funcionaria del Patrimonio Nacional. Sólo podemos reñirle.

El arzobispo insistía y mi Felipín sufría agarrado al auricular. Acabé apartándolo del teléfono.

-Aquí no despedimos a nadie, señor Rouco -le dije.
-Comprendo, Alteza, comprendo.
-Quedese con los libros de Aznar y con Dios.
-No, no cuelgue, Alteza. Tenemos que dialogar. Mire, vamos a beatificar a Tarancón.
-Por mí como si beatifican a Pancho.
-Quién es Pancho, Alteza?

Corté la comunicación. Rouco quería conocer a Pancho. Aquella era mi oportunidad para librarme del perro que le regaló mi cuñada Elena a Leonor.

-Maripuri, llevale el perro al arzobispo.
-No sé donde vive, mi Princesa.
-¿Dónde va a vivir? ¡En la Almudena! Lleva el perro a la catedral donde me casé con mi Felipín.
-Llevale también los libros del obispo Setién, Maripuri -le ordenó mi Felipín-. En este Palacio no queremos libros que defiendan a los terroristas.
-¡Felipe! -exclamé-. Has dicho una frase muy fuerte, amor. Si se entera la prensa será un escándalo.
-La única periodista que me importa eres tú, Leta.

Mi doncella hizo lo que pudo. Los libros de Setién los dejó por los bancos y los de Aznar los repartió por los bares de la Castellana.

-Es una moda tirar libros para que los coja quien quiera leer gratis, mi Princesa.
-¿Y el perro?
-Lo traje. Rouco no estaba en la Catedral y no lo iba a abandonar. Pobrecito. Pancho merece un plato de comida como todos nosotros.

Me emocioné. Maripuri, como casi siempre, tenía razón. Hay muchos perros abandonados por las carreteras de mi Reino. Además, el perro me viene bien para que coma por mí la comida que me sobra.

Wednesday, November 07, 2007

En Ceuta y Melilla nos quieren



Yo también quiero ir a Ceuta y a Melilla. Allí nos quieren. Hasta los niños gritan vivas a Su Majestad. A mí seguro que me gritarían "guapa" y yo me emocionaría hasta el rubor natural.

-Para la semana vamos a Ceuta, Felipe -le dije a mi marido el Príncipe-. Melilla nos cabe en la agenda del fin de semana. El sábado, por ejemplo, podemos ir de tapeo por los bares melillenses.
-Estuvimos en Marruecos hace unos días, Leta.
-Te estoy hablando de ir a las dos únicas ciudades españolas monárquicas al cien por cien.
-Claro, claro. Ciudades españolas quise decir.
-Y monárquicas, Felipe.
-El amor por la Corona les viene del país vecino. Nuestro primo marroquí sabe reinar.
-Alteza -intervino Maripuri-, ¿piensa usted ser un rey como Mohamed VI? ¿Con harem y todo eso?
-¿Harem? ¡Te mato! ¿Me oyes? Si estás pensando en montar un concubinato eres hombre muerto. ¡Vas a saber quien es Letizia Ortiz!

Mi Felipín no sabía como excusarse. Decía que Maripuri le hace preguntas muy complicadas y él no sabe responderle a mi doncella.

-Maripuri tiene un coeficiente intelectual de 500, Leta.
-Anda, mira por donde teníamos a una Einstein desaprovechada. ¿Y tu coeficiente, Felipe? ¿Cómo andas de inteligencia? -le pregunté.
-Como todos los alumnos de colegio privado -dijo Maripuri.

Mi doncella me explica que los alumnos de los privados son un poco tontorrones.

-El dinero de los padres compra los aprobados y les garantiza el futuro, mi Princesa. En la élite del poder están los alumnos de los privados-católicos-concertados. Los que fuimos a colegios públicos estamos sin futuro.

Me entristecí. Quise decirle a Maripuri que si quieres puedes; sólo hay que casarse con un hombre rico. Pero callé. Mi doncella rechazó a Alberto de Mónaco y no quiso saber nada de los hijos de la duquesa de Alba.

-Soy alérgica a los aristócratas -me dijo el día que le propuse una boda con el duque de Huéscar.
-Serías duquesa de Alba cuando muera Cayetana.
-Esa mujer va a vivir hasta los 150 años. Morirán antes los hijos.

¿Y Su Majestad? ¿Hasta que edad vivirá? Regresó muy rejuvenecido de las ciudades autónomas. Si al menos abdicara pronto... Yo quiero ser la Reina de España.

Friday, November 02, 2007

Leonor tiene dos añitos



El peor regalo que le hicieron a mi niña Leonor fue un perro. Un animal no es un regalo; es un estorbo. Ladra, ensucia, vuelve a ladrar, corre, le dice que no suba a la zona de habitaciones y no te entiende o no te quiere entender. Es un chucho asilvestrado.

-¡Qué bonito! -dijo doña Sofía cuando lo vio-. Elena estuvo muy acertada a la hora de elegir el regalo.

¡Y tanto! Mis niñas le tiene miedo. Lo señalan y dicen "mamá, el coco"

-Es el demonio, mi Princesa -sentenció Maripuri-. Negro, grande, sucio, malo,... Hasta parece que tiene piojos.
-No me asustes, Maripuri.
-Mire, mi Princesa -mi doncella me enseña un bichito que no conozco-. Voy a desparasitarlo.

Lo dejé en las manos expertas de Maripuri y fui a poner paz en la sala de juegos. Froilán pedía a gritos sus derechos a la primogenitura de la nueva generación.

-Soy el primer nieto del abuelo.
-Calla, Froilán. Después de mi marido el Príncipe va Leonor.
-Me llamo Felipe Juan Froilán.
-Tienes muchos humos, sobrino.

Su Majestad también andaba con los humos subidos. No había forma humana de hacerle venir para las fotos.

-Yo sólo hablo con mi hijo -dijo cuando lo llamé al teléfonos de emergencias de su despacho.
-Pues va a hablar conmigo, Señor -le contesté-. Lo necesitamos para el posado fotográfico.
-A tu casa no voy. Si quieres fotografiarme ven a La Zarzuela Verdadera.

Allí acabamos. Su Majestad nos esperaba vestido de jefe de los ejércitos delante del cuadro del "fusilamiento de Torrijos".

-¡Ahí no sacamos las fotos! -chillé.
-Es el cuadro favorito de papá, Leta. Lo trajo del museo del Prado para la fiesta de nuestra Leonor.
-¡Menuda familia! Elena nos regala un perro sin lavar, Su Majestad quiere fotografiarnos con de la peor pintura de Antonio Gisbert como telón de fondo,...
-La Reina te regaló otra joya familiar, Leta.

Maripuri llegó corriendo en aquel momento. El perro se le había escapado.

-No lo encuentro, mi Princesa.
-Déjalo, Maripuri.
-¿Se perdió Pancho? -preguntó mi cuñada Elena-. ¡Dios mío! Hay que buscarlo. Papá, llama a los GEOS. Pancho es el mejor ejemplar de los perros labrador.

Doña Sofía decía "que pena, que pena!. El perro le estaba quitando el protagonismo a mi niña Leonor. No se podía permitir.

Le quite de las manos la tarta a la niñera Rafaela y la puse sobre la alfombra de la sala de audiencias.

-¡Nuera! -bramó Su Majestad-. ¿No ves que manchas la alfombra que nos regaló el rey de Arabia?
-Pues que nos regale otra.

Encendí las dos velitas con mi mechero de oro y le dije a mi Infantita que soplara fuerte. Sopló con tanta fuerza que la llama de una vela saltó en los cortinones.

-¡Acabáis con la Monarquía! -gritó Su Majestad-. Llama a los bomberos, Sofi.

Doña Sofía se negó. Aquel incendio lo solucionaba ella con su abanico.

-¿Está segura, Majestad? -le pregunté-. Yo creo que el aire aviva las llamas.
-Sin aire no se respira.
-Yo apago el fuego a patadas, abuelo -se ofreció Froilán.
-No, hijo -dijo Su Majestad-. Ya vienen los bomberos.

La Zarzuela, después de pasar los bomberos con la manguera por todas las habitaciones, no necesita más limpieza en los que queda de año. Hasta encontraron al perro. Estaba en la antigua habitación de mi Felipín.

-Tenemos que llevarlo para nuestra casa, Leta. Es el único regalo tangible que le dieron a Leonor. Los demás regalos fueron billetes de quinientos euros.

El regalo tangible se ha instalado en nuestra habitación. Esta noche no pudimos hacer el amor. Yo no me concentró con un perro de testigo.

Monday, October 29, 2007

Premios Príncipe de Asturias 2007




A pesar de estar Al Gore en Oviedo, no ocurrió ningún desastre. Mi doncella estaba convencida de que el ex presidente norteamericano iba a provocar, por lo menos, un diluvio universal.

-Hay que poner el "Fortuna" en el puerto de Gijón, mi Princesa. El mar siempre fue una vía de salvación para la Humanidad. Yo me instalaré en el barco con las niñas.

No se lo permitimos. Sólo accedimos a la petición de Maripuri de alojarse en la última planta del Hotel Reconquista. Si era cierto que Dios enviaba el segundo diluvio universal cuando estuviéramos en la entrega de premios, Maripuri y las Infantas estarían a salvo.

Como decía, no hubo tal diluvio, pero me morí de miedo en el teatro Campoamor. Todo eran tragedias. Ante nosotros desfilaban los supervivientes del Holocausto y Al Gore hablaba del holocausto del tiempo. La tierra iba mal. Crucé los dedos sufriendo por el destino de la Humanidad. Pero quedaba lo peor: la audiencia que le concedimos al americano después del evento.

-A los otros premiados los recibieron antes, Altezas,
-Usted merece más atención -le dijo mi Felipín-. El clima nos preocupa.
-Hacen bien preocupándose por el calentamiento global, altezas. Cada vez estaremos más calientes.
-¿Calientes? -pregunté.
-Sí, Princesa. ¿No nota más temperatura que hace media hora? Vamos camino de los 60ºC y no hay invierno que lo remedie. Los niños crecerán menos.

-¡Qué horror! -exclamé.
-Sus Infantas no superarán el metro y medio.

Empecé a llorar sobre el hombro de mi Felipín. Mis hijas necesitan dar la talla, estar a la altura de nuestro país. ¿Cómo un gran país va a tener pequeñas Infantas? Prefería el segundo diluvio universal. El "Fortuna" estaba amarrado en el puerto de Gijón y allí desistiríamos las intensas lluvias. Se lo dije a Al Gore.

-La Tierra se calienta, Alteza-insistió.
-¿No se puede enfriar abriendo las puertas de las neveras? preguntó mi Felipín-. Su Majestad les dará la orden a los españoles.
-La Monarquía no lo aguantaría.
-¿Cómo que no? -pregunté enfadada-. Tenemos que salvar a las Infantas del raquitismo que, según usted, les provocará el calentamiento global.
-Quería decir que los españoles no obedecerían la orden del Rey. Ya no lo aman. Si les ordena dejar abiertas las neveras, asaltarían La Zarzuela pidiendo las cabezas de todos ustedes.

Abandoné la sala dando un portazo que hizo temblar todo el Hotel Reconquista. Llegué a la suite de las Infantas maldiciendo a los antepasados de aquel profeta de los malos augurios.

-No diga tacos, mi Princesa -me recriminó Maripuri-. Las niñas oyen, y podrían aprender malas palabras.
-¿Qué dirías tú si te dijeran que tus hijas no pasarán del metro y medio por culpa del calentamiento global? Tengo ganas de matar a Dios.
-Dios no se deja matar, mi Princesa. Ya lo intentó el diablo y no pudo.
-¿Letizia! ¿Qué ocurre? ¿Te asustó Al Gore? -preguntó doña Sofía, todavía enfundada en su traje dorado.
-Muchísimo, Majestad.
-No hay que preocuparse. El primo de Rajoy dice que el cambio climático no existe.

Cuando subió mi Felipín le dije que creía más al primo de Rajoy que a Al Gore. Doña Sofía me había convencido. Los primos del líder popular sólo pueden ser listos.

Wednesday, October 24, 2007

La dieta de las habas



Los de Benetton quieren que salga en su próxima campaña publicitaria. Pagan bien por unas cuantas fotos, pero lo estoy pensando. De momento, sólo se lo dije a mi doncella y a mi Felipín.

-Haz lo que quieras, Leta -dijo mi marido el Príncipe cuando se lo comenté-, pero que no sea un escándalo.
-Me ofrecieron cien millones de euros por posar vestida. Supongo que si me desnudo triplicarán la oferta.
-No, Leta, por favor. Si sales desnuda en las vallas publicitarias Su Majestad muere con la vergüenza.
-Pues debería estar orgulloso de tener una nuera delgada. Si te hubieras casado con alguna de tus ex, los ocho millones de euros del Presupuesto no llegarían para pagarle la alimentación.
-Más nos va a costar la cena que le tiene que ofrecer Su Majestad a Jiménez Losantos para que se calle.

Mi doncella me explicó lo de la cena.

-Esperanza Aguirre quiere que le demos de comer al de la Cope.
-¡Lo que faltaba! ¿Le da de comer él a mis hijas las Infantas? ¿Y a mí?
-Usted debería comer más, mi Princesa.
-Tú tampoco comes mucho, Maripuri. Los guisos de la cocinera Ángela no los pruebas.
-Como mucho arroz, macarrones sin salsa de tomate, filetes de varios animales, lechuga algunas veces y...
-Nunca comes fabada asturiana -la interrumpí.
-Ya probé la fabada gallega y no me gustó. Las habas deberían estar prohibidas.
-Las habas son riquísimas, Maripuri. Yo como doce para cenar.

Comería más, pero la cocinera Ángela sólo me pela una docena.

-Es un trabajo de chinos, Alteza. Voy a pedir una baja por depresión -me amenazó cuando le dije ayer que iba a radicalizar la dieta de las habas.
-Los de Benetton me necesitan delgada para su próxima campaña.
-Anoréxica querrá decir.
-No, delgada.

La gente no entiende la diferencia entre delgadez y anorexia. La delgadez es elegancia. En cambio, la anorexia es enfermedad.

Empezó a oler a quemado. La cocinera corrió hacia la cocina. La cena que le íbamos a dar al de la Cope estaba chamuscada.

-Dios sabe lo que dirá mañana, Leta -se lamentó mi Felipín-. No lo quiero oír. Cuanto más pide la abdicación de Su Majestad más se enfada papá conmigo. ¿Qué culpa tengo yo de gustarle para rey a Jiménez Losantos?
-Calla, Felipe. Estoy pensando en los cien millones que me va a pagar Benetton por posar vestida. ¿Sabes si llegan para abrir una cuenta bancaria en Suiza?

Mi Felipín no lo sabía. Tengo que preguntárselo al Rey. Su Majestad guarda su fortuna en la Confederación Helvética.

Friday, October 19, 2007

Necesitamos un vídeo




La Monarquía necesita un vídeo promocional para remontar el vuelo. Estoy convencida. Mi doncella me apoya, pero no puedo decir lo mismo de mi Felipín.

-Es una locura, Leta. No seré yo quien se lo proponga a Su Majestad. ¡Un vídeo! Eso es cosa de los políticos -dijo cuando se lo comenté.
-Necesitamos más popularidad, Felipe. El Pueblo debe valorarnos, vernos trabajadores, dispuestos a sacrificarnos por la Patria o como se diga.

Mi Felipín calla. Siempre calla cuando no comparte mis opiniones.

-Ya se me ocurrieron las primeras frases para su vídeo, mi Princesa -dice Maripuri-. Podría decir usted: "Con L de Letizia la Monarquía española avanza hacia el futuro"
-¡Perfecto Maripuri!
-El Príncipe contestaría: "La L continuará con Leonor".
-Esa frase no vale porque el Príncipe no participa en el vídeo.
-Entonces buscaré un monárquico que lo sustituya.
-Que no sea Ansón, Maripuri. Y Peñafiel menos.

A última hora de la tarde, mi doncella me pasó su móvil con una llamada para mí. Quedé sin habla al oír la voz del que mañanea en la Cope.

-Yo apoyo la abdicación del Rey en el Príncipe -decía-. Son las nueve de la noche y los Albertos aún no han entrado en la cárcel.
-¡Jesús! -exclamé.
-España no es propiedad de ninguna familia.

Le devolví el móvil a Maripuri. Jiménez Losantos tiene de monárquico lo que yo de monja carmelita: nada.

-¿Cómo le ha colgado el teléfono al periodista que apoya su Reinado, mi Princesa? Don Federico quedaría muy bien en su vídeo.
-Si te hago caso, la Monarquía termina en media hora. De política no entiendes nada, Maripuri.
-Yo sé mucho marketing, mi Princesa. Usted y don Federico en un vídeo tendrían mucho más éxito que Zapatero en YouTube.

¿Cómo puedo tener un servicio tan chalado? Maripuri y sus ideas desastrosas, la cocinera Ángela volviéndome anoréxica con sus comidas quemadas, el jardinero Jordi cultivando amapolas, el peluquero Hernán y su gusto por los peinados antiguo, la niñera Rafaela...

La niñera acaba conmigo. Empezó a llamarle a mi niña Leonor ciudadana Leo y ahora sus primos la llaman infanta Leo.

-No te puedes dejar llamar así, hija. Leo significa león -le dije.
-Sí, mami. Y el león es el rey de la selva y, como yo seré la Reina de España después de papi, soy Leo.

Los argumentos infantiles son contundentes, sobre todo cuando se refieren a los nombres. Mi cuñada Cristina también tiene problemas con los nombres de los niños. Los mayores son fans de Carod-Rovira y se han catalanizado los nombres de pila. Para eso fueron bautizados con tanto gasto.

Monday, October 15, 2007

Un exitazo



La Fiesta Nacional fue un exitazo. No se desmayó ningún soldado y la cabra de la Legión no escapó. Hubo algunos abucheos a Zapatero, pero, como dice el Presidente, ocurre todos los años. Los del PP ocupan las mejores posiciones en las tribunas y, desde allí, gritan "Zapatero dimisión".

También gritaron "¡Viva el Rey!", lo cual es para agradecer en los días de antimonarquía que estamos viviendo. Maripuri cree que los que le gritaron vivas a Su Majestad fueron Ansón y Usía.

-Son los únicos antimonárquicos que existen. Los juancarlistas nunca lanzan gritos monárquicos.
-Yo no reconocí la voz de Ansón, Maripuri.
-Estaba afónico, mi Princesa, por eso no lo reconoció. Alfonso Ussía también tenía la voz alterada.

Ussía no me gusta nada. Dice cosas muy feas de mi Felipín. Pero no voy a enfadarme hoy recordando a los representantes fácticos de la derechona. Soy feliz. En el día de la Hispanidad española yo era la más guapa del Reino. Mi doncella quería subirme más el vestido.

-Tenemos que ponernos minifalderas, mi Princesa.
-Yo tengo que acatar el protocolo de la dinastía Borbón.
-Tonterías, mi Princesa. Las faldas hay que ponerlas minis.
-Tú cose ese dobladillo a la altura de mis rodillas.
-Lo estoy cosiendo estilo faldas Paulina Rubio.

Tuve que llamar al modisto. Mi doncella no controla las medidas correctas.

El peinado fue otra lucha. El peluquero Hernán quería disfrazarme de Eva Perón.

-Evita fue la mujer más elegante de toda Argentina. Voy a hacerle uno de los primeros peinados que lucio la esposa del general Perón.
-Te pedí un peinado estilo Ángeles de Charlie.

Acabé quitándole el peine y haciendo los rizos a mi manera.

-No te maquilles, ciudadana Leti. Dijo Al Gore que el maquillaje está acabando con el medio ambiente.
-¡Niñera Rafaela! Ocupate de las Infantas.
-No puedes maquillarte.
-Ya estoy maquillada. Tú quedas con las niñas.

Llegué exhausta al Paseo de la Castellana. Un ujier me dio una banderita. Se la regalé a Rajoy y, el muy bobo, se quedó con la banderita en la mano.

-Tienes mucho oficio, Letizia -me susurró doña Sofía-. Sabes contentar a la oposición mejor que Juanito. Esa banderita que le regalaste a Rajoy va a hacer un milagro.

¡Vaya si lo hizo! El buen hombre abanicó a todos los regimientos con ella. Con tanto aire no hubo ningún desmayo. Hasta la cabra desfiló contenta.

El besamanos fue precioso. Me encantan las reverencias. Las del PP se arrodillan ante mí como si yo fuera Isabel la Católica. Pero el mejor beso en la mano me lo dio el presidente de Cantabria.

-Le voy a contar un chiste, Alteza -me dijo tras el beso reverencial-. Rajoy sin barba se parece a Aznar.
-Mis chistes son mejores, señor Revilla.
-Cuente, cuente, Alteza.

Doña Sofía me arrastró a la otra esquina del salón y Revilla quedó con ganas de un chiste mío.

-Letizia, las Princesas de Asturias nunca contaron chistes.
-No es cierto, señora. Yo misma le conté un chiste a Sabina.

Mis cuñadas me rodearon dando ejemplo de Infantas. me estaban chupando plano. Subí un poquito mi vestido azul. Los militares se olvidaron de las copas de vino y sonrieron mirando mis piernas.

-Felipe -le susurré a mi marido-, hay que cambiar eso de "todo por la Patria" por "todo por las piernas de la Princesa".

Mi Felipín se rió a carcajadas. Mis chistes le dan mucha alegría. Cuando seamos nosotros los Reyes, los telediarios de TV1 abrirán con un chiste mío.

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