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Bienvenidos a mi Palacio Real

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Monday, January 14, 2019

Victoria Federica aprende a conducir


​ Estuve hablando con mi cuñada Elena muy seriamente. No puedo permitir que su hija venga a mis jardines a hacer prácticas de coche. Tendrá que hacerlas por las carreteras de Madrid a disposición de todos los españoles. Mis carreteras de La Zarzuela son privadas. Elena no quiere entenderme. Dice que su Victoria Federica es la sobrina del Rey de España y tiene derecho a subir con el coche de la autoescuela a los montes de El Pardo.

 -Ni hablar, cuñada. A los montes de El Pardo sólo se sube por motivos de Estado, y no es una cosa del Estado que tu hija aprenda a conducir.
 -No puede conducir sin carné.
 -Pues tendrá que quitar ese carné en otro lado.

 En esas estábamos cuando llegó mi Felipe VI con otras preocupaciones. Quería hablar del tema de VOX no para hablar de política sino para recordarme que no hable de la extrema derecha. Dice mi Felipe VI que van a ayudar a gobernar en Andalucía.

 -¿Qué fue de Susana Díaz?
 -No hables de política, Leta.
 -¿Sabes que vino el otro día a despedirse? Creo que va para el exilio.
 -¡Ay, Leta!
 -Irá para Gibraltar español, supongo. Tal vez allí la dejen gobernar tranquila.
 -Será presidenta de su comunidad de vecinos -interviene mi cuñada Elena-. me lo dijo el otro día en un tablao flamenco en el que coincidimos.

 Mi Felipe VI nos deja cotilleando. Cree que ya nos llevamos bien. No sabe cómo son dos cuñadas juntas: un poco discuten y otro poco cotillean. Al final no llegamos a un acuerdo respecto a las prácticas de Victoria Federica con el coche. La infanta Elena se me va enfadada de casa. Espero que tarde más tiempo en volver por aquí que la última vez.

 -Apunta los días en que no aparezca, Maripuri- le pido a mi doncella.- La última vez tardó tres semanas.
 -Creo que volverá pronto, mi Reina-. Necesitará dinero para pagar ese carné tan caro que está sacando Victoria Federica.

 No le daré nada. Yo nunca ayudo a mis cuñadas. Cada una paga lo suyo. No tengo culpa que su hija necesite un carné de conducir caro. Yo saqué el mío en Oviedo a precio de oferta. ¡Y lo saqué a la primera! Era una chica lista.

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Monday, January 07, 2019

Los Reyes Magos me trajeron un patinete


Quería estrenar en la Pascua Militar el patinete que me trajeron los Reyes Magos de Oriente, pero mi Felipe VI puso el grito en el cielo. Decía que no era digno de una Reina de España ir subida a un patinete en un acto oficial. Los militares de nuestro país no lo entenderían.

 -El Presidente del Gobierno de España seguro que me entiende.
 -Tampoco lo entendería. Pedro es un hombre serio.
 -Me dijo Begoña que le había regalado un patinete.
 -El patinete se lo regaló para que anduviera por La Mareta sin cansarse.

 Cuando mi Felipe VI me habla de La Mareta me acuerdo de las vacaciones del Presidente Sánchez en este palacio que es nuestro y me indigno. La Mareta fue un regalo que le hizo a mi suegro el fallecido Rey Hussein de Jordania. Mi suegro fue tan tonto que se lo dio al Estado. No quería pagar impuestos. Por eso ahora no lo tenemos incluido en la herencia que nos quedará algún día.

 Volviendo al día de Reyes fue divino. Después de tanto discurso, tanto soldado y tanto coronel viejo nos fuimos a comer el roscón de Reyes a la casa de mi padre. Llevé a las niñas para que vieran a su abuelo menos famoso. Mis hijas siempre se extrañan por que mi padre no vive en un palacio. Tengo que explicarles una y otra vez que yo desciendo de una familia proletaria.

 -Cuando yo sea Reina de España le regalaré un palacio al abuelo Ortiz -me cuchichea Leonor.
 -No podrás hacerlo, cariño. Los españoles no te dejarán.
 -¿Tendrá que vivir mi familia de manera humilde?
 -Sí, mi amor. Nosotros servimos a los españoles. Tenemos que dar ejemplo.
 -Acabaremos viviendo como monjes -se lamenta mi Princesa de Asturias.
 -La alternativa es acabar como tu tía Cristina y su marido Iñaki.

 Mi Leonor calla y asiente. Es una niña muy lista. El roscón está bueno pese a no tener azúcar. Las niñas no repiten trozo de roscón porque saben que es mala educación repetir. Parece que quedan con hambre. Llamo a mi doncella Maripuri para que les prepare una sopa de verduras de temporada.

 -Ya preparé un repollo, mi Reina. Se lo dejo encima del radiador de la cocina para que no enfríe. Yo me voy a dar unos paseos con su patinete.

 Siento una gran alegría: mi patinete va a ser muy usado por las calles de Madrid. Seguro que mi doncella Maripuri ahorra mucho dinero en transporte urbano ahora que toma prestado mi patinete blanco. Espero que vaya despacito. Es peligroso ir muy rápido con el patinete.

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Wednesday, December 26, 2018

Mi Nochebuena con champín



​ Celebré unas Navidades libres de alcohol. En mi mesa no hubo otra bebida que no fuera el champín que compró mi doncella Maripuri en un supermercado que no nombro porque no me paga por publicidad. Todos bebimos champín. Hasta mi suegro se tomó unas copas de esta bebida para fiestas infantiles. Le gustó. Pidió otra copa y así siguió toda la cena. Don Juan Carlos estaba muy feliz porque venía su hija Cristina con sus nietos Urdangarines. La senté a su lado. Era la hija pródiga que regresaba a casa por Navidad.

 -¿Un turrón Almendro, Cristina? -le ofrecí.
 -No me hables. Eres una impresentable, cuñada.
 -Soy la Reina de España.
 -Yo soy la Infanta Cristina, Infanta de España, duquesa de Palma de Mallorca, hija de Rey, nieta del Conde de Barcelona, bisnieta del rey Alfonso XIII...

 La dejé enumerando todos sus antepasados y me senté en la cabecera de la mesa presidiendo la cena de Nochebuena. Mi Felipe VI estaba más atento a lo que decían en la radio de su discurso de Nochebuena que de sus hermanas. 

 -No piensen en los políticos, mi amor. Ya sabes que te respetan.
 -Quiero que me aprecien, Leta.
 -También lo hacen. Tu discurso les gustará porque fue muy moderado. No le reñiste a nadie.
 
 Quedó tranquilo. Apagó la radio y dejamos de escuchar la Cadena de Ser de fondo. Mi cuñada Cristina hablaba de su marido. Lo había ido a ver a la cárcel con sus cuatro hijos. Doña Sofía secó unas lágrimas con una servilleta. Le tiré un paquete de pañuelos de papel. 

 -Gracias, nuera.
 -¿Le gusta el champín?
 -Me está emborrachando. No quiero más.
 -Es una bebida sin alcohol, suegra.
 -A mí me marea.

 Los niños empezaron a cantar villancicos. Cantan muy bien. Froilán podría ganarse la vida como cantante. Tiene voz de barítono. Su hermana Victoria Federica miraba el móvil. Supuse que estaba comunicándose en silencio con su novio torero. Los Urdangarines hacían los coros de los villancicos. 

 -¿Tú no cantas, hija? -le pregunté a mi Leonor.
 -Soy la Princesa de Asturias y debo ser digna de mi título de Heredera de la Corona de España.
 -Haces bien, cariño.
 -Yo tampoco canto, mami -dijo mi Sofía-. Que se note que soy Infanta de España.

 Me serví otra copa de champín y brindé por España entera. Somos un ejemplo de familia. El día de Nochebuena nos perdonamos y nos damos un beso. Hay muchas familias que no lo hacen. Es una pena. Un poco de hipocresía siempre queda bien en las fotos de familia.

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Monday, December 17, 2018

Mi postal de Navidad




 Al periodista Jaime Peñafiel no le ha gustado nada mi postal de Navidad. Llamó a Zarzuela protestando porque no había un Nacimiento. Le recordé que sí había mesías en Asturias. ¿Qué era sino la niña que levantó mi Leonor en sus brazos preadolescentes? Era el futuro de Asturias, una comunidad autónoma donde nacen pocos niños y todos los niños y niñas que nacen son como los mesías que salvarán al Principado de su invierno demográfico.

 -Estoy hablando del Niño Jesús, de la Virgen María y de San José -insistió el periodista que tanto me odia.
 -¿Te refieres a la Sagrada Familia? Estarán en Israel buscando posada un año más.

 Mi doncella Maripuri cortó la llamada. No quiere que hable con el periodista Jaime Peñafiel porque puedo decir algo impropio de la Reina de España. Maripuri se preocupa mucho por mi Monarquía.

 -Su postal es preciosa, mi Reina -me asegura-. Muestra una familia feliz en un día de campo.
 -Fue una pena que no salieran unas vacas en la foto, Maripuri. Le habríamos hecho publicidad a la Central Lechera Asturiana.
 -¿Le pagan por la publicidad?
 -Sí, Maripuri. Pagan con impuestos.
 -¿A usted le dan dinero las marcas, mi Reina?
 -Creo que sí. Tendría que preguntarte a mi Rey de España.

 Mi Rey Felipe sólo sabe que está feliz. Tiene en su mano derecha la postal de los Reyes Eméritos y en su mano izquierda una copa de cava catalán.

 -Brindo por el amor de mis padres.
 -¿No estarás borracho, Felipe?
 -Brinda conmigo, Leta.
 -Ni lo sueñes. Ya sabes que soy abstemio.
 -Mis padres se quieren, Leta.
 -No te hagas ilusiones, amor.
 -Mira como mira mi viejo a mi vieja, Leta. ¡Esto es amor!
 
 Lo dejo soñar. Voy a mirar qué hacen las niñas. También están mirando la postal de sus abuelos eméritos. Leonor me pregunta si se han reconciliado.
 
 -Creo que no, cariño. Hicieron las paces para la foto y después volvieron a discutir.
 -Yo quiero que no discutan -dice mi Sofía.
 -Mucho no discuten, hija. Tu abuela vive en La Zarzuela y tu abuelo en el Palacio Real. Están a más de cuarenta kilómetros de distancia.

 Mis hijas asienten. No se acaban de acostumbrar al amor raro que se tienen sus abuelos los Reyes Eméritos. Son muy románticas. Seguro que de mayores entienden mejor que sus ancianos abuelos se quieran sólo en Navidad. Con los años una se vuelve menos romántica. Es lo que dice doña Sofía. Ella sabrá por qué lo dice.


Saturday, December 08, 2018

La Familia bien unida



​ Estoy educando a mis hijas en el mantenimiento de la Familia Real unida. Somos un todo y nuestra misión en este mundo es servir a los españoles. Mis hijas están aprendiendo bien la lección. Sólo había que verlas el otro día en el 40 aniversarios de la Constitución Española escuchando sin bostezar el largo discurso de su padre. Yo temía que se me durmieran. Todavía son niñas y los niños y niñas sólo están acostumbrados a escuchar discursos sencillos. Cuando hablas de Patria, derechos, Constitución y leyes se aburren.

 -Yo no me aburriré, mami -me prometió mi Princesa de Asturias-. Sé que mi futuro trabajo será decir discursos tan largos como los de papi.
 -Yo tampoco me aburriré -afirmó Sofía-. Sé que soy Infanta de España y estaré a la altura de tan alto honor.

 Me emocioné. Mi doncella Maripuri me pasó unos pañuelos de papel de supermercado barato para secar mis lágrimas y me recomendó no llorar más. 

 -Recuerde que es Reina de España.
 -No puedo olvidar que fui una periodista con sueldo mileurista, querida Maripuri.
 -Yo de usted me olvidaría de la pobreza. Puede hacerlo, mi Reina.

 Le hice caso. Mi doncella es muy sabia. Llegué al Congreso de los Diputados como si hubiera nacido Reina de España. Estaba tan contenta que le planté dos besos a mi suegro y dos besos a mi suegra. 

 -La quiero más que una hija, suegra.
 -Yo también te quiero mucho, nuera. Por eso te doy otro beso.

 Mi Felipe VI estaba más ocupado contando los minutos que duraban los aplausos de diputados y senadores. No quedó defraudado. No se notaron los que no aplaudían. Yo, por lo menos, no eché de menos los aplausos de Pablo Iglesias y los suyos. Mi Leonor, en cambio, sí los echó en falta.

 -A mí me van a aplaudir esos señores, mami.
 -No te hagas ilusiones, hija.
 -Cuando yo sea Reina de España me aplaudirán todos porque seré la Reina más guapa y más simpática que nunca ha habido.
 -No seas narcisista, amor mío.
 -Pablo Iglesias se va a enamorar de mí.
 -Dios no lo quiera.
 -Quiero decir que me admirará.

 Mi Leonor es muy cabezota. A mi Rey Felipe casi le da un patatús cuando vio a nuestra primogénita tender la mano al político de la coleta.

 -Choquemos las cinco, Pablo -le propuso Leonor.
 -¿Cómo no ciudadana Leonor?
 -Me puedes llamar Leonor sin el título de ciudadana.
 -Gracias Leonor.

 El Rey Juan Carlos asentía emocionado. Está muy orgulloso de la Princesa de Asturias. Sabe que va a garantizar la superveniencia de la Monarquía. También garantizará la supervivencia de la unión familiar. Estoy segura de que mi Leonor conseguirá que los españoles vean nuestra Familia Real como un reflejo de sus propias familias. Tenemos buenas personas, personas más honradas, personas menos honradas, yernos en la cárcel, yernos divorciados, mujeres sufridoras, mujeres luchadoras, mujeres feministas... 

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Thursday, November 29, 2018

Al Presidente de China le gusta Rosalía


Nos visitó el Presidente de los Chinos de los Bazares, un hombre muy capitalista que sólo habla de dinero. Le pregunté si nos daba algo para los gastos de Navidad.

 -Les vendo árboles de navidad de buen plástico, árboles resistentes al peso de los adornos.
 -En palacio ponemos abetos naturales.
 -Tengo en los bazares de mis chinos arbolitos rojos. Se los vendimos a Melania Trump y quedó muy contenta.
 -Mejor no me venda nada.
 -¿Quiere unos platos de plástico, Majestad? La vajilla está algo vieja. E los bazares chinos tenemos un gran surtido de platos irrompibles.

 El Presidente de China estuvo toda la cena intentando venderme productos chinos. Mi Felipe VI intentó también vender, pero con poco éxito. Al Presidente chino no le gustan las naranjas.

 -Los cítricos me dan dolor de barriga.
 -¿Y un jamoncito ibérico, Presidente? -le ofreció mi Rey de España.
 -Sólo como arroz.
 -En España tenemos buenos arroces. Le recomiendo nuestro arroz bomba cultivado en los campos valencianos siguiendo los dictados de la agricultura ecológica.

 El chino no quería arroz. Nos dijo que en China tenían sobreproducción de arroces. Sólo aceptó contratar a Rosalía. Le conseguimos a nuestra cantante de moda una gira por la muralla china.

 -Quiero que vaya cantando por la muralla que rodea nuestro país chino. Los turistas agradecerán mucho un cante flamenco moderno.
 -Tendrán que pagar ustedes la gira de Rosalía.
 -Por supuesto, Majestad. Los chinos somos muy pagadores.

 Ya se fueron. Cogieron destino Portugal. Tras una estancia corta en Portugal vuelan a Argentina. El Presidente de China y su esposa andan buscando mercados para sus productos porque en EEUU no venden nada desde que el Presidente Trump dijo América primero. Hoy toca limpiar y recoger los platos que utilizamos en la cena de gala. Tengo a mi doncella Maripuri trabajando a destajo. Dice que trabaja para el inglés. Ella sabrá. Yo sé que le pago un sueldo con el dinero que saco de la publicidad de este blog. Si no son muchos los céntimos no es culpa mía.

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Wednesday, November 21, 2018

Ahorrando en Navidad


​ Estamos ahorrando en Navidad. Nada de pavos y tonterías al uso. Este año comeremos un pollopavo que preparará mi doncella Maripuri con un pollo de carnicería de supermercado y unas pechugas de pavo de oferta añadidas. Habrá comida de sobra para todos, incluidos los Urdangarines. Nos gusten o no son familia de mi Felipe y vendrán a comer en Nochebuena. Ya sé que me estoy adelantando mucho a las fechas navideñas. Lo hago para ahorrar. Si compras todo lo que necesitas un mes antes ahorras una barbaridad.

 Estuve también mirando las luces y los adornos del árbol. Nosotros no compramos abeto. Ponemos todos los años unos arbolitos que tenemos en el jardín en maceteros. Es por lo de la ecología. Dice mi Felipe VI que no se pueden cortar los árboles porque si se corta tanto árbol se acaban los bosques y él no quiere ver a España pelada. A mí me da igual. Los árboles seguirían naciendo, creciendo y haciéndose viejos. No pasaría nada por cortar arbolitos para Navidad. Mi Felipe es un exagerado. Pues bien, el árbol os sale gratis y los adornos los hacen las niñas. Se le dan muy bien las manualidades.

 Estos días estuve trabajando mucho. Me duele el brazo de saludar al Pueblo. Siempre estoy dando saludos con la mano. Creo que voy a tener que cambiar el saludo por una inclinación como la que hacen los japoneses.

 -Usted no haga cosas extrañas, mi Reina -me pide mi doncella Maripuri cuando me ve ensayando el nuevo saludo.
 -No puedo con el dolor de brazo, Maripuri.
 -Mejor un dolor de brazo que un dolor de espalda.

 Le hago caso. Pero decido saludar despacito para no cansar mucho la mano. Mi mano es mía, no de los españoles a los que sirvo por un salario bajo que me paga Hacienda somos todos yo incluida.

 No sigo escribiendo. También me duelen los dedos. Son los cuarenta. Cumples cuarenta años y te vienen los achaques. Es un desastre. No sé como la Reina de Inglaterra sigue trabajando con casi cien años. Yo pienso jubilarme a los 60 años. La jubilación anticipada se contempla en mi contrato prematrimonial.

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Sunday, November 11, 2018

Mis peleas con la infanta Cristina



​ ​Cuando me llamó el periodista Jaime Peñafiel para preguntarme por mis peleas con mi cuñada Cristina le colgué. ¿Cómo se atreve? Yo no hablo de mi vida privada con un periodista especializado en los trapos sucios de la Familia Real. Lo que pasó entre mi cuñada y yo en la cena del cumpleaños de mi suegra quedó en la cena. Además, no pasó nada. Sólo rompimos dos copas, nos tiramos del pelo y le dejé un buen moratón en la ceja. Creo que le dieron dos puntos.

Tranquilos: es broma. Lo que pasó fue que nos saludamos yo diciéndole hola y ella diciéndome impresentable. Fue un saludo de cuñadas. Como en todas las familias. Mis cuñada Elena tiró de su hermana Cristina para que no continuara el saludo entre nosotras. No hubo más.

 La cena la preparó mi doncella Maripuri. Nos hizo una lubina hervida que hizo las delicias de la Reina Sofía. Repitió plato. Me dio pena ver que había olvidado la buena educación en la mesa de no repetir plato nunca. Tuve que darle un codazo a mi Princesa de Asturias para que no hiciera lo mismo de la abuela.

 -Tú sólo comes un trozo de lubina, nena. Come la cola que es donde hay menos espinas.
 -Sí, mami 
 -Y tú, Infanta Sofía, comes la otra media cola que te sirve Maripuri. No pidas más lubina.
 -Trato hecho.
 -No es un trato, hija: es la educación en la mesa que aprendí leyendo libros sobre la materia.

 La cena terminó con unas fotos. Unos escoltas levantaron en sus brazos al Rey emérito para ayudarle a bajar las escaleras hasta la Reina Sofía. Lo colocaron a su lado. Doña Sofía le agarró el brazo. 

 -¿Estás limpio? -le preguntó.
 -No me hagas hablar.
 -No quiero que se me pegué el perfume de Corinna.
 -Ya no ando con Corinna.
 -¿Volvemos a ser felices?
 -Nunca lo fuimos.

 Mi Felipe VI ordenó las fotos al fotógrafo. Aquella conversación era peligrosa para las instantáneas. Mis suegros salieron muy bien en las fotos: Don Juan Carlos sonreía un poco, doña Sofía sonreía más. Tienen ochenta años y siguen juntos. Su matrimonio es un ejemplo para todos nosotros. Nos demuestran que se puede mantener la unión matrimonial sin amor, pero yo prefiero mantener la unión matrimonial con amor. ¡Cuánto amo a mi Felipe! ¡Y cuánto me ama!

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Thursday, November 01, 2018

Leonor cumple 13 años



​ ​Ha cumplido mi Leonor 13 años. Todavía es una niña. Yo la veo más para jugar con muñecas que para dar discursos, pero tuve que aceptar que leyera la Constitución en público. Mi doncella Maripuri me metió en el bolso el cuento de la Ratita presumida por si a la Princesa de Asturias se le daba por leer otra cosa.

 -Los niños cambian de opinión enseguida. La Princesa Leonor dijo que leería la Constitución, pero puede querer leer un cuento y yo creo que el cuento de la Ratita presumida sería muy aplaudido por el respetable. 
 -No me parece una buena idea, Maripuri.
 -Usted lleve el cuento, mi Reina. 

 Me fui con el cuento de la Ratita presumida en el bolso, mis dos Herederas y mi marido Felipe. Los cuatro en el coche. No metimos a doña Sofía porque estaba muy ocupada celebrando su 80 cumpleaños en la soledad de sus habitaciones. Me dijo que esperaba la visita del Rey Juan Carlos.

 -Juanito va a venir a celebrar conmigo los 80 años que tenemos los dos. 
 -Si se siente sola, llame al teléfono del mayor, suegra. 
 -¿Al teléfono del padre Ángel? ¡Ni lo sueñes! Si mi marido no viene a soplar conmigo 80 velas de esta tarta que compré en el Horno Sambrandán, iré a donde esté para darle un trozo de tarta. Yo hoy tengo que estar con mi Juanito.

 Marchamos. Mi Felipe VI no estaba para peleas de padres mayores. Sólo pensaba en nuestra hija. Nuestra Leonor empezaba a trabajar a sus 13 añitos leyendo la Ley de Leyes. Estaba emocionado. Lo vi más de una vez secarse las lágrimas con las servilletas que nos dieron en la cafetería donde tomamos un café para entrar en calor. Yo lloré como sólo llora una madre: sin esconder la emoción. Lloré tanto que mojé el traje del Presidente del Gobierno.

 -Lo siento, Presidente.
 -Siga llorando sobre mi hombro si lo necesita, Majestad. Mi mujer me metió otro traje en el coche para cambiarme el que llevo puesto. Y también tengo más pañuelos.

 Me pasó unos pañuelos bordados. Su mujer también le borda los pañuelos. Begoña es un amor de señora.  Yo lloraba y secaba mis lágrimas en pañuelos de hilo bordados en rojo pasión.

 -Ya acabé, mami -me dijo Leonor.
 -Puedes seguir, cielo. Yo aún puedo emocionarme más. Creo que me falta un rato para la desidratación por lágrimas derramadas. 
 -Te dije que acabé por hoy. 

 Ya es una Reina. Esta Leonor mía va a dejar pequeña a la prima Isabel II de Londres. ¡Cómo habla! Mi hija ha nacido para mandar. Ni siquiera su hermana Sofía se atreve a levantarle la voz. Leonor es muy grande. Se nota que lee los mejores cuentos infantiles escritos por grandes escritoras y escritores.



 

Sunday, October 28, 2018

Soy del Club de los tacaños extremos



 ​Viajamos mucho. Por eso me he apuntado a todas las webs de viajes que hay en Beruby. Hacienda me lo está agradeciendo. La semana pasada me enviaron una carta de bienvenida al club de los tacaños extremos.

 -¿Soy tan tacaña, Felipe? -le pregunté a mi marido.
 -Eres ahorradora, Leta. Cada día más pesa la hucha del cerdito que tienes en nuestra habitación.

 Le explico que son las calderillas que gano en Beruby.

 -Pagan bien, amor. No trabajas mucho y cobras. Con el primer euro ganado compré un chicle de menta. ¡Cómo sabía! Lo masqué y no lo tiré hasta la tercera semana. Me acabó sabiendo a goma.

 Mi Felipe VI asiente. Tiene muchas preocupaciones. La última preocupación suya son las visitas a las prisiones de Pablo Iglesias. Teme que el chico de Vallecas vaya a ver a nuestro cuñado Urdangarín.

 -Sería de mal gusto -dice.
 -Yo creo que sería todo un detalle con la Monarquía.
 -¡Leta, por favor!
 -¿Seguimos comprando en Beruby, amor? Zara hace mucho descuento por compras a través de Beruby.

 El Rey de España no quiere comprar nada. Es más tacaño que yo. Dice que hay que ahorrar más. Si estamos en el Club de los tacaños extremos es para no comprar sino para recibir. No quiere saber nada de Beruby, ni de Zara, ni de los viajes, ni de promociones, ni de muestras por gratis que sean. Mejor será volver al autoconsumo. Creo que estamos perdiendo la cabeza los dos. Llamo a mi doncella Maripuri para que prepare unas tilas para todos.

 -Yo voy por mi quinta tila y no estoy mejor, mi Reina -me confiesa mi doncella-. La tila no es la solución. Creo que será mejor salir a dar una vuelta.

 Le hago caso. Ha llegado el frío. Por lo menos ahora podemos salir a pasear sin sudar. Anoto en mi agenda que hay que dejar de comprar desodorantes. No nos hacen falta porque no volveremos a sudar hasta que lleguen los calores de la primavera. 

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