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Sunday, November 11, 2018

Mis peleas con la infanta Cristina



​ ​Cuando me llamó el periodista Jaime Peñafiel para preguntarme por mis peleas con mi cuñada Cristina le colgué. ¿Cómo se atreve? Yo no hablo de mi vida privada con un periodista especializado en los trapos sucios de la Familia Real. Lo que pasó entre mi cuñada y yo en la cena del cumpleaños de mi suegra quedó en la cena. Además, no pasó nada. Sólo rompimos dos copas, nos tiramos del pelo y le dejé un buen moratón en la ceja. Creo que le dieron dos puntos.

Tranquilos: es broma. Lo que pasó fue que nos saludamos yo diciéndole hola y ella diciéndome impresentable. Fue un saludo de cuñadas. Como en todas las familias. Mis cuñada Elena tiró de su hermana Cristina para que no continuara el saludo entre nosotras. No hubo más.

 La cena la preparó mi doncella Maripuri. Nos hizo una lubina hervida que hizo las delicias de la Reina Sofía. Repitió plato. Me dio pena ver que había olvidado la buena educación en la mesa de no repetir plato nunca. Tuve que darle un codazo a mi Princesa de Asturias para que no hiciera lo mismo de la abuela.

 -Tú sólo comes un trozo de lubina, nena. Come la cola que es donde hay menos espinas.
 -Sí, mami 
 -Y tú, Infanta Sofía, comes la otra media cola que te sirve Maripuri. No pidas más lubina.
 -Trato hecho.
 -No es un trato, hija: es la educación en la mesa que aprendí leyendo libros sobre la materia.

 La cena terminó con unas fotos. Unos escoltas levantaron en sus brazos al Rey emérito para ayudarle a bajar las escaleras hasta la Reina Sofía. Lo colocaron a su lado. Doña Sofía le agarró el brazo. 

 -¿Estás limpio? -le preguntó.
 -No me hagas hablar.
 -No quiero que se me pegué el perfume de Corinna.
 -Ya no ando con Corinna.
 -¿Volvemos a ser felices?
 -Nunca lo fuimos.

 Mi Felipe VI ordenó las fotos al fotógrafo. Aquella conversación era peligrosa para las instantáneas. Mis suegros salieron muy bien en las fotos: Don Juan Carlos sonreía un poco, doña Sofía sonreía más. Tienen ochenta años y siguen juntos. Su matrimonio es un ejemplo para todos nosotros. Nos demuestran que se puede mantener la unión matrimonial sin amor, pero yo prefiero mantener la unión matrimonial con amor. ¡Cuánto amo a mi Felipe! ¡Y cuánto me ama!

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Thursday, November 01, 2018

Leonor cumple 13 años



​ ​Ha cumplido mi Leonor 13 años. Todavía es una niña. Yo la veo más para jugar con muñecas que para dar discursos, pero tuve que aceptar que leyera la Constitución en público. Mi doncella Maripuri me metió en el bolso el cuento de la Ratita presumida por si a la Princesa de Asturias se le daba por leer otra cosa.

 -Los niños cambian de opinión enseguida. La Princesa Leonor dijo que leería la Constitución, pero puede querer leer un cuento y yo creo que el cuento de la Ratita presumida sería muy aplaudido por el respetable. 
 -No me parece una buena idea, Maripuri.
 -Usted lleve el cuento, mi Reina. 

 Me fui con el cuento de la Ratita presumida en el bolso, mis dos Herederas y mi marido Felipe. Los cuatro en el coche. No metimos a doña Sofía porque estaba muy ocupada celebrando su 80 cumpleaños en la soledad de sus habitaciones. Me dijo que esperaba la visita del Rey Juan Carlos.

 -Juanito va a venir a celebrar conmigo los 80 años que tenemos los dos. 
 -Si se siente sola, llame al teléfono del mayor, suegra. 
 -¿Al teléfono del padre Ángel? ¡Ni lo sueñes! Si mi marido no viene a soplar conmigo 80 velas de esta tarta que compré en el Horno Sambrandán, iré a donde esté para darle un trozo de tarta. Yo hoy tengo que estar con mi Juanito.

 Marchamos. Mi Felipe VI no estaba para peleas de padres mayores. Sólo pensaba en nuestra hija. Nuestra Leonor empezaba a trabajar a sus 13 añitos leyendo la Ley de Leyes. Estaba emocionado. Lo vi más de una vez secarse las lágrimas con las servilletas que nos dieron en la cafetería donde tomamos un café para entrar en calor. Yo lloré como sólo llora una madre: sin esconder la emoción. Lloré tanto que mojé el traje del Presidente del Gobierno.

 -Lo siento, Presidente.
 -Siga llorando sobre mi hombro si lo necesita, Majestad. Mi mujer me metió otro traje en el coche para cambiarme el que llevo puesto. Y también tengo más pañuelos.

 Me pasó unos pañuelos bordados. Su mujer también le borda los pañuelos. Begoña es un amor de señora.  Yo lloraba y secaba mis lágrimas en pañuelos de hilo bordados en rojo pasión.

 -Ya acabé, mami -me dijo Leonor.
 -Puedes seguir, cielo. Yo aún puedo emocionarme más. Creo que me falta un rato para la desidratación por lágrimas derramadas. 
 -Te dije que acabé por hoy. 

 Ya es una Reina. Esta Leonor mía va a dejar pequeña a la prima Isabel II de Londres. ¡Cómo habla! Mi hija ha nacido para mandar. Ni siquiera su hermana Sofía se atreve a levantarle la voz. Leonor es muy grande. Se nota que lee los mejores cuentos infantiles escritos por grandes escritoras y escritores.



 

Sunday, October 28, 2018

Soy del Club de los tacaños extremos



 ​Viajamos mucho. Por eso me he apuntado a todas las webs de viajes que hay en Beruby. Hacienda me lo está agradeciendo. La semana pasada me enviaron una carta de bienvenida al club de los tacaños extremos.

 -¿Soy tan tacaña, Felipe? -le pregunté a mi marido.
 -Eres ahorradora, Leta. Cada día más pesa la hucha del cerdito que tienes en nuestra habitación.

 Le explico que son las calderillas que gano en Beruby.

 -Pagan bien, amor. No trabajas mucho y cobras. Con el primer euro ganado compré un chicle de menta. ¡Cómo sabía! Lo masqué y no lo tiré hasta la tercera semana. Me acabó sabiendo a goma.

 Mi Felipe VI asiente. Tiene muchas preocupaciones. La última preocupación suya son las visitas a las prisiones de Pablo Iglesias. Teme que el chico de Vallecas vaya a ver a nuestro cuñado Urdangarín.

 -Sería de mal gusto -dice.
 -Yo creo que sería todo un detalle con la Monarquía.
 -¡Leta, por favor!
 -¿Seguimos comprando en Beruby, amor? Zara hace mucho descuento por compras a través de Beruby.

 El Rey de España no quiere comprar nada. Es más tacaño que yo. Dice que hay que ahorrar más. Si estamos en el Club de los tacaños extremos es para no comprar sino para recibir. No quiere saber nada de Beruby, ni de Zara, ni de los viajes, ni de promociones, ni de muestras por gratis que sean. Mejor será volver al autoconsumo. Creo que estamos perdiendo la cabeza los dos. Llamo a mi doncella Maripuri para que prepare unas tilas para todos.

 -Yo voy por mi quinta tila y no estoy mejor, mi Reina -me confiesa mi doncella-. La tila no es la solución. Creo que será mejor salir a dar una vuelta.

 Le hago caso. Ha llegado el frío. Por lo menos ahora podemos salir a pasear sin sudar. Anoto en mi agenda que hay que dejar de comprar desodorantes. No nos hacen falta porque no volveremos a sudar hasta que lleguen los calores de la primavera. 

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Sunday, October 21, 2018

Mis zapatos de Oviedo



 ​No puedo con mis pies. Los zapatos de tacón hiper alto que estrené en Oviedo para los Premios Princesa de Asturias me dejaron las extremidades inferiores doloridas. Mi Felipe VI lleva tres días dándome masajes. Ni así dejan de dolerme las piernas.

 -Tienes que ir al médico, Leta. Con unos paracetamoles estás nueva.
 -¿Me estás llamando vieja?
 -No me malinterpretes, cariño.
 -¡Pídeme perdón de rodillas!
 -¡Leta!
 -O me pides perdón por llamarme vieja o duermes en el sillón. Tú eliges.
 -No puedo pedir perdón: soy el Rey de España.

 El Rey de España durmió en el jardín con los perros. Por la mañana venía de rodillas a hacerse perdonar.

 -Eres la Reina de mis sueños.
 -Pensé que era la Reina de tus pesadillas.
 -Leta, por favor.

 Lo perdoné. Por la noche volví a calzar los zapatos de Oviedo y fuimos al cine. Mi Felipe VI no me soltaba. Temía que cayera a sus pies. Yo temía romper un tacón. Estoy engordando por culpa de las fabadas que tomamos en Asturias estos días. Yo sólo comí el chorizo, pero el chorizo también engorda. 

 De la película no os hablo. A decir verdad, ni me enteré de la película. Yo al cine voy a dormir. Se duerme muy bien. Apoyé la cabeza en el hombro de mi Felipe y eché un sueñecito. Soy de las que puede dormir discretamente porque no tengo el problema de los ronquidos. Cuando desperté ya estaba en casa. Los zapatos no se habían roto. ¡Y mira que los había comprado en los chinos! Mi doncella Maripuri supo elegir bien cuando la envíe al bazar chino de Vallecas.

 

Saturday, October 13, 2018

Leonor le tiene miedo a la cabra



​ La Princesa de Asturias casi se muere del susto con el cordero de la Legión. Al verlo suelto quiso echar a correr. Mi Rey de España tuvo que agarrarla. 

 -¡Ay Leta, qué se nos va la niña!
 -Sonríe, Leonor -le ordené a mi Heredera grande-. El cabritillo es manso.
 -¡Viene hacia aquí!
 -Aguanta como una valiente.
 -¿Puedo ponerme delante de mi hermana? -me preguntó Sofía.
 -Ni se te ocurra. Tú en tu sitio.
 -Yo no le tengo miedo a la cabra.

 Quien tampoco le tenía miedo era Victoria Federica. Quedé horrorizada cuando la vi acariciar la cabra. Un legionario braceaba furioso a su lado.

 -Es sobrina del rey de España -le expliqué al soldado-. Su tío le permite tocar la cabra.
 -No la arañe, por favor -le pidió el hombre uniformado a Victoria Federica.
 -¿Me deja llevarla a la plaza de toros? Tengo un novio torero y la puede entretener mientras usted descansa.
 -Haré lo que diga el Rey de España.

 Mi Felipe VI dijo que la cabra no se toreaba. Victoria Federica marchó para el Palacio Real sin protestar. Quería ver en la televisión la boda de Beatriz de York. Nosotros también fuimos. Teníamos el besamanos. Después marchamos para Mallorca a consolar a la pobre gente afectada por las lluvias torrenciales. Así es la vida de una Reina de España: pasas de una fiesta a una desgracia en el mismo día.

 Me fui pensando en la cabra. ¿Es cabra o es cordero? Mi doncella Maripuri dice que es un cabritillo. Dígamos que es un animal de cuatro patas de corta estatura. Leonor debería dejar de tenerle miedo. La llevaré al zoo más veces. La futura Reina de España tiene que familiarizarse con las faunas salvajes y domésticos.

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Wednesday, October 10, 2018

Venderé en eBay mi vestido de París



 Estoy penando en vender en eBay mi vestido de París. Es un Oscar de la Renta que dejó tonta a la señora Macrón. La primera dama de Francia no está muy puesta en la moda de nuestro país. Piensa que en España sólo hay costureras del estilo de la Sira de Tiempo entre costuras. Me dijo que le había encantado la serie de Antena 3. Ahora está viendo Vivir con permiso, una serie de narcos que emiten en nuestra Telecinco. 

 -Me aburro mientras mi marido trabaja por Francia. Menos mal que sólo estará unos años. ¿Cuántos años estará tu Felipe?
 -Toda su vida -le contesté.
 -Eso es mucho tiempo.
 -Mi marido no tienen otra profesión. Sólo sabe ser Rey de España.
 -¿Y si lo echan?
 -No contemplamos esa posibilidad.

 Francia me pareció un país tranquilo. No nos encontramos con ninguna manifestación. Hasta los turistas que paseaban por París me parecieron gente tranquila. No vi ningún turista desnudo. Mi Felipe VI me dijo que en Francia los turistas tienen que cumplir unas normas de convivencia con la gente local.

 -Ir en bikini por las calles de París tiene una multa.
 -¡Qué cabrones!
 -¡Leta! ¡Ese vocabulario!
 -No sabía que los franceses fueran tan capitalistas. Son unos usureros. Perdón por lo de cabrones.
 -Recuerda que eres la Reina de España.

 Lo recordé cuando me llamaron de la Casa de Alba. Una tal Sofía Palazuelo me pedía una entrevista. Doña Sofía le había dicho que podía llamarme.

 -Tendrás que recibirla tú, Maripuri -le pedí a mi doncella-. Eres muy fan de todos los miembros de la Casa de Alba.
 -La futura duquesa de Alba sólo quiere entrevistarse con usted, mi Reina.
 -Pues no la recibo. Soy comunista y anti títulos nobiliarios.
 -Recuerde que es la Reina de España y sus hijas son la Princesa de Asturias y la Infanta Sofía.

 Acabé accediendo. No fue mucho trabajo para mí recibir a la futura duquesa de Alba. Es una chica tímida que me hizo una reverencia y me besó la mano. Tiene buenas barras de labios. No me quedaron sus morros pintados en el dorso de la mano. 

 -Gracias por recibirme -me dijo.
 -Es un placer. ¿Quieres que te reserve cita para cuando te divorcies?
 -¿Cómo dice?
 -Te pregunto si te piensas divorciar pronto. En la Casa de Alba hay muchos divorcios.
 -Yo soy católica.
 -Ellos también lo son, cariño, y se divorcian.
 -Usted también es divorciada.

 Aquello iba de mal en peor. Le dije que tenía que irse. Yo tenía mucho trabajo. Entré en mi eBay para mirar como iban las subastas. Tengo que vender algún vestido porque no me caben en los armarios de palacio. El vestido que lleve a París seguro que me lo pagan bien. No sé. Creo que lo pensaré un poco más.

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http://diariodeunamissculta.blogspot.com/

Saturday, September 29, 2018

Pedro Duque me defraudó



​ Nadie es honrado. Los únicos honrados somos los miembros de la Familia Real Verdadera, es decir, mi Felipe VI, esta Reina servidora y mis dos guapas Herederas. Los demás le roban hasta a Hacienda. Me defraudó mucho Pedro Duque. Yo pensaba que nuestro astronauta más internacional pagaba a hacienda todo lo que le pedía la Agencia Tributaria, y no, ese hombre también esconde el dinero. Me explicó mi doncella Maripuri que Pedro tenía una sociedad patrimonial para esconder dos casoplones. 

 -Defraudó un montón de dinero, mi Reina. No le hable usted cuando lo vea.
 -¿Y si me saluda?
 -Haga como que no lo oye. Usted y nuestro rey deben apartarse de los corruptos. 
 -El Presidente no ha cesado al astronauta.
 -Acabará echándolo. Don Pedro Sánchez tiene que ser fiel a sus palabras. Prometió no tener corruptos en su Gobierno. 
 
 No sé qué decir. A mi Felipe VI no le pregunto porque está muy ocupado con unos papeles. Firma y vuelve a firmar. Parece enfadado. Me ve y me tira un beso con la mano. Se lo devuelvo. Entonces sonríe y me grita que me quiere. Me siento feliz. 

 La felicidad se me termina cuando llega mi suegra. Doña Sofía quiere ver a sus nietas. Le digo que están en el colegio.

 -¿No hay institutrices en este país? -pregunta enfadada-. Mis hijos no iban siempre al colegio. Teníamos institutrices inglesas para que descansaran de tanto colegio, de tanto compañero y de tanto viaje en coche oficial.
 -Mis hijas van al colegio todos los día mientras yo sea la Reina de España.
 -No discutamos, Letizia, por favor.
 
 Le pido también por favor que se vaya. Obedece. Sabe que está en la casa de una nuera. Creo que ira a Ginebra. Va mucho a darle ánimos a mi cuñada Cristina. Una madre es una madre y doña Sofía es muy madre de sus hijas, sobre todo de Cristina.

 Por la tarde llega una tal Dolores Delgado. No le ponía nombre ni cara, pero me dice que es una ministra de Pedro Sánchez y la creo.

 -¿A qué viene a Palacio?
 -Quiero que me apoye, Señora. Me quieren echar del Gobierno.
 -No me líe, Ministra. Yo soy la Reina de España.
 -Me quieren echar porque le llamé maricón al ministro Marlaska.
 -No me cuente más.

 La dejo con mi doncella Maripuri y subo a descansar a mi habitación. Maripuri le leerá el tarot y mirará qué puede hacer con su vida. Yo creo que tendrá que empezar por asistir a un curso de buenas maneras. No se le llama maricón a nadie. Este Gobierno de Pedro Sánchez es muy cómico. Me reiría si no fuera el Gobierno de mi Reino.

Saturday, September 15, 2018

Mis 46 años sin maquillaje



​ Cumplí 46 años sin maquillajes. No fue una idea mía salir a la calle con la cara lavada sin más. Fue cosa del reloj. Quedé dormida y no tuve tiempo para nada más que una ducha de cuerpo entero. Incluso eché mano a una chaqueta-camisa de mi marido el Rey de España. No había tiempo a nada. Leonor y Sofía regresaban al colegio y querían que las llevara al colegio privado al que siguen asistiendo pese a que mi doncella Mariuri insiste año tras año que hay que matricularlas en un colegio público.

 -Todavía hay plazas en Vallecas, mi Reina -me recuerda.
 -Otro año será, Maripuri. Este curso mis Herederas vuelven a ser niñas con uniforme privado.
 -Hay que defender la escuela pública.
 -Le diré al Presidente Sánchez que suelte más pasta para los colegios de pobres.
 -¡Mi Reina! -se escandaliza Maripuri.
 -Perdón, quise decir colegios elitistas del Estado al que asisten las clases desfavorecidas de este país nuestro.

 Mi doncella Maripuri quedó enfadada. Ya se le pasará, pensé. Maripuri es muy sensible. No se da cuenta de que en este país han cambiado las cosas. Si no llevas a tus hijos a un colegio privado no eres nadie. Hasta el señor Sánchez, nuestro Presidente socialista, lleva a sus dos retoñas a un colegio privado concertado. Me lo dijo el otro día.

 -Espero que no quieran que lleve a las niñas a un colegio de Vallecas, Majestad.
 -Seguro que no. Los españoles comprenden que ni siquiera Pablo Iglesias, el más comunista de todos los comunistas actuales, no elija una guardería pública para sus gemelos. ¿Sabe que ha contratado una niñera inglesa?
 -¿De verdad?
 -Muy de verdad. Me llamó Irene Montero, la madre de sus mellizos, para pedirme consejo. Le recomendé una que tenía referencias de la Casa real de Gran Bretaña. 
 -¿Los niños son mellizos o son gemelos?
 -Lo que sean. Tanto tiene. Son dos niños criados en una única barriga.

 El Presidente del Gobierno es muy chismoso. No seguimos hablando porque llegaba mi Felipe VI con ganas de hablar de política. Los dejé solos. Yo tenía que ir a recoger a las niñas al colegio privado al que asisten. Salieron contentas. Tenían tantas cosas que contarme que no les deje contarme nada.

 -Hoy sólo hablamos de mi cumpleaños. Cumplo cuarenta y seis años, niñas. Tenéis que darme 46 besos cada una.
 -¿No serán muchos besos?
 -Los besos nunca son muchos para una madre. Empezad en el coche.

 Acabaron de besarme cuando llegamos a Palacio. Menos mal que no me había maquillado. Fueron casi cien besos que olían a nocilla. No les reñí. Pero olí en los besos un bocadillo de nocilla que seguro que le regalaron las niñas de papás y mamás ricos que comparten aulas con ellas. Mañana les volveré a decir por enésima vez que hay que comer sano. Para algo Maripuri le hace unos bocadillos de tomate y lechuga paga los recreos.

Sunday, September 09, 2018

Leonor triunfa en Covadonga



 ​Mi Leonor aún está un poco verde para ejercer de Princesa de Asturias. Yo creo que esta niña mía hasta que cumpla 18 años no se puede poner a trabajar. Lo siento por la Monarquía y por mi Felipe VI. Mi marido quiere poner a nuestra primogénita a currar inmediatamente para que se olvide que el Rey Emérito hizo negocios con su amiga Corinna y con los árabes de Arabia Saudí, pero no puede ser.

 -¿No ves que la niña sufre, amor? Leonor tiene miedo a los periodistas, a los abucheos, a dar la mano, a que le quiten selfies. Es una niña muy miedosa. 
 -En Covadonga no la abucharon.
 -Pero la abuchearán. España es el país de los envidiosos. Me imagino a los ninis corriendo detrás de nuestra Leonor gritando disparates. Los ninis ni estudian ni trabajan y tienen tiempo para abuchear a nuestra Heredera.
 -Dicen tonterías, Leta.

 Lo dejo por imposible. No hay manera de convencer a los hombres de las realidades que son realidades. Lo que no dejaré es sufrir a mi Leonor. Casi prefiero mandar a mi Sofía a estos eventos dinásticos. Sofía estaba más suelta. Fue ella la que le dijo a Leonor que acariciara un burro que nos acercaron.

 -Es una yegua, mami -me informó Leonor.
 -Un burro, hija.
 -Una yegua -insistió Leonor.

 Fue cuando la vi más suelta. Mi Leonor es muy erudita. Le llama a todos los animales por su definición exacta. La yegua nos la trajimos para La Zarzuela. Anda por el jardín suelta y sin dar problemas. Es una yegua muy doméstica.

 ¿Dará Leonor el discurso de los Premios Princesa de Asturias? No lo creo. Ni siquiera con la ayuda de su hermana Sofía podrá quitarse el miedo que le dan estas exposiciones públicas. Las dos hacen ensayos en su habitación. Ensayan discursos, dar la mano, dar besos y esas cosas que hacemos los de la Casa Real. Tendrán que seguir ensayando. Lo de Covadonga no me ha convencido. Y mi doncella Maripuri piensa lo mismo: esta niña está muy niña para trabajar de Princesa de Asturias.

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Tuesday, September 04, 2018

Preparando la vuelta al cole



 ​ Regreso de mis vacaciones familiares misteriosas y me encuentro con los precios de los libros y del material escolar por las nubes. Mi Leonor quería una mochila que cuesta 50 euros. Le dije que nada de eso. Hay que ir a los chinos a por mochilas baratas porque Hacienda anda escasa de euros tras la suba de las pensiones de los viejos. ¿Y qué encontré en los chinos? Mochilas por veinte euros.

 -Me cobran mucho por una tela con cremallera -protesté.
 -Es bueno -decía la china y sonreía como una capitalista.
 -No me entiendo con ustedes, amigos chinos. Dejo las mochilas, los bolígrafos y las libretas. Tengo que hablar con mi doncella Maripuri antes de comprar las cosas de la vuelta al cole.

 Maripuri me propuso ponernos a coser. Una mochila no tiene mucha costura, según ella. No opino lo mismo tras pasar una tarde cosiendo cremalleras a las telas que cortó mi doncella. Me pinché cientos de veces y acabé con las tiritas que había en el botiquín del baño. 

 -Sigue tú cosiendo -le dije a Maripuri.
 -Ponga dedal, mi Reina.
 -Voy a la Moncloa a pedir dinero.

 En Moncloa  estaban contando la calderilla. La señora del Presidente había vaciado las huchas de sus hijas y estaban contando los centimitos. ¡Menuda pobreza! No les dije nada ni me dijeron nada. Marché sobre mis altos tacones al chalé de Pablo Iglesias.

 -¿Traes regalos? -me preguntó el político de la coleta.
 -¿Regalos?
 -Han nacido mis gemelos y son prematuros.
 -Pobrecitos.
 -¡No son pobrecitos! -se indignó-. Son los hijos de Pablo Iglesias de Irene Montero.
 -Todo un honor para ellos. Yo sólo venía a preguntarte si has pagado a Hacienda todo lo que tienes que pagar.
 -Pago poco porque gano menos de diez mil euros al mes.

 Allí no había nada que rascar. Marché para mi Palacio. Mi doncella Maripuri había acabado de hacer cosiendo dos mochilas con pantalones vaqueros viejos y unas cremalleras de un euro en los chinos. Es una artista. Multiplica el dinero más que Jesucristo multiplicó los panes para los apóstoles. Espero que a mis herederas les gusten las mochilas. Tendrán que gustarle porque no hay dinero para mochilas compradas en El Corte Inglés.
 

Wednesday, August 08, 2018

Nos tocó la lotería



 ​ Estoy contentísima porque nos ha tocado la lotería. No es mucho dinero, pero tenemos un reintegro para comprar otro décimo de lotería nacional. Me siento afortunada. Los españoles deberían jugar más a los juegos de azar. Siempre tocan premios. No importa que sean premios pequeños, como el nuestro, porque dan mucha ilusión.

 Begoña, la mujer del Presidente Sánchez, también juega mucho a la lotería. Nos lo contó el otro día que estuvo con el Presidente comiendo en Marivent. Ella compra siempre terminación ocho en todo.

 -Si hacemos una primitiva, ponemos el ocho en todas las apuestas. El ocho es un número que nos gusta mucho.
 -Nosotros no tenemos número favorito.

 La conversación con Begoña es muy amena. La mujer de Sánchez cuenta unos chistes muy buenos. Nos reímos sin parar durante toda la comida. No puedo repetir ningún chiste porque eran chistes verdes con Jaimito de protagonista. Nos confesó que se los cuenta a sus hijas para que sepan que los niños no vienen de París.

 -Me preocupa un embarazo preadolescente, Letizia.
 -Yo no pienso en esas cosas. Mis herederas llegarán vírgenes al matrimonio.
 -¿Eres del PP? -se escandalizó Begoña.
 -Tenemos que cumplir la doctrina católica: somos Reyes de España y nos arrodillamos ante el Papa de Roma.

 El Presidente Sánchez iba tomando notas en los márgenes de La Vanguardia. Le ofrecí un folio.
 
 -No hace falta -rechazó-. Prefiero anotar las cosas que quiero cambiar en el periódico. Es lo único que leo.
 -¿Me permite, Presidente?

 Sánchez había anotado que eramos del PP. Le pedí una rectificación.

 -Ponga que soy de Izquierda Unida y que el Rey de España es del Atleti.
 -Usted manda.

 Begoña me dio unos caramelos para las niñas.

 -No tienen gluten ni lactosa. Que chupen un caramelo al levantarse.
 -¿Son caramelos o son medicinas? -pregunté.
 -son pastillas Juanola, muy buenas para la garganta.

 Los despedí en la puerta de mi Palacio de Marivent. Prometieron volver. El Presidente me quería dar unos décimos de Lotería de Navidad. No acepté el regalo. La Reina de España sólo puede aceptar regalos de poco valor como los caramelos Juanola. La lotería la pagamos con el dinero de Hacienda.

Saturday, August 04, 2018

Mallorca nos quiere menos



 ​Estoy acostumbrándome a que me abucheen. Yo sonrío tanto si me aplauden como si me silban porque me pagan por sonreír, igual que a los payasos del circo. Mi suegra es la más afectada por los abucheos. Está acostumbrada sólo a los aplausos. Debería ir acostumbrándose porque llegará el día que nos iremos todos exiliados a París. Ni siquiera nos quieren mucho en Mallorca. Ellos se lo pierden.

 Dice mi doncella Maripuri que estoy pesimista. No le falta razón. Este verano de calores extremas me acaba con la paciencia. Le dije a mi Felipe VI que nos vamos a Rusia. Tengo que pasar el resto de vacaciones de verano en Moscú, una ciudad con clima fresquito y con grandes nostálgicos de la monarquía presoviética.

 -Putin todavía no nos ha enviado el visado, Leta. Hay que esperar unos días.
 -Me voy en patera, Felipe. No aguanto ni un día más en Palma. ¿Sabes que me llamaron el otro día en la calle? ¡Floja!
 -Eso ya te lo habían dicho, Leta.
 -Soy una Reina de España Trabajadora.
 -Debes aceptar las críticas.

 No acepto nada. Yo saldré a la calle con tapones en los oídos. No quiero oír ni un insulto más. Y mis hijas herederas no saldrán de palacio. No me importa que se aburran. Prefiero tener a las niñas aburridas a tenerlas deprimidas porque me las insulten. Encima el presidente Sánchez quiere que vayamos a Cataluña. Antes borracha.

 -Iré solo, Leta -me dice mi marido el Rey cuando me ve preocupada. Sabe que me preocupo por nuestra visita a Cataluña.
 -Tendré que esperarte en el hotel, cielo. Yo no te dejo solo en Cataluña. Podrían matarte, amor, y sería horrible ser la Reina Viuda de España.
 -No dramatices, Leta.

 No, no dramatizo. Me siento con mi doncella Maripuri en la terraza de mi palacio mallorquín y sueño con la felicidad. Yo sólo quiero ser feliz. Quiero que me quieran. Quiero querer. ¿Por qué es tan difícil ser feliz? Sólo necesito que me dejen intentarlo. Por favor, amémonos. Ya lo decía Jesucristo.

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