Moda Letizia

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Thursday, November 29, 2018

Al Presidente de China le gusta Rosalía


Nos visitó el Presidente de los Chinos de los Bazares, un hombre muy capitalista que sólo habla de dinero. Le pregunté si nos daba algo para los gastos de Navidad.

 -Les vendo árboles de navidad de buen plástico, árboles resistentes al peso de los adornos.
 -En palacio ponemos abetos naturales.
 -Tengo en los bazares de mis chinos arbolitos rojos. Se los vendimos a Melania Trump y quedó muy contenta.
 -Mejor no me venda nada.
 -¿Quiere unos platos de plástico, Majestad? La vajilla está algo vieja. E los bazares chinos tenemos un gran surtido de platos irrompibles.

 El Presidente de China estuvo toda la cena intentando venderme productos chinos. Mi Felipe VI intentó también vender, pero con poco éxito. Al Presidente chino no le gustan las naranjas.

 -Los cítricos me dan dolor de barriga.
 -¿Y un jamoncito ibérico, Presidente? -le ofreció mi Rey de España.
 -Sólo como arroz.
 -En España tenemos buenos arroces. Le recomiendo nuestro arroz bomba cultivado en los campos valencianos siguiendo los dictados de la agricultura ecológica.

 El chino no quería arroz. Nos dijo que en China tenían sobreproducción de arroces. Sólo aceptó contratar a Rosalía. Le conseguimos a nuestra cantante de moda una gira por la muralla china.

 -Quiero que vaya cantando por la muralla que rodea nuestro país chino. Los turistas agradecerán mucho un cante flamenco moderno.
 -Tendrán que pagar ustedes la gira de Rosalía.
 -Por supuesto, Majestad. Los chinos somos muy pagadores.

 Ya se fueron. Cogieron destino Portugal. Tras una estancia corta en Portugal vuelan a Argentina. El Presidente de China y su esposa andan buscando mercados para sus productos porque en EEUU no venden nada desde que el Presidente Trump dijo América primero. Hoy toca limpiar y recoger los platos que utilizamos en la cena de gala. Tengo a mi doncella Maripuri trabajando a destajo. Dice que trabaja para el inglés. Ella sabrá. Yo sé que le pago un sueldo con el dinero que saco de la publicidad de este blog. Si no son muchos los céntimos no es culpa mía.

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Wednesday, November 21, 2018

Ahorrando en Navidad


​ Estamos ahorrando en Navidad. Nada de pavos y tonterías al uso. Este año comeremos un pollopavo que preparará mi doncella Maripuri con un pollo de carnicería de supermercado y unas pechugas de pavo de oferta añadidas. Habrá comida de sobra para todos, incluidos los Urdangarines. Nos gusten o no son familia de mi Felipe y vendrán a comer en Nochebuena. Ya sé que me estoy adelantando mucho a las fechas navideñas. Lo hago para ahorrar. Si compras todo lo que necesitas un mes antes ahorras una barbaridad.

 Estuve también mirando las luces y los adornos del árbol. Nosotros no compramos abeto. Ponemos todos los años unos arbolitos que tenemos en el jardín en maceteros. Es por lo de la ecología. Dice mi Felipe VI que no se pueden cortar los árboles porque si se corta tanto árbol se acaban los bosques y él no quiere ver a España pelada. A mí me da igual. Los árboles seguirían naciendo, creciendo y haciéndose viejos. No pasaría nada por cortar arbolitos para Navidad. Mi Felipe es un exagerado. Pues bien, el árbol os sale gratis y los adornos los hacen las niñas. Se le dan muy bien las manualidades.

 Estos días estuve trabajando mucho. Me duele el brazo de saludar al Pueblo. Siempre estoy dando saludos con la mano. Creo que voy a tener que cambiar el saludo por una inclinación como la que hacen los japoneses.

 -Usted no haga cosas extrañas, mi Reina -me pide mi doncella Maripuri cuando me ve ensayando el nuevo saludo.
 -No puedo con el dolor de brazo, Maripuri.
 -Mejor un dolor de brazo que un dolor de espalda.

 Le hago caso. Pero decido saludar despacito para no cansar mucho la mano. Mi mano es mía, no de los españoles a los que sirvo por un salario bajo que me paga Hacienda somos todos yo incluida.

 No sigo escribiendo. También me duelen los dedos. Son los cuarenta. Cumples cuarenta años y te vienen los achaques. Es un desastre. No sé como la Reina de Inglaterra sigue trabajando con casi cien años. Yo pienso jubilarme a los 60 años. La jubilación anticipada se contempla en mi contrato prematrimonial.

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Sunday, November 11, 2018

Mis peleas con la infanta Cristina



​ ​Cuando me llamó el periodista Jaime Peñafiel para preguntarme por mis peleas con mi cuñada Cristina le colgué. ¿Cómo se atreve? Yo no hablo de mi vida privada con un periodista especializado en los trapos sucios de la Familia Real. Lo que pasó entre mi cuñada y yo en la cena del cumpleaños de mi suegra quedó en la cena. Además, no pasó nada. Sólo rompimos dos copas, nos tiramos del pelo y le dejé un buen moratón en la ceja. Creo que le dieron dos puntos.

Tranquilos: es broma. Lo que pasó fue que nos saludamos yo diciéndole hola y ella diciéndome impresentable. Fue un saludo de cuñadas. Como en todas las familias. Mis cuñada Elena tiró de su hermana Cristina para que no continuara el saludo entre nosotras. No hubo más.

 La cena la preparó mi doncella Maripuri. Nos hizo una lubina hervida que hizo las delicias de la Reina Sofía. Repitió plato. Me dio pena ver que había olvidado la buena educación en la mesa de no repetir plato nunca. Tuve que darle un codazo a mi Princesa de Asturias para que no hiciera lo mismo de la abuela.

 -Tú sólo comes un trozo de lubina, nena. Come la cola que es donde hay menos espinas.
 -Sí, mami 
 -Y tú, Infanta Sofía, comes la otra media cola que te sirve Maripuri. No pidas más lubina.
 -Trato hecho.
 -No es un trato, hija: es la educación en la mesa que aprendí leyendo libros sobre la materia.

 La cena terminó con unas fotos. Unos escoltas levantaron en sus brazos al Rey emérito para ayudarle a bajar las escaleras hasta la Reina Sofía. Lo colocaron a su lado. Doña Sofía le agarró el brazo. 

 -¿Estás limpio? -le preguntó.
 -No me hagas hablar.
 -No quiero que se me pegué el perfume de Corinna.
 -Ya no ando con Corinna.
 -¿Volvemos a ser felices?
 -Nunca lo fuimos.

 Mi Felipe VI ordenó las fotos al fotógrafo. Aquella conversación era peligrosa para las instantáneas. Mis suegros salieron muy bien en las fotos: Don Juan Carlos sonreía un poco, doña Sofía sonreía más. Tienen ochenta años y siguen juntos. Su matrimonio es un ejemplo para todos nosotros. Nos demuestran que se puede mantener la unión matrimonial sin amor, pero yo prefiero mantener la unión matrimonial con amor. ¡Cuánto amo a mi Felipe! ¡Y cuánto me ama!

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Thursday, November 01, 2018

Leonor cumple 13 años



​ ​Ha cumplido mi Leonor 13 años. Todavía es una niña. Yo la veo más para jugar con muñecas que para dar discursos, pero tuve que aceptar que leyera la Constitución en público. Mi doncella Maripuri me metió en el bolso el cuento de la Ratita presumida por si a la Princesa de Asturias se le daba por leer otra cosa.

 -Los niños cambian de opinión enseguida. La Princesa Leonor dijo que leería la Constitución, pero puede querer leer un cuento y yo creo que el cuento de la Ratita presumida sería muy aplaudido por el respetable. 
 -No me parece una buena idea, Maripuri.
 -Usted lleve el cuento, mi Reina. 

 Me fui con el cuento de la Ratita presumida en el bolso, mis dos Herederas y mi marido Felipe. Los cuatro en el coche. No metimos a doña Sofía porque estaba muy ocupada celebrando su 80 cumpleaños en la soledad de sus habitaciones. Me dijo que esperaba la visita del Rey Juan Carlos.

 -Juanito va a venir a celebrar conmigo los 80 años que tenemos los dos. 
 -Si se siente sola, llame al teléfono del mayor, suegra. 
 -¿Al teléfono del padre Ángel? ¡Ni lo sueñes! Si mi marido no viene a soplar conmigo 80 velas de esta tarta que compré en el Horno Sambrandán, iré a donde esté para darle un trozo de tarta. Yo hoy tengo que estar con mi Juanito.

 Marchamos. Mi Felipe VI no estaba para peleas de padres mayores. Sólo pensaba en nuestra hija. Nuestra Leonor empezaba a trabajar a sus 13 añitos leyendo la Ley de Leyes. Estaba emocionado. Lo vi más de una vez secarse las lágrimas con las servilletas que nos dieron en la cafetería donde tomamos un café para entrar en calor. Yo lloré como sólo llora una madre: sin esconder la emoción. Lloré tanto que mojé el traje del Presidente del Gobierno.

 -Lo siento, Presidente.
 -Siga llorando sobre mi hombro si lo necesita, Majestad. Mi mujer me metió otro traje en el coche para cambiarme el que llevo puesto. Y también tengo más pañuelos.

 Me pasó unos pañuelos bordados. Su mujer también le borda los pañuelos. Begoña es un amor de señora.  Yo lloraba y secaba mis lágrimas en pañuelos de hilo bordados en rojo pasión.

 -Ya acabé, mami -me dijo Leonor.
 -Puedes seguir, cielo. Yo aún puedo emocionarme más. Creo que me falta un rato para la desidratación por lágrimas derramadas. 
 -Te dije que acabé por hoy. 

 Ya es una Reina. Esta Leonor mía va a dejar pequeña a la prima Isabel II de Londres. ¡Cómo habla! Mi hija ha nacido para mandar. Ni siquiera su hermana Sofía se atreve a levantarle la voz. Leonor es muy grande. Se nota que lee los mejores cuentos infantiles escritos por grandes escritoras y escritores.



 

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